miércoles, julio 15, 2015

De 1 a 10 ¿Qué tan Estúpido es?: Niños Índigo


Ayer estaba buscando información acerca de cosas misceláneas y por casualidad me topé con un tema que había lanzado hace tiempo al olvido, pero que volvía presentarse delante de mí como un insulto a la razón y al sentido común. Me refiero a la existencia de los niños índigos y a una nueva categoría, conocida como niños de cristal.

Partamos definiendo lo básico ¿Qué carajo es un niño índigo o de cristal? Pues se trata de un concepto acuñado por los fanáticos de la Nueva Era – los mismos que comenzaron con la anti vacunación, que pretenden curar enfermedades con flores de Bach y reiki o defienden la llegada de la era de Acuario – y se refiere a una nueva generación de niños que son más evolucionados que sus padres, contando con atributos que de principio suenan maravillosos, como una mayor empatía, creatividad, capacidad de arreglar conflictos por vías pacíficas, una intuición excepcional y, si no se está conforme con lo anterior, poderes psíquicos como la clarividencia, sanación psi, telequinesis y otros tan extraordinarios… ¡como si fueran X-Men!. No obstante, también tiene su desventaja la condición de índigo, pues estos chicos no se sienten para nada cómodos con los convencionalismos y las reglas, desesperándose en ambientes demasiado estructurados – como la escuela – y negándose a aceptar la autoridad de los adultos. Además, el nombre de índigo vendría del color azul que presentarían sus auras espirituales.


Pero ahora resulta que aparecieron niños de cristal, que no deben ser confundidos con los chicos que sufren osteogénesis imperfecta, lo cual produce que sus huesos sean muy frágiles, sino se trata del siguiente paso evolutivo. Según lo que entendí antes de sufrir convulsiones por la sobredosis de estupideces, es que los niños de cristal fueron precedidos por los índigos. Los chicos de azul vinieron a romper los esquemas para preparar la llegada de los de cristal, quienes son los grandes conciliadores, que buscan la paz y se refugian en la soledad, pues sólo en ella se sienten realmente cómodos (No tienen sentido, pero es así, tal cual).


La primera vez que me encontré con estos chicos fue en un programa de TV en los noventas, donde hablaban de los índigos y mostraban a una chica que me pareció lo más normal del mundo; algo parlanchina, pero nada que no viera en chicos cercanos a mí, por lo que en ese momento no le tomé mucho asunto. No obstante, cuando la gente de mi edad comenzó a tener hijos, escuché con más frecuencia eso de los índigos, por lo que al final quise investigar de dónde venía todo.
En la mayoría de los artículos de creyentes de estas teorías que leí habían frases como: “los científicos creen que…”, “la ciencia ha demostrado que…” o “los científicos descubrieron que…”, cuando la verdad es que todo este tema no tiene ni un carajo que ver con ciencia. Se trata exclusivamente de sandeces que no tienen ni un mínimo de acerbo en la realidad.


Empecemos por el cuento del aura azul que supuestamente tendrían los niños índigo. Según el esoterismo, el aura es un campo de energía invisible que rodea a los seres vivientes, como la fuerza de Star Wars, pero más en la onda de los halos que se pueden ver en las imágenes de santos cristianos o de algunas deidades de oriente. Si son observadores, notarán que recalque la palabra invisible, la cual es clave para entender la patraña del índigo, pues si esta energía no se puede ver ¿cómo mierda saben que estos chicos la tienen azul? Ahora, me dirán que algunos psíquicos tienen la capacidad de ver el aura o que existen formas de verla, como las fotografías de la cámara de Kirlian; pero la verdad es que los psíquicos no son una fuente muy confiable y la cámara de Kirlian plasma en imagen un evento natural conocido como efecto corona, el cual da lugar a que ocurran los famosos fuegos de San Telmo; no hay nada metafísico en esto.

Fotografía de una Hoja hecha con la Cámara de Kirlian

En mi estudio también vi que se hace mención a pediatras y psicólogo infantiles, pero ninguna de estas disciplinas reconoce realmente la existencia de niños índigos o de cristal (obviamente en el contexto metafísico que se le da a esta última categoría). Es más, muchos especialistas han llamado la atención acerca de padres que prefieren creer que sus hijos son entidades divinas especiales en vez de aceptar que sufren una patología como lo son el autismo, la hiperactividad o el síndrome de déficit atencional. Esto obviamente es una irresponsabilidad, porque un diagnóstico acertado y el tratamiento adecuado para estas enfermedades pueden llevar a los niños a tener una vida normal en la mayoría de los casos. Pero para algunas padres es más fácil pensar que sus retoños están demasiado evolucionados y que por eso el mundo no da el ancho para que desarrollen sus potenciales.


Pero ¿de dónde salieron todas estas teorías? Pues a pesar de lo que dicen algunas páginas de internet, no de científicos, sino de psíquicos y médiums. En 1982, en su libro “Comprendiendo tu Vida a través del Color” la psíquica Nancy Ann Tappe dijo que había empezado a ver un cambio de color a azul en el aura de los recién nacidos. Luego, en 1998, el matrimonio de médiums Lee Carroll y Jan Tober publicaron “Niños Índigo: Los Nuevos Chicos han llegado” en que cuentan como un extraterrestre llamado Kryon les explicó telepáticamente el porqué de estos chicos. Obviamente frente a estas pruebas de peso demoledor, quién se atrevería a rebatir la existencia de los niños índigo.

Nancy Ann Tappe, creadora de concepto de Niño Índigo

Ahora, está bien, a todos nos gustaría que nuestros hijos sean mejores; más inteligentes, creativos y moralmente superiores a lo que nosotros fuimos, pero eso no ocurre por arte de magia. Que los niños sean buenas personas de adulto no depende del supuesto color del aura o la misión que se les impuso ante de su nacimiento por quién sabe qué autoridad, sino de la buena crianza de sus padres. Los progenitores deben potenciar los puntos fuertes de sus hijos y enseñarles a superar sus debilidades, entregándoles directrices claras y las armas necesarias para desarrollarse.


Por el contrario, los que orgullosamente definen a sus hijos como índigo o de cristal sencillamente se ciegan a la posibilidad de que sus pequeños tengan un problema mayor, o sencillamente renuncian a la responsabilidad de criar, en la cual muchas veces se debe imponer normas, porque sus niños tienen el aura azul y se toman a mal la autoridad ¿Saben que había una definición mucho más asertiva para los índigos antes? Era la de “Mocoso malcriado”.


“Pero yo he leído la definición y características de niños índigo o de cristal y se amolda a la perfección a mi hijo/a ¿cómo se explica eso?” Pues es por algo llamado efecto Forer, que ha sido estudiado en muchas ocasiones. Se trata de hacer una definición de personalidad con generalidades y características tan poco específicas que cualquiera que lo lea se sentiría identificado. Ese truco lo hacen los lectores del tarot y adivinos de todo tipo, los que hacen las cartas astrales y un montón de personas más.

El gran James Randi explica el efecto Forer

Por lo que sabemos a ciencia cierta, el único campo de energía que rodea nuestros cuerpos es la radiación infrarroja que conocemos como calor, así que olvidémonos de lo del aura. Por otro lado, las características conflictivas de los chicos índigo son fácilmente explicables por alguna patología o por un problema de personalidad (mal crianza), mientras que las positivas son las que cualquiera puede desarrollar siempre y cuando no sea un sicópata; en cuanto a los supuestos poderes psíquicos que presentan… aun no he conocido un chico que pueda leer lo que pienso, mueva las cosas con la mente o sane a otros tocándolos, así que la teoría de los niños índigos se cae por sí sola.



Como dije antes, todos pensamos que nuestros hijos son especiales, pero eso es porque los amamos más que a cualquier otra cosa. No busquemos justificación ni afirmación en teorías estúpidas para este amor, porque la verdad, nunca ha sido necesario.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario