martes, noviembre 10, 2015

De 1 a 10 ¿Que tan Estúpido es?: Justificaciones de los Anti Aborto


Hay opiniones con las que no estoy de acuerdo, aunque no por eso las puedo tachar de estupideces, porque sólo se trata de otra forma diferente de ver el mundo. El problema es cuando esas opiniones se cimentan en mentiras; ya sea en mitos que la gente da por ciertos, en prejuicios o en perjuros consientes, pues a la hora de justificar los principios, para algunos todo vale. Este es el caso de las posturas contra el aborto.

La primera falacia es cuando estas agrupaciones, por lo general conservadoras, se arrogan el nombre de pro-vida, como si quienes estuviéramos a favor de la interrupción del embarazo fuéramos pro-muerte, y obviamente unos malvados desnaturalizados. Como siempre, se simplifica puerilmente la discusión llevando esto al campo de lo bueno y lo malo, el blanco y negro. No obstante, esto es mucho más complejo que una contienda entre la buena gente que protege a los nonatos y los que quieren matarlos, pues cada caso debería revisarse según su propio mérito; obviamente bajo ciertos parámetros, pero sin que estos sean verdades absolutas.


El tema del que hablamos tiene que ver con la salud pública, por lo que el debate debería concentrarse en ese ámbito. No obstante, muchos se atrincheran en sus convicciones religiosas para oponerse al aborto, cosa que es legítima sólo por el derecho a expresar libremente nuestras opiniones. Si tu religión no está de acuerdo con el aborto, no lo practiques ¿Por qué yo, que no creo en tu dios, debo hacer caso de sus mandamientos? Obviamente, hay temas de moral consensuados por todos, como lo reprobable del asesinato o el robo, pero el aborto no es uno de ellos.


En la actualidad, las causales para hacer un aborto se han reunido en grupos bastante definidos; estando los casos en que la mujer ha sido víctima de violación, en los que el feto sea inviable para la vida, en que la vida de la madre esté en peligro por el embarazo o porque la mujer no desea ser madre. La mayoría de los países tienen legalizado el aborto para las primeras tres causas, mientras que la última sólo algunos países la aceptan. Para mi vergüenza, el mío prohíbe totalmente el aborto.
Y es que los anti aborto no entienden de matices, creyendo que es lícito obligar a una mujer violada a llevar el fruto de ese ataque, incluso no importando que sea una menor de edad que ha sido abusada por alguien de su propia familia. También creen que es la voluntad de su dios que una mujer tenga que tener en su vientre 9 meses a un ser que con suerte respirará una bocanada de aire al nacer, o que entregue su vida de forma irracional por un embarazo. Ahora, que una mujer quiera eliminar un embarazo no deseado es para ellos un crimen de lesa humanidad.


Y luego comienzan a esgrimir razones de tipo demográfico, pues nuestros países comienzan a envejecer y necesitamos más niños, así que el aborto es malo pues producirá que hayan menos nacimientos. Nuevamente esto no tiene absolutamente ningún asidero en la realidad, pues el porcentaje de abortos con respecto al total de embarazos es siempre marginal. Créanme, si desea fomentar la natalidad, la cosa no va por acá.


Últimamente a los pro-vida les ha dado por camuflarse como defensores del derecho de las mujeres a elegir, pues no quieren que las obliguen a abortar. Por el contrario, a menos que estés en China, a nadie se le pasa por la cabeza legalizar el aborto para obligar a una mujer a realizarse uno. Incluso en los casos que está más que justificado, siempre la última palabra la tiene la mujer. Nadie les pide que traicionen sus convicciones morales, sino que se les da una batería de opciones que hasta hace poco no tenían.


Y he aquí el meollo de lo que desean las agrupaciones que están en contra del aborto, que es obligar que todos, seamos o no creyentes en sus dogmas religiosos, vivamos según ellos. Los cristianos, que son quienes más hacen ruido con este tema a este lado del mundo, no pueden pretender que quienes no tenemos relación alguna con su religión aceptemos de buenas a primeras sus mandamientos. No pueden escandalizarse cuando nos digan “Dios prohíbe el aborto” y el resto les contestemos “¿Y a nosotros qué carajo nos importa?”. Las creencias religiosas (o la ausencia de ellas) son algo personal y, aunque podemos discutir al respecto todo cuanto queramos, al final no pueden pretender imponernos nada.


Pero a veces el fundamentalismo de estos grupos no tiene límites. Hay quienes incluso hacen campaña contra los métodos de anticoncepción, porque para ellos el sexo sin producir un bebé es pecado. Imaginen que la iglesia católica aún prohíbe el uso de píldoras anticonceptivas, preservativos y el dispositivo intrauterino. Sólo permiten el método de calcular el ciclo fértil de la mujer, lo cual es sencillamente medieval ¡Y ni hablar de anticoncepción de emergencia! La famosa pastilla del día después es para ellos un aborto porque, según sus alucinaciones, un puñado de células es igual que un ser humano hecho y derecho.
Seamos claros, por mucho que ahora se vistan con las ropas de defensores de la vida, las agrupaciones anti aborto en verdad son movimientos confesionales que ven el tema con la misma mirada machista que sus fes han tenido durante siglos acerca de la sexualidad femenina. Para las religiones abrahámicas las mujeres no pasan de ser más que máquinas productoras de bebés, pues en el antiguo mandato de “Multiplicaos” tiene implícito el “Debes pasar embarazada la mayor parte de tu vida adulta”. La capacidad de decidir acerca de en qué momento se desea ser madre es una de los principales avances en la búsqueda de igualdad de género, y los susodichos pro-vida sólo quieren retrotraer todo a los oscuros tiempos anteriores a los años 60’s.


Escuché hace poco en un comentario radial que decía que si los hombres fuéramos los que nos embarazamos, hace mucho tiempo que el aborto sería legal; lo cual tiene mucho sentido. Más allá de toda la perorata de defensa de la vida del no nacido, se puede ver la verdadera razón para oponerse al aborto, la cual carece de todo el altruismo que pretenden mostrarnos. Sencillamente, piensan que las mujeres encontraran una solución fácil para las consecuencias de su vida sexual disoluta, lo que les dejará seguir entregadas al libertinaje sin preocuparse por nada. Y esto debe ser lo que más me molesta de toda esta grandísima estupidez, pues este pensamiento degrada cualquier altura moral que quien lo exprese pretenda tener. Créanme, ir a hacerse un aborto nunca va a ser como sacarse una muela, sino una decisión extremadamente difícil, por lo que la trivialidad expresada en esta argumentación es sólo una bofetada en la cara de las mujeres.


Hace uno días vi una publicación en facebook acerca de una mujer que contaba que había tenido 2 abortos espontáneos, a las 8 y 7 semanas de concepción. Ella había tenido la suerte de rescatar los fetos de sus hijos y les había sacado fotos para que todos fueran testigos del milagro de la vida y que aceptaran la maternidad como una bendición. Obviamente, la caja de comentarios se llenó con palabras de apoyo a la mujer, bendiciones y condenas a las malas mujeres que se hacen aborto y las personas que las apoyan. No obstante, hubo alguien observador que notó varios problemas en la historia. Primero, las fotos mostraban fetos completos en la mano de alguien y que a lo menos medían unos 2 centímetros, casi el doble que feto en esa etapa. Segundo,  el desarrollo que mostraba los fetos de la imagen no se condecía con las semanas. Por último, la mujer les puso nombres, ya que eran un chico y una chica, aunque a esas alturas sólo se puede saber el posible sexo con un examen de sangre y no es para nada seguro. Era un montaje descarado para darle tribuna a los santurrones anti aborto, usando fetos falsos e intentando de frentón engañar a los incautos ¿Saben que dijeron muchos al darse cuenta que la falsedad de todo era evidente? Que no les importaba, porque el aborto igual era malo.
Como dije al principio, estar contra el aborto no es ilegítimo, pero no intenten decir mentiras para justificar algo que sólo se sustenta en el mandamiento de un dios en el que no todos creemos. Si su dios prohíbe el aborto, no lo practique y ya está, pero respete la libertad del resto. 

1 comentario:

  1. En genereal no estoy a favor del aborto. No soy religioso, solo considero incorrecto quitarle la vida a otro ser humano, aunque éste no esté totalmente desarrollado. También pienso que si es necesario el aborto cuando está en peligro la vida de la madre. Las razones anti-aborto que planteas son tan rídículas cómo algunas razones pro-aborto. EJ: es mi cuerpo, por lo tanto hago lo que quiero.... es como la justificación del abusador: es mi casa, hago lo que quiero. También es cierto que hay mucho de cinismo en torno a los "pro-vida" pero no se debe meter a todos en el mismo saco.

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