lunes, septiembre 15, 2014

Extraterrestres HdP: Llévenme con su líder... me lo voy a comer a él primero (Parte 3)



Los años sesenta fueron idealistas, por lo que el EHdP, estrella en la década anterior, pasa a un segundo plano en la ciencia ficción. Era una época de grandes anhelos y deseos de cambiar el mundo, por lo cual la visión paranoica de la década pasada no cuajaba en la mentalidad revolucionaria de los sesentas. Fue por ello que la ciencia ficción exploró otros terrenos, en algunos casos mucho más introspectivos (pensemos en “2001: Space Odissey”) y en otros lisérgicos (Philip k. Dick).
Pero todo llega a su fin, y ya para los setentas las ilusiones habían cedido ante la cruda realidad. Se llegó a la Luna, pero eso no significó ningún adelanto realmente importante aparte de demostrar qué potencia se imponía en la carrera por el espacio. Vietnam terminó con los ideales Hippies y Watergate demostró que la corrupción político era algo que simplemente podía ocultarse debajo de la alfombra.
En este ambiente es que los viejos clásicos de los cincuentas vuelven en gloria y majestad, visto con una mirada más cruda. Es extraño, pero hoy, cuando hablamos de un remake de una película antigua, por lo general arrugamos la nariz pensando en que es una total falta de creatividad, pero para ese tiempo fue todo lo contrario. Los directores de ciencia ficción y terror habían crecido con esas películas y ahora tenían la oportunidad de rehacerlas como siempre habían soñado.
El primer caso fue el de la novela corta del escritor Jack Finney sobre esporas que vienen a colonizar la tierra. En el capítulo anterior hablé de “Invasion of the Body Snatchers”, pero ahora nos toca la versión de 1978 del director Phillip Kaufman. Las diferencias en cuanto a la original son mínimas, pero acá la crítica al macartismo de los cincuenta y a los rescoldos que quedaban de él en la sociedad americana son más obvios. Recordemos que para la época la Guerra Fría continuaba en disputa y tendría nuevos episodios de tensión en los ochentas.


Pero no todo era remake, pues al año siguiente se estrenó lo que podríamos llamar la quintaesencia del EHdP. Dirigida por Ridley Scott y con los diseños del afamado artista conceptual H. R. Giger para el monstruo, aparece en los cines “Alien”. La historia nos habla de una nave llamada Nostromo que transporta minerales camino a la Tierra y que recibe una llamada de auxilio de un planetoide cercano. La tripulación va a investigar y uno de ellos se encuentra con unos huevos, saliendo de ellos una criatura semejante a una araña que se le adhiere al rostro. Lo llevan de vuelta a la nave, pero no pueden remover el paracito porque su sangre es extremadamente corrosiva. Inesperadamente, la araña se desprende sola de su cara y el tipo parece estar bien, hasta que en el comedor de la nave comienza a sufrir convulsiones y de su pecho sale una criatura horrible que se pierde por la nave.


“Alien” tiene todo lo necesario para ser una de las mejores películas del género. En primer lugar, la atmosfera del Nostromo es opresiva, como si fuera uno de esos submarinos de la Segunda Guerra Mundial, caluroso y húmedo. Por otro lado, está el monstruo, llamado xenomorfo, genialmente diseñado por Giger, eliminando de su anatomía cualquier detalle que pudiera humanizarlo. Además, también está el hecho de que nos presenta una heroína algo atípica para los rígidos cánones de papeles con que las películas jugaban. Ellen Ripley, interpretaba por la actriz Sigorney Weaver, es una mujer fuerte, capaz de enfrentarse a ese cosa que va matando a todos en su nave, muy alejada a las damiselas en peligro que tanto agradan a Hollywood.
Una anécdota interesante de comentar de “Alien” es que la escena en que sale el monstruo del pecho del actor John Hurt se rodó sin avisar a sus compañeros acerca de qué sucedería en la escena. Sabían que aparecería el alien, pero no sabían el cómo, por lo cual los gritos de terror son absolutamente reales.


Alien tiene, tres secuelas de buena calidad, una precuela que es difícil de definir (y de entender) y dos crossover con la franquicia de Predator que son unos placeres culpables.
Volviendo a los remake, uno de los directores de terror de más fama en nuestra época es John Carpenter, quien en 1982 tomó de nuevo el cuento “Who goes There?” de Campbell e hizo otra película a la que llamó simplemente “The Thing” (recuerden que la del 51 se llama “The Thing from Another World”). La historia es casi esencialmente la misma, sólo con la variación de que la nave es encontrada en el polo sur por unos noruegos; los americanos encuentran a un perro infectado con este extraterrestre y lo llevan a su base. Lo interesante es que  la Cosa es capaz de asimilar el ADN de otras criaturas cuando los absorbe, pudiendo hacerse pasar por ellas, lo cual hace cundir la paranoia entre los miembros de la expedición americana que no sabe si sus compañeros son humanos o no. 


Obviamente, gracias a los avances en efectos especiales, las imágenes que nos muestra la película de monstruos hechos a partir de lo que fueron seres humanos son dantescas, transformando a “The Thing “ a una de las películas más terroríficas del genero de EHdP y de la historia; categoría en que “Alien” le da pelea.
En televisión no hay tanto que rescatar a parte de la serie de 1983  “V”. De la noche a la mañana, en las principales ciudades del mundo aparecen enormes naves espaciales. Resultan ser miembros de una civilización extraterrestre de apariencia humana que le ofrecen a la gente de la Tierra  sus adelantos tecnológicos a cambio de algunos minerales que necesitan. Lo que la gente no sabe es que los visitantes no son lo que parecen, pues en realidad se trata de reptilianos disfrazados que vienen a esclavizar a los humanos y usarlos como alimento. La serie tuvo un remake en 2009 que no tuvo el éxito de la original.


Ahora, no todos los directores famosos de terror tuvieron buenas ideas en los ochentas. Está el caso de Tobe Hooper, quien fue una de las grandes revelaciones del cine de terror con “The Texas Chain Saw Massacre”, la miniserie para televisión “Salem’s Lot” y el éxito de taquilla “Poltergeist”. Por ello la productora Cannon le encargó tres películas, dos de ellas con EHdP como protagonistas. La primera fue “Lifeforce” de 1985, en que el trasbordador espacial británico Churchill encuentra una extraña nave extraterrestre en la cola del cometa Halley, siendo sus ocupantes tres seres de apariencia humana (una chica y dos hombres) que duermen un unos sarcófagos de cristal. El problema es que son vampiros que se alimentan de la fuerza vital de los humanos, por lo que generan el caos cuando son traídos a la Tierra. Como la novela en que está basada (“Los Vampiros Espaciales” de Colin Wilson) la película  no convence. Lo que comienza como un cuento de ciencia ficción, se vuelve una película de vampiros a la mitad y termina como una invasión de zombis.


La otra película de Hooper de EHdP fue el remake del clásico de los cincuentas “Invaders from Mars”, presentada en 1986. ¿Qué se puede decir de este film? Pues que hizo exactamente lo mismo que en la original, incluso reproduciendo cuadro a cuadro algunas escenas, pero presenta  a los marcianos más viscosos. Y eso sería.
Por otro lado, uno de los maestros del terror, pero en el área de las letras, también tomó al EHdP como musa. Stephen King ha tocado todos los tópicos del terror en su obra, incluso algunos que ni se nos ocurriría que pudieran dar miedo (un san Bernardo con rabia, una groupie obsesionada con un escritor, etc.) y hay dos de sus libros de los ochentas que hablan sobre alienígenas, aunque uno de ellos no es tan obvio. Aunque no lo crean, la novela “It” de 1986 trata sobre un EHdP. Muchos dirán que el payaso Pennywise es un demonio que se alimenta de los miedos infantiles, pero es en realidad un ente alienígeno (muy cercano a los creados por Lovecraft) que arribó a la tierra en un meteorito durante la prehistoria. Cada treinta años el monstruo despierta y se alimenta de los terrores de humanos, en especial de los niños, tomando en sus últimas apariciones la forma de un siniestro payaso.


Otra de EHdP es la menos conocida “The Tommyknockers” de 1987. En un pueblo de Nueva Inglaterra llamado Haven encuentran enterrado lo que parece ser una nave espacial, la cual deja escapar un gas incoloro que afecta a los habitantes del lugar, transformándolos en las criaturas que pilotaban la nave. En esta novela es más que clara la influencia de “Invasion of the Body SnatcherS”  y “El Color que cayó del Cielo”.


Ambas novelas fueron adaptadas a miniseries de televisión, aunque ninguna llega a ser tan buena como la obra que las inspiró.
Un subgénero que se puso de moda en los ochenta fue el de los pequeños engendros, ya fueran duendes, pequeños monstruos creados por la ciencia o criaturas venidas del espacio. La más conocida es “Gremlins”, pero en lo que nos atañe debemos hacer mención de los “Critters” de 1986. Se trata de una película de terror con tintes de comedia que nos cuenta de unos extraterrestres pequeños, peludos y con bocas grandes llenas de colmillos que llegan a la tierra con ganas de comerse a todo lo que les pongan por delante. No es una gran película, pero es de culto para muchos de los que la vieron en esa época.


Poniéndonos más serios, en 1987 aparece un EHdP que será tan popular como el xenomorfo  de “Alien”. Se trata del cazador Yuatja, o más conocidos como el Depredadorde la película “Predator” de 1987. En la selva centroamericana una fuerza de comandos en misión para la CIA se encuentran con una criatura venida del espacio que les caza uno a uno hasta que el enfrentamiento se reduce al Depredador y un soldado interpretado por Arnold Schwarzenegger. “Predator” generó toda una saga con películas de calidad variable, dos enfrentamientos con los xenomorfos y varias adaptaciones al comic. Si bien la historia de los Yuatja no llegó a ser tan compleja como la de “Alien”, hay que reconocer que el diseño del Depredador es uno de los mejores disfraces que uno puede llevar en Halloween. 


Para el fin de la década (una de las más prolíficas tanto en calidad como en cantidad de películas) tenemos otra de Carpenter. Hablamos de “They Live” de de 1988, en que un trabajador encuentra unas gafas que le permiten ver el mundo tal cual es, con unos extraterrestres que están infiltrados en la sociedad humana y que la controlan a través de mensajes subliminales. Una excelente película con muy buenos toques de humor negro.


Por otro lado, ese mismo año se hizo un remake de “The Blob”, a cargo del director Chuck Russel. No es una mala película, pero no agrega nada a la historia de la primera. Eso sí, acá el moco extraterrestre es mucho más activo que el de los cincuenta, que simplemente escurre en pantalla con tanta lentitud que uno no se explica cómo es capaz de atrapar a alguien.


Por último, una de culto que es sátira de todo lo anterior: “Killer Klowns from the Outer Space”. Una nave espacial con forma de carpa de circo llega a un pueblito trayendo unos extraterrestres con apariencia de payasos. Estos usan armas que lanzan palomitas, perros hechos de globos, sombras chinas mortales y encierran a los humanos en capullos con forma de algodón de azúcar para poder licuarlos y bebérselos. El film cuenta con todos los clichés de las películas de extraterrestres y no se toma en serio a sí misma, por lo que se ganó la aprobación del público que entendió el chiste.


Inesperadamente, aún me queda mucho de lo que hablar, por lo que creo que tendré que hacer una cuarta parte con el agente que quería creer, el presidente de Estados Unidos que pilotea un caza y los EHdP destruyendo el mundo, a lo menos, una vez al año.

Leer parte 4

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