miércoles, octubre 29, 2014

Pasa hasta en las Mejores Familias



Por si no han leído nunca lo que escribo, no hay que tomarme literalmente, por lo que el título de esto es puro sarcasmo, porque hablar de familias mejores que otras es sencillamente pedante ¿Qué familia se puede arrogar el título de la mejor? Madre y padre con rasgos anglosajones, con hijos sonrosados y respetuosos, un perro de raza, casa de suburbio, auto a la puerta y visita a la iglesia cada domingo… Yo creo que no.  Cada familia es un universo en sí y no pueden ser catalogadas en comparación a otras, menos cuando nos han vendido un estereotipo de cartón como el qué he descrito.

La semana pasada acá en Chile se publicó un cuento para pequeños que se titula “Nicolás tiene dos Papás” que habla acerca de la relación de un hijo con su padre que es gay y su pareja. No es la primera parte del mundo en que se hace, pero en un país donde las clases acomodadas y dirigentes son tan conservadoras como en el mío, causa un revuelo inusitado y fuera de lugar.
A veces es increíble la castración mental que algunos sectores poseen. Defensores de la familia, siempre y cuando no contravenga sus prejuicios, estos fariseos modernos rasgan vestiduras a la luz de los medios de comunicación solo porque alguien se atrevió a publicar un cuento en extremo inocente y logró el apoyo del ministerio de educación para ello. De pronto proclaman a los cuatro vientos que se están corrompiendo las mentes infantiles y que el núcleo de la sociedad (la familia que ellos propugnan) quedará destruida.
Por desgracia para estos dinosaurios, el mundo cambia más rápido de lo que a ellos les gustaría. Hace 200 años se planteó la separación entre estado e iglesia y la abolición de la esclavitud y ellos se escandalizaron, hace cien las mujeres pidieron derecho a voto y se escandalizaron de nuevo, hace cincuenta se comenzó a luchar contra la discriminación por razones raciales y se opusieron, pero igual el mundo cambió. 
En primer lugar, no se puede decir que algo está bien porque siempre ha sido así y algo es malo por ser nuevo; porque, por ejemplo,  vender gente como mercancía es malo, aunque la mentalidad de otras épocas lo hubiera justificado. Tampoco es correcto escudarse en razones religiosas para sostener que su forma de ver las cosas es la única válida, porque todas las religiones tienen creencias a su haber que son a todas luces estúpidas. Hoy sabemos que el mundo no fue hecho en siete días, que el universo no tiene la forma de un árbol y que debajo de nuestros pies no hay un mundo subterráneo donde viven los muertos ¿Por qué, en vista todas esas sandeces, deberíamos considerar la moral de esas religiones como correcta?.
Y hoy en día no se pueden aceptar soluciones a medias para igualar la cancha. Hace mucho tiempo se tramita en el Congreso chileno una Ley que permite regular asuntos de parejas de hecho que no estén casadas, ya sea porque no quieren o no pueden. Si bien es una gran noticia, no lo pueden presentar como una solución para parejas del mismo sexo, porque eso no iguala derechos. Solo cuando se apruebe el matrimonio igualitario, sin ninguna cortapisa que ponga a los matrimonios homosexuales en inferioridad con respecto a los heterosexuales (y me refiero a la adopción de hijos) podremos decir que se les está dando el trato que merecen como ciudadanos de pleno derecho.
Eso de que “Pasa hasta en las mejores familias” como eufemismo para referirnos a que uno de nuestros familiares es gay raya en la estupidez. Si ellos son tan valientes como para darse a conocer como gay ante el mundo, sus amigos y familiares deben responder a ese valor de la misma forma. No hay que sentir vergüenza porque alguien cercano a ti sea homosexual porque, de una vez por todas, tenemos que dejar de pensar en ello como algo negativo. Que te digan gay no es ofensivo para ti, sino para el imbécil que cree que eso es un insulto. Lo otro es dejar de tratar la homosexualidad como una enfermedad contagiosa, porque no lo es. Es una idea estúpida que no se condice con ningún conocimiento científico del tema, solo mitos sin sentido.
Ahora, siempre habrá reaccionarios que amparados por su acceso a los medios o sus posiciones de poder que defiendan sus añejos conceptos de normalidad. Son los mismos que se escandalizan por ver en televisión un beso entre personas del mismo sexo, cuando ellos tienen una doble moral, llena de hipocresía y falta de cualquier rastro de empatía humana. Fueron los inquisidores del pasado y ahora se proclaman adalides de lo que sus dioses creen que es correcto. Para desgracia de ellos, su miedo al cambio no evitara que el mundo siga girando y que, al final, las cosas se dejen de hacer según arcaicos conceptos morales y se imponga el sentido común.

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