viernes, junio 12, 2015

Zombis: ¡QUIEROH CEREBROS!!!! (Parte 1)



He estado rondando este tema con desconfianza en la mirada, ya que nunca he sido muy fanático del monstruo del que tratará esta reseña. No obstante, hay mucha gente que disfruta de este subgénero del terror, así que hoy hablaremos de zombis.

Antes de empezar, quiero aclarar que escribí zombi y no zombie porque el primero es la forma correcta de la palabra en castellano… sólo por si a alguien le da por ser quisquilloso.
Desde hace varios siglos tenemos en la fauna de nuestros monstruos a muertos levantados de sus tumbas, podridos y gimientes, aunque no siempre fueron zombis. La verdad es que la tipificación moderna de los monstruos no es tan clara en la antigüedad, viéndose los primeros vampiros muy parecidos a los zombis. Sin embargo, podemos rastrear el origen de los muertos que caminan entre las tribus de África Occidental, quienes trajeron el mito a Haití cuando los colonos franceses exportaron esclavos para trabajar en sus plantaciones de azúcar.


La leyenda es sencilla: un mago vudú lanza un hechizo sobre una persona y esta muere, por lo cual es enterrado, como es natural; aunque después es sacado de la tumba por el mago para que trabaje para él como esclavo. El simbolismo de esto es obvio, pues una leyenda sobre muertos esclavos entre un pueblo que estaba esclavizado es sencillamente una forma de representarse a ellos mismo.


Sin embargo, parece que existe cierta verdad en la leyenda, ya que ciertos investigadores dieron con una fórmula usada por los brujos vudú y que podía producir catalepsia y un severo daño cerebral, lo cual explicaría los cuentos de zombis.
Pero lo que nos atañe es el zombi en la ficción, y en ella la primera mención es de un libro francés de 1697 del escritor Paul-Alexis Blessebois, quien luego de un viaje por el Caribe y Sudamérica, escribió “Le Zombie du Grand Pérou”, en el cual relata la historia de un extraño espíritu descarnado que no es en nada cercano a lo que conocemos en la actualidad.


Tuvo que pasar un siglo completo para de nuevo encontrarnos con los muertos en las páginas de los libros. Un diccionario acerca de las leyendas de la isla de Santo Domingo escrito por el francés Moreau de Saint-Mery toma nuevamente la palabra zombi y lo describe otra vez como una especie de fantasma que volvía de la tumba.
Otra obra sobre fiambres que caminan, aunque no trata precisamente de zombis es “Frankenstein” de Mary Shelley. La criatura animada por el doctor Viktor Frankenstein inspiró a importantes escritores que vendrían luego a retomar el tema desde otras perspectivas, planteándose una pregunta filosófica que es muy repetida en la literatura gótica del siglo XIX: ¿Cuál es el límite que separa la vida y la muerte? Y de existir esta frontera ¿Puede traspasarse?.


Estas ideas fueron recurrentes en las obras de uno de los escritores que influyeron más en el género del terror y que fue el prototipo del artista maldito. Edgar Allan Poe con sus cuentos macabros nos mostró una nueva forma de entender a los muertos vivos, o en algunos casos, gente enterrada viva. No obstante, el cuento que se puede relacionar directamente con el tema que tratamos es “El Extraño Caso del Sr. Valdemar” de 1845. El señor Valdemar está muriendo debido a la tuberculosis, por lo que un amigo quiere experimentar con él, hipnotizándole antes de que muera para saber si este estado puede prevalecer por sobre la muerte. Un experimento que crea un muerto vivo.


Considerado el heredero de Poe, Ambrose Bierce se dedicó principalmente a la sátira de humor negro, pero también escribió un cuento de terror llamado “La Muerte de Halpin Frayser” de 1893, en que el protagonista de esta historia se encuentra perdido en un bosque, donde se debe enfrentar a la versión zombificada de su propia madre.
Hablé de esta historia en otra reseña, analizada desde el punto de vista de los científicos locos. Escrita por H. P. Lovecraft (¿quién más podía ser?) y publicada el 1922, el relato “Herbert West: Reanimador” nos cuenta de dos doctores que hacen experimentos para revivir cadáveres, lo cual genera resultados monstruosos.


Pero quizá la obra más influyente de esa etapa acerca de zombi sea “La Isla Mágica” de William Seabrook, que en 1929 nos presenta una historia de sectas vudú en Haití que están creando grandes cantidades de zombis para sus siniestros planes. La historia en verdad no es nada extraordinario y su calidad es dudosa, pero fue inspiración para muchas películas en los años siguiente y para una obra de Broadway con muy poca resonancia llamada sencillamente “Zombie”.
La primera película con muertos vivos data 1932 y cuenta con la participación de la leyenda Béla Lugosi. “White Zombie” nos habla de una pareja de novios que es invitada a Haití para celebrar su matrimonio por un terrateniente local, pero el anfitrión lo que en realidad quiere es quedarse con la novia. Para lo anterior le pide ayuda a un brujo vudú (Lugosi) para que transforme a la chica en zombi y luego se la entregue.


Una variación interesante fue la de “The Walking Dead” (sin relación con el comic o serie moderna) de 1936, que nos cuenta acerca de un hombre que es acusado injustamente por un crimen y es condenado a muerte por él, siendo revivido luego por algunos amigos para que vuelva a buscar venganza. Acá otra leyenda participa: Boris Karloff.


En 1943 se estrena “I Walked with a Zombie”, donde una enfermera canadiense se dirige a la isla de San Sebastián para dedicarse al cuidado de la esposa de un terrateniente, dándose cuenta de que hay algo extraño en la condición de la mujer, siendo en realidad una zombi.


Zombis y nazis no son sólo una combinación moderna. En “Revenge of the Zombies” nos muestra a un sujeto llamado Max, quien se ha quedado presuntamente viudo, pero ha transformado a su mujer en una zombi a su servicio, aunque ella aún muestra ciertos signos de conciencia. Por otro lado, Max esconde otro secreto, y es que es agente de los nazis.


Otra combinación, aún más extraña, es la de zombis y extraterrestres. La primera vez que aparecen es en la película “Invisible Invaders” de 1959, con la participación del actor John Carradine, quien también participó en la anterior mencionada. Un científico de apellido Noymann fallece en un accidente de laboratorio, pero luego vuelve a la vida y se entrevista con un colega llamado Penner, diciéndole que el cuerpo de Noymann había sido resucitado y manipulado por extraterrestres, así que harían lo mismo con todos los humanos muertos y conquistarían la Tierra.



Plagiando esta idea, pero con un presupuesto ínfimo e ideas estrambóticas, el director Ed Wood nos trajo en ese mismo año “Plan 9 From Outer Space”, la peor película en la historia del cine (aunque algunas modernas se pelean por quitarle el galardón). Extraterrestres que intentan conquistar la tierra usando zombis y vampiros, con Béla Lugosi en su último actuación como Drácula. Es tan mala que es buena.


Oficialmente, la última película de la era clásica del zombi fue “The Plague of the Zombie”, estrenada en 1966 por la productora inglesa Hammer. En un pueblo algo aislado se comienza a propagar una enfermedad que barre con la población de forma rápida, lo cual hace que el doctor del pueblo se sienta totalmente impotente. No obstante, comienza a investigar y busca exhumar algunos cadáveres para hacerles estudios, pero para su sorpresa, todos los ataúdes de las víctimas de la enfermedad están vacíos. La gente ha sido zombificada para llevarlos a trabajar en unas minas.


No obstante, el zombi como lo conocemos nació en un film de bajo presupuesto de 1968.
Con solo 114.000 dólares y la ayuda de sus amigos, el novato George Romero revolucionó el género del terror con “The Night of the Living Dead”. La película plantea que de pronto, sin tener clara la razón, los muertos se alzan de sus tumbas con solo un fin: comerse a los vivos. La catástrofe es generalizada, pero la película se concentra solo en un grupo de supervivientes que se encuentran en una granja rodeados por los zombis, lo cual saca lo peor de algunos.


Antes de Romero a nadie se le había ocurrido que los zombis podían ser caníbales y muy pocos se habían atrevido a alejarse demasiado de los mitos del vudú. No obstante, deberíamos entender a esta clase de zombis como un ente separado de las leyendas, teniendo sólo algunas características en común. Al final, el zombi de Romero casi barrería por completo al que venía apareciendo en las películas hasta ese momento; y todos los film, comic y libros con respecto al tema inevitablemente tendrían que hacer referencia a “The Night of the Living Dead”.
Un detalle notable de este film, además de los ya mencionados, es que es el primero en tener a un afroamericano como protagonista, lo cual no tenía nada que ver con una reivindicación de derechos, pues solo se debió a que ese amigo de Romero era el que mejor actuaba.
De aquí en adelante comienza el festín de carne y sangre a montones, pero eso lo veremos en el próximo episodio.

Leer parte 2

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