jueves, septiembre 11, 2014

Extraterrestres HdP: Llévenme con su líder... me lo voy a comer a él primero (Parte 2)



Aún estamos en los cincuentas, en los albores de la carrera espacial, con  los rusos tomando la delantera al lanzar el primer satélite artificial de la historia. Por otro lado, comienza un fenómeno que se ha mantenido hasta la actualidad y es el avistamiento de objetos voladores no identificados, conocidos coloquialmente como “Platillos Voladores”. Esto empezó en 1947, cuando un aviador civil llamado Kenneth Arnold vio, mientras sobrevolaba el estado de Washington, en el noroeste de Estados Unidos, una formación de extrañas naves con forma de platillos. Todo esto influenciaría las historias de ciencia ficción.


Mientras en Estados Unidos se obsesionaban con la posibilidad de una invasión rusa disfrazada de conquista extraterrestre, al otro lado del Atlántico también se creaban historias con EHdP. En Inglaterra la BBC estrena una miniserie que se volverá un clásico de la ciencia ficción en el verano de 1953. Se trata de “The Quatermass Experiment”. En un hipotético ingreso de Inglaterra a la carrera espacial, el profesor Bernard Quatermass lanza un cohete tripulado por tres astronautas. Algo malo pasa, por lo que el cohete se estrella en la campiña y sólo se encuentra a uno de los tres tripulantes. El problema es que en la nave viene desde el espacio una criatura que consume otros seres vivos, pudiendo ser un peligro para toda la humanidad.


Es obvia la inspiración en el cuento de John W. Campbell “Who gois There?”, pero lo que en verdad importa de esta serie es la creación del héroe científico encarnado en el profesor Quatermass, un genio de humor agrio y que no tiene empacho en desdeñar a quienes son intelectualmente inferiores a él, siendo aún así popular entre el público. Quatermass tuvo otros dos seriales más, siendo todos adaptados por la productora Hammer a versiones cinematográficas, además de unos remake recientes.


En tanto, con todas las historias de platillos voladores que corrían entre la gente, era cosa de tiempo que fueran llevados al cine. En 1956 apareció “The Earth vs The Flying Saucers” donde unos extraterrestres atacan con sus platillos voladores nuestras ciudades y secuestran personas para leer sus mentes en busca de información sobre nuestras defensas (cosa interesante, porque el primer caso documentado de abducción data de 1961). No es una de las mejores películas de ciencia ficción, pero sus efectos son unos de los más adelantados de su época, obra del famoso Ray Harryhausen.


Pero hay otra película que marcó aún más esa época, de la cual se han hecho remake, varias sátiras y algunas copias descaradas. Hablamos de “The Blob”, estrenada en 1958, en que se nos habla acerca de una extraña derivación del EHdP (Extraterrestre Hijo de Puta, para el que no leyó el artículo anterior). Se trata de una especie de moco espacial que llega dentro de un meteoro a la tierra a comer todo lo que le pongan a su paso y el cual es casi imposible de detener. Luego que se come a medio pueblo, los valientes protagonistas se dan cuenta de que la mancha no resiste el frío, con lo cual logran detenerla, congelarla y enviarla al polo norte.


Con los años el tema en el cine se fue empantanando cada vez más con ideas menos originales u otras de sencillamente estúpidas. Tenemos por ejemplo “Plan 9 from the Outer Space” de 1956, del director Edward Wood, reconocida casi unánimemente como la peor película de la historia. La cuestión es que los extraterrestres intentan acabar con los humanos transformando a los muertos en zombis asesinos. Con malos efectos especiales, incongruencias en la trama y apariciones de un Béla Lugoci ya anciano, es una película de culto que es casi imposible no asociar con una comedia, siendo que siempre pretendió ser una película seria.


Antes de dejar los cincuentas, debo hacer notar que por esa época comenzaron las carreras de quienes son reconocidos como los más grandes escritores de ciencia ficción. Hablamos principalmente de Ray Bradbury, Arthur C. Clarke, Isaac Asimov y Robert A. Heinlein. Ahora, en cuanto a los EHdP, Bradbury en sus “Crónicas Marcianas” no los usa, en “El Fin de la Infancia” de Clarke parecen HdP, pero son buenos como el pan, mientras que Asimov se preocupaba más de sus robot. No obstante, Heinlein era diferente.
En la novela de 1959 “Starship Troopers”, Heinlein cuenta cómo la humanidad en el futuro se organiza en una sociedad ultra militarizada para hacer frente a una raza de arácnidos extraterrestres (coloquialmente llamados chinches) que compiten con nosotros por el dominio de la galaxia. Heinlein, de pasado castrense, hace una apología bastante descarada al militarismo en su obra, llegando en muchas ocasiones a ser una verdadera utopía fascista. No obstante, la calidad del relato es innegable, siendo adaptada al cine en 1997 por el director Paul Verhoeven.


Con la llegada de los sesentas el cine pierde cierto interés por las películas de extraterrestres y por la ciencia ficción en general; por lo menos no igualando a la década anterior en cantidad de producciones. No obstante, la televisión retoma estos relatos creando series que con el tiempo se volverían piezas de culto. Una de las más recordadas es “The Twilight Zone”, creada por Rod Serling y emitida entre 1959 y 1964. Con historias inteligentes, la serie mostraba tanto relatos de terror, como fantásticos y de ciencia ficción, en los cuales en más de alguna ocasión asoma nuestro viejo y amado EHdP.


No obstante, si queremos hablar de una serie que sabe resistir al tiempo y puede reinventarse una y otra vez, hay que viajar nuevamente a Inglaterra. EN 1963 BBC desea hacer un programa de ciencia ficción infantil que al mismo tiempo eduque, así que con esa premisa nació “Doctor Who”. La historia nos habla del Doctor, un extraterrestre que llega a la tierra en una nave con forma de caseta de policía azul que es más grande por dentro y cuyo nombre es TARDIS (Time and Relative Dimension in Space). En ella viaja por el tiempo y el espacio con humanos que le sirven de compañía. “Doctor Who” salió al aire el 23 de noviembre de 1963, un día después del asesinato de John Kennedy, y es la serie más longeva de ciencia ficción con 50 años.


Además del personaje del Doctor en sí, lo que siempre ha encantado a los fanáticos son las razas de extraterrestres con la que se enfrentan. De todas ellas, que son una enormidad, dos son las más icónicas y más recurrentes dentro de la serie. Los principales enemigos del Doctor y los más temidos son los dalek, una raza de mutantes del planeta Skaro que viven dentro de una armadura en forma de salero y que repiten con una voz chillona una y otra vez EXTERMINATE!!!! Inspirados en los nazis, los dalek son considerados un ícono de la cultura británica casi al mismo nivel que los Beatles.


Los otros EHdP que podemos mencionar de “Doctor Who” son los Cybermen, un tipo de ciborg hechos a partir de humanos a los que se les saca el cerebro para ponerlo en un cuerpo robótico, perdiendo de paso todo rastro de humanidad. Los Cyberman buscan “mejorar” a todos los humanos y no descansarán hasta que la totalidad sea parte de la Cyberad.


Volviendo al tema de las conspiraciones extraterrestre tenemos la serie americana “Los Invasores”, emitida entre 1967 y 1968. David Vincent es un arquitecto que es testigo del aterrizaje de una nave extraterrestre en una carretera solitaria. Nadie cree su historia, así que se ve obligado a luchar en solitario contra la invasión de unos extraterrestres que parecen tan humanos como cualquiera, pero que no tienen latidos cardiacos, se desintegran cuando mueren y no pueden doblar el meñique. Esta serie será una inspiración para las que vendrán luego y traten de conspiraciones extraterrestres.


Pero no sólo los anglosajones fueron contactados por extraterrestres chungos. Un cómic argentino publicado entre 1957 y 1959 nos muestra una mirada distinta del tema proveniente de éste rincón del mundo. “El Eternauta”, con guión de Héctor Germán Oesterheld y dibujo de Francisco Solano Lopez, nos cuenta la historia de Juan Salvo, un tipo común y corriente que se ve inmerso en una invasión extraterrestre en Buenos Aires. Todo empieza con una nevada luminiscente que mata a todo el que tenga contacto con ella, después llegan los invasores. Extraterrestres insectoides bautizados como “Cascarudos” y unos humanoides con muchos dedos que reciben el sobrenombre de “Mano”. Al final esos extraterrestres no son verdaderos hijos de puta, porque están bajó el dominio de los misteriosos “Ellos”, que si lo son.


Lo maravilloso de “El Eternauta” es que es un relato de gente común y corriente metida en una situación extraordinaria, por lo que las cosas son explicadas con un lenguaje sencillo, nada de palabrería científica vacía. El Buenos Aires que muestra es real, prescindiendo de esquinas y calles genéricas, todo perfectamente reconocible en la realidad. Un detalle interesante de notar es que “El Eternauta” fue prohibido en los años setentas por la dictadura militar argentina, así como su autor es un detenido desaparecido.
Otra que no fue escrita en inglés es la novela "Solaris" (1961) del polaco Stanislaw Lem. En un planeta bautizado Solaris hay una forma de vida inteligente, pero que resulta ser un océano protoplásmico. El problema es que el océano es tan HdP que lleva 100 años ignorando todos los intentos de hablarle. Sin embargo, como si se hubiera aburrido de hacerles la ley del hielo, le lee la mente a los astronautas de la última misión que viene a hablar con él y crea copias de los seres que más quieren, jugando con sus mentes. Muchos dirán que el planeta Solaris no es un EHdP, porque su mente no se guía por nuestra lógica del bien y el mal, pero meterse con nuestros recuerdos y resucitar a tu mujer muerta sólo para ver cómo te comportas es una PUTADA!!
"Solaris" ha sido adaptada al cine en 1968 por Nikolái Nirenburg, en 1972 por Andrei Tarkovsky y en 2002 por Stephen Soderbergh.


Ahora, está Japón, que es el equivalente a otro planeta. Lo que más marca la ciencia ficción japonesa es ser el único país que ha sufrido un ataque nuclear. En los años cincuenta aparecen los monstruos radiactivos que destruyen las ciudades japonesas encabezados por Godzilla, pero también llega el equivalente al género de superhéroes en Japón, con sujetos en mayas y posturas raras. El enemigo suele ser un monstruo extraterrestre que a veces se vuelve gigante y que siempre es un sujeto torturado dentro de un traje de goma. Las principales franquicias de este género y que tuvieron éxito en occidente son Ultraseries, principalmente Ultraman, y la serie de Super Sentai (no confundir con hentai, que eso tiene algunos EHdP con tentáculos fálicos) y que fue adaptada al paladar gringo en los noventa como los Power Rangers.


Como dije, nunca la ciencia ficción ha vuelto a ser tan prolífica como en los cincuentas, lo cual no es necesariamente malo, porque aparecieron cosas realmente ridículas. No obstante, de ahí en adelante el EHdP tendría cada vez peores papeles y se vería relegado a lo que se llamó cine B. Sin embargo, todo cambiaría cuando, en una nave espacial llamada Nostromo, a un pobre sujeto un recién nacido le destrozaría el pecho.

Leer parte 3

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