sábado, mayo 09, 2015

Entre el Éxtasis y la Vergüenza: Superhéroes en la Pantalla (Parte 2)

A finales de los 70’s el gran éxito de la primera película de Superman marca un hito importante en la historia del superhéroe fuera de las páginas de los comic. No obstante, en el medio que vio nacer a estos personajes las cosas también se estaban moviendo.


Antes de seguir, debo explicar algo que sólo he bocetado en mi anterior artículo. Para los estudiosos de los comic de superhéroes hay cuatro épocas claramente delimitadas en su historia. Primero está la Edad de Oro, que va desde la aparición de Superman en 1938 (el Hombre de Acero fue creado en 1932, pero no fue publicado hasta el 38) y el fin de la Segunda Guerra Mundial, siendo recordada por la aparición de los héroes más clásicos y por el apoyo al esfuerzo de guerra de Estado Unidos. Luego vino un pequeño interregno en el que el superhéroe casi desapareció de la cultura popular hasta que a principio de los sesenta, tanto DC comic como Marvel crean y recrean nuevos superhéroes, dando vida a la Edad Plata, la cual se caracteriza por estar muy marcada por la autocensura; más patente esta en DC, mientras Marvel siempre trata de forzarla e ir más allá. Luego, con los 70’s llegan nuevos escritores y terminan definitivamente con la censura, creando historias comprometidas políticamente y en las que tratan los problemas reales que vivía la sociedad americana de la década, siendo esta la Edad de Bronce del comic de superhéroes. Finalmente, a mediados de los 80’s el género se ve influenciado por escritores británicos y algunos estadounidenses que lo alejan definitivamente de su concepción de entretención infantil, siendo la Época Moderna que se vive hasta la actualidad.


Pero yo les había dejado en 1978, con Superman encumbrado en lo más alto, desatando un nuevo interés en el personaje en particular y en los superhéroes en general. No obstante, esto también despertó el apetito de los productores que no tenían ningún cariño por los comic y que sólo los veían como una fuente de ingresos fáciles, haciendo producciones que justifican el nombre de estas reseñas. Porque antes de seguir, debo notar que las películas y series de las que hablé en el capítulo anterior eran buenas en su mayoría; aunque quizá respondan a una visión muy diferente a nuestra época, pero se hicieron con respeto y muchas son recordadas hasta el día de hoy con cariño. No así varias de las que hablaré de aquí en adelante.
Marvel tuvo el problema de que siempre que adaptaban algún personaje de su universo, los productores le hacían tantos cambios que al final parecía ser algo totalmente diferente. Le pasó con Hulk y el dramón que protagoniza de 1978 a 1982; le pasó con el Spiderman sin sentido del humor de 1977 y con el Capitán América, dos veces. En 1979 se hacen dos películas para televisión por parte de CBS del Capitán América. En esta adaptación Steve Rogers es el hijo del Capitán América de la Segunda Guerra Mundial que, inspirado por su padre y por un científico estereotipado, deja que le inyecten un suero llamado FLAG (el cual son las siglas de un nombre de mierda que se creó para coincidiera con la palabra bandera) y que se transforma en el nuevo Capitán América, con un traje horrible, un casco de motociclista que nunca se saca, una van y una moto; todo en colores blanco, azul y rojo. Un bodrio de aquellos con una actuación de mierda.


Pero si hemos de hablar de cosas vomitivamente malas, hay algo que algunos han querido hacer como que nunca existió, pero está ahí, como una ofensa a escritores y artistas que empeñaron sus talentos en la industria del comic. En el mismo 1979 Hanna-Barbera produce dos especiales live action para la cadena NBC titulados “Legend of Superheroes”, en el cual juntaron a Flash, Hawkman, Linterna Verde, Shazam, Canario Negro, Cazadora y al Dúo Dinámico, encarnados por los actores de la serie de 1966 Adam West y Burt Ward. Los dos programas son tan malos que no sé por dónde empezar. Los trajes son de muy mala confección, siendo incluso peores que los de 1966 en el caso de Batman y Robin; las actuaciones son horribles y sin gracia, pues se trata de una sátira llena de gags estúpidos y con una historia tan pobre que no da para un programa de una hora. Obviamente quisieron repetir la fórmula del show de Batman de los 60’s, pero este tuvo éxito porque se correspondía con su época y, aunque era una sátira, estaba hecho con una mínima calidad, cosa que no se encuentra para nada en “Legend of Superheroes”. Si alguno de ustedes se queja por la calidad de las películas modernas de superhéroes, busquen en youtube este especial y sepan cómo es realmente algo pútrido y supurante.


El dominador de la década siguiente fue Superman, quien en 1980 vuelve con la continuación de su película del 78. En esta ocasión debe enfrentarse a los enemigos de su padre que aparecen al principio de la primera entrega, quienes llegan a la Tierra y gozan de los mismos poderes de Superman. La película fue rodada en su mayor parte junto con la anterior por el director Richard Donner, pero tuvo problemas con los productores del film, Alexander e Ilya Salkind, quienes contrataron a otro director, Richard Lester, el que agregó más escenas de humor y eliminó algunas que a su gusto no cuadraban con una película dirigida a la familia (en el original Lois le dispara a Clark para desenmascararlo, hay escenas en que aparece Marlon Brando y Superman remataba a Zod con su vista calórica). No obstante, es una muy buena película, con escenas de acción muy bien logradas para los efectos especiales de la época, como la pelea de Superman contra los villanos en las calles de Metropolis.


Pero el ansia de hacer dinero siempre puede más, así que llegamos a “Superman 3”en 1983. En un principio se pensó en enfrentar a Superman con Brainiac y Mr. Mxyzptlk, pero al final se decantaron por algo más simple y humorístico, por lo que deciden incluir en el reparto al comediante de moda Richard Pryor. La película elimina varios de los personajes importante (Luthor no aparece y Lois Lane hace sólo un cameo, porque los actores que los interpretaban no estuvieron de acuerdo con el despido de Donner en la película anterior) y pusieron a Pryor como un desempleado que se vuelve un genio de las computadoras porque sí y ayuda a su malvado jefe a dominar el mundo; mientras Superman restablece la amistad con su novia de adolescencia Lana Lang y luego se vuelve malvado por estar expuesto a una kriptonita sintética (si hubieran usado la roja por lo menos serian más cercanos al comic). Muy mala película, con escenas de comedia pobres y una historia que no tiene ningún sentido.


Al año siguiente los Salking producen un spin-off con Supergirl como protagonista. Si bien cuenta con la participación de la gran actriz Faye Dunaway, el aclamado Peter O’Toole  y que la elegida como Kara Zor-El, Helen Slater, cuadraba con la imagen del personaje, siendo carismática y hermosa, la historia se aleja del comic y es una suma de sinsentidos y argumentos mediocres. Kara vive en una ciudad kriptoniana que escapa del desastre del planeta en una bolsa de tiempo, pero debe venir a la Tierra porque acá ha caído un artilugio poderoso kriptoniano con nombre grandilocuente (Omegahedrum) que nunca queda claro para qué mierda sirve. Mientras. en nuestro planeta el Omegahedrum cae en poder de la bruja Selena, quien potencia su magia con él y busca dominar el Mundo porque sí. Al final Supergirl debe enfrentar a Selena para recuperar el Omegahedrum y por el amor de Ethan, un obrero que debe ser el interés romántico más estúpido de la historia del cine. La película pretende ser la versión de Superman para chicas, lo que demuestra su sexismo y total incomprensión del comic original.


Pero como no habían enmierdado lo suficiente la imagen de Superman, tuvo que llegar “Superman 4: En Busca de la Paz” en 1987. Para este film los Salkind ya no están inmiscuidos en este proyecto, sino la productora Cannon, quienes pusieron menos dinero, por lo que los efectos son malos y las escenas de acción deprimentes. La historia es una mezcolanza de tres arcos que se conectan a la fuerza: uno donde Luthor escapa de la cárcel y con la ayuda de su sobrino hacen un clon de Superman; otra donde los nuevos dueños del Daily Planet quieren transformar el periódico en uno amarillista y la última en que un chico le pide a Superman que se deshaga de las armas nucleares del mundo, cosa que todos los gobiernos aceptan y aplauden. Ni el regreso de Gene Hackman como Lex Luthor pudo salvar la película, menos cuando Superman tiene la súper mirada reparadora de murallas chinas.


Estás películas fueron tan malas, que Superman  se vería exiliado de la gran pantalla por 19 años.
Por su lado, después del descalabro de la mierda del Capitán América, Marvel se mantiene errática en cuanto a lo que se hace con sus personaje durante los 80’s. La serie de Hulk fue cancelada en 1982, pero Marvel vuelve a la animación con “Las Nuevas Aventuras de Spiderman” y luego “Spiderman y sus Asombrosos Amigos” en que junto al Trepa-muros aparecían Fuego Estelar y El Hombre de Hielo. Se trata de la respuesta de Marvel al éxito de los “Super Amigos” (que se mantuvo 13 años en pantalla), pero la serie de Marvel nunca estuvo a la altura.


Luego, en 1986, Marvel lo vuelve a intentar, pero ahora apuesta a un caballo seguro, pues contarían con la producción de Lucas Film para este proyecto. Estamos hablando “Howard el Pato”, que se basa en un personaje algo atípico dentro del comic de los superhéroes pero que ha sido usado inteligentemente dentro del universo de Marvel. Sólo voy a decir que la película fue considerada dentro de las 100 más malas de la historia del cine.


Acá quiero hacer un paréntesis. La editorial King Features Sindicates publicó varios comic en la década de los treinta, entre ellos el del famoso héroe de ciencia ficción Flash Gordon, quien a la larga inspiraría la saga de Star Wars. No obstante hay otros dos personajes que pueden ser considerados superhéroes, pero que son anteriores a la creación del genero con la aparición de Superman. Uno de ellos es Mandrake el Mago, quien tuvo una serie en los cuarenta y una película en el 79 (también fue plagiado por DC con su personaje Zatara, padre de Zatana), mientras el otro es El Fantasma que Camina, un justiciero enmascarado que lucha contra la piratería en las selvas de Bengala y que también tuvo su serie en blanco y negro. Contando con esto,Marvel, quienes poseían los derechos en ese momento de los personajes, crean una serie en que los unen con Flash Gordon y el sirviente de Mandrake, Lothar, para defender la Tierra del despiadado Ming. La serie de “Los defensores de la Tierra” de 1986 es bastante buena, siempre teniendo en vista los cánones estéticos y de contenido de los 80’s, y además hace justicia a estos personajes que suelen ser olvidados en la historia de los superhéroes.


Por otro lado, Superman había desaparecido de las pantallas debido a sus dos desastrosas últimas películas; pero Ilya Salkind, que aún tenía los derechos para televisión, decidió intentarlo de nuevo pero con otro enfoque. En 1988 se estrena la serie “Superboy”, que muestra los años de adolescente de Clark Kent y cómo estudia en la universidad periodismo mientras corteja a la popular Lana Lang, quien, para variar, está más interesada en Superboy. No es una mala serie, a pesar de que los efectos especiales no son los mejores y en ningún momento ahondan en los cambios de la adolescencia como luego lo haría “Smallville”. Un detalle interesante es que por problemas de negociación, en la segunda temporada se tuvo cambiar al actor protagonista.


También de 1988 es el regreso de Bill Bixby y Lou Ferrigno a interpretar las dos personalidades de David (Bruce) Banner. Se trata de una película para televisión llamada “The Incredible Hulk Returns” y que es la primera de tres. Lo novedoso es que se deja atrás un poco ambiente de drama de la serie original y se agregan detalles fantásticos del universo de Marvel. En la primera película hace su aparición Thor, en la segunda (“Trial of Incredible Hulk”) vemos a Daredevil y en la última (“Death of de Incredible Hulk”) a una versión de Viuda Negra.


Al año siguiente, Marvel vuelve a intentarlo en la gran pantalla. Esta vez con uno de sus personajes más oscuros y realistas. Punisher es un superhéroe de la Edad de Bronce, un miembro de las fuerzas especiales que pierde a su familia a manos de la mafia y decide castigar los criminales haciendo uso de su entrenamiento en diferentes tipos de lucha y armas. En la película el personaje es interpretado por el actor sueco Dulph Lundgren, famoso por su papel de Iván Drago en “Rocky IV”, no usando en su pecho el emblema de la calavera tan característico en el comic. Si la película hubiera sido una típica de acción de la década, quizá le hubiera ido mejor, pero la crítica no la acompañó y es casi irreconocible que esté basada en un comic (cuando la vi de niño nunca imaginé que se tratara de una película de superhéroes).



Mientras todo lo anterior pasaba en la pantalla de cines y televisores, en el comic se vivió una revolución. Un joven autor que había reimaginado el personaje de Daredevil se cambió de casa a DC, donde le dieron la libertad para intervenir a uno de los iconos de la editorial como él quisiera. El resultado fue la miniserie “Batman: El Regreso del Caballero Negro” de 1986, escrita por Frank Miller. Ese comic fue la inspiración y el punto de partida para que Batman volviera al cine de la mano de Tim Burton.



Burton era conocido hasta ese momento por comedias con un sello propio, como lo eran “La Gran Aventura de Pee-Wee” y “Beetlejuice”, lo que plasmó también en la película de Batman de 1989. En ella muestra el inicio de la carrera de Batman como superhéroe, hablando de sus razones para tomar este camino y cómo se enfrenta contra su gran némesis, el Joker. No obstante, lo que más ganó elogios de esta película es su perfecta ambientación que la hace casi surrealista. La Ciudad Gótica que nos muestra es una urbe imposible y atemporal, oscura, llena de vapor y con una arquitectura estrambótica, semejante a la de “Metropolis” de Fritz Lang.



Cada uno de los detalles de esta película está perfectamente tratado. La moda y tecnología es una mezcla de los treinta y la actualidad, recordándonos la época en que se creó el personaje, pero manteniendo las posibilidades del mundo moderno. El casting, aunque algo atípico en su momento, fue muy acertado. Michael Keaton había hecho varios papeles de comedia, por lo que nadie se imaginó su capacidad para dar el trasfondo dramático a Bruce Wayne, que realmente parece un hombre atormentado y quebrado por dentro. Por su lado, Jack Nicholson tomó el prototipo del Joker de Cesar Romero y le agregó un matiz siniestro que le aleja del villano cómico del pasado. Y la música, encargada Danny Elfman, con composiciones oscuras y con toques demenciales, es genial. Quizá en este aspecto lo único que no cuadra son las canciones de Price (ahora llamado el símbolo o algo así) que fue impuesto por la producción para hacer más comercial la película.


Así llegamos a los 90´s, con DC dando nuevamente el golpe a la cátedra con su otro héroe más popular, mientras que Marvel seguía sin encontrar la fórmula para enfrentar a su rival. No obstante, DC nuevamente vería cómo el éxito se va al carajo por culpa de quienes no entienden nada de los comic, nuevos héroes nacerían fuera de los universos de las dos grandes y Marvel lo seguiría intentando.

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