viernes, julio 31, 2015

Rol: La Puerta de Ishtar


Hoy voy a reseñar un juego independiente en nuestro propio idioma que llama la atención por lo bien que ha sido desarrollado. Me refiero a “La Puerta de Ishtar”, obra de Rodrigo García Carmona. 

Este juego nos traslada a Kishar, una mítica tierra inspirada en nuestra Mesopotamia, con grandes ciudades presididas por zigurats, valles fértiles, grandes montañas y desiertos interminables. Kishar es la Tierra entre Ríos, pues dos son los principales que la alimentan y hacen rica la región: el Idigna y el Baranum. En esta tierra se ha desarrollado el imperio de Akkad, una civilización vibrante y pujante, pero que cuando se le echa un segundo vistazo nos parece sospechosamente corrupta. Todo empezó con los Dioses Antiguos, también conocidos como Anunnaki, quienes fueron los primeros habitantes del mundo, creando luego a los saggiga, una raza mortal de servidores que fueron pensados para trabajar la tierra y adorar a los Anunnaki. Así nació el primer reino de Kishar, Sumer, formado por un conglomerado de ciudades-estados que eran gobernadas cada una por un Anunnaki. Hubo un primer intento de rebelión por parte de los saggiga que fue sofocado con un Gran Diluvio, pero el equilibrio de poder cambiaría cuando apareció un brillante militar y alquimista llamado Sargón. Con la ayuda de unos extraños dioses venidos de las estrellas, llamados Igigu, Sargón encabezó una exitosa revuelta en la que fueron capaces de matar a un importante Anunnaki llamado Enlil, señor del viento, lo que puso a sus compañeros en desbande. Al final, Sargón funda el imperio de Akkad, abolió el idioma sumerio y se implantó el culto a los alienígenas  Igigu; transformándose los saggiga en awilu (ciudadanos) y creando sus propias razas de esclavos.


Obviamente, la fuente de inspiración para la creación de Kishar son las culturas y mitos mesopotámicos, pero el mismo autor reconoce varias fuentes extras, como la obra de Lovecraft (de la cual salen los dioses estelares Igigu) o las historias de espada y brujería escritas por Robert E. Howart, padre del conocido Conan el Bárbaro.
Cuando nos decidimos a jugar “La Puerta de Ishtar” lo primero que debemos elegir es a que raza pertenece nuestro personaje. Las razas con que cuenta el juego son las siguientes:
- Noble Awilu: son los que originalmente se rebelaron contra los anunnaki y forman ahora la capa dirigente de Akkad. Una casta acomodada que goza de una larga vida (aprox. 200 años) y que suelen mostrarse altaneros y orgullosos.
- Esclavos Mushkenu: la primera raza creada por Sargón a partir de la sangre de Enlil, son más fornidos que los awilu, aunque sus vidas son mucho más cortas (hasta 75 años). Se encargan de todos los trabajos comunes que no realizan los awilu.


- Guardianes Wardu: la segunda raza creada por Sargón, su razón de existir es la guerra. Son humanoides con cabeza de toro con una enorme fuerza física, pero estériles, solo pudiéndose crear nuevos wardus a partir de la sangre de Enlil, lo que implica que sean muy pocos y que algún día desaparecerán eventualmente.
- Hombres libres Cimmerios: descendientes de mushkenu fugitivos que se refugiaron en las montañas del norte de Kishar, los cimmerios son un pueblo semi salvaje que le dan importancia al honor y a la tierra donde viven.


- Nómadas Uridimmu: humanoides fibrosos con cabeza de chacal, los también llamados amorreos habitan el desierto con sus tribus y dromedarios. Se trata de un pueblo enigmático que dice descender de los habitantes de un poderoso imperio hoy enterrado por las arenas del desierto.
- Comerciantes Assur: de todos los anunnaki, el único que no fue afectado por la revuelta de Sargón fue el dios del comercio, Ashur, pues sin él el nuevo imperio no podía subsistir. Por eso la ciudad de Assur sigue gobernada por un anunnaki y sus comerciantes (awilu o mushkenu) mueven el comercio y llevan su culto a todo el imperio.


Cada una de estas razas tiene diferentes beneficios a las características del personaje a la hora de su creación.
Deteniéndonos en esto último, este juego brilla por su simpleza, lo cual se agradece. El juego tiene seis atributos básicos llamados Características, a los cuales se le asigna puntuaciones según los resultados de una tirada de 3 dados de 6 caras. El jugador debe elegir en que característica quiere que su personaje sea fuerte, en cuales medio y en cuales débil y luego hace la tirada para cada una de ellas. En las fuertes se cada con el resultado más alto de los tres, en las medias con el intermedio y en las débiles con el menor. No obstante, también existe otra modalidad en que el jugador reparte 21 puntos en sus características, no pudiendo ninguna ser superior a 6 antes de aplicar la bonificación por raza.


Luego se decide aspectos que tienen que ver con la niñez del personaje. Primero se elige un arquetipo de personalidad conocido como rasgo de carácter, el cual está determinado por alguna experiencia de infancia que marcó la forma de ser del personaje. Luego se elije la profesión en que fue entrenado de niño, la cual adquiriría a un nivel de 2 (los niveles son novatos, experimentado y maestro, denotados por los valores 1, 2 y 3 respectivamente), o elegir dos profesiones a nivel 1. Luego pasamos a la adultez, donde se vuelve a elegir las mismas cosas anteriores, pudiéndose en el caso de profesión aumentar las que quedaron como novato en la infancia a experimentado, pero ninguna profesión puede llegar a maestro durante la creación de personaje. Después se deciden las habilidades de combate, para las que tenemos 10 puntos a repartir, con la condición que ninguna tenga un valor sobre seis.


Por último, se debe decidir acerca de un punto de inflexión en la historia del personaje que lo impulsa a volverse un aventurero. En esta parte se debe incluir a lo menos a uno de los otros jugadores en la historia del personaje, creando un nexo entre todos los que hay en la mesa antes de que empiece la partida.
Esto es a grandes rasgos lo que tiene que ver con la creación de personaje, donde de inmediato debe saltar a la vista de los jugadores con algo de recorrido que no hay habilidades o algo que se les parezca. Pues bien, estas están implícitas en las profesiones del personaje, ya que a la hora de hacer una tirada, el jugador lanza 3 dados de 6 caras, sumando a esto la característica que se adecué a lo que está intentando hacer y el nivel de profesión si lo amerita. Por ejemplo, la profesión ladrón cubre todas las habilidades de carterista, apertura de cerrojos, juego de manos y otros similares que se le ocurran al jugador y cuenten con la autorización del máster.


Ahora, puede que sea un juego independiente creado principalmente por una persona, pero no tiene nada que envidiarle a los de las grandes editoriales. El arte es original y cuidado, la maquetación es elegante y cuenta con toda la información necesaria para el máster y los jugadores, además de una batería importante de antagonistas y bestias a las que echar mano para hacer más interesantes las partidas. Pero más importante que todo lo anterior, se nota el amor que el autor tiene por los juegos de rol. Eso siempre trasciende.


La semana pasada les hablé de “La leyenda de los 5 Anillos” como ejemplo de una ambientación basada en una cultura real de nuestro mundo, y hoy les traigo otro que no tiene nada que envidiarle al anterior. “La Puerta de Ishtar” es un juego con un sistema simple y rápido, pero no por ello menos entretenido, pues lleva a una tierra fantástica con infinitas posibilidades para el desarrollo de historia.
Felicito a Rodrigo García Carmona y a sus colaboradores por el excelente trabajo que han hecho con este juego.
Si quieres saber más acerca de “La Puerta de Ishtar”, abajo les dejo el link de la página oficial del juego.


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