jueves, julio 17, 2014

Con un Parche en el Ojo



La verdad es que asociar la falsificación con la piratería siempre me ha parecido estrambótico. Cuando escucho la palabra “piratería” evoco sujetos mal agestados y bebedores de ron que asaltaban barcos españoles en el Caribe y no un paisano bajando películas o juegos de internet.


Ahora, la violación de copyright es un tema delicado desde que internet se masificó a mediados de los noventas. Los que somos más viejos aún recordamos la cruzada que emprendió la banda Metallica en contra del programa de descarga P2P Napster para que se prohibiera la bajada de sus canciones de forma gratuita. Metallica ganó, pero fue una victoria pírrica, pues al rato había un montón de P2P con los que los usuarios podían intercambiarse los contenidos más variados imaginables.


Hoy el P2P es cosa del pasado (Sí, hay gente que aún los usa, pero solo porque no saben usar las nuevas alternativas) y de cuando en vez se intenta nuevamente eliminar cualquier rastro de piratería en internet. Recuerden cuando cerraron Megaupload , poniendo un ostentoso mensaje del FBI, la CIA,  el Departamento de Justicia, el Consejo de Seguridad de la ONU, etc., etc... en el que lo único que faltaba era decir “Cuidado con lo que bajas. Te estamos observando”, o los proyectos de ley que intentan restringir la libertad de compartir en internet.


De lo que solo los más lucidos se han dado cuenta es que, por la misma naturaleza del funcionamiento de la red, la manera en que hace 30 años entendíamos el copyright hoy está obsoleta. Quienes primero comprendieron esto fueron los artistas de la música, que vieron cómo las ventas de sus discos bajaron de una manera vertiginosa ¿Qué hacer frente a este cambio? ¿Llevar a medio mundo al banquillo de los acusados y hacernos las victimas? Pues fueron inteligentes y cambiaron el foco. Hoy la principal entrada de dinero para bandas y cantantes solistas es el show en vivo, lo cual ha ayudado a que estos espectáculos lleguen a lugares donde antes solo se podía soñar con contar con ellos. Pongo el caso que me toca de cerca: en Sudamérica siempre las giras de grandes bandas eran algunas presentaciones en cualquiera de las ciudades brasileñas y otras tantas en Buenos Aires. Hoy las giras sudamericanas incluyen a lo menos las principales capitales de nuestros países.


Por otro lado ¿Desapareció la venta de discos? Pues no. Los músicos suelen subir sus discos de manera gratuita a la red para enganchar a los fanáticos y se comercializan boxs con el disco y un montón de material adicional que los hace una pieza de colección.
Los juegos también se han embarcado en este desafío. Han mejorado mucho la seguridad de sus productos para evitar el copiado ilegal, pero también han dado más regalías a quienes prefieren comprar el disco original, dándoles posibilidades de jugar online y contar con actualizaciones periódicas.
El cine también es un tema interesante ¿Recuerdan que uno de los negocias más redituables en los noventas era poner un local de renta de películas? ¿Cuántos de ellos conocen en la actualidad? Hoy se pueden ver online y descargar películas de la red en una calidad decente (aunque también están aquellas con subtítulos en ruso y las cabezas de quienes las estaban viendo en el cine) y no he escuchado de que la asistencia a las salas hayan bajado. Es más, la variedad de películas que ver en los cines se reduce a los estrenos de moda, por lo que es gracias a internet que se tiene acceso a filmes que nunca llegaran a las salas de tu país. Sin internet el cine europeo o el oriental jamás serían conocidos en este lado del mundo. Lo mismo puede aplicarse a las series de televisión.

 Sin Internet me sería imposible ver esta gran serie

En lo que respecta a la literatura la cosa está más complicada. En el caso de mi país, Chile, los precios de los libros aún se ven agravado por el Impuesto al Valor Agregado (el IVA que se usa en muchos países pero que cambia de nombre) lo cual les encarece casi en un 20%. Recuerdo que cuando era un estudiante con un presupuesto un poco apretado, la única manera de tener acceso a los libros era comprarlos usados o en su versión pirata. Hoy en día puedo comprar libros originales y poseo una pequeña colección con una que otra joyita. El asunto es ¿Cuánta gente no puede comprar libros porque no tiene el dinero para ello?.


También está el asunto de la variedad de cosas a las que puedes acceder. Si no fuera por quienes traducen y maquetan tanto libros como comic, muchas obras notables no estarían al alcance de todos. En mi caso, la ciudad en que vivo tiene una tienda de libros, una de comic y un par de que traen manga y los precios son algo prohibitivos. Comprar online es otra opción, pero para quienes no contamos con una tarjeta de crédito esto simplemente queda vedado.
Pregunta de rigor: ¿Se afecta negativamente al autor de libros o comic? La opinión mayoritaria es que sí, pero no es definitiva. La piratería física de libros (entiéndase impresión ilegal en papel y comercialización) solo es conveniente con los best sellers, por lo que ese autor que se esforzó en publicar una colección de sus poemas verá a la piratería como algo lejano. En cuanto a la postura de escritores con gran tiraje en ventas, me quedo con la posición de uno de los autores de fantasía y terror que más admiro, Neil Gaiman, quien ha dicho que la subida de sus textos en internet solo ayuda a que, si a la gente les gusta lo que leen, busquen obtener la versión impresa legal, lo cual es muy bueno para el escritor.


Al final nos queda preguntar ¿Compartir algo en internet sin obtener dinero por ello es ilícito? No me atrevo a generalizar una respuesta. Si bajo algo a lo que no tengo acceso por razones monetarias o porque no están a la venta en el lugar donde vivo no puedo ser juzgado con la misma severidad que alguien que tiene todas las posibilidades y solo quiere ahorrar dinero, la misma diferencia entre el chico que descarga un MP3 de su banda favorita y el que baja un PDF y lo imprime varias veces para venderlo en la calle. También hay material que se ha descontinuado (en especial en los juegos de rol, que es una de mis aficiones) y solo se puede obtener si alguien lo sube a internet. Lo preocupante es cuando las autoridades, siempre a destiempo con la marcha del mundo, quieren aprobar leyes que supuestamente protegen el copyright, pero que pueden ser usadas para restringir la libertad de expresión en el más puro estilo “El Gran Hermano te observa”.

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