domingo, abril 05, 2015

Robots: 01110010 01110101 01110100 01101001 01101110 01100001 00100000 00110001 00111010 00100000 01100100 01100101 01110011 01110100 01110010 01110101 01101001 01110010 00100000 01101000 01110101 01101101 01100001 01101110 01101111 01110011 (Parte 4)


Y llegamos a los últimos años del robot, volviendo la mirada atrás para hacer justicia con cosas que se me han quedado en el tintero (lo que es una forma elegante de decir que se olvidaron algunas cosillas).

Akira Toriyama es famoso a nivel mundial por el manga y animé “Dragon Ball”, pero años antes tuvo un éxito más moderado con la serie “Dr. Slump”. En ella nos muestra la apacible vida de la Villa Pingüino, un pueblo con estrambóticos habitantes. Uno de ellos, el científico local Sembei Norimaki, crea una niña robot llamada Aralé, quien será la protagonista del manga. Arelé es una niña extremadamente inocente e imprudente que goza de una fuerza sobre humana y lleva unas enormes gafas, quien enfrenta todo con una sonrisa y una mirada curiosa. Una buena comedia infantil.


En 1999 los robots encontraron una nueva fuente de energía: el alcohol etílico. Matt Groening es el creador de “Los Simpsons” y un gran amante de la ciencia ficción, agregando sátiras de varias historias de este género en su serie más exitosa. No obstante, en 1999 decide hacer una gran parodia llamada “Futurama”. Un repartidor de pizzas cae en una capsula criogénica justo para el cambio de milenio, quedando ahí durante 1.000 años. Cuando despierta, se encuentra con alocado mundo futurista, con extraterrestres, robots, viajes al espacio y todo el condimento de las historias del género. Sin embargo, quien se roba la película es el robot Bender Doblador Rodriguez, una unidad dobladora construida en México y que es un alcohólico egocéntrico y ladrón, amante de las robots prostitutas y cuya frase favorita es “Besa mi brillante trasero de metal”.


El mismo año de “Futurama” apareció una película animada que sacó más de una lágrima. “El Gigante de Hierro” está basado en un cuento infantil del escritor Ted Hughes, publicado en 1968. El pequeño Hogard Hughes encuentra a un robot gigante que ha caído del espacio del cual se hace amigo. El problema es que (para variar) los militares quieren destruir al robot, en especial debido a que los acontecimientos ocurren en 1957, la época más álgida de la Guerra Fría. Una muy buena película animada que no fue apreciada según su calidad por el público.


La película que da comienzo al nuevo milenio fue pensada por el genio del cine Stanley Kubrick a principio de los 70’s del siglo anterior, pero nunca pudo llevarla a la realidad. Kubrick murió en 1999 y el proyecto pasó a manos de Steven Spielberg, quien lo tomó como un homenaje póstumo a Kubrick. Basada en un cuento llamado “Los Súper Juguetes duran todo el Verano” de Brian Aldiss, “Inteligencia Artificial” de 2001 nos muestra un mundo arrasado por el calentamiento global en que la falta de recursos hace que se deba tener un permiso especial para tener hijos. Por ello, la empresa Cybertronics crea niños robots programados para amar a sus padres humanos, quienes pueden volcar el cariño en estos chicos mecánicos. Se puede decir que la historia es Pinocho en clave de ciencia ficción, no tratando de esconder paralelismos con la historia de Carlo Collodi, pero también se trata de ver a la humanidad a través de los ojos de los robots y cómo posiblemente nuestras creaciones mecánicas den testimonio de nuestra existencia cuando hayamos desaparecido.


Hay una película de 2004 que engañosamente se ha colgado de la imagen de Asimov. “Yo, Robot” usufructúa del nombre de una colección de cuentos cortos de Asimov, no teniendo relación real con ninguno de ellos. La historia, que se cuenta en esta película protagonizada por Will Smith, es obra del guionista de Jeff Vintar, pero como los productores adquirieron los derechos de la obra de Asimov, le cambiaron el nombre, agregaron los conceptos de las tres leyes y al personaje de Susan Calvin (que no tiene nada que ver con la Calvin de Asimov, descrita como una mujer ácida de trato seco y sin ningún atractivo físico). La película es buena, planteando una historia interesante, pero al presentarse como una adaptación de Asimov, es malísima.


Una de las principales productoras de animación en 3D es Pixar, quienes desde hace años nos sorprenden con películas estéticamente impecables y con historias entrañables. El 2008 fue el turno de WALL-E, una película que nos enseña de humanidad a través de robots. Wall-e es un pequeño robot de limpieza que se ha quedado solo en un planeta Tierra deshabitado debido a contaminación. El pequeño robot en soledad ha creado conciencia de sí mismo, adquiriendo características humanas como curiosidad y sentimientos. Su vida rutinaria cambia cuando llega a la Tierra una sonda de exploración que resulta ser un robot con características femeninas llamada EVE. De este encuentro nacerá un romance y la esperanza de un nuevo comienzo para la humanidad en la Tierra. Llena de mensajes alusivos a la contaminación y la alienación de nuestras relaciones con otros humanos, contraponiéndolos con los robots, que terminan siendo más humanos que nosotros.


Y el robot es uno de los personajes infantiles más recurrentes de los últimos años. “Robots”, película animada de 2005 basada en un libro del escritor William Joyce, trata acerca de que en un mundo poblado por criaturas mecánicas, Rodney Hojalata es un chico soñador, hijo de un robots lavavajillas que se ha descontinuado, por lo cual ya no conseguirá repuestos. Por esto, Rodney decide viajar a la Ciudad Robots para hablar con su ídolo, el Gran Soldador, quien es dueño de la empresa que construye los repuestos para todos los robots. Es una película infantil con los típicos clichés, aunque se puede resaltar el tímido reclamo en cuanto a las clases sociales acomodadas e indiferentes al pueblo llano.


Y no todo puede ser bueno ni mucho menos. En 2007 aparece la película “Transformers” dirigida por Michael Bay y producida por Steven Spielberg. Si bien en un principio la noticia nos animó mucho a quienes habíamos crecido con las aventuras de Optimus Prime y los Autobots, lo que vimos en pantalla dejó mucho que desear. La historia original fue llevada a su mínima expresión, haciendo que todo el trasfondo se explicara de una forma pueril para pasar a las escenas de acción y las explosiones. Y esas partes tampoco son buenas, porque están pasando tantas cosas en pantalla en ese momento que te preguntas: ¿Qué mierda es esto?. Si a lo anterior le sumamos a Shia LaBeouf actuando como imbécil a Megan Fox no actuando, solo meneando el culo, tenemos una violación descarada y sin piedad a la infancia de quienes tenemos más de treinta. Y lo peor es que ya lo han hecho tres veces más.


¿Qué pasaría si los robots pudieran vivir por nosotros? Eso lo que se planteó el comic “Surrogates” de Robert Venditti, que fue adaptado a la gran pantalla en 2009. En un par de años más todos tendremos robots subrogantes que nos reemplazaran en la vida cotidiana, trabajando y divirtiéndose mientras  los humanos se sientan en una estación de control remoto y viven a través de esos robots que son idealizaciones de sus dueños. Nuevamente estamos hablando de deshumanización en nuestras vidas a través de la alegoría que nos presentan los robots.


Basada en un cuento del Richard Matheson, quien es famoso por su novela “Soy Leyenda”, nos llegó en 2011 “Real Steel”. En el futuro las peleas de boxeo entre humanos han sido desplazadas por las peleas de robots, por lo que un antiguo boxeador se vale de un anticuado modelo de robot para ganar algo de dinero. Lo que no esperaba es que una antigua novia le deja a un hijo que no estaba en sus planes de hacer fortuna. Una película buena sin ser extremadamente novedosa; no obstante, es de menester notar que ya había una adaptación del cuento escrita por el mismo Matheson para la serie “Dimensión Desconocida” en 1963 llamada “Steel” la cual, se presume, inspiró a los diseñadores de la empresa Marvin Glass a crear el famoso juego del robot azul y el rojo que pelean conocido como Rock ‘Em Sock ‘Em Robots.


De 2012 es “Robot & Frank” una película independiente que cuanta con la actuación de Frank Langella. Un anciano ladrón de joyas que comienza a mostrar indicios de demencia senil recibe de su hijo un robot de regalo. El robot se encarga de cuidar al anciano, pero éste se da cuenta que lo puede usar para volver a su antigua profesión de ladrón. Una película donde el robot es sólo un pretexto para hablar acerca de la vejez y las cosas que conlleva.


Guillermo del Toro es un director mexicano con fuentes de inspiración bastante eclécticas, dando películas con un sello personal muy marcado. No obstante, con su película de 2013 “Pacific Rim” no sólo demostró que era un buen director, sino que se podía hacer cine espectacular pero con trasfondo. Esta película ya la traté en mi artículo sobre los monstruos gigantes, pero a grandes rasgos se trata de que la humanidad es atacada por monstruos venidos del mar, así que se crean robots gigantes llamados Jaegers para enfrentarlos. Estos Jaegers deben ser controlados por dos pilotos, ya que se produce puente neuronal con la máquina que no puede ser soportado por un solo cerebro, así que se busca dos pilotos que tengan algún nexo que les haga tener una sincronización perfecta. Es obvia la inspiración en las películas de monstruos japonesas y en las series de robots gigantes, pero por sobre todo es una película que quiere hacer bien el cine espectacular.


Este mismo año nos ha llegado “Chappie”, que retoma el tema del robot con inteligencia y sentimientos humanos, con androides que trabajan para la policía de Sudáfrica y un inventor que desea probar una forma de inteligencia artificial que ha creado. No la he visto, por lo que no me extenderé mucho en hablar de ella.


Esto lo dejé para el último, aunque se creó hace varios años. Erik Drexler creó en 1986 el concepto de la “Grey Goo” que es castellano es traducido como “Fango Gris” o “Plaga Gris”. Imaginen que creamos nanorobots (robots del tamaño de moléculas) que son capaces de auto replicarse ¿Qué pasaría si hubiera un fallo en la inteligencia artificial que los opera y comenzaran a replicarse sin control? Hablamos de una masa informe y viscosa de color gris que devorará todo lo que toque para transformar la materia en más nano robots. Nada estaría a salvo, ya sea materia orgánica o inerte, pues la descomposición es  nivel molecular ¿Qué tiene de especial esto? Que no estoy hablando de un cuento de ciencia ficción, sino de los miedos reales de Erik Drexler, pionero de la nanotecnología. Nuestra imaginación ha creado al T-800, robots gigantes y otras variaciones como amenazas a la humanidad, pero un grupo de pequeñas máquinas fuera de control podría producir el fin del mundo de verdad… da para pensar.

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