jueves, noviembre 13, 2014

Fantasma: Buuuuuuuuh! (Parte 2)




Desde el siglo XIX el asunto de los fantasmas fue visto de manera muy seria por quienes serian los precursores del espiritismo moderno. Por esa época se hicieron comunes palabras como médiums, ectoplasma y canalización. De esta época viene una colección de fotografías que intentan demostrar la existencia de fantasmas, cosa que sigue haciéndose hasta nuestros días.



En este ambiente, en que nacieron las historias de Poe, Dickens y James, otro autor merece ser nombrado y casi lo paso por alto. El irlandés Joseph Sheridan Le Fanu es conocido principalmente por crear la vampiresa primigenia, quien ha sido modelo de las sexys chupasangre que vinieron luego, pero su obra principalmente habla de fantasmas. Si deseamos saber cómo tomó forma el fantasma de la novela gótica, es Le Fanu su padre, con esas apariciones lívidas, cargando la condena de un asunto pendiente que los mantiene atado a este mundo. Recomiendo echarle una mirada a los cuentos “El Fantasma de Madam Crowl” (madam está escrito tal cual el original) y “La casa al lado del cementerio”.



Otro autor que se valió de los fantasmas fue un compatriota de Le Fanu. Oscar Wilde escribió en 1891 “El Fantasma de Canterville”, un relato corto que nos habla sobre una familia americana que se muda a una vieja mansión inglesa que está embrujada. El fantasma de Sir Simón de Canterville intenta asustar a los americanos con las típicas tretas de los fantasmas, pero la familia burguesa prefiera ignorarlo o combatir sus apariciones como si fuera algo totalmente mundano (intentan usar detergente para espantarlo). Una sátira acerca de la indolencia de la clase media victoriana.


Con la llegada del siglo XX se popularizó el cine. También aparecieron los primeros cortos animados y una imagen que siempre asociamos con el fantasma. Aún hoy, a la hora de hacer un disfraz de espectro, pensamos en alguien cubierto por una sábana blanca, cosa que no es tan inocente como parece, pues la sábana es en realidad la mortaja con que cubrían los cadáveres en esa época.



Y hay otro escritor que trajo nuevos aires al tema de los fantasmas. Montage Rhodes James, o sencillamente M. R. James,  fue un medievalista, anticuario y escritor que fue aclamado por su colección de cuentos de terror. El principal aporte de este autor fue renovar la fisonomía del espectro, saliendo del estereotipo de la imagen traslucida y pálida, y creando seres grotescos que podrían ser engendros salidos del mismo infierno. M. R. James participó de la revolución del terror de principios del siglo XX (encabezada por Lovecraft), sacando el terror de las mansiones embrujadas y castillos para llevarlo a las vidas comunes de la gente que leía sus relatos. Algo realmente aterrador.



Pero no todo es terror, pues en 1939 aparece una encarnación mucho más amable. Casper o Gasparín es un fantasma infantil cuyo deseo no es asustar, sino ser amigo de los niños. Ha protagonizado un sin número de cortos animados, películas e historietas, siendo reconocible incluso en nuestros días por los más pequeños y los que no lo somos tanto.



Ahora, comparado con otros sobrenaturales, el fantasma no logró ser tan popular como para tener películas que marcaran el subgénero durante la época de oro del cine de terror. Universal, la productora que trajo clásicos como “Drácula”, “Frankenstein” y “El Hombre Lobo” a la pantalla no tiene nada homologable a estas acerca de las almas en pena. Luego vino el silencio del terror gótico en el cine durante la Segunda Guerra Mundial y los años cincuenta, pero cuando Hammer retoma a estos personajes, dándoles un nuevo aire y haciéndolos populares para nuevas generaciones, el fantasma tampoco tuvo su gran éxito. Muchas películas partían con la premisa de la aparición, pero luego resultaban ser solo trucos de algún villano, por lo que debimos esperar a los años 70´s para ver cosas nuevas en cuanto a las almas en pena.
Hay dos novelas de 1977 que son importantes de mencionar y que dan un aire novedoso y terrorífico a los fantasmas. En 1974 un joven loco mata a toda su familia en su casa, ubicada en un hermoso pueblito del noreste de Estados Unidos. Al mes, una familia se muda a la casa y comienza a ser acosada por toda clase de fenómenos paranormales (voces, golpes, cosas que vuelan por lo aires, murallas que sangran) La familia aguanta 28 días en la casa y deben huir para no ser afectados irremediablemente por estos hechos. La familia muerta se apellidaba DeFeo, los que son atormentados son los Lutz y el pueblo en que todo ocurre es Amityville, todo existente en la realidad. Jay Anson escribió un libro basado en el asesinato de los DeFeo y lo que contaron los Lutz acerca de su estadía en la casa, siendo un best seller ya que, supuestamente, relataba hechos reales. Muchos dicen que la historia de los Lutz fue solo cuento chino para ganar dinero, pero eso no hace que la novela sea menos aterradora. Se han hecho dos adaptaciones a la novela original, una de 1979 y otra de 2005, además de un montón de secuelas y precuelas. La única que vale la pena  a mi parecer es la original de 1979.


La otra novela de 1977 que trae de vuelta los fantasmas como icono del terror moderno es “El Resplandor”. Como siempre, Stephen King está presente con alguno de los tópicos del terror de los que he hecho recuento y es con una de sus primeras novelas. Jack Torrance es un escritor que ha logrado reponerse de su alcoholismo y que busca ser feliz con su mujer y su pequeño hijo. Consigue un trabajo de cuidador en el hotel Overlook en las montañas de Colorado durante la época de baja afluencia, por lo que tendrán el edificio para ellos sólos durante meses. El problema es que el hotel está embrujado y Jack comienza a ser poseído por él, poniendo en peligro a su pequeño, quien parece tener un don especial conocido como el resplandor. “The Shining” fue adaptada por el gran director de cine Stanley Kubrick , aunque su versión se aleja del libro original, habiendo una miniserie de 1997 más fiel.


Pero la más recordada de todas las películas de fantasmas fue "Polstergeist" de 1982. Dirigida por Tobe Hooper y producida por Steven Spielberg , debe su nombre a una palabra alemana que se traduce como “Espíritu Molesto” y designa al fenómeno paranormal de cosas que se mueven o son lanzadas por los aires sin que nadie interactúe con ellas. La familia Freelings vive en un suburbio de california normalmente hasta que su hija pequeña, Carol Anne, hace contacto con unos fantasmas a través del televisor y todo se va al carajo. Es clásica la imagen de la pequeña rubia parada frente a la pantalla con estática, diciendo: “Ya están aquí”, cosa que a muchos nos aterró en nuestra niñez. Se hicieron dos secuelas y una leyenda negra se achaca a la película, pues se dice que en una escena de la original se usaron cadáveres de verdad porque eran más baratos que hacerlos con efectos especiales. Murieron cuatro actores relacionados con las películas, incluida la pequeña protagonista, Heather O’Rourke, a los 12 años.


Otra que podría entrar en la categoría de fantasma, aunque no lo es exactamente es “El Ente”, también de 1982. Una mujer separada vive una vida normal con sus hijos hasta que un día comienza a ser atacada por un ser invisible que la viola de manera brutal. Busca ayuda tanto en psicólogos como en estudiosos de lo paranormal, pero nadie es capaz de decirle por qué le ocurre a ella y menos darle una solución. Lo que hace más aterradora esta cinta es que se basa en el caso sufrido por una mujer llamada Doris Bither, siendo quizá unos de los más documentados del siglo XX.


Otro elemento de la vida real que permeó a la fantasía son los investigadores “científicos” de los fantasmas. Eso fue tomado por una de las comedias más exitosa de los 80’s. “Los Cazafantasmas” muestra la historia de tres profesores universitarios dedicados a estudiar lo paranormal que de pronto se quedan sin trabajo. Por ello, se deciden a establecer un negocio de exterminación de fantasmas (como fumigadores) que se enfrenta a una ola de actividad paranormal debido al inminente arribo de un antiguo demonio sumerio. Con buenos actores (salidos del mítico Saturday Night Live), un guion simple pero efectivo y música reconocible por cualquiera, “Los Cazafantasmas” marcaron su década y hoy es un clásico que cumple 30 años, contando con una secuela, una serie animada, juegos, línea de juguetes y un posible remake o continuación en los próximos años.


Siguiendo con la comedia, en 1988 apareció un film del excéntrico director Tim Burton llamado Beetlejuice. Una pareja joven muere y se transforman en fantasmas, quedando atados a su hogar. Al tiempo, otra familia, algo snob, compra la casa y comienza a remodelarla provocando el malestar de los antiguos dueños. Por ello, deciden asustarlos, pero al mejor estilo de Wilde, los nuevos inquilinos son tan indolentes que no les afecta en nada lo que los fantasmas hacen. Entonces deben recurrir a una ayuda profesional, siendo encarnada por Beetlejuice, un fantasma vulgar y loco que se encarga de asustar a los más duros. Con una excelente actuación de Michael Keaton, es recordada por su sentido del humor alocado e irreverente.


Ahora, como en el caso de Casper, que es una versión para niños, también tenemos la romántica. “Ghost” de 1990 es un drama que habla acerca de un agente bancario que es asesinado y se transforma en un fantasma, teniendo que aprender las reglas de su nuevo estado. Luego comienza a revisar los hechos de su asesinato y se da cuenta de que nada fue al azar, por lo que se vale de la ayuda de una alocada médium para proteger a su novia. “Ghost” es de esos melodramas que hace llorar a todos y que, si bien no es una historia muy acabada, cumple con lo que ofrece. Una lacrimógena de sentimientos.


Pero si queremos terror novedoso y de calidad hay que ir a oriente. Tanto en China, Japón y Corea, las leyendas de fantasmas son comunes y horripilantes. No obstante, solo a finales de los noventa el vulgo conoció la increíble calidad de las historias de terror orientales; todo gracias a una chica siniestra que salía de un televisor. Basada en una novela de 1991 escrita por Kuji Susuki, “Ringu” nos cuenta de una reportera que investiga una leyenda urbana acerca de un video que si es visto produce la muerte de los espectadores en siete días. Principalmente podemos destacar la mezcla de cosas modernas con el antiguo tema del fantasma, como la cinta de video maldita, y la creación de uno de los espectros más aterradores de los últimos tiempos: Sadako Yamamura. “Ringu” tiene una versión americana de muy buena calidad, llamada “The Ring”, pero siempre es mejor ver la original japonesa.


Otra que dio pesadillas a espectadores de todo el mundo es Ju-on. Salida directamente para el mercado del video en Japón, la película relata de forma no lineal el asesinato de una familia y como esto deja marcado con energía negativa un lugar. Fue tal el éxito del film que tuvo secuela y se hizo una versión para el cine que fue la que llegó a occidente e impulsó a Sony a hacer su propia versión en inglés.


Esa son solo dos de las películas orientales más conocidas, porque hay muchas más para las cuales necesitaría todo un artículo aparte. Lo que podemos decir es que los orientales tienen excelentes guiones, saben crear la atmosfera y no tienen miedo a innovar. Se agradece esto, en especial en un momento en que las historias en occidente han bajado tanto de calidad.
Y, por lo visto, todo lo bueno de los últimos años viene desde afuera del mundo anglosajón. 1999 nos trajo “The Sixth Sense” de la mano de M. Night Shyamalan (hindú). Un chico tiene visiones de fantasma que no le dejan llevar una vida normal, por lo cual el psicólogo Malcolm Crowe está dispuesto a ayudarle, sin imaginar que nada es lo que parece. Final inesperado y una de las frases más repetidas del cine en los últimos años.


El 2001 el español Alejandro Amenábar nos presentó “Los Otros”, la cual ocurre durante la Segunda Guerra Mundial en las Islas del Canal, el único lugar de Inglaterra que fue ocupado por los nazis. Ahí vive Grace, sus dos hijos y sirvientes, a la espera de que su marido vuelva de la guerra. No obstante, todos empiezan a sentir extraños fenómenos en la casa. Otra película con final inesperado antes de que este recurso se volviera tedioso.


La anterior es en ingles. Pero en nuestro idioma tenemos un par de ejemplos remarcables. El director mexicano Guillermo del Toro presento en 2006 “El Espinazo del Diablo”, ambientada durante la Guerra Civil Española. En un orfanato en medio de la nada un chico se da cuenta de que las personas esconden muchos secretos, algunos muy siniestros. Una excelente muestra de que el cine español no tiene que envidiarle nada al de lengua inglesa.


Otra que se debe mencionar es “El Orfanato” de 2007. Una mujer adquiere el edificio del viejo orfanato en el que fue criada para transformarlo en un hogar para niños con síndrome de Down. Sin embargo, su hijo comienza a tener una inquietante relación con amigos imaginarios que les llevará a descubrir el misterio que encierra el viejo edificio.


Por último, y para demostrar que no todo está perdido, Hammer produce el 2012 “The Woman in Black” con la actuación de Daniel Radcliffe, quien se hizo famoso por interpretar a Harry Potter. Un notario viudo debe vender una casa ubicada en un pueblo perdido en medio de la niebla donde, por alguna oscura razón, los niños mueren. Un alma en pena busca vengarse de todos.


Son muchas las cosas que representan los fantasmas más allá de lo obvio. Está el miedo a la muerta, pero también el remordimiento por acciones pasadas. Siempre muestran un lado oscuro y primordial de nuestra psique, de la búsqueda de venganza, de dolor que no se puede superar y de tener una vida de ultratumba siniestra desde donde solo se añora lastimeramente los placeres de la vida.

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