sábado, diciembre 27, 2014

Para que la Navidad no Apeste... Tanto






No me gusta la Navidad,  y no me extenderé acerca de esto porque es tema para otro artículo, pero es imposible ignorar la fiesta, por mucho que me gustaría. Para hacerla más llevadera, he tenido que escarbar para encontrar la cara menos conocida y más creepy de la Navidad. Por ello (con bombos, fanfarrias y dos días de atraso) presento las cosas que son rescatables de la Navidad… y no pienso hablar de la paz, la unión de la familia ni la buena voluntad del espíritu, que esas cosas son para comercial de Coca-Cola.

Empecemos por las cosas más antiguas. Está demás decir, pues la gente medianamente educada ya lo conoce, que la Navidad es la adaptación de varias fiestas paganas cuya temática giraba en torno al solsticio de invierno. Eran tan populares estas fiestas que los cristianos las adaptaron a sus propósitos, poniendo el nacimiento de su dios ese día. Hoy sabemos que Jesús (si es que alguna vez existió) no nació el 25 de diciembre.


Tanto arboles, muérdago, regalos y San Nicolás son aspectos paganos de la Navidad, pero hay otros que son aún más descarados y poco conocidos en nuestro mundo hispano. Muy propio de los pueblos germánicos y nórdicos son los monstruos de navidad, quienes fungen como una especie de contraparte de San Nicolás. El más famoso de todos es el Krampus, un demonio con el cuerpo cubierto de pelo, cuernos, colmillos y una lengua roja que sale de su boca. Este demonio comienza a recorrer las calles de las zonas alpinas de Europa el 5 de diciembre, llevándose a los niños malcriados en una canasta que cuelga de su espalda. 


Pero el Krampus no es único monstruo navideño. En Alemania está Frau Perchta que le saca las tripas a los niños malos y las reemplaza por basura; mientras que el Islandia el gato Jólakötturinn que se los come; lo mismo Père Fouettard en Francia y un sinnúmero de otros engendros, en especial en las zonas más frías de Europa. ¿Cuál es el motivo de estas leyendas? El mismo que hay para otros raptores de niños de los cuentos: justificar de una manera menos terrible la alta mortalidad infantil en esos tiempos, en especial en la época cercana al invierno.


La Navidad empezó como una fiesta pagana a la cual los curas llenaron de misas para hacerla completamente cristiana; cosa que no lograron del todo. Había una forma de celebrar la fiesta de la Natividad entre los nobles y otra entre las gentes comunes. Las capas altas de la sociedad medieval seguían todo un ceremonial, mientras las gentes de las villas le imprimen alegría a la festividad, legándonos canciones de belleza sencilla. Uno de estos villancicos que ha sobrevivido mayor tiempo sin grandes alteraciones es “God Rest You Merry, Gentlemen”, muy popular en los países de habla inglesa. Publicado por primera vez en 1833 por William B, Sandys, se desconoce su autor y se postula que es una canción muy antigua que fue evolucionando hasta tener la versión que todos conocemos.


Esta misma canción es mencionada en una de las historias más conocidas de navidad. “A Christmas Carol” de Charles Dickens apareció en 1843, mostrándonos una visión descarnada de la sociedad que nace en Inglaterra a raíz de la Revolución Industrial. Ebenezer Scrooge es un viejo avaro y cascarrabias que detesta la navidad y que ha hecho una gran fortuna gracias a la usura, cosa que no le aporta a un mejor pasar, ya que atesora el dinero porque sí, llevando una vida miserable y ruin. La noche de Navidad es visitado por el fantasma de su antiguo socio, quien está pagando en el más allá las mismas faltas cometidas por Scrooge, por lo que será visitado por tres espíritus que le mostrarán las navidades de su pasado, la del presente y su futuro. Si bien se trata de una historia moralista, es menos obvia de lo que se pretende, pues no solo habla de atesorar la Navidad, sino que critica a la sociedad victoriana, que se jactaba del progreso logrado gracias a las nuevas tecnologías del vapor, pero soportaba una miseria increíble. Por otro lado, algunas de las imágenes de fantasmas son bastante evocadoras y, en algunos pasajes, terroríficas.


Ahora, si lo pensamos bien, hoy la fiesta religiosa ha pasado a segundo plano y el protagonista de la fecha es Papá Noel o Santa Claus. Se le ha tratado de identificar con San Nicolás de Bari, santo del siglo III, pero ambos personajes con los años se han ido distanciando una enormidad. Santa Claus nació en Estados Unidos en el siglo XIX, basado en San Nicolás gracias a la influencia holandesa en Nueva York, pero despojándole de cualquier rastro de tradición católico. Incluso fue algo ambigua su descripción en un principio, siendo una especie de duende o algo así. Si bien el traje rojo no fue el inventado por ellos, la empresa Coca-Cola lo estableció definitivamente en 1931. Por el contrario, el color más recurrente en el Santa Claus del siglo XIX es el verde.


Pero Santa Claus no pudo reemplazar a todos los personajes que cumplían la función de entregar regalos navideños en las diferentes regiones del mundo. Hay una enormidad de ellos, pero a mi parecer, el más notable es el Tío Nadal. Oriundo de Aragón y Cataluña, se trata de un leño ahuecado al que se le dan de comer regalos y dulces. El día de Navidad los niños toman palos y dan de golpes al pobre leño mientras cantan: “Caga Tió, Tió de Nadal, no caguis arengades, que son salades, caga torrons, que son més bons!!!” (Caga, Tío Navidad, no cagues arenques, que son salados, caga turrones que son mejores). No sé ustedes, pero que te dejen apalear un tronco para hacerlo cagar dulces debe ser la mejor Navidad.


Ahora, el cine está lleno de películas navideñas; cuál de todas más empalagosas que otras. Por ello, acá rescatamos aquellas que realmente vale la pena ver.
Creado en 1957 por el cuentista y caricaturista Theodor Seuss Geisel, más conocido como el Dr. Seuss, el Grinch es una especie de lisérgico y moderno Scrooge. En un mundo imaginario poblado por bonachonas criaturas llamadas Quienes, con narices chistosas y una manía por hablar en rima, celebran la Navidad a lo grande, lo cual molesta mucho al Grinch, un tipo peludo y verde que vive en una cueva acompañado de su servicial perro. Como está medio loco y es algo maquiavélico, decide robar la Navidad para que ninguno de los Quienes fuera feliz. Si bien termina con la misma moralina de que lo importante no son los regalos, hay algo siniestro en el Grinch que difícil de definir; incluso cuando se vuelve bueno, sigue dando cierto miedo. De las dos adaptaciones, por lejos la mejor es la animada de 1966, dirigida por el afamado Chuck Jones y con Boris Karloff como narrador y en la voz del Grinch.


También están las diferentes versiones que “A Christmas Carol” ha tenido. La mejor animada es de 1971, con dibujos cuidados y sin la parafernalia de relleno que tienen versiones modernas (sí, me refiero a la Jim Carrey). Ahora, hay una versión muy buena de 1984 con George C. Scott hecha para televisión que representa muy bien el ambiente de la época. Sin embargo, si lo que se quiere es una adaptación novedosa está la comedia de 1988 “Scrooged”, con Bill Murray, que nos cuenta la historia de Francis Xavier Cross, un ejecutivo de televisión obsesionado con su trabajo y el éxito, quien lo ha dejado todo en pos de sus metas. No obstante, como en el cuento de Dickens, en navidad recibirá la visita de unos fantasmas que le mostraran lo errado de su vida. Muy divertida.


Si se busca originalidad en una historia de Navidad tenemos que hacer referencia a “The Nightmare Before Christmas” de 1993. Salida de la mente de Tim Burton,  este film de animación stop motion trata sobre Jack Skeleton, el Rey Calabaza de Halloween que se obsesiona con apoderarse de la Navidad, ya que se ha aburrido de su propia festividad. Un musical que con los años se vuelve más y más popular.


Ya casi rosando en género de terror tenemos a los “Gremlins”. Un inventor aficionado compra para su hijo en una tienda china una pequeña criatura parecida a un tierno peluche conocido como Mogwais (“Espíritu maligno” en cantonés) que debe ser cuidadoso de tres cosas: Nunca exponerlo a luces fuertes, no mojarlo y jamás darle comida después de medianoche. Al final, como era de esperarse, no se cumplieron las reglas y un pequeño pueblo queda asolado por miríadas de monstruos enanos con gusto por el caos y Blanca Nieves.


Otras que son de navidad y me lo recordó un buen amigo tan solo ayer son las primeras de la serie “Die Hard”. Estas películas de acción nos cuentan la historia de John Mc Clane, un policía que intenta reconciliarse con su esposa que está celebrando la navidad en un edificio donde entra una banda de delincuentes que toma a todo el mundo de rehén, por lo que Mc Clane debe rescatarla. Sorprendentemente, al año siguiente le ocurre lo mismo, en la misma fecha pero en un aeropuerto. Dos grandes clásicos de la acción ochentera.


Ahora, en terror hay un par de ejemplos navideños interesantes. En 1984 apareció “Silent Night, Deadly Night”, en que un hombre con varios traumas de niño se disfraza de San Nicolás y comienza a matar en Noche Buena a todos los que considera malos con un hacha. Una de slasher navideña.


Otra, pero de Holanda, es “Sint” que también nos trae un San Nicolás asesino. Cuando la luna es llena la noche del 5 de diciembre, el fantasma de un obispo abusivo y su banda de asesinos vuelve a Ámsterdam para matar a todo el que se le cruce por delante. Sinterklaas en su versión más gore.


Pero si de San Nicolás asesino hablamos, entonces uno de los más famosos es el Santa Robot, de la serie “Futurama”. Creado por la empresa de Robot Amigables de Mamá, Santa Robot fue programado para decidir quién era bueno o malo, pero su criterio es demasiado severo y todos son considerados malos y dignos de morir. Por ello, cada navidad, Santa Robot viene desde su base en Neptuno a desencadenar una matanza en la Tierra.


Ahora, en cuanto a los villancicos, todos los cantantes suelen sacar un disco a lo menos una vez en su carrera, pero solo uno de ellos vale la pena. El famoso actor Christopher Lee, quien representó el papel del Conde Drácula en las películas de la Hammer en los 60’s, ha sacado tres discos de villancicos heavy metal. Como dice mi novia, el mejor abuelo de todos.


Y estas son las cosas que puedo rescatar de la Navidad, además de algunos dulces. Por esto, si te gusta la Navidad, espero lo hayas pasado bien, pero si no es así, quizá en lo anterior encuentres alguna forma de hacer soportable estas festividades.

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