lunes, septiembre 28, 2015

La Especia debe Fluir: La Saga de Dune


Hoy quiero hablarles de una saga de ciencia ficción que es una de las más importantes y originales, aunque en cuanto a fanáticos es mucho menos conocida de lo que debería. Hoy les presentaré la saga de “Dune” del escritor norteamericano Frank Herbert.

Frank Patrick Herbert publicó dos novelas por entregas en la revista de ciencia ficción Astaunding entre 1963 y 1964, una llamada “Mundo de Dune” y la otra “El Profeta de Dune”, las cuales fueron editadas y unidas en un solo libro titulado “Dune”, el cual fue el primero de una trilogía, pero terminó siendo una saga que cuenta en la actualidad con 14 libros, de los cuales Frank Herbert fue autor de 6, mientras que el resto es obra del hijo de éste, Brian Herbert, y del escritor Kevin J. Anderson.


Pero contextualicemos de qué trata “Dune”. 10.000 años en el futuro, la humanidad ha construido un enorme Imperio Galáctico, lo que nos lleva a la cúspide de nuestra civilización con la ayuda de potentes computadoras y robots. Sin embargo, todo este bienestar hizo que la humanidad se estancara y sólo dedicara su tiempo a disfrutar del placer, dejando todo en mano de las máquinas. Como es usual en la ciencia ficción, los robots terminan tomando el control, esclavizando a la humanidad y creando su propio imperio conocido como “Los Planetas Sincronizados”. Pero un movimiento religioso hizo que la humanidad emprendiera una cruzada en contra de las máquinas, consiguiendo reconquistar los mundos perdidos y exiliar a los robots más allá de las fronteras del Imperio. Entonces la humanidad debe plantearse reconstruir su civilización sin la ayuda de computadores, lo que hace que  los planetas queden aislados y el comercio desaparezca, pues no había nadie con la capacidad de hacer los complejos cálculos para realizar viajes interplanetarios.


Antes de que la cultura humana decaiga y el Imperio desaparezca, emergen nuevas escuelas de pensamiento que buscan llevar las capacidades humanas a un nivel superior. Nacen los Mentat, quienes son humanos con capacidades mentales superiores, con habilidad para hacer simulaciones, complejos cálculos matemáticos y análisis de datos sólo con sus mentes, siendo el reemplazo de los computadores. Por otro lado están las Bene Gesserit, una orden de mujeres con poderes psíquicos y aptitudes físicas superiores que han emprendido un programa de eugenesia para conseguir el nacimiento de un mesías al que ellas llaman el Kwisatz Haderach, quien llevará a la humanidad al siguiente salto evolutivo.


El sistema de gobierno elegido para este enorme Imperio es el feudalismo, en el que grandes y pequeñas casas nobles se reparten los diferentes sectores de la galaxia. A la cabeza de las casas se encuentran los emperadores Padishah, quienes rinden cuentas ante un consejo formado por los líderes de las casas llamado Landsraad. Además, los permanentes conflictos entre casas llevaron a establecer un protocolo para sus enfrentamientos, el que es pensado para que las casa no se desangren en guerras civiles.


Pero el avance más grande se produce cuando en un planeta desértico llamado Arrakis o Dune se descubre una sustancia especial conocida como la especia melange o sencillamente La Especia, la cual tiene muchas propiedades, como alargar la vida y generar poderes psíquicos. A pesar de que la especie es una droga altamente adictiva, los nobles la consumen con asiduidad, así como también lo hacen las Bene Gesserit. Ahora bien, es fácil descubrir a un adicto a la malange debido a los ojos completamente azules que muestran estos. Pero más importante que todo, el descubrimiento de La Especia permite la creación de los navegantes, quienes son seres humanos mutados de manera horrible debido a la sobreexposición a la malange y que, por lo mismo, han adquirido la capacidad psíquica de doblar el espacio, lo que les permite hacer los cálculos necesarios para los viajes espaciales, lo que reactiva el comercio en el Imperio.


Así, el planeta desértico de Arrakis se transforma en un puesto de suma importancia para el imperio humano, pues sólo en él se encuentra la sustancia más importante del universo, base de la civilización. Se crea La Cofradía de Navegantes, los cuales se hacen cargo del monopolio de los viajes espaciales, al mismo tiempo que con las casas nobles, el Emperador y las Bene Gesserit fundan la compañía CHOAM (Combine Honnete Ober Advancer Mercantiles), la que se encarga de explotación de La Especia.


Pero Arrakis no es sólo un montón de arena y viento, sino cosas extraordinarias se esconden en él; siendo la mayor de todos los gusanos de arena, criaturas enormes y terribles que no son plantas ni animales, sino las dos cosas a la vez y que están íntimamente relacionados con la melange. Pero también están los fremen, las estoicas tribus que viven en el desierto y para las cuales el agua es más valiosa que cualquier otra cosa. Los fremen son un pueblo curtido por las inclemencias del clima de Arrakis, siendo guerreros excepcionales, con una mística sencilla que les guía en toda su existencia.


Y lo que acabo de relatarles someramente es sólo el trasfondo de la historia de “Dune”, pues la novela comienza cuando la casa de Atreides se hace cargo de la producción de Especia en Arrakis, después de varios años de dominio por parte de la casa rival de los Harkonnen. Pero la verdad es que todo esto es sólo una trampa para sacar a los Atreides de escena y en especial al jefe de la casa, el Duque Leto el Justo. Pero el heredero de Atreides, Paul, y su madre, la Bene Gesserit Jessica, sobreviven y se refugian entre los fremen, preparando la venganza.


Frank Herbert fue realmente muy original a la hora de plantearse el mundo de Dune, pues toma temas poco comunes para su época, como la ecología, la psicología social y el uso de la religión como un herramienta para el control de masas. A diferencia de lo que era común para la época, en que las aventuras interplanetarias nos mostraban una gama grande de razas extraterrestres, acá sólo están los humanos inmersos en un enorme universo, mostrándonos los peligros de que una cultura llegue a su cúspide, pues eso quiere decir que por delante sólo le queda una larga declive.


Entre las cosas que plantea Herbert, una es la relación entre la ecología y las características de sus habitantes, definiendo esto como criba genética. En resumen, los mundos con climas más severos hacen que los humanos mejoren física y mentalmente para procurar su supervivencia, como el ejemplo de los fremen, quienes están totalmente adaptados a la vida del desierto e incluso su sangre se coagula más rápido para evitar la pérdida de líquido corporal. La misma cultura fremen gira de forma obsesiva alrededor del la obtención y preservación del agua, usando trajes especiales que recuperan agua del sudor, la orina y el excremento; así como tiendas que condensan la humedad del aliento. Es tan así, que luego de la muerte los cadáveres fremen son desecados y recuperada toda el agua que contienen, pues todo fremen sabe que “el cuerpo es del hombre, pero el agua es de la tribu”.


También existe una cierta mirada cínica con respecto a las religiones, pues Herbert las ve como un modo de control social desprovisto de toda mística real. Las Bene Gesserit se encargan de manipular las religiones más primitivas para que se adapten a sus intereses. También nos habla de la utilidad del fanatismo, el cual es un arma perfecta en las manos de los líderes político-religiosos del Imperio.


Pero si hay algo que denota la gran imaginación de Herbert es la creación de los gusanos de arena, criaturas monstruosas que son tenidas como dioses por los fremen, quienes son capaces de montarlos para viajar por el desierto. Estas criaturas, plantas y animales al mismo tiempo, son los productores de La Especia, y se transforman en el tema principal alrededor del que se orquesta la mayor parte de la saga.


Por último, vale la pena comentar la escala de tiempo con la que juega Herbert en sus historias. Por lo general los escritores prefieren situar sus historias en lapsos de tiempo bastante acotados, pudiendo hablar de cosas ocurridas en tiempos pretéritos, pero sólo a manera de referencia argumental. No obstante, “Dune” abarca una historia que transcurre durante milenios, siendo congruente al demostrar los cambios que existen en una civilización en un lapso tan grande de tiempo.
Como siempre, si te ha interesado lo que plantea la saga de “Dune”, te recomiendo que leas los libros, tantos los escritos por Frank Herbert, como los de Brian Herbert y Kevin J. Anderson. Todos son muy amenos, aunque a veces el lenguaje puede confundirte, pero no es nada que no puedas solventar consultando los glosarios que suelen traer.


Ahora, como dije al principio, “Dune” no es tan popular como otras sagas de ciencia ficción, quizá debido a que hay muchas menos adaptaciones y derivados de la obra literaria. No obstante, hay cosas interesantes a las cuales puedes recurrir a parte de los libros.
Si quieres saber más del Universo de “Dune” que lo que te muestran las novelas, o entender mejor algunos aspectos, tenemos la “Enciclopedia de Dune”, escrita por Willis E. McNelly, quien recabó toda la información de los libros y la que le proveyó Herbert para crear este índice alfabético.


La única adaptación a la gran pantalla de “Dune” es la del director David Lynch en 1984. Con la producción de Dino de Laurentiis y las actuaciones de Kyle MacLachlan, José Ferrer, el cantante Sting, Patrick Stwart y Max Von Sydow. Se trata de una versión bastante apegada al primer libro, aunque con algunos detalles que agregan, como las armas que funcionan con amplificación de la voz. La película se transformó en obra de culto para los amantes de la ciencia ficción, aunque Lynch sufrió demasiado lidiando con la producción, lo cual le convenció de alejarse definitivamente de los grandes estudios.


Para televisión se adaptó “Dune” en el 2000 como miniserie, siendo mucho más congruente con el libro esta versión que la película de Lynch, contando con muy buenos efectos para la época y excelentes actuaciones como la de William Hurt, Alec Newman, Ian McNeice y Giancarlo Giannini. A esta serie le continuó “Hijos de Dune” en 2003, que adapta los otros dos libros de la trilogía original, cambiando a algunos actores que aparecieron en la primera serie y sumando en los protagónicos Daniela Amavia, Jassica Brooks y James McAvoy.


Por su lado, en el ámbito de los videojuegos es en donde “Dune” ha tenido más presencia fuera de los libros. Hay 4 juegos de “Dune”, todos del género de estrategia y fueron los más adelantados en la época que se publicados, siendo un verdadero placer para quienes tienen gustos retro a la hora de jugar videojuegos.


También existe un juego de rol basado en la saga, el cual se llamaba “Dune: Chronicles of the Imperium” y fue editado en 2000. No obstante, existe un juego no oficial en castellano de distribución gratuita el cual puedes ver acá.


Pero quizá la adaptación más llamativa de “Dune” es aquella que nunca fue. El escritor y cineasta chileno Alejandro Jodorowsky había planeado un film basado en el libro a mediados de los 70’s, pero el proyecto era tan grande que no pudo encontrar quien lo solventara económicamente. Para los diseños del universo de ciencia ficción de “Dune” contaba con los maestros H. R. Giger (el creador del xenomorfo de “Alien”)  y de Moebius (pseudónimo de caricaturista francés Jean Giraud); la banda sonora estaría a cargo de la banda Pink Floyd; los efectos especiales serian cubiertos por Dan O´Bannon y en las actuaciones estarían Salvador Dalí, Orson Welles, David Carradine y Mick Jagger, entre otros. Una producción como esta excedía cualquier presupuesto de esa época (incluso en la actualidad sería desorbitante), por lo que no pasó de la preproducción. No obstante, existe un documental de 2013 que nos permite echar un vistazo a lo que pudo ser.



“Dune” es bastante atípica dentro del género de ciencia ficción, tocando temas poco explotados o que no suelen verse unidos en la misma historia. Es imposible no notar la influencia de Herbert en obras posteriores, como la misma Star Wars o Juego de Tronos; cosa que demuestra cierta injusticia, pues estas últimas son infinitamente más populares que “Dune”. Por ello, esperemos que vengan mejores adaptaciones para esta magnífica obra y crezca su público, pues sólo de esa forma lograremos que La Especia fluya.

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