miércoles, julio 15, 2015

Homosexualidad y Ficción: El Reflejo de Nuestros Prejuicios (Parte 6)


No crean que me había olvidado, pues solo le estaba dando un tiempo de reposo al tema. Hoy volvemos a retomar la historia de cómo representamos la homosexualidad en nuestra ficción, lo que al final nos da luces de la vara con que se juzga a las minorías sexuales en la realidad.

Para principio de los ochentas ya el movimiento por los derechos LGBT estaba estructurado y comenzó a ser una fuerza gravitante en varios temas, como en lo que se mostraba en las pantallas. Esto le pasó la cuenta a la película de 1980 “Cruising” del director William Friedkin y con la actuación de Al Pacino. Un psicópata asesina homosexuales en Nueva York mientras practican sexo sadomasoquista, lo que hace que un policía se infiltre en el ambiente gay de la ciudad, mostrando una cara sórdida de él. Lo anterior hace que las agrupaciones por derechos de las minorías sexuales protesten por el estereotipo negativo que se hace de los homosexuales y lograran que la película fuera sacada de la cartelera.


Pero Hollywood no enmienda el camino de los estereotipos y en 1982 presenta “Partners”, con las actuaciones de John Hurt y Ryan O’Neal, donde son dos policías que tienen que hacerse pasar por una pareja homosexuales para resolver unos asesinatos. La película es una comedia que, como siempre, está llena de clichés acerca de los homosexuales y juega con la idea de que uno de los agentes es de verdad gay.


Sin embargo, el estereotipo y los clichés se ven erradicados completamente en películas como “Making Love”. De 1982, en la cual se muestra a la historia de un exitoso doctor, con una hermosa esposa productora de televisión, el cual se ve seducido por un escritor gay y termina enamorándose de él, lo que obviamente causa un conflicto en su familia. Acá el tema del triangulo amoroso es tratado de manera madura y sin hacer juicios morales como en anteriores filmes.


No obstante, por esa misma época otro evento de tipo médico cambia nuevamente la percepción del mundo gay. En 1981 el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos anuncia la existencia de cinco casos de neumonía y sarcoma de Kaposi (una especie de cáncer a la piel) en pacientes homosexuales, las cuales no respondían a razones clínicas conocidas. Con el tiempo se empezó a encontrar más casos en diferentes grupos etarios, pero la prensa fue sensacionalista y comenzó a llamarla “la plaga rosa”, tanto por las manchas que producía en la piel como por su supuesta asociación con la población gay. Solo unos años después se supo del virus de la inmunodeficiencia humana y la enfermedad comenzó a llamarse sida. Como era de esperarse, los grupos conservadores y religiosos hablaron de castigo divino para homosexuales y drogadictos. Hoy el sida está bajo control y se puede llevar una vida normal siendo portador del virus y tomando las medicinas adecuada, pero en los ochentas era una de las señales que anunciaba el fin del mundo.


Esta vez la gran industria americana es más responsable al tratar el tema y no se hace eco del alarmismo. En 1986 se estrena “Parting Glances”, que fue la primera película del actor Steve Buscemi y la primera que nos muestra a un enfermo de sida; pero nada de dramones ni lecciones moralistas, sino algo bastante realista que no pone en juicio la homosexualidad ni la enfermedad del personaje. La película ni siquiera se trata específicamente de eso, sino de una pareja gay que se debe separar porque uno de ellos va a trabajar al África. El film fue recogido por la crítica y las agrupaciones LGTB de forma positiva.


Para 1991 aparece otra película polémica, que a pesar de tratar indirectamente el tema de la homosexualidad, causa cierto escozor en los grupos que apoyan los derechos de las minorías sexuales. Se trata de “JFK” de Oliver Stone, en la cual muestra la investigación que un fiscal de distrito de New Orleans hace acerca de las circunstancias que envuelven el asesinato del presidente Kennedy. La película presenta varias teorías conspirativas a través del juicio real que llevó el fiscal Jim Garrison contra un agente de la CIA llamado Clay Shaw, acusándolo de estar entre las mentes que se conjuraron para asesinar al presidente. No obstante, la película se concentra mucho en la homosexualidad de Shaw, dando la impresión de que existía una conspiración de homosexuales-fascistas-anticastristas (sí, suena risible) para matar a Kennedy, lo cual era una vuelta al estereotipo del gay villano.


Y no es el único que continúa con esa idea, ya que otras películas se colgaron de la homosexualidad del villano de turno para intentar hacerlo más despreciable al público. Este es el caso de “Breveheart” de 1995, dirigida y protagonizada por Mel Gibson y que intenta reconstruir la vida del héroe nacional escocés William Wallace y su lucha contra el malvado Rey ingles Eduardo I Zanquilargo. Llena de inexactitudes históricas, como el uso de kilt por parte de los escoceses 300 años antes de que ocurriera en verdad, se esfuerza demasiado en mostrar la maldad del Rey inglés y de su hijo, este último siendo mostrado como un homosexual afeminado, cobarde e intrigante. No obstante, si bien quien llegaría a ser Eduardo III era homosexual, se sabe que fue un guerrero valiente y que la intriga no fue su fuerte, porque al final su mujer lo derrocó.


Pero las anteriores son parte de una postura en franca retirada. Una muestra de esto es la película es “The Crying Game” de 1992, del director Neil Jordan. Un soldado británico es capturado por unos milicianos del IRA en Irlanda, haciendose amigo de uno de los voluntarios, al cual le hace prometer que, si muere, buscará a su novia y verá que esté bien. Obviamente el soldado muere y el miembro del IRA va a Londres a cumplir su promesa, terminando enamorado de la enigmática chica que fue a buscar. El conflicto comienza cuando se da cuente de que trata un transexual, lo cual genera un montón de cuestionamientos en el protagonista.


Una película que lleva el tema varios pasos más allá es “Philadelphia” de 1993, donde Tom Hanks hace su definitiva transición de actor de comedias a actor dramático. La película trata sobre un abogado que es despedido de la firma en la que trabaja so pretexto de incompetencia, pero la verdad es que se ha hecho esto porque está enfermo de sida. En vista de ello, y con la ayuda de un colega que debe superar sus prejuicios con respecto al sida y la homosexualidad, el abogado demanda a su anterior empleador por discriminación. “Philadelphia” es una película maravillosa, que muestra la gran humanidad de sus personajes. Un film que le da una bofetada a la homofobia.


Pero el tema en esa década sigue siendo polémico, en este caso por que un actor de moda da vida a un personaje homosexual. En 1995 se estreno “Total Eclipse” donde los actores Leonardo Dicaprio y David Thewlis hicieron los papeles de los poetas franceses Arthur Rimbaud y Paul Verlaine, respectivamente; quienes se involucraron en una tortuosa relación sentimental en el siglo XIX. La película toca bien el tema de la homosexualidad de ambos, mostrando cómo sus personalidades son las que llevan la relación a un desenlace enfermizo, no como en otros casos que achacaba esto a la connotación gay de esta. No obstante, la película tuvo poco revuelo cuando se estrenó, solo volviéndose famosa cuando Dicaprio se vuelve el galán de moda y muchas de sus admiradoras vieron horrorizadas como antes había desempeñado un papel homosexual. Una estupidez de principio a fin.


No todo es drama en este recuento. En 1997 aparecieron dos películas en tono de comedia que abordaban el tema desde diferente perspectiva. “Mejor Imposible” nos presenta un escritor con trastorno obsesivo compulsivo que tiene un vecino que es un pintor gay. Cuando este sufre un ataque en su apartamento, el escritor es obligado a ayudarlo y debe enfrentar todas sus obsesiones, incluida su homofobia, para poder conquistar el amor de una mesara.


Otra, más en tono geek, es la película del director Kevin Smith “Persiguiendo a Amy”, en el que nos cuenta acerca de un escritor de comic que conoce a una colega y comienza a enamorarse de ella, no cayendo en cuenta de que esta es lesbiana. A medio camino entre el drama y la comedia, es una muy buena película que se encuentra en el macrocosmos creado en el cine por Smith, donde personajes se repiten una y otra vez en sus películas, como el caso de los vendedores de drogas Jay y el Silencioso Bob.


Con la llegada del nuevo milenio, la presentación de personajes gay en el cine, como en su momento ocurrió en la literatura, se naturalizó, desapareciendo esos villanos a los que, supuestamente, su sexualidad reafirmaba su degradación moral. Además, si mostraban a homosexuales con problemas para aceptar su condición, ahora se encargaban de dejar explícito que esto no era culpa de ellos, sino de un entorno social homofóbico. Y los personajes históricos homosexuales fueron reconocidos como tal, siendo esto solo un dato biográfico y no una determinante en el juicio de su accionar. Este el caso de películas como “Alexander” de 2004, “Capote” de 2005, “Milk” de 2008 o “J. Edgard” de 2011.


Pero quizá el filme de temática gay más recordado en la actualidad es “Brokeback Mountain” de 2005, basada en un cuento que ganó el premio Pulitzer. La película trata de dos jóvenes provenientes de medio oeste americano, los que se conocen debido a que entran a trabajar para un criador de ovejas, por lo que deben pasar mucho tiempo en la montaña. Ahí empieza una relación de amor que no pueden llevar en su vida fuera de ahí, pues se mueven en un ambiente especialmente homofóbico. Por ello, deben seguir caminos separados, casándose y teniendo hijos, aunque solo son felices cuando están juntos. Es un drama que demuestra que la intolerancia por parte de la sociedad a la diversidad no solo coarta la posibilidad de algunos de ser feliz, sino que crea infelicidad en un montón de otras personas que se ven inmiscuidos en este juego de guardar las apariencias de lo aceptable moral y socialmente. Como dato anexo, esta película causó cierto escozor en algunos, pues traía la homosexualidad a uno de los géneros típicamente masculinos en Estados Unidos: los filmes de vaqueros.


La evolución en el cine de la homosexualidad ha sido larga, teniendo que sobrevivir a la censura de algunas épocas o siendo eco del pensamiento de la sociedad, sea este correcto o errado. Pero hay algo que he dejado a parte y es cómo los ñoños han visto a la homosexualidad, cosa que revisaremos en el próximo capítulo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario