martes, octubre 20, 2015

Playlist de Halloween (Parte 1)


La música puede evocarnos diferentes sentimientos, traernos recuerdos a la memoria  o predisponernos para alguna situación. Esto lo han entendido los directores de películas de terror, quienes se han esmerado en tener en sus filmes melodías siniestras que creen el ambiente necesario para suscitar miedo. Por otro lado, hay otras canciones que por origen o trasfondo pueden ser asociadas al terror, no siendo necesariamente melodías tenebrosas. De eso es de lo que hablaremos hoy; de las melodías para ser escuchadas en Halloween.

Si partimos en orden cronológico, por desgracia nos encontramos que muy pocas melodías han sobrevivido al paso de los siglos. El canto popular de la edad media, que seguramente se escuchaba alrededor del fuego durante las fiestas de Samhain, no lo conocemos, ya que nadie se preocupó de registrarlo y se perdió en las nieblas del tiempo. La información que más tenemos acerca de obras musicales tiene que ver con música sacra, como lo es el canto gregoriano. Es mucho después que la música tomó un cariz profano y se atrevió a tocar temas oscuros.


Asociada con el villano loco que toca un inmenso órgano de viento mientras maquina su próxima fechoría, la “Tocata y Fuga” de Johann Sebastian Bach fue compuesta en algún momento entre los años 1703 y 1707. Correspondiente al estilo barroco, su nombre real es “Toccata und Fuge in d-Moll BWV 565”, y tiene un montón peculiaridades musicales que la hacen muy diferente a la música de su época. Lo anterior ha llevado a los expertos a creer que en realidad fue compuesta como una melodía de prueba para los órganos, para saber si sus fuelles eran lo suficientemente fuertes como para aguantar una melodía como esa. Es muy usada en películas, videojuegos, series y se ha versionado en otros estilos, incluso el rock.


Quizá uno de los primeros casos documentados de asociación diabólica en la música es el del compositor y virtuoso en el violín del siglo XVIII Giuseppe Tartini, quién fue sospechoso de haber pactado con el diablo. Esto es debido a que contaba la historia de un sueño en que Satán se le apareció y le ofreció enseñarle los secretos de la ejecución del violín si se ponía a su servicio. En este sueño, el Diablo tocó el instrumento con tal maestría que, al despertar, Tartini trató de reproducir lo mejor que pudo la melodía ejecutada por el Ángel Caído, siendo el resultado de esto la pieza “El Trino del Diablo”, una de las composiciones para violín más complejas que existen. Se dice que en su lecho de muerte Tartitni aún se lamentaba que su obra fuera sólo un pálido reflejo de la que le había escuchado tocar al Diablo.


Un compositor al que toda su obra se le puede dar una connotación oscura es al violinista genovés Nicoló Paganini. Nacido a finales del siglo XVIII, debe ser uno de los violinistas más virtuosos de la historia, creando nuevas técnicas de ejecución. No obstante, fue famoso en su época por las historias acerca de su pacto con el diablo, cosa que Paganini se encargaba de difundir. Era un hombre alto y delgado, de brazos demasiado largos (sufría de una enfermedad genética conocida como síndrome de Marfan), el cabello oscuro hasta los hombros y siempre vestido de negro. En sus presentaciones dicen los asistentes que se podía ver la sombra del diablo tras de él, cosa que sumaba morbo a sus espectáculos, así como también cuando tocaba el violín con una sola cuerda o con el instrumento invertido. Fue por lejos el primer rockstar de la historia. Paganini murió en 1840 aquejado de varias enfermedades, entre ellas un cáncer a la laringe y sífilis.


Vamos ahora a 1867, en Rusia. Una fiesta muy parecida a Halloween que se celebra en Europa continental es la noche de San Juan, que también es recordada en varios países de Sudamérica. Inspirado en historias de aquelarres, en especial en un cuento de Nikolái Gógol acerca de un campesino que espía a unas brujas adorando al oscuro dios eslavo Chernabog en las cercanías de Kiev en vísperas de San Juan , el compositor Modest Músorgski creó un poema sinfónico llamado “La noche en el Calvero”, el cual es una de las melodías más terroríficas de todos los tiempos. Muchos la recordaran porque Disney la usó en su película “Fantasía” de 1940, siendo una adaptación fiel a la idea original.


Otra composición basada en una leyenda de terror es “La Danza Macabra” (1875) de de Camille de Saint-Saëns, basado en la leyenda acerca de que en la víspera Todos Los Santos, la muerte sale a tocar el violín por los campos y a danzar con su séquito de espectros.


De la misma época que la anterior, y que ha quedado asociada con el director de películas de misterio y terror Alfred Hitchcock, es “Marcha Fúnebre para una Marioneta” del francés Charles Gounod. Esta obra ha sido usada muchas veces en el cine, desde el filme “Amanecer” de F. W. Murnau (director de la famosa “Nosferatu”) a en un corto de Disney titulado “Las Campanas del Infierno”, en que la mezclan con “En los Salones del rey de la Montaña” de Edvard Grieg.


La ya mencionada “Nosferatu” de Murnau, película alemana de 1922, casi no llega a nuestros días debido a que la viuda de Bram Stoker ganó una demanda de plagio, por lo que la mayoría de las copias de la película fueron destruidas. En cuanto a la música, varios compositores han ambientado esta película, pero la música original es del alemán Hans Erdmann, la cual aumenta el horror de las imágenes.


Walt Disney produjo una serie de cortos animados a finales de la década del 20 del siglo pasado titulados “Silly Synphony”, entre los que se encontraba “Las Campanas del Infierno”, mensionada más arriba. No obstante, uno de los más famosos es “La Danza de los Esqueletos”, en que unos esqueletos salen a bailar fuera de sus tumbas en el cementerio. La melodía fue creada especialmente para el corto por el compositor Carl Stalling.


Uno de los jazzistas que más influyeron la música del siglo XX, incluido el rock, es Robert Johnson, a quien se acusó de haber pactado con el Diablo a cambio de su virtuosismo con la guitarra. Alimentando esta leyenda personal, Johnson gravó “Me and the Devil Blues” en 1937, en que cuanta acerca de la vez que se encontró cara a cara con Satán.


Otro que también hizo su versión para “Nosferatu” en su momento fue el compositor británico James Bernard, quien desarrolló su carrera principalmente en las películas de la productora de terror Hammer, a las que le dio ese toque gótico tan característico de sus bandas sonoras. Una de las muestras de esto es el tema principal de “Dracula” de 1958, la primera película en que aparece el recordado Christopher Lee como el conde vampiro.


La serie de televisión que marcó el género del terror y la ciencia ficción es “Twilight Zone”, creada por la leyenda Rob Serling y transmitida entre 1959 y 1964. Pero una de las cosas que ha perdurado incluso más que sus historias es el tema de la introducción, el cual aún hoy muchas personas tararean cuando les ocurre algo increíble y fantástico en su vida diaria.


Por su parte, una de las películas que causó más horror en su momento, siendo de alguna manera la abuela del genero de los slasher, es “Psicosis” (1960) de Hitchcock. Basado en un libro del afamado Robert Bloch (uno de los discípulos de Lovecraft) es conocida por la escena del asesinato en la ducha, la cual no sería ni la mitad de aterradora a no ser por la pieza del compositor Bernard Herrmann.


Ahora, si pensamos en algo mucho más simpático, tenemos una cancioncilla de 1962 que fue el gran y único éxito para su intérprete, Bobby “Boris” Pickett; hablamos de “Monsters Mash”. En esta canción un científico nos narra acerca de una fiesta de monstruos en su castillo. Un simpático twist que ha sido versionado en innumerables ocasiones, tanto por leyendas como Boris Karloff y Vincent Price, hasta bandas como The Misfits.


Los padres de rock and roll son indudablemente los británicos The Rolling Stones, los cuales nos entregaron una oda al Ángel Caído en “Symphaty for the Devil”. En este tema, los Stones nos muestran a Satán como un elegante tentador, cercano a una rockstar.


En 1968 la música cambia totalmente con el nacimiento de una nueva corriente dentro de rock; cosa que ocurrió en Birmingham, Inglaterra, ciudad que vio nacer al heavy metal junto a la banda Black Sabbath. La idea era hacer música inspirada en las películas de terror que los miembros de la banda habían visto de niños, cosa que podemos notar en su primer éxito, titulado con el mismo nombre que el grupo.


Bueno, llegado a este punto tenía la esperanza de que esta revisión solo duraría un artículo, pero la verdad es que si sigo, esto quedaría kilométrico, así que vamos a continuar mañana desde la década de los 70’s en adelante, aunque no sé si que dé un capítulo o dos más.
Si estiman que me falta alguna canción de la época que hemos tratado y que ustedes incluirían, siéntanse libre de dejarla en los comentarios.


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