jueves, agosto 27, 2015

De 1 a 10 ¿Qué tan Estúpido es?: Dios(es)


Este es un tema algo complicado de tratar, porque a pesar de que suelo ser caustico con mis comentarios, no es mi intensión insultar a nadie; aunque creo que con lo que voy a tratar va a ser imposible. Hoy expondré el porqué de la estupidez del concepto de deidad.

Primero que todo quiero aclarar que no se trata sólo de decir que el dios judeocristiano es tonto, sino que es extensivo a cualquier tipo de deidad, ya sea de una religión politeísta o monoteísta; acá la idea es denunciar a todos por igual.


Pero primero definamos más o menos qué es un dios, pues hay generalidades que pueden ser usadas para todos. Los dioses son seres superiores, con poderes infinitos algunas veces, quienes gobiernan la creación y a los humanos. En el caso de los dioses de panteones politeístas, cada uno se hace cargo de alguna fuerza o elemento de la realidad, mientras que el señor de las religiones monoteístas las engloba a todas. Otra diferencia entre los politeístas es que casi siempre deben de crear el mundo luego de una pelea contra las fuerzas del caos, en ocasiones representadas por dioses monstruosos. Por el contrario, el dios monoteísta suele crear todo a partir de la nada, no teniendo contrapeso a su poder. Además, los dioses en todos sus categorías suelen mostrar sentimientos muy humanos, como la ira, el odio, el amor, celos, lujuria, envidia y un largo etcétera. Por su lado, a los humanos, quienes son creaciones de estos seres, les queda principalmente la tarea de adorarles y de respetar los preceptos que les imponen a través de sus religiones.


Obviamente, la definición anterior es bastante somera y en algunos casos grosera, pero nos puede servir para ir analizando las facetas diferentes del concepto de deidad.
Primero tenemos el ámbito religioso en la cual se mueven los dioses. No es lo mismo ser dios de una religión monoteísta universal, que por lo general niega la existencia de otros dioses o los demoniza; a las politeístas que se circunscriben a una cultura en particular, ya que sus fieles  suelen entender que sus dioses sólo son para ellos, no negando la existencia de las deidades de otros pueblos. No obstante, en todos los casos, cada uno piensa que su(s) dios(es) son los mejores, de la misma manera en que defienden la supremacía de su equipo de futbol, su pokémon favorito, si son fanáticos de Marvel o DC, etc.


Empecemos por el primer trabajo que realizan los dioses según las diferentes leyendas: La creación y ordenamiento del mundo. El problema es que ninguno de estos relatos se condice con los conocimientos que hoy tenemos acerca del Universo y su origen. Sabemos que no hay una bóveda sobre nuestras cabezas que nos separe del agua en el cielo, que el mundo no está cruzado por un árbol que une los diferentes niveles, que no es una isla con una gran montaña en su centro ni un rectángulo que tiene columnas en sus cuatro esquinas para sustentar al cielo. Ninguno de los relatos de la creación, sean de la religión que sea, tiene una pizca de realidad acerca de cómo fue en verdad el origen de todo. Ahora, los defensores de la existencia de deidades pueden decir que se trata de leyendas que representan cómo pueblos antiguos entendían las cosas; pero cuidado, porque eso es un arma de doble filo.
Vayamos a la creación de la raza humana, también conocida por los eruditos como antropogonía. Todos tienen una versión distinta, por lo que la lógica nos dice que algo debe estar mal en ello. El dios judeocristiano nos hizo de barro, cosa que copió de los sumerios; los griegos dicen que crecimos de la tierra como plantas; los nórdicos que Odín y sus hermanos nos tallaron de ramas de árboles; en el Corán nacimos de la esperma de una eyaculación de Alá (¿Se habrá hecho una paja?); o los mayas, quienes dicen que nacimos de una masa hecha con maíz. En todos los casos el hombre es creado para poblar la tierra y adorar a los respectivos dioses.


Si eres muy religioso, puedes decir que el relato que defiende tu credo es cierto y el resto no, pero aún así sabes que la materia prima que cualquiera de los dioses usó es lo que insulta al sentido común. Ahora, si eres de esos sincréticos que piensan que todas las ideas son ciertas, aunque se contradigan, entonces da la casualidad que estás sosteniendo la inexistencia de la raza humana como tal, pues todos los pueblos serian intrínsecamente distintos desde su origen; siendo unos hombres de madera, otros de maíz, otros de barro y quién sabe qué otro material alocado. También puedes (como de seguro en este momento lo haces) decir que todo es un relato alegórico, pero nuevamente te advierto que tengas cuidado.


Vayamos a algo más concreto y aplicable a la actualidad; hablemos del favor divino. Si vamos a rendirle culto a uno o varios de estos dioses, no puede ser todo lo bueno sólo para ellos; también tenemos derecho a reciprocidad ¿Cómo esperamos que ocurra esto? Pues sencillamente queremos ayuda en los momentos de vicisitud. Ahora, cuando uno es muy bueno, o los dioses se sienten especialmente generosos, ocurre lo que llamamos milagro; un hecho extraordinario que rompe las leyes que rigen al universo y que beneficia a alguien con ello. No obstante, en esta parte no me quiero referir a leyendas antiguas, pues son el equivalente a la fotografía de una apetitosa hamburguesa en cualquier local de comida rápida; se trata de propaganda.


En la actualidad hay gente que sinceramente cree que los dioses a los que adoran mueven los hilos del universo para que les vaya bien en el día a día, o de frentón, que ha ocurrido un milagro que les ha salvado la vida. Siempre que escucho la palabra “recuperación milagrosa”, pienso que se usa con demasiada liviandad, pues puede que alguien sufra de una enfermedad o daños severos y que sobreviva en contra de todo pronóstico, pero siempre estos cuadros se enmarcan dentro de una improbabilidad posible; una conjunción de coincidencias felices. En la actualidad nunca he visto algo milagroso que pueda pasar por un análisis detenido. Los tipos que dejan sus muletas tiradas y caminan son sólo un show orquestado para sacarle dinero a los creyentes inocentes ¿O acaso los dioses hoy, con su infinito poder, han hecho aparecer de nuevo un miembro amputado, o de plano devolverle la vida a alguien? Además, la mayoría de las mejorías milagrosas ocurren cuando las personas están recibiendo asistencia médica, pero es más fácil darles el crédito total a unos amigos imaginarios que a los esfuerzos de los doctores.


Pero, poniéndome en todos los casos, pueden objetarme diciendo que los dioses actúan de manera sutil, haciendo que las cosas ocurran sin romper el orden natural. Y nuevamente caen en la trampa de pisarse la cola, porque no encuentro ninguna razón lógica para que seres que son capaces de bajar a pelear por los ejércitos que apoyan en una batalla (la guerra de Troya), que aparecían en persona a mortales para mostrarles su enojo o complacencia (Zeus, Odín, Horus, Shiva, etc.), que si se aburrían de los humanos los ahogaban con un diluvio, abrían mares, detenían el sol, y toda una infinidad de trucos realmente impresionantes, ahora hagan que un doctor "por casualidad" administre una medicina que mejore más rápido a su paciente, permita que te encuentres un billete en la calle cuando andas con los bolsillos vacíos o te ayude a no ponerte nervioso y pasar ese examen para el que tanto estudiaste ¿Qué ocurre entonces? ¿La espectacularidad de la antigüedad hoy es de mal gusto?.


Además, si quieres demostrar que el (los) dios(es) te protege(n), respóndeme por qué los que no creemos tenemos vidas casi iguales a las de cualquiera. Supongo que los dioses velarán por sus creyentes, dándoles un mejor pasar por el mundo; pero la verdad es que no veo eso en la realidad. De hecho, el bienestar de una persona es totalmente independiente a creer o no en una deidad.
Y tenemos el cuento de la humanización de los dioses, que en algunos casos se justifica diciendo que nosotros estamos hechos a imagen y semejanza de ellos. Nunca me ha sonado lógico que un ser que pretende ser superior sea idéntico a nosotros no sólo físicamente, sino también en su psiquis. El dios judeocristiano es un sujeto con problemas para controlar su ira, Zeus es adicto al sexo, los dioses hindúes tienen problemas de múltiples personalidades, y eso es sólo una muestra. Sólo Lovecraft fue capaz de crear dioses exentos de toda humanidad; tanto de nuestras virtudes como defectos, produciendo un resultado monstruoso… algo paradojal viniendo de un ateo.


Hablemos ahora de la realidad. El Universo nació de una gran explosión conocida por los científicos como Big Bang, ocurrida hace 13.7 miles de millones de años. El Sol apareció hace unos 4.7 mil millones de años en el centro de una nube que se encendió; siendo también esta nube la madre del resto del sistema solar. Por su lado, hace 4.5 mil millones de años se formó la Tierra, a partir de varios trozos de material que orbitaban alrededor del joven Sol, los que colisionaron y se fundieron en un solo cuerpo. Las primeras células de carbono que pueden considerarse como vivas aparecieron en los mares primigenios hace 3.6 mil millones de años aprox., no sabiéndose si fue un fenómeno que ocurrió por sí solo en el planeta, o si los primeros seres unicelulares llegaron del espacio en un meteorito. Hasta la actualidad se contabilizan 5 eventos de extinción masiva, en los que ha llegado a desaparecer hasta el 96% de las especies del planeta, siendo el último la gran extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años. Nuestros primeros ancestros homínidos aparecieron hace unos 6.5 millones de años, mientras que el homo sapiens como tal entra en escena solo hace 130.000 años en las planicies de África. Estos datos no los inventé yo ni se le ocurrieron a un chamán medio desnudo y drogado, sino que son producto de la investigación científica, contando con pruebas que los avalan ¿Mencioné en algún momento las palabras dios o dioses?.


Ahora bien, los que defienden a ultranza la existencia de deidades aducen que todo lo anterior debe tener una inteligencia detrás, haciendo teorías bastante alocadas de esta premisa, como lo son el diseño inteligente y la teoría de los astronautas ancestrales. Todas estas son al final supercherías que intentan darle un barniz de ciencia a algo que es sólo un desvarío sin sentido. Sin embargo, para aquellos que insisten en defender la idea de dios diciendo que las antiguas leyendas no pueden tomarse al pie de la letra, sino que son alegorías adecuadas al entendimiento de pueblos antiguos, les advertí que es una trampa a sus propios argumentos; pues si todas estos mitos son simbólicos, ¿se puede considerar a los dioses también alegorías?. Es aquí donde saltan las alarmas y la respuesta más común es: "No importa lo otro, (los) dios(es) debe(n) existir", cuando lo que en realidad piensan en sus mentes es: "Necesito que esto sea real".


Y en verdad hasta cierto punto es entendible. A todos nos pasa que cuando vemos la escala del universo en que vivimos, nos sentimos infinitamente pequeños, por lo cual a cualquiera le gustaría tener un(os) amigo(s) influyente(s) que nos ayude(n) de vez en cuando; lo cual termina haciendo más acogedor nuestro paso por este mundo. Es similar a lo que ocurre con los niños pequeños cuando duermen por primera vez en una habitación solos, poniendo sus padres en el toma corriente una de esas lamparillas con la cara de un personaje de dibujos animados para que espanten los monstruos. Pues esa lamparilla es(son) (los) dios(es). No obstante, cuando el niño crece y sabe que no hay monstruos a los que temer, la idea de creer en dios se asimila a otra cosa, siendo más parecida a la masturbación. Se siente bien; incluso puedes pretender que es real; pero al final, muy en el fondo, sabes que sólo eres tú autosatisfaciéndote.


Como dije al principio, sé que este tema es complejo, pues me estoy metiendo con la convicciones íntimas de algunos. La verdad es que no es mi intención hacer cambiar de parecer a nadie, sino que lo que pretendo es dar mi opinión acerca de estas creencias y que pienses un poco en todas las incongruencias que están asociadas a ellas. La gente es libre de creer lo que quiera, incluso si esto no tiene ninguna lógica; y yo también soy libre de decir lo que quiera acerca de eso.

Si no te gustó este artículo, pero aún así has llegado hasta el final, siéntete libre de rogar por mí ante tu(s) amigo(s) imaginario(s). Si por el contrario te gustó, abajo te dejo un link de otra entrada de este blog que escribí hace algún tiempo acerca de las religiones.

1 comentario:

  1. Hola, excelente artículo, en realidad hay bastante información y en realidad es bastante cierto lo que dices respecto a cómo uno recibe la religión como una suerte de "contrato" para que uno sienta seguridad en una existencia aparentemente absurda... ahora, creo que me gustaría agregar una visión aparte respecto a esta idea de las religiones, las cuales podrían ser una opción perfecta para aceptar mejor la realidad.

    No me refiero a la realidad en términos empíricos, sino en su condición absurda. Citando a Camus, la realidad es un simple y llano absurdo, donde el orden y las leyes del ser humano son avasalladas por la naturaleza caótica de la realidad, y por ende jamás el hombre podrá salir de su sufrimiento, al ver que la realidad es en verdad un sin sentido constante; por ende, aquellos que acepten la realidad del absurdo son aquellos que serán más propensos a sobrevivir que aquellos que no lo hacen. Bajo esta lógica, la religión, como dice Enrst Cassirer, es una lógica del absurdo, donde las personas no intentan iluminar al mundo con la razón sino oscurecerlo en una creencia absurda, por lo que eso explica, en cierta parte, la importancia de los dioses y el por qué, ahora más que nunca en el siglo XX, el ser humano está en crisis por un sistema que intenta consumir todo y querer imponer orden pero que, por la naturaleza de la existencia, es imposible realizarlo, y por ende más gente sufre de depresión y más gente se suicida.

    Bajo este marco absurdo, creo que creer en algo, sea dios o sea una idea, es bastante tangible, ¿no?

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