miércoles, agosto 05, 2015

De 1 a 10 ¿Qué tan Estúpido es?: Profecías del Fin del Mundo


El fin del mundo debe ser uno de los temas que más han obsesionado a los humanos.  Para el hombre primitivo era de total lógica pensar que si el mundo tuvo un principio, también tendría un fin, al igual que el ciclo de vida de nosotros mismos. Por otro lado, la mayoría de las leyendas acerca del principio de todo son grandiosas, con batallas épicas para imponer el orden sobre el caos, por lo que el final debe ser aún más dramático.

Es en este momento es que entran a escena diferentes profetas y adivinos que pretenden tener el don de saber lo que vendrá, plasmando el horror de lo que observaron en oscuras profecías que se prestan para un montón de interpretaciones. Hoy hay una rama de la seudo ciencia que se especializa en el estudio de estas profecías, buscando relaciones entre ellas, a pesar de pertenecer a concepciones culturales muy diferentes. Hoy les mostraré varias de estas predicciones del fin del mundo y el por qué son estúpidas.


Empecemos por la más aceptada de todas. La Biblia está llena de profecías acerca de un montón de cosas, la mayoría tan oscuras que ni siquiera podemos estar seguros acerca de qué se está hablando, pero de todos sus libros, el que especialmente se encarga de cubrir los hechos del fin de los tiempos es el “Apocalipsis”. Ya el nombre de este texto en sí está asociado al fin del mundo, aunque etimológicamente viene de la palabra griega para revelación. Se le ha achacado la autoría de este relato a Juan el Apóstol, pero la verdad es que no se puede asegurar nada. Lo que sí podemos decir es que el libro se alimenta de fuentes del antiguo testamento, las adapta a la nueva religión y nos la presenta de manera sobrecogedora, con monstruos gigantes, plagas, terremotos devastadores, ángeles portadores de la ira de dios en sus copas, trompetas o lo que sea que lleven; más plagas, más monstruos y una prostituta. Tratando de encontrar un hilo conductor en esta marabunta de visiones grandilocuentes, podríamos decir que el “Apocalipsis” trata  acerca de la lucha entre Jesús y su némesis, el Anticristo, que es un personaje ambiguo, pues se lo representa como una persona y una entidad al mismo tiempo. Al final, después de un breve reinado del mal, la soberanía de Dios se impondrá por mil años, luego de los cuales se liberará al Diablo y hará de las suyas por un tiempo para luego lanzarlo a un lago de fuego y azufre hirviente en el infierno.


La verdad es que hay miles de personas a lo largo de la historia del cristianismo que se han vuelto locas tratando de desentrañar los secretos del “Apocalipsis” ¿Cuándo empezaría el reinado de la Bestia? ¿Son las calamidades que estaban viviendo en su época signos del fin? ¿Cuál es el significado real del enigmático y satánico 666? Pues la verdad es que la respuesta a todo esto es: “Deja de preocuparte por estupideces”. La famosa Bestia del “Apocalipsis”, mezcla de oso y pantera, con siete cabezas y diez cuernos, no es más que una representación de la ciudad de Roma, y del Imperio Romano por extensión, que en ese momento se alzaba como el enemigo del cristianismo. Por desgracia, la literalidad de los estudiosos de la Biblia siempre ha sido legendaria y hay quienes aún se ponen nerviosos cuando nuestro calendario se acerca a un año múltiplo de mil.


Otra creencia cristiana, pero algo apócrifa, es la que hoy se conoce como “El Rapto”, muy popular entre los fundamentalistas protestantes, en especial en Estados Unidos. Basados en varios pasajes dispersos e inconexos del Nuevo Testamento, llegaron a la conclusión que el principio del fin del mundo seria marcado por la desaparición de todos los que fueran justos ante los ojos de Dios, resguardándolos de las grandes calamidades que se vendrían hacia el final. No importa dónde te pilla (aunque sentado en el wáter sería poco decoroso), pero si fuiste bueno, te comiste toda la comida, dijiste tus oraciones y no te tocaste indebidamente en las noches, diosito te llevará con él.


Bueno, pero no todo son monstruos de muchas cabezas y raptos multitudinarios. Hay otros fuera de la Biblia que han intentado predecir qué pasará al final.
Todos conocemos en mayor o menor medida la leyenda del Rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda, por lo que no hay que dar mayores explicaciones acerca de un personaje como el mago Merlín. Hijo de una mortal y un demonio, Merlín representa la unión entre el pasado pagano celta y el cristianismo que se amalgaman en las leyendas de ciclo artúrico; pero también tiene un lado profético. No me extenderé demasiado en analizar los detalles de esta profecía, pues cae en los mismos lugares comunes que las otras, habiendo guerras, terremotos, hambruna y mucha muerte, pero hay detalles que de inmediato deben saltarnos a la vista. Las predicciones se enuncian según los años desde el nacimiento de Cristo, cosa que en siglo VI apenas era conocida por algunos eruditos, siendo más común seguir contando los años desde la fundación de Roma; también se hace mención de pueblos como los sarracenos (profecía de las cruzadas) y franceses (acerca de la Revolución Francesa) que eran nombres aún no creados para cuando vivió el mago; y, por último; en su versión del fin, nos habla que esto ocurrirá cuando el Papa tenga dos nombres y esté cercano el año 2.000, lo cual es una alusión descarada a Juan Pablo II y la prueba que estas visiones no pertenecieron a un mago del siglo VI, sino a algún embaucador de los 70’s u 80’s.


Pero uno de los visionarios más creídos y estudiados es un médico francés nacido en el siglo XVI. Michel de Nôtre-Dame, más conocido en la actualidad como Nostradamus, hoy sigue siendo citado continuamente como uno de los más certeros vaticinadores, pero la verdad es que la capacidad crítica de quienes defienden esta postura deja mucho que desear. En la obra se anuncia la llegada de tres anticristos, los dos primeros se han identificado con Napoleón y Hitler, siendo el último de los tres uno que provendría del Medio Oriente. Y es aquí donde los estudiosos han llegado a darse cabezazos, porque no se han puesto de acuerdo acerca de quién es este tercer tirano, variando desde el Ayatola Jomeini, Saddam Husein y Osama Bin Laden.


No obstante, una de las pruebas más patentes de la total falsedad de los pronósticos de Nostradamus es la cuarteta 74 de la centuria 10, donde clara e inequívocamente dice:

El año de mil novecientos noventa y nueve, siete meses,
Del cielo vendrá un gran Rey de terror,
Para resucitar al Gran Rey de Angoulmois
Antes después Marte reinar con fortuna,

Hasta donde recuerdo, en 1999 no pasó nada que se parezca a lo que dice la cuarteta. Al final, deberíamos recordar a Michel de Nôtre-Dame por lo que en realidad fue: un astrologo y farsante.
Ahora, en los últimos años se ha puesto de moda lo que llamamos “La Nueva Era”, que consiste en una especie de sincretismo espiritual que combina todo lo que se le venga en gana, no importando si en realidad esto tiene o no sentido. Debido a este movimiento y a la revaloración de las culturas precolombinas es que llegaron a ser conocidas las profecías de culturas indígenas. El primer ejemplo que tenemos es el de los indios Hopi de Norteamérica, que son nueve signos del fin del mundo visto por uno de sus chamanes. Los Hopi previeron la llegada del hombre blanco, la ganadería (desconocida por ellos), las carretas de los colonos, los trenes, los cableados telefónicos, los hippies, las carreteras, el daño al medioambiente y la caída de un meteorito. Estas predicciones aparecieron para la década del sesenta, por lo que, para variar, las cosas que prevén ya existían… excepto el meteorito, así que no hagan planes para el fin de semana.


Uno de los pueblos más avanzados de América antes de la llegada de los invasores europeos eran los mayas, quienes al igual que los mesopotámicos, hicieron complejas observaciones estelares que les ayudaron a confeccionar un complejo y exacto sistema de medición del tiempo. Pues según algunos agoreros que medio estudiaron a la civilización maya y que atribuyen sus avances a extraterrestres, el 21 de diciembre de 2012 se terminaba el mundo. La verdad es que los mayas no tenían profecías al respecto, porque solo era un cambio de ciclo, como ocurre en nuestro calendario cuando cambiamos de siglo o de milenio; pero desde muchos años antes de que se llegara a la fecha fatal, se comenzó a hacer ruido acerca de este día. Hoy, en el exacto momento en que escribo este artículo, son las 16:30 (hora de Chile) del 5 de agosto del 2015 ¿Puede haber alguna prueba más patente de la estupidez de las predicciones del 2012 que ésta? Al final, algunos salieron con las paparruchas de que se trata en realidad del fin de una era y el comienzo de otra más espiritual; la famosa “Era de Acuario”, de la que seguro los mayas jamás oyeron hablar.


Por último hablaré sobre el caso de Edgar Cayce, un psíquico nacido a finales del siglo XIX en Estados Unidos y que recibía sus revelaciones mientras dormía. Supuestamente era capaz de diagnosticar enfermedades a quienes fueran a consultarlo, y sus recetas eran poco ortodoxas, por lo que fue uno de los iniciadores de la seudo ciencia de la medicina holística. No obstante, en cuanto a lo que nos compete, predijo un motón de calamidades… excepto las dos Guerras Mundiales… pero si un montón de terremotos, el hundimiento de Japón y de la costa oeste de Estados Unidos, más terremotos, el descubrimiento de la Atlántida, ciudades fantásticas en el desierto de Gobi y un montón de otras cosas sin sentido. Como todos los anteriores, se limitó a repetir la perorata de calamidades ya consabidas, pero nada en concreto que sirviera de verdad.

Edgar Cayce
Ahora, la lista de predicciones es mucho más extensa. Está San Malaquías con su lista de Papas (que termina con Francisco… aunque él lo llamó Pedro) o el argentino Benjamín Solari Parravicini, quien hacia unos dibujos raros que supuestamente representaban hechos que estaban por ocurrir; todos sumamente enigmáticos y simbólicos, no apuntando a fechas o a hechos concretos, porque cuando lo hacen ya hemos visto los resultados.

Solari Parravicini y una de sus supuestas profesías
Lo chistoso y triste de todo esto es que la gente sigue creyéndoles, maravillándose por lo exactas que eran sus predicciones cuando las asocian – muchas veces a la fuerza – con hechos ya ocurridos. Sin embargo, cuando alguien les habla de calentamiento global y les muestra pruebas acerca de esto, muchos dicen que sólo son elucubraciones científicas sin base. Peor aún, muchos no saben que de verdad existe la posibilidad de que la humanidad – no así el mundo – deje de existir. Un meteorito como el que acabó con los dinosaurios, una explosión de rayos gamma en una estrella lejana, alguna súper plaga como la peste negra y un largo etcétera; pero nos preocupamos por estúpidos anuncios de tres días de oscuridad avalados por algún científico sin nombre o cosas más tontas.
Al final, si la humanidad desaparece, no sé si en realidad sea mucho lo que se pierda.


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