lunes, noviembre 02, 2015

Cuartetos del Sonriente (Epílago de Halloween)





En las Nuevas Tierras de los ingleses,
donde los bosques esconden horrores
que a los buenos cristianos causan dolores;
ocurrió la tragedia en fríos meses.

Cuenta historia de puritana era,
de que un reverendo de negra alma
hostigaba a su grey desde el alba
viendo pecado y maldad adondequiera.

En la Nueva Nazaret vivía,
Barnabás Nathan Cross nominado;
calvinista recalcitrante connotado
perseguidor de toda diabólica cofradía

“Es malo reír, bailar y cantar”
decía el pastor Cross iracundo,
siendo jolgorio vacuo e infecundo,
distracción que evita el cielo alcanzar.

Por ello golpeó niños por doquier,
los cuales se atrevían a estar contentos.
Y les dice a todos que estén atentos,
pues el brujo rondaba como en Salem ayer.

El recuerdo de inocentes colgados
acusados de pactar con el demonio,
víctimas todos de falso testimonio;
conjuró agüeros malhadados.

“Loco y fanático Cross se ha vuelto”;
“Nuevos colgados habrá si no se detiene”;
“Pero un grupo de acólitos él mantiene”;
“Sólo con su muerte esto será resuelto”.

Conjurados por la noche discutieron esto,
mas la solución la propuso un granjero:
“Sabemos que el rencor del salvaje es severo,
podríamos falsificar su odio manifiesto”.

Planteado el ardid y aceptado,
con caras pintadas y torsos desnudos,
en nevados bosques con fríos agudos
esperó a Cross el grupo emboscado

Con flechas y mosquetes atacaron
a la escolta y al reverendo;
perturbando el bosque con estruendo
a casi todo el grupo mataron.

Sólo vivieron Cross y uno que escapa,
el cual habló de un ataque pagano.
Mientras, en un claro de aciano,
Cross espera arropado en su capa.

Ensañados con el reverendo,
no escatimaron en castigo.
Aplicando en su carne el látigo
e incluso los hierros ardiendo.

De la cara la nariz arrancada,
y la boca ensanchada con cuchillo
como la sonrisa de un chiquillo,
siempre por Cross desaprobada.

Brazos y piernas quebraron,
y con hacha sacaron la mollera;
esperando que su alma ardiera,
cuando ahí moribundo le dejaron.

“¡Cóbrate mi dolor, Señor mío!”
Implora el reverendo al Cielo;
pero este no satisfizo su anhelo,
sólo habiendo un silencio frío.

Pero un poder perverso y viejo
olió la carroña y vino en ayuda,
apareciendo como vileza cruda
que en Cross vio su reflejo

“Si lo que quieres es venganza,
yo te la prodigaré en exceso.
Pero debes aceptar mi beso
que corrupción en tu alma afianza”.

Abandonado por Dios y el hombre,
Barnabás acepta el ofrecimiento,
siendo invadido por un poder violento,
tornando en monstruo sin nombre.

Los niños hablaron del demonio
el cual les hostigaba sonriendo,
así como indios que estaban muriendo,
habiendo de un gran horror testimonio.

Y Nuevo Nazaret y sus gentes
enloquecidas se encontraban,
pues obra del diablo achacaban
a toda criatura viviente.

Los infantes sin más perecían,
afectados de grande pánico;
y no hubo médico británico
que explicara por qué morían

Al final aparecieron colgados
en la plaza de la colonia
gente que inocencia testimonia,
pero de brujos fueron tildados.

Pero en su pagana sabiduría,
los indios conocieron al enemigo
y convocaron aliados consigo
para luchar con gran bravía

Guerreros con piel de lobo,
chamanes y espíritu ardiente
cayeron sobre el Sonriente
cerca de un charco de lodo.

Los alaridos de la batalla
hicieron retumbar la tierra,
como el rugido de una fiera
que el viento frio no acalla.

 Al final el monstruo corrupto y vil
cedió ante los valientes salvajes,
impelidos por justos corajes,
destrozaron su cuerpo febril.

Los magos de los paganos salvajes
maldijeron de Cross los restos,
separando sus miembros funestos
depositándolos en varios parajes.

Pero el fantasma de Cross solo dormía,
esperando el momento propicio
en que el mal haga gran bullicio
y la faz horrible de Cross otra vez sonría.

Por ello en estos días de guerra civil
en que sangre de hermanos se derrama,
cuídate del frío viento que brama,
trayendo una pestilencia sutil.

El Sonriente trae mal y locura
invierno helado hasta en día estival,
y a tus padres parece bueno tal cual
pues sus mentes embota con negrura

Y si el mal destino decide
de ver su sonrisa y ojos ardientes,
huye corriendo y no le enfrentes
ni a ningún mayor ayuda pide.


*Estos cuartetos fueron compuestos en 1861 por Mary Spencer, quien vivió en el pueblo de Londonderry, antes llamado New Nazareth, en Nueva Inglaterra. La chica murió a los 13 años en extrañas circunstancias.

¡FELIZ DÍA DE MUERTOS!

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