lunes, febrero 02, 2015

Religión, Superstición y Embustes Varios



La semana pasada leí en varias publicaciones en internet que un estudio hecho por una de esas universidades del primer mundo arrojó que el número de ateos ha crecido de manera considerable. La mayoría de estas publicaciones se preguntaban acerca de qué efecto conlleva el descreimiento en la gente y cuál sería el futuro de las religiones.

Si pensamos un poco en el por qué de estos números, no es tan difícil encontrar una respuesta satisfactoria. En primer lugar, la razón de que la gente deje de ser creyente es sumamente sencilla y obvia: es porque las religiones son estúpidas. Un humano con un coeficiente intelectual normal que escuche los postulados de cualquier religión debería darse cuenta de que no hay absolutamente nada sensato en ellas. Y no me refiero sólo a las religiones monoteístas de raíz judeocristiana que imperan en occidente, sino de todas y cada una de las religiones.


Es difícil enumerar la totalidad de las creencias bobas que para muchas personas hoy en día suenan creíbles, pero con unas cuantas podemos hacernos una idea. Partamos por el creacionismo, que postula que una deidad (o muchas) crearon al hombre según lo cuenta sus textos sagrados. Si bien el caso de los cristianos es más bullado, pues son los que tienen la fuerza como para hacer que sus mitos sean considerados reales, todas las religiones aún defienden sus cuentos chinos como ciertos. Es tan así, que en Estados Unidos los fundamentalistas han creado la famosa “Teoría del Diseño Inteligente”, pseudo ciencia basada en la genial idea de que el diseño de los seres vivos es tan complejo, que obligatoriamente debe haber una inteligencia superior tras de ello. Por desgracia, hoy tenemos pruebas científicas que avalan la evolución como un hecho, que la edad de la tierra y el universo superan por mucho a los pocos milenios que postulan las religiones, y que las características de los seres vivos responde a un sistema de prueba y error y no a la voluntad de una deidad cualquiera.


Ahora, el prontuario de las religiones cristianas es uno de los más sucios. Son misóginas, homofóbicas y totalmente contrarias a la libertad de conciencia. Todas las denominaciones cristianas tienen en común su negativa a permitir la igualdad de derechos a homosexuales en todo el mundo, así como mantienen a las mujeres en un segundo plano dentro de su jerarquía. Ahora, en cuanto a las leyes de libertad de culto, las exigen en los lugares que son minoría, mientras que cuando están en la mayoría hablan de defender los valores tradicionales contra las influencias foráneas (como si ellos no hubieran sido importados por saqueadores europeos a todo el mundo).


Los escándalos sexuales que muchos pastores protestantes han protagonizado y el sistemático abuso de menores por parte de curas católicos simplemente nos demuestra el doble estándar de estas religiones, con una moral de puertas afuera y prestos para apuntar a otros y acusarlos de pecadores. “Tumbas hermosas llenas de podredumbre” en palabras del propio e imaginario Jesús. 


Por último, estás religiones son un enorme negocios muy lucrativos. Las iglesias cristianas manejan cifras increíbles de dinero y gozan de exenciones  tributarias. Y es que el dinero llama al dinero, pues a la hora de decidir, las iglesias se alinean con los poderosos y conservadores, eliminando cualquier movimiento social de tipo liberal que se geste en su interior (recuerden a la Teología de Liberación en Sudamérica).


Dirigiendo la mirada a los musulmanes… ¡bueno!… que podemos decir que no sea por todos conocido. La sharia o ley islámica rige en muchos países de Medio Oriente, aplicando castigos barbáricos en especial a mujeres; pues si el cristianismo es misógino, son sólo principiantes al lado del islam. En los países africanos musulmanes es una práctica común la ablación femenina, que, por si no estás familiarizado con el término, consiste en extirpar el clítoris de las mujeres para que no puedan disfrutar nunca del sexo. Esta es la misma religión que le promete 72 jóvenes siempre vírgenes en la otra vida a los que se inmolen por Alá, lo cual explica lo de los atentados suicidas… aunque hay que reconocer que hay un montón de mujeres bomba que no sé por qué participan de los atentados si no les ofrecen nada de interés, ni siquiera un hombre medianamente apuesto o por último bien dotado.


Muchos podrían decir que nuestra visión occidental no comprende las diferencias culturales con los pueblos de Medio Oriente y sus religiones, pero debemos tener patrones mínimos de comportamiento que deben ser aplicados a todos y respetados por todos. Los derechos humanos no pueden ser aplicables sólo para algunas culturas, no se puede aceptar que se condenen a mujeres por defenderse de una violación, que usen a niños como escudos humanos (sólo en algunos casos. Luego me explico) y que se dé el sustento ideológico para que idiotas entren dando balazos en un diario parisino que tuvo la osadía de reírse de su profeta.


Y vamos con los que generaron todo esto, pues el padre de cristianos y musulmanes es el judaísmo. Es real que fueron perseguidos por sus dos hijos sencillamente porque eran diferentes, que los pogromos les han afectado duramente y que el racismo enraizado en las mentes de muchos (creyentes y ateos) les impulsa a culparlos de las conspiraciones más locas y estúpidas; pero pretender mantener a sangre y fuego su estado nacional amparados en razones religiosas es una estupidez. Hoy sabemos fehacientemente que Moisés y todo eso del éxodo son cuentos chinos y nada más, por lo que la Tierra Prometida no tiene ninguna justificación. La idea de que Yahvé (un personaje tan real como Zeus, Odín o el ratón Mickey) les haya legado la tierra de Palestina anima a los soldados acribillar indiscriminadamente a todos los “terroristas” de las tierras ocupadas. Muchas veces los musulmanes no tienen resquemores en usar a sus niños como escudos humanos, pero los israelíes tampoco los tienen al abrir fuego en su contra.


Sigamos avanzando a Oriente, donde tenemos a hindúes, budistas, taoístas, confucionistas, sintoístas y combinaciones varias de las anteriores. Una religión que justifica el sistema de castas, donde algunos son inferiores sólo por su cuna, y que le da más importancia a una vaca que a humanos que mueren de hambre, como en el hinduismo, no merece ningún respeto, por muy genial que sea el diseño de sus dioses con montón de brazos. Por otro lado, el confucionismo y taoísmo están a un paso de no ser religiones, sino sistemas filosóficos y morales que, como todos los de su tipo, se manejan en base a conceptos absolutos que no pueden ser aplicados en la vida real. Finalmente, el Shinto es una religión japonesa que sencillamente consiste en adorar a sus dioses en templos bonitos, pero nada más. Ni siquiera es capaz de reconfortar a sus creyentes en un país donde la vida es una mierda y la sociedad en su totalidad necesita ser atendida por un psiquiatra. Una total y absoluta inutilidad.


Dejé el budismo a parte porque muchos lo muestran como un ejemplo de religión ideal y pacifista sin los vicios de las demás. Está bien; que no tenga deidades les da ciertos puntos, pero ese cuento de que sufrimos porque deseamos y que suprimir el deseo nos hace ascender no termina de sonarme lógico. Decirle a alguien que sufre hambre que deje de desear comer y todo se arreglará no creo que funcione. Además, eso de la supresión del Yo tampoco me suena bien, porque ser yo es lo que mejor hago. Por último, para quienes dicen que el budismo es diferente a las otras religiones, pensemos en el Tíbet antes de la ocupación china. Era una teocracia sustentada por los monasterios y una casta de burócratas que mantenía al grueso de la población en la miseria, el atraso y la esclavitud, muy distante a la imagen idílica que nos han vendido en occidente. No había pena de muerte, porque el budismo lo prohíbe, pero la tortura se aplicaba a delitos nimios y era tan severa que muchos morían; eso sí que no se les mataba directamente, así que no se incumplía con el mandamiento de no matar. 


“El crudo animal humano es incurablemente supersticioso… Quítale a su dios cristiano y adorarán otra cosa”H. P. Lovecraft.


Ahora, no sólo tenemos estas religiones con varios milenios a su haber, sino cosas nuevas, raras y tan ridículas como las anteriores. Veamos el neopaganismo, que pretende ser la reedición de las religiones supuestamente exterminadas por los monoteístas. Lo anterior no es verdad del todo, pues los paganos perdieron ante la cruz o la madia luna sencillamente porque estos últimos ofrecían algo mucho más atractivo y práctico. Tuvieron su tiempo, pero ya pasó, a pesar de que muchos el día de hoy se hagan llamar paganos. La mayoría de estas religiones son sólo la versión moderna de lo que ellos sueñan acerca de prácticas religiosas del pasado, condimentadas con cosas modernas como la ecología, el sincretismo y otras mierdas hippies. Pero más preocupante es lo que ocurre en algunos países del norte, donde el neopaganismo se usa como sustento espiritual de ideologías racistas y de supremacía blanca, cosa que los nazis intentaron hacer hace 80 años. No olvidemos que Himmler, comandante de las SS y la Gestapo, tenía desvaríos místicos con fundar una religión para los arios basada en la adoración a los dioses nórdicos y la reedición de las órdenes de caballería medieval.


Pero también tenemos a los malos, pues adorar a la encarnación del mal se volvió una moda desde el siglo XIX. Obviemos las historias de brujas medievales, porque en su mayoría son inventos salidos de la retorcida imaginación de inquisidores con la libido deformada. Los movimientos satánicos modernos tienen su origen en las logias de magos de raigambre masónica, siendo su principal expositor el pornógrafo, mago oscuro y, sobretodo, charlatán Aleister Crowley. Luego, ya en los años sesenta del siglo XX, la posta la toma Anton Szandor Lavey con su Iglesia de Satán, su hábito de mago negro y su gorro con cuernitos; lo que en última instancia degeneró (si es que se puede más) para los ochenta y noventas en imbéciles escuchando heavy metal y matando a pobres gatos en cementerios de noche.  Resumiendo, la idea de una religión adoradora el mal encarnado no es una idea ridícula, sino psicótica; aderezada con orgías y magia negra (Buuuuuhhh!!!).

 Lavey en su pose Malo/Sexy

Y si de rarezas hablamos, cómo no tocar a la Cienciología. Fundada por un mediocre escritor de ciencia ficción llamado L. Ron Hubbard, es una secta que capta a gente con mucho dinero y coeficientes intelectuales nimios para controlarlos. Les quitan el dinero, controlan sus vidas hasta en lo más mínimo detalle y les lavan el cerebro con cuentos de extraterrestres trayendo refugiados y escondiéndolos en los volcanes terrestres… incluso los cuentos cristianos son mejores que esa mierda.


La creación de religiones y, especialmente, sectas peligrosas están a la orden del día. Tenemos casos dolorosos de suicidios colectivos, como los del Templo del Pueblo en 1978, la masacre de los Davidianos de Waco en 1993 y la Puerta del Cielo en 1997, o los atentados con gas sarín contra inocentes del culto Verdad Suprema en Japón y los asesinatos de la Familia de Charles Manson en los sesentas. Pequeñas sectas religiosas que intentan emular a sus hermanas mayores en violencia y muerte,  quienes tienen a su haber persecuciones y guerras religiosas.

 Atentado de Marzo de 1995 en el Metro de Tokio perpetrado por
 la secta Verdad Suprema

¿Hay alguna religión innocua? Hay fanáticos de Star Wars que siguen la religión jedi, está el pastafarismo que adora al Gran Monstruo de Espagueti, la Iglesia de los Subgenios que se ríe de la Cienciología, los adoradores del Unicornio Rosa Invisible y los Maradonianos, que creen que Diego Armando Maradona es dios. Estas religiones son buenas porque son parodias, sátiras que demuestran la estupidez de las sectas establecidas. Reírse siempre es bueno, en especial de lo que a todas luces es ridículo.


Una vez alguien me dijo que la gente necesitaba de espiritualidad, que la religión era una ayuda para hacer la vida más amena. Creo fehacientemente que eso es igual que decirle a un niño que existe San Nicolás; es bueno cuando son pequeños, pero de adultos tienen que aprender que no es así. La ilusión que crean los cuantos de las religiones es cómoda, una forma sencilla de entender la vida y una receta burda para ser feliz. El universo es tan enorme e inhóspito y nos hace sentir tan ínfimos, que las respuestas pueriles de las religiones son apropiadas para darnos seguridad. Hay una máxima aplicable a todos los credos y es nunca decir “No sé”, no importa lo tonta que sea la respuesta, pero siempre se debe tener una.


Planteémonos el tema de otra manera ¿Es malo ser religioso? No; es tonto, pero no malo. Hay gente que vive tratando de ser buena, pidiéndole a su amigo(s) imaginario(s) que cuiden de ellos, así como hay quienes tienen fe farisea y se golpean el pecho o le hacen sacrificios a la diosa cuando son una mierda de personas. Los ateos tampoco somos mejores, pero aceptamos nuestra condición humana como tal, con imperfecciones que no nos permitirán nunca aprobar la medición de la vara de un dios. Esa es la ventaja de ser ateo, que entendemos el mundo tal cual es y no necesitamos ilusiones ni cuentos que lo hagan más acogedor.


Tengo esperanzas de que el lastre religioso sea de a poco dejado atrás y avancemos a una época en que reine la razón. Las enseñanzas de las religiones serán recordados como lo que son; mitos, mientras que la odiosidades y prejuicios engendrados por estas patrañas ya no nos atormentarán más. Rezo devotamente para que esto ocurra.


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