lunes, marzo 23, 2015

Robots: 01110010 01110101 01110100 01101001 01101110 01100001 00100000 00110001 00111010 00100000 01100100 01100101 01110011 01110100 01110010 01110101 01101001 01110010 00100000 01101000 01110101 01101101 01100001 01101110 01101111 01110011 (Parte 2)



Con los años cincuenta el robot se introdujo plenamente en la ciencia ficción, no siendo sólo un aderezo a las historias, sino un protagonista. Lo paradójico es que al mismo tiempo la tecnología se iba desarrollando para crear robots reales que en la actualidad son de lo más comunes, aunque todavía no intentan matarnos para conquistar el planeta.


En 1951, una de las películas que inaugura la época dorada de la ciencia ficción de los cincuentas es “The Day the Earth Stood Still”. Un platillo volador aterriza en Washington D.C. sin que las fuerzas armadas puedan hacer nada para evitarlo, del interior se baja un extraterrestre de apariencia humana llamado Klaatu y un robot de 3 metros de altura llamado Gort, quienes vienen a hablar con los líderes de las naciones de la Tierra. La película es reconocida como pionera en el género y un clásico del cual se hizo un remake deplorable.



Pero en esta historia no todo ocurre en occidente, sino un importante capítulo se desarrolla en Japón. El comic japonés, llamado manga, es el medio donde nace un personaje que se transformó en uno de los íconos de la cultura moderna del Japón. En 1952 se publica una serie creada por el legendario Osamu Tezuka llamada “Tetsuwan Atomu”, pero que para el resto del mundo es conocido como “Astroboy”. Motivado por la muerte de su hijo en un accidente, el doctor Tenma construye un robot semejante a un niño que posee poderes impresionantes, como volar gracias a los cohetes de sus pies, una fuerza de 100.000 hp, vista de rayos X y rayos lanzados por el culo (es Japón ¿qué esperaban?). Obviamente el pequeño robot se transformó en un ídolo para niños de todo el mundo.


Cuatro años después, en el mismo, Japón se volvería a dar una vuelta a la tuerca, creando otro subgénero de robot conocido como Mecha. “Tetsujin 28 gō” es un manga salido de la mente de Mitsuture Yokoyama, lo cual puede que no nos diga mucho, pero si hablamos de “Iroman 28” algunos ya rememoran su niñez. El Dr. Kaneda construye un robot gigante que es manejado por su hijo Shotaro por control remoto, quien se encarga de defender la tierra de diferentes amenazas.


Volviendo a occidente, otro robot icónico del cine aparece en la película de 1956 “El Planeta Prohibido”. Inspirada por “La Tempestad” de William Shakespeare, el film nos narra la historia de la nave C-57D que llega al planeta Altair IV para investigar la desaparición de una expedición anterior de la que no se tiene noticias desde hace 20 años. En el planeta son recibidos por Robby, un robot al servicio del misterioso doctor Morbius, quien tiene una hija llamada Altaira. La película es famosa por dos cosas; la primera es Robby, quien fue usado en muchas otras producciones y es ícono de la ciencia ficción. La segunda es ser la primera película en que una actriz usa minifalda, por lo que fue prohibida en varios países.


Ahora, los británicos también tenían algo que decir acerca de los robots. La ciencia ficción inglesa y europea en general tiende a ser mucho más innovadora y a traspasar los límites del género, buscando nuevas ideas y no acatando cánones preestablecidos. Un ejemplo de esto es la serie “Doctor Who”, que en sus 51 años de historia ha mostrado ideas novedosas, asumiendo de muy buena forma su longevidad. Uno de los clásicos recurrentes de este programa como villanos son los Cybermen, quienes comenzaron como humanos que fueron reemplazando partes de su cuerpo por implantes cibernéticos, hasta que solo quedó el cerebro y perdieron cualquier rasgo de humanidad, por lo que buscan “actualizar” a la fuerza a los otros humanos hasta que todos sean cybermen. Después de los famosos Daleks, los cybermen son los enemigos más recurrentes a los que ha tenido que enfrentarse el Doctor.


Uno de los escritores de ciencia ficción de culto, quien fue conocido por sus historias lisérgicas y profundamente psicológicas, fue el americano Philip K. Dick. “¿Sueñan los Androides con Ovejas Electricas?” de 1968 nos plantea cuál es realmente el límite entre la vida artificial y la humana. En un mundo destruido por la radiación donde los humanos escapan a las colonias espaciales y los que se quedan malviven en ciudades casi deshabitadas, hay androides que trabajan como esclavos en las colonias, aunque no tienen ninguna diferencia con los humanos, siendo seres artificiales pero biológicos. Al estilo de una novela policial negra, Rick Deckard caza a los androides que escapan a la Tierra para hacerse pasar por humanos, usando test que miden la empatía, pues estos carecen de ella. Esta debe ser una de las obras fundamentales de la ciencia ficción, siendo adaptada al cine por Riddley Scott en 1982 con el nombre de “Blade Runner”, donde unas de las partes más hermosas del cine de ciencia ficción es el monologo final del personaje de Roy Batty.


Pero los que siempre innovaban más eran los japoneses. En 1973 vemos por primera vez a “Mazinger Z”. “Majingā Zetto” en su lengua original, es obra de Kishioshi Nagai, más conocido como Gō Nagai, y trata sobre el descubrimiento de unos autómatas gigantes en la isla de Rodas, quienes protegían a la cultura micénica del lugar. Gracias a este descubrimiento, el malvado científico Dr. Hell, decide usar los autómatas para conquistar el mundo, pero en Japón el doctor Jūzō Kabuto diseña un robot gigante hecho con una aleación especial y alimentado por energía fotoatómica. Tras la muerte de Jūzō, su nieto Kōji se transforma en el piloto del Mazinger Z, enfrentando a las creaciones del malvado Dr. Hell.


Ese mismo año en estados unidos se estrenaba “Westworld”, dirigida por Michael Crichton y con la actuación de la leyenda del cine Yul Brynner (el calvo que siempre hace de malo). En un parque de diversiones del futuro existen tres escenarios temáticos, uno de vaqueros, otro medieval y el último de romanos. En ellos, robots hacen la función de diferentes personajes, permitiendo a quienes van a estos parques recrear la época que escogieron de forma segura. No obstante, una falla en el sistema produce que los robot se tomen muy apecho sus papeles, produciendo la muerte de la mayoría de los turista. Hay una secuela de 1976 llamada “Futureworld”, donde se usaron por primera vez animaciones computacionales en 3D.


Ahora, el comic europeo, influenciado por el punk, da vida a personajes iconoclastas y contraculturales. Uno de ellos es el robot RanXerox, del caricaturista italiano Stefano Tamburini, aparecido en 1978. RanXerox es un cyborg (robot con apariencia externa humana) mal agestado, con una fuerza increíble y totalmente amoral, quien tiene de novia a una chica de 12 años, Lubna, adicta a varias drogas, ninfomaníaca y desprovista de cualquier rastro de inocencia. Una serie muy ciberpunk con historias crudas y cómicas.


Esta es por todos conocida. Star Wars, que aparece en 1977, nos muestra varios robots en pantalla, llamados droides en ese universo, pero los más recordados, y que han aparecido en todas las películas de la franquicia, son la pareja formada por el androide de protocolo C3-PO y el robot astromecánico R2-D2, quienes se encargan de dar cierto matiz de comedia a la historia.


Inspirada por la anterior, en 1978 a pareció “Battlestar Galactica”. Si bien es una Space Opera, el enemigo al que se enfrentan los refugiados humanos de las doce colonias de Kovol son los robots conocidos como Cylons, quienes no descansaran hasta destruir a la Galactica y sus tripulantes. En 2003 se hizo un remake de la serie, dándole un trasfondo más acabado y acorde con el nuevo público. De todas maneras, las dos son muy recomendables.


Ahora, de 1979 tenemos otro clásico nipón llamado “Gundam” y que debe ser uno de los animé más longevos. Es imposible abarcar el universo de “Gundam” en un espacio tan reducido como un párrafo, ya que la franquicia cuenta con la serie original, llamada “Mobile Suit Gundam”, y un sinnúmero de secuelas, percuelas, líneas alternas, novelas, comic y películas auto conclusivas. Lo importante es que “Gundam” da origen al subgénero del Mecha llamado Real Robot, en el cual el robot se transforma en un arma como lo sería un tanque o un avión, con un piloto que es el verdadero protagonista de la historia. Lo otro es que la tecnología descrita en “Gundam” suelo ser posible, solo aderezada con pequeños detalles de ciencia ficción. Las historias por lo general se concentran en el drama y la intriga política entre los bandos enfrentados en la guerra, llegando a ser muy complejas e intensas. Por último, “Gundam” es otro de los íconos modernos de la cultura japonesa, siendo una carta de presentación del país.



“Gundam” da comienzo a una avalancha de series del mismo talante, siendo la mayoría de muy buena calidad.
En 1982 apareció “Voltron”, que cruzaba a los robots gigantes con el super sentai. La historia es bastante simple, pues se trata de un grupo de chicos que las hacen de superhéroes y pilotean robots gigantes con forma de león (en una segunda temporada son vehículos) los cuales se combinan y dan forma a Voltron, un enorme robot mantiene la paz en la galaxia.


También de 1982 es el animé “Super Dimensional Fortress Macross”, que en occidente fue adaptada, junto con otros dos animes sin relación entre sí, a lo que conocemos como “Robotech”. En el año 1999 (lejano en esa época) una enorme nave espacial se estrella en una isla, lo cual produce que las naciones de la Tierra se unan bajo un solo gobierno y que rescaten la tecnología que viene con la nave, creando robots gigantes para la defensa en tierra y unos cazas transformables en robots para el aire. Pero acá los robots son solo parte del decorado, porque la acción se concentra en los personajes, siendo profundamente humanos en sus conflictos y mostrándonos la guerra como lo que es: una tragedia. Ya sea que fuere “Macros” o “Robotech”, para quienes la vimos en los ochenta marcó nuestra niñez de forma indeleble.


Pero dejemos la animación y a Japón, porque una película sería determinante para la época. En 1984 James Cameron llevó a la gran pantalla un film bautizado “The Terminator”. En un futuro cercano, una inteligencia artificial encargada del sistema de defensa de Estados Unidos ve en los humanos una amenaza y despliega un ataque nuclear, esclavizando a los restos sobrevivientes de la humanidad gracias a un ejército de robots. No obstante, un hombre llamado John Connor comanda la resistencia que está a punto de acabar con el reinado de Skynet, por lo que mandan a un cyborg terminator (exterminador) al pasado para asesinar a Sarah, la madre de John. Sin embargo, la Resistencia se entera del plan y envía a un soldado llamado Kyle Reese a proteger a la chica del terminator modelo T-800.


Se trataba de un film con pocas aspiraciones, pero gracias a la dirección y a las actuaciones se volvió un clásico, contando a la fecha con tres secuelas y un reboot en camino. Además, es el papel que determinó la carrera de Arnold Schwarzenegger, quien en todas sus películas (y en la vida real) siempre actúa como el T-800.
Hasta acá llegamos por ahora. Nos quedan robots tiernos, más chicos montando robots, Asimov en el cine y descubrir qué mierda es la Matrix, así no se preocupen, porque I’ll be back.

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