jueves, julio 02, 2015

Homosexualidad y Ficción: El Reflejo de Nuestros Prejuicios (Parte 5)


No me había olvidado de proseguir con esta serie de reseñas de la homosexualidad en nuestra ficción, solo estaba descansando un poco.
Quedamos cuando el cine hollywoodense por fin mostraba algo de apertura frente a los temas LGBT sin esa fijación moralista de mostrar a homosexuales y lesbianas como villanos o gente atormentada. No obstante, en el resto del mundo también se estaba haciendo cine.

Lo anterior es cierto incluso en el mismo Estados Unidos, donde Hollywood no es el único en hacer películas, sino solo la principal industria, habiendo miles de productoras independiente a lo largo y ancho del país. Dentro de este ámbito, la primera película que trata sobre travestismo es una del célebre Ed Wood, conocido por ser el peor director de la historia. En su película de 1953 “Glenda o Glen” Wood dirige y actúa, siendo en sí un film autobiográfico, pues Wood practicaba el travestismo. Si bien es una película que va en defensa de la tolerancia, es más conocida y se le rinde culto por su bajo presupuesto, contando con la actuación de Béla Lugosi. Un clásico del cine B.


Pero una de las películas independientes que más polémica ha desatado es “Pink Flamingos” de 1972. Protagonizada por la Drag Queen Divine, es una historia sórdida de una familia integrada por Divine, su novia voyerista, su madre adicta a los huevos y un hijo delincuente. Lo que menos se encuentra en “Pink Flamingos” es sutileza, contando con escenas que solo pueden ser definidas como escatológicas. “Pink Flamingos” es tenida para muchos como un clásico del cine underground americano.


Por su lado, en Inglaterra, donde la ley fue especialmente dura con la homosexualidad, teniendo a su haber casos como los Wilde y Turing, comenzaron a aparecer gays en sus películas solo en los años 60’s, una vez que la ley en contra de la sodomía se derogaron. Sin embargo, la primera película de LGBT fue una coproducción inglesa-americana llamada “El asesinato de la Hermana George” que muestra a una actriz madura que representa a una monja en una serie de televisión y que lleva una relación con una chica más joven. Sin embargo, el mal genio de la actriz le traerá problemas en su trabajo y en su relación de pareja por igual.


Un importante referente cultural fue el director inglés Derek Jarman, quien se dedicó al cine, los video clip musicales y la pintura. Una de sus primeras películas que tocaron la temática gay es el péplum “Sebastiane” de 1976, donde nos muestra la vida de Sebastián, un soldado romano del siglo III que fue hecho santo por la Iglesia Católica y cuya imagen (en especial la de su martirio) es un ícono gay en la actualidad. Esta película influyó para que San Sebastián sea considerado como el santo patrono de los homosexuales.


Ahora, pasando a lo que es el cine en idioma francés, hay muchos ejemplos de menciones a la homosexualidad, incluso en el cine erótico francés de los 70’s contó con escenas de sexo entre mujeres, aunque siempre vistas a través del prisma de la fantasía heterosexual masculina. Sin embargo, si vamos a hablar de una película que represente a este cine en el tema, debemos hacerlo acerca de “La Cage aux Folles” de 1978. Esta comedia, conocida en los varios países de habla hispana como “La Jaula de las Locas” trata acerca de una pareja de gays maduros que viven su sexualidad sin complejos y que han criado al hijo biológico de uno de los dos, formando una familia feliz. No obstante, las cosas se ponen complicadas cuando el hijo de ambos quiere casarse y la chica elegida proviene de una familia ultraconservadora. Es una película con un humor relajado, que nos muestra como una familia no tradicional es tan respetable como cualquiera. En 1996 se hizo un ramake americano con la participación del actor Robin Williams.


Pero el cine Italiano quizá sea uno de los más interesantes en cuanto al tema de la homosexualidad. Podría decirse sin lugar a dudas que el más grande director italiano del siglo XX es Federico Fellini, quien nos entregó películas con un montaje onírico, cosa de la no escapa su filme de 1968 “Satyricon”. Siendo una adaptación libre de la obra de Petronio, sigue a grandes rasgos la historia de los dos estudiantes que compiten por el amor de un adolescente, mientras nos muestra la decadente Roma de Nerón.


Otro ejemplo que podemos tomar del cine italiano es un filme del director Luchino Visconti, quien adaptó la obra de Thomas Mann “Muerte en Venecia” en 1971. La historia nos muestra a un compositor alemán que va de vacaciones a Venecia a principios del siglo XX. Ahí, en el hotel en que se hospeda, ve a lo lejos a un chico cuya belleza cuadra a la perfección con los cánones estéticos que el admira, cayendo perdidamente enamorado de él. Sin embargo, algo malo pasa en Venecia y las autoridades intentan esconderlo a toda costa.


Ahora, no hay que ser entendido en cine para saber que la mayor industria de producción en nuestro idioma es España, aunque en algunos momentos México ha estado peleando este liderazgo. También es conocido que España sufrió gran parte del siglo XX bajo una dictadura fascista que se encargó de censurar cualquier expresión artística que no cuadrara con sus santurrones cánones. Sin embargo, por alguna extraña razón, una película musical llamada “Diferente” se estrenó en 1961, en que hay claras alusiones homoeróticas que los censuradores no vieron.


A pesar de que se vino un gran destape luego del término de la dictadura de Franco, tratar temas de homosexualidad con mayor naturalidad en el cine español solo se consiguió en la década de los ochentas. Sin embargo, en una película del 77 llamada “Me Siento Extraña” trata el tema del lesbianismo con la historia de una pianista que abandona a su marido debido a sus maltratos y se termina trabajando con una vedette con la que desarrolla una relación lésbica. Polémica en su época, contó con la actuación de la cantante Rocío Dúrcal.


Dejando de lado el cine de los diferentes países, vamos a otro tipo de producciones en celuloide que han estado presentes en el 7° Arte desde el principio. Estoy hablando de las películas pornográficas, de las que tenemos noticias desde finales de la década de 1890, aunque las escenas que han sobrevivido son de principios del siglo XX.


Siendo en un principio una género absolutamente machista, todo estaba pensado para despertar la lívido de los hombres, siendo las primeras películas exhibidos exclusivamente en burdeles y clubes de caballeros. Desde un principio, entre las escenas de sexo explicito se incluyeron algunas de carácter lésbico, pero siempre pensadas desde la mentalidad hétero. Esto  quería decir que unas hermosas chicas juegan en pantalla mientras el macho alfa está ausente, o hacen participe al hombre, realizando juegos entre ellas para excitarlo. Esto ya estaba presente en los años 20 y sigue siendo la tónica del cine porno hasta nuestros días.


Ahora, aunque eran muy pocas, en las primeras películas porno existían escenas de sexo entre hombres, pero siempre estaban marcadas por una relación de sumisión y castigo. En estas películas había escenas de sodomización como castigo en el que quedaba claramente delimitado los papeles de activo y pasivo, o amo y sirviente. Recuerden; eran películas para público masculino heterosexual.


El porno no ha cambiado mucho hasta ahora, solo que antes las películas intentaban tener una historia entre las escenas de sexo y hoy impera las películas con cuadros sexuales y nada más. No obstante, sus concepciones han permeado a la cultura general, mostrando que actitudes lésbicas entre chicas guapas son la mejor manera de vender un producto, y no tan solo a hombres, sino también a toda clase de consumidor. Por otro lado, la publicidad también hace uso de escenas homoeróticas masculinas, pero en una medida mucho menor.


Volviendo al porno, en el día de hoy hay un subgénero gay específico, el cual está dirigido a hombres homosexuales y mujeres que se excitan con esas películas. Además, esto les da la posibilidad a los actores porno de equiparar sus ganancias monetarias con sus contrapartes femeninas, ya que esta es una de las pocas áreas donde las mujeres ganan más. Por el contrario, la pornografía para lesbianas es totalmente marginal, si es que existe, siendo las escenas de sexo entre mujeres parte del porno consumido por los hombres y siempre dirigida a complacer fantasías heterosexuales.
Aún me falta por revisar muchas cosas. A propósito no he querido tocar la década de los 80 ni la homosexualidad en la cultura ñoña, las cuales aparecerán en las próximas entregas de estas reseñas.

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