miércoles, septiembre 24, 2014

Extraterrestres HdP: Llévenme con su Líder... me lo voy a comer a él primero (Parte 4)



Y creo haber llegado a la última parte de esta historia de hijos de puta venidos desde las estrellas. Ahora, hay que reconocer que después de la gran década de los ochentas, en que las historias fueron mejorando en calidad y en sus efectos especiales, en los años siguientes se optó demasiado por la espectacularidad, olvidando el fondo.
Primero, hay algunos EHdP que no son tomados muy en serio pero son íconos hoy. Kang y Kodos vienen de Rigel VII y Lrr del planeta Ómicron Persei VIII, los primeros de “Los Simpson” y el segundo de “Futurama”, quienes intentan periódicamente conquistar la Tierra. Sean homenajeados en este artículo. 


Si hay una serie que define la década de los noventa por su impacto, esta es “The X-Files”. Creada por Chris Carter y estrenada en 1993, nos cuenta de una pareja de agentes del FBI que se encarga de investigar casos extraños con tintes sobrenaturales. Uno de los pluses de esta serie es que presenta personajes que se vuelven arquetipos del género, como el agente Fox Mulder, un sujeto afectado por traumas infantiles acerca del trabajo secreto de su padre para el gobierno y que cree en todo lo que sea extraño, mientras lo acompaña la agente y médico Dana Scully, quien es la voz escéptica que contradice las locas teorías de su compañero. También está “El Fumador”, el malo que intenta que no se sepa la verdad. No obstante, lo más importante es que en todo momento se habla de una conspiración que data de los años cuarentas, con un grupo de poder en las sombras llamado “El Sindicato” que colabora con una raza extraterrestre en sus sombríos planes. Acá es muy poco lo que el EHdP aparece en pantalla, pero está ahí, en la oscuridad, orquestando todo.


“The X-Files” duró nueve temporadas, con una película entre la quinta y la sexta, no siendo una mala producción, pero la verdad es que no es nada más que un capítulo largo. Hay otra película de 2007 que intenta captar el interés de nuevo público y recapturar el de los fanáticos antiguos, pero ya habían pasado muchos años y no era lo mismo. No obstante, en 2016 se hace una nueva temporada corta y la magia vuelve, creando expectación en el público.
Uno de los tópicos más recurrentes en el tema ovni es el de las abducciones, cuyo primer caso registrado fue el del matrimonio Hill en 1966. Ahora, en 1993, una película logra transmitir el terror de estas experiencias y se llama “Fire in The Sky”. En 1975 el leñador Travis Walton fue abducido en el bosque por extraterrestre cerca del pueblo de Snowflake. Cuando vuelve con su familia, de a poco va recordando los terribles experimentos que los extraterrestres realizaron con él.


Otra saga que marcó la ciencia ficción en los noventas es “Stargate” de 1994. En concordancia con las teorías de los antiguos astronautas (vean al tipo de History Channel con el pelo alborotado) la película postula que las razas alienígenas nos han visitado desde la antigüedad, especialmente en Egipto, donde se transformaron en dioses. En la actualidad, los militares americanos tienen en su poder un enorme anillo de metal que con signos jeroglíficos que resulta ser una puerta interdimensional a otros planetas. Con la ayuda de un egiptólogo logran hacer funcionar la puerta y viajan a un planeta que es una versión del antiguo Egipto donde los EHdP que se creen dioses y todavía gobiernan.


La película sólo sentó unas bases algo precarias para lo que vino después, pues fue la serie “Stargate SG-1”  de 1997 la que definió la franquicia. Ahí se continúa con las aventuras de los personajes de la película, ahondando más en la mitología del programa. Nos enteramos que los pseudo-dioses son una especie de gusanos parásitos llamados Goa’ul, que toman control de cuerpos humanos y se hacen pasar por dioses para dominar otras razas, siendo estos los principales enemigos de la serie. Lo interesante es que todos los dioses de la antigüedad responden a una raza extraterrestre con sus propios planes acerca de la raza humana, algunos más hijos de puta que otros.


También el tema tiene su lado sexy. “Species” de 1995 relata la historia de unos científicos que trabajan para el gobierno de Estados Unidos y que combinan ADN extraterrestre con humano, creando una pequeña en probeta a la que llaman Sil. La chica madura rápidamente y huye del laboratorio antes de que la maten, entrando luego en estado de pupa para metamorfosearse en una bella mujer que busca reproducirse con un humano y asegurar la perpetuación de  su especie a costa de la nuestra. Es una hija de puta, pero está como quiere.


No obstante, la espectacularidad a niveles nunca antes visto llegó con “Independence Day” de 1996. Al mejor estilo de los clásicos de los cincuentas, una enorme nave espacial llega a la órbita de la Tierra y se separas en varias más pequeñas (esto es relativo, porque cada nave en forma de platillo mide un radio de 24 kilómetros) y se posan sobre las principales ciudades del Mundo. Una vez que se encuentran en posición y ante la mirada impávida de toda la humanidad, desencadenan un ataque que destruye urbes completas, demostrando la total impotencia de nuestro armamento, incluso el nuclear. Estos EHdP son el típico enano gris con cabeza grande que aparece en las historias de abducción. 


“Independence Day” está inspirada en los clásicos de los cincuentas, pero carece de todo lo que les hacía terroríficas. Acá no hay una alegoría de nada, sino que la lectura es básica y plana: extraterrestres hijos de puta que vienen a jodernos. No hay terror ni suspenso, sólo toques de comedia algo burdos, perorata pseudocientífica vacía y el Presidente de Estados Unidos montado en un caza de combate para luchar en un nuevo 4 de julio. Ahora, no es que la película no sea entretenida en su planteamiento básico, sino que el problema radica en que se volvió una fórmula recurrente, pues desde entonces, cada dos años o algo así, viene una raza invasora y destruye todo el planeta hasta que alguien encuentra una solución ridícula (virus de computadora, por ejemplo) para detenerlos.
Pero ese mismo año el director Tim Burton, quien ya había hecho una película sobre el director de la peor película de todos los tiempos “Plan 9 from the outer Space”, presenta “Mars Attackc!”, donde hace un homenaje a las películas de los cincuenta, en especial  “The Earth vs The Flying Saucers”, al mismo tiempo que se ríe descaradamente de “Independence Day”. Con un elenco llenos de estrellas y grandes actores, el director orquesta una hilarante invasión en que unos extraterrestres petisos, con cara esquelética y que hablan chistoso que intentan destruir a la raza humana. Una película que cumple con su intención de hacer reír con la caricatura de los clichés del género.


Solo por recordar, pues ya hablé de ella cuando toqué el tema de la novela, en 1997 se hizo la adaptación de “Starship Troopers” de Robert Heinlein, la cual ha tenido un par de secuelas y una versión en animación 3D.
Ahora, en 1999 una película de terror rompió la taquilla y recibió la aprobación de la crítica; estoy hablando de “The Blair Witch Project”, que muchos creen que fue el primer falso documental hecho con retazos de metraje real, pero hay otro de un año antes. “Alien Abduction: Incident in Lake Country” muestra el caso de una familia del medio oeste americano que se junta en su granja aislada a celebrar el Día de Acción de Gracias, cosa que es grabada por el menor de la familia. La cuestión es que un platillo volador aterriza cerca de la granja y ellos comienzan a sufrir horas de terror en que uno a uno son secuestrados por los alienígenos. Para darle mayor credibilidad, se intercalan testimonios de expertos en el tema ovni, policías y camarógrafos que dan fe de que la película es casera y real. Muchos creyeron lo último, e incluso algunos ufólogos han mostrado la película como una prueba, pero la verdad es que todo salió de la cabeza del guionista Paul Chitlik, siendo el primer documental falso.


Ahora, hay cosas que son realmente risibles, pero que hay que comentar para que cuando las vean no se pregunten: ¿Cómo mierda se les pudo ocurrir? “Battlefield Earth” es una película del 2000 producida y John Travolta y basada en una novela escrita por L. Ron Hubbard, un escritor mediocre de ciencia ficción que terminó como charlatán y fundó la Iglesia de la Cienciología. Una raza extraterrestre que es copia descarada de los klingon de Star Trek domina la tierra en el año 3000… y eso es todo lo que se puede decir de esta película. Una mierda.


Ahora, del 2000 en adelante, la invasión extraterrestre  y los casos de abducción en la pantalla se vuelven tan estereotípicos que son muy pocas las películas y series que podemos rescatar. Una excepción es en la literatura, donde Stephen King saca el 2001 “Dreamcatcher”, en que una invasión extraterrestre ocurre en forma de una plaga que afecta tanto a animales como personas. Un grupo de amigos de la infancia se ve inmerso en estos acontecimientos y uno de ellos comienza a ser influenciado por una entidad extraterrestre llamada Mr. Gray, por lo que los otros deben recurrir a un chico deficiente que conocieron en la niñez y que posee dones especiales. Lo interesante de esta obra es que ocurre en el mismo pueblo imaginario de It, Derry, contando con muchas referencias a esta novela. “Dreamcatcher” fue adaptada al cine el 2003.


De vuelta a la sátira, pero ahora animada, tenemos una serie de Nickelodeon llamada “Invader Zim”. Zim es un extraterrestre de la raza Irken que causa problemas por su megalomanía y estupidez, así que para deshacerse de él, sus superiores le envían a la Tierra con la supuesta misión de conquistarla con la ayuda de un robot medio loco llamado GIR. Acá se encuentra con su némesis, un chico obsesionado por las teorías conspirativas llamado Div. “Invader Zim” tiene un humor sarcástico y ácido, muy recomendable.


En cuanto a series, el 2002 Steven Spielberg presentó “Teken”, que nos habla de lo que sufren varias familias americanas debido a casos recurrentes de abducción. Todo empieza con la Segunda Guerra Mundial  termina en la actualidad, donde se entiende por qué los extraterrestres están tan interesados en esas familias y en la hibridación con humanos.


Ahora, si hablamos de películas interesantes, que logran dar con la atmosfera necesaria, son originales en lo que plantean, pero tienen un final de mierda, entonces pensamos en “Sings” de M. Night Shyamalan, inspirada por los misteriosos círculos que aparecen en las plantaciones de trigo. En un pueblo rural de Estados Unidos un pastor que ha perdido su fe se encuentra en medio de una invasión extraterrestre con su familia. Ahora, no quiero hacer spoiler acerca del final, pero diré que los humanos, que nos mata el ácido cianhídrico que viene del cianuro, no seríamos tan imbéciles como para invadir un planeta que tiene una atmósfera con un 80% de ácido cianhídrico.


Por otro lado, digna de mencionar es otra serie de Steven Spielberg llamada “Falling Skies” en que nos cuenta qué ocurre con la resistencia humana cuando la invasión ya se ha establecido. El protagonista es un profesor de historia que se ve obligado a liderar a los humanos que han sobrevivido. Por su lado, los invasores no sólo nos exterminan, sino que usan a los jóvenes como mano de obra, implantándoles una especie de simbionte en la espina dorsal. Para quien la vea, hay sospechosas similitudes entre sus extraterrestres con los descritos en el comic argentino “El Eternauta”, pero puede que sea sólo una apreciación personal.


Sólo lo voy a tratar someramente, porque no me atrevo a entrar demasiado en materia. Stephanie Meyer – por favor, alguien detenga a esa mujer – hizo una novela sobre una invasión extraterrestre llamada “The Host”, que no es más que una copia de mierda de “Invasion of the Body Snatchers”, con toda la cursilería que la caracteriza. Menos mal que el libro no tuvo el éxito de su saga Twilight, aunque igual le hicieron una película en 2013.


Hay dos películas que quiero mencionar también, pero que no entraré en detalle acerca de ellas, ya que las dejaré para un próximo reporte sobre monstruos gigantes y cosas por el estilo. “Cloverfield” de J. J. Abrams y “Pacific Rim” de Guillermo del Toro son ejemplo de EHdP llevados a escala colosal.
He hablado de películas malas que se equivocaron en la fórmula, o que le pusieron demasiado entusiasmo y poco talento en algún proyecto. Pero hay un montón de películas en la década del 2000 y en lo que llevamos de la actual que no son aporte alguno para el tema de extraterrestres. Son sólo repeticiones majaderas de la misma fórmula una y otra vez hasta el hastío, volviendo a todos los clichés de la invasión o de la abducción extraterrestre. Ahora, hay cosas que se salvan, como la precuela de “The Thing” de 2011, pero en general la creatividad no brilla mucho últimamente en las mentes de los guionistas o escritores.



De todas maneras, el extraterrestre hijo de puta sigue siendo recurrente en nuestro imaginario, representando los miedos a todo lo que es foráneo, nuestra xenofobia, el horror del terrorismo... el miedo que nos inspira un enemigo venido desde fuera de nuestro círculo y que, muchas veces, solo está en nuestra imaginación.

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