viernes, junio 26, 2015

Homosexualidad y Ficción: El Reflejo de Nuestros Prejuicios (Parte 4)


Con la llegada de siglo XX muchas cosas cambiaron en cuanto a nuestra forma de entender el mundo, y uno de estos aspectos fue la sexualidad. La imposición de ideas más liberales, en especial en la clase intelectual, permitió a la homosexualidad dejar de ser un tabú literario, siendo tratada por varios de los autores más laureados de este siglo. No obstante, otro medio para contar historias se haría popular en esta época, siendo el cine mucho menos permeable a mostrar relaciones amorosas entre personas del mismo sexo.

Si bien fue un medio de entretención desde el mismo momento de su invención en 1895, sólo después de la Primera Guerra Mundial las películas lograron la complejidad necesaria como para ser consideradas obras de arte. Es en esta época en nace el cine alemán de post guerra, célebre por entregarnos obras tan importantes como “El Gabinete del Dr. Caligari”, “Nosferatu” o “Metropolis”. Pero también en el ámbito de la diversidad sexual el cine alemán fue pionero, teniendo a su haber varias películas que tocan el tema sin tapujos.  Por ejemplo, una película de 1919 llamada “Anders als die Andem” (“Diferente a los Demás”) nos cuenta una historia acerca de un músico homosexual que es extorsionado debido a su condición sexual. Este film buscaba denunciar las leyes alemanas que penaban la homosexualidad con cárcel. No obstante, su estreno produjo un escándalo tal que fue prohibida en 1920 y casi eliminadas todas sus copias durante el régimen nazi.

Escena de "Anders als die Andem"

Otra que merece mención entre los muchos filmes alemanes que trataron del tema es “Mädchen in Uniform” (“Chicas en Uniforme”) de 1931. En este caso se nos muestra la historia de Manuela von Meinherdis, una chica huérfana que estudia en un internado femenino y que se enamora perdidamente de una de sus profesoras, la Srta. von Bernburg, quien le corresponde en el sentimiento, relación a la que se opone férreamente la directora del internado. Una película osada  que tiene una versión más moderna de 1958.


La revolución intelectual que significó el cine alemán de principios del siglo XX terminó en el momento exacto en que Hitler y sus nazis llegaron al poder; quienes de hecho persiguieron con saña a intelectuales y homosexuales.
Pero la gran industria del cine, nos guste o no, tiene su centro en Hollywood, y la verdad es que a lo largo de su historia los estudios norteamericano han maltratado y mal tratado a la homosexualidad. En un principio la representación de hombre gay fue la de la caricatura del sissy (se puede traducir como mariquita), que era representado como un hombre de modales afeminados, elegante, con bigotito delgado y siempre en tono de comedia. Hay muchos de ellos en las películas de esa época, especialmente en los musicales, como muestra, la siguiente escena es de la película “La Alegre Divorciada” de 1934.


En cuanto al tema lésbico, la cosa era un tanto mejor, pues era bien recibidas por el público las heroínas que asumían roles masculinos, siempre y cuando no se pasaran de revoluciones. Sin embargo, en la película “Marruecos” de 1930 causó cierto estupor en su época, ya que, si bien mostraba una historia romántica entre la heroína, interpretada por Marlene Dietrich, y el galán, encarnado por Gary Cooper, en una escena Dietrich se viste de esmoquin y canta en un salón, terminando su número besando a otra chica.


Estos deslices del cine hollywoodense produjeron horror en la parte más conservadora de la sociedad americana, en especial en los más religiosos, quienes se valieron de ligas de defensa de la moral para solicitar a los estudios que se moderaran. Como el poder de los conservadores es muy grande en la republica del norte, los estudios crearon un código de autocensura conocido como Código Hays, en el cual se establecía que cosas escabrosas como los desnudos, besos apasionados, sexo explícito, prostitución de cualquier tipo, aborto y, en especial, la homosexualidad quedaban censuradas. Ahora, no es un código que prohíba cualquier mención, sino que no permitía la visión positiva acerca de estos tópicos, siendo siempre tratados como males que deben ser combatidos.


Ahora, si mirábamos el mundo de las letras, temas peliagudos como la homosexualidad se estaban tratando con naturalidad; y no sólo por autores gays, sino por todo tipo de escritores. Thomas Mann, Marcel Proust, Truman Capote y muchos más contaban con personajes y situaciones homosexuales en sus libros, cosa que en muchos casos Hollywood sacó de las adaptaciones que hizo a estos relatos. Incluso en el caso de las biografías de personajes de la historia que eran homosexuales o bisexuales; como en el caso de Alejandro Magno, Julio Cesar, Nerón, Ricardo Corazón de León, la reina Cristina de Suecia y muchos más; su orientación sexual fue totalmente eliminada del libreto.

Greta Garbo como Cristina de Suecia (1933)
Desde la imposición del Código Hays, tanto gays como lesbianas son representados como personas amorales, de preferencia haciéndolas de villanos en las historias, o como seres atormentados debido a su sexualidad que terminaban con muertes trágicas o suicidios. Una muestra de esto es la película “El Trompetista”, en que la pareja del protagonista tiene escarceos lésbicos con una artista con la que desea escaparse a Europa, pero que se queda con su esposo ya que se da cuenta que esa relación no la hará feliz.


En el mismo tono podemos mencionar la película de Alfred Hitchcock  de 1948 titulada “Rope!”, en que dos chicos universitarios cometen un asesinato para demostrar la verdad en las ideas de uno de sus profesores favoritos, quien defiende ideales de supremacía bastante nietzschenianos. Por otro lado, los detalles acerca de la relación entre los dos chicos asesinos hacen evidente su carácter homosexual.


Sin embargo, a pesar de lo tímidas que son, esas películas son las pocas que se pueden contar con cierto contenido homoerótico en los primeros años de la Guerra Fría, pues el resto se encargaba de pregonar el modelo de sexualidad hétero, la supremacía del macho protector y los valores morales americanos.


Para los años sesenta, la revolución hippy y su esfuerzo por cambiar el mundo no alcanzó para hacer justicia con homosexuales y lesbianas, ni siquiera a nivel de la ficción. Uno de los directores más comprometidos en cuanto a los temas de que tratan sus películas fue Stanley Kubrick, quien hizo adaptaciones a libros tan complejos como “La Naranja Mecánica” o “Lolita”. No obstante, en su drama histórico de 1960 “Espartaco” una escena con una implicación homoerótica muy sutil e inteligentemente tratada no pasó la censura. Hablo de la escena de “Ostras y Caracoles” que muestra una situación sugerente entre Marco Licinio Craso (Laurence Olivier) y su esclavo Antonino (Tony Curtis). Véanla ustedes mismos:


Otro película de los sesenta que es considerada una de las mejores de la historia es “Lawrence de Arabia”, protagonizada por Peter O’Toole y que nos cuenta acerca de la historia de la Revolución Árabe durante la Primera Guerra Mundial y cómo el oficial inglés Thomas Edward Lawrence la lideró. No es explícito nuevamente, pero la homosexualidad de Lawrence queda en evidencia en varios detalles, como las opiniones que algunas personas tienen sobre él luego de su muerte: “Era tan delicado como una bailarina de ballet”; la relación cercana con los chicos árabes que estaban a su servicio (se sabe que fueron amantes, pero la película no lo muestra) o cuando es capturado por los turcos y violado. “Lawrence de Arabia” es una película maravillosa, con actuaciones descollantes, una historia emocionante y una fotografía preciosa, pero fue tímida a la hora de hablar de la sexualidad de su protagonista.


Por otro lado, el lesbianismo también fue tratado como un problema en otra película de esa década. “The Children´s Hour”, de 1962 y que cuenta con las actuaciones de Audrey Hepburn y Shirley McLeine, nos muestra dos profesoras, Martha Dobie y Karen Wright, que dirigen una exclusiva escuela para señoritas. Karen está comprometida, pero ha postergado su matrimonio con un doctor porque Martha se lo ha pedido. El drama comienza cuando una alumna problemática de la escuela inventa el rumor de que hay una relación romántica entre las profesoras, el cual se extiende entre los padres de las alumna que sacan en masa a sus hijas del la escuela. Al final ambas mujeres pierden todo y Martha (McLeine), antes de suicidarse, reconoce que estaba enamorada de Karen, a pesar de que las acusaciones fueran falsas. Nuevamente la lesbiana tiene un final terrible en una película.


Pero en Inglaterra Hammer se las arreglaba siempre para ir un poco más allá, lo que consiguió con su adaptación de “Carmilla” de Sheridan Le Fanu de 1970. “The Vampire Lovers” es una versión bastante libre de la historia de Le Fanu  que no le hace el quite al tema del lesbianismo (si quieres saber más de esta película, puedes leer De Cómo los Vampiros se transformaron en Esferas de Disco (Parte 2)).


Tuvimos que esperar hasta 1970 para que alguien se atreviera romper con la censura. Ya con el movimiento LGBT dando sus primeros pasos, William Friedkin (que unos años después dirigiría “El Exorcista”) nos trae “Los Chicos de la Banda”, basada en una obra de teatro del mismo nombre. Un grupo de amigos homosexuales que se conocen desde hace mucho se reúnen para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, saliendo a lo largo de la fiesta a relucir diferentes conflictos entre los participantes. Esta es la primera película en los personajes homosexuales no tienen un final trágico, alejándose totalmente de la moralina de las décadas anteriores.


Mientras eso pasaba en las pantallas, en las páginas de los libros la homosexualidad era tratada con naturalidad y sin juicios morales retrogrados desde hace mucho tiempo. No obstante, en la literatura de terror y fantasía, donde fue por primera vez que se hicieron referencias al tema, durante la mayor parte del siglo XX se obvió. Pero nuevamente una historia de vampiros, como en su momento lo hizo “Carmilla”, trae a colación el erotismo gay. “Entrevista con el Vampiro” de Anne Rice, escrita en 1973 y publicada en 1976, nos presenta la relación entre los vampiros Louis de Pointe du Lac y Lestat de Lioncourt como la de una pareja homosexual, aunque queda claro que los vampiros son asexuados, lo cual no quita que sientan deseo el uno por el otro. El libro de Rice fue el principio de una saga literaria y la transformación del vampiro en un antihéroe.


Pero para mediados de la época ya la censura fue totalmente barrida por una película musical. De 1975 es “The Rocky Horror Picture Show”, una película hilarante que trata sobre una pareja de chicos muy al estilo americano de los 50’s que pide ayuda en un lúgubre castillo que pertenece al doctor Frank-N-Furter, un científico loco transexual que está a punto crear un ser perfecto con el cerebro de un delincuente juvenil. La película tiene de todo, canciones, transexuales transilvanos, el jorobado asistente, un científico que investiga OVNIS y le gusta usar pantimedias, etc. Lo importante de esta película es que las referencias homosexuales son mostradas sin tapujos ni complejos. Especial menciones merecen las actuaciones de Susan Sarandon, Tim Curry y Meat Loaf.


Desde los años 70 en adelante la inclusión de personajes gays en el cine será más normal, dejando de lado los papeles de villanos o seres atormentados. No obstante, en el resto del mundo también se escribe y se hace cine; hablamos de la Alemania pre nazi, pero en el próximo capítulo veremos que el mundo es mucho más ancho.


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