jueves, noviembre 05, 2015

El Tipo Loco del Castillo: Philip K. Dick


¿Qué nos hace realmente humanos? ¿Podemos confiar en la veracidad de los recuerdos? ¿Es nuestra realidad algo establecido y granítico, o cambiante según las decisiones y apreciación de las personas? ¿Qué pasaría si hechos significativos para nuestras vidas, o las de muchos, hubieran acaecido de forma diferente? Estas son algunas de las preguntas que atormentaron e inspiraron al autor del que hablaremos hoy. Conozcamos a Philip K. Dick.
Para los estudiosos de la ciencia ficción, hay tres nombres que marcaron la era dorada del género en los 50’s y 60’s. Estos nombres son los de Arthur C. Clarke, Isaac Asimov y Robert Heinlein; a los cuales, según mi humilde opinión, siempre debe agregarse a Philip K. Dick.
Nacido en Chicago, en 1928, Dick fue un bebé prematuro junto a su hermana gemela, la cual murió a las pocas semanas. Debido al trabajo de su padre, se mudaron durante su infancia a California, habiendo luego un quiebre entre sus progenitores que le dejó al cuidado sólo de su madre. Ya adolescente, ingresó a la Universidad de Berkeley, donde se quiso especializar en alemán, carrera que abandonó.


En la universidad Dick se sintió atraído por las ideas de izquierda, muy en boga en los establecimientos de educación superior en esos años en Estados Unidos, por lo que se mostró en su momento contrario a la guerra de Vietnam. Esto lo puso en la mira del FBI, el cual le abrió un expediente y realizó un par de visitas, lo que contribuyó a aumentar el carácter ya paranoico de Dick.
Además de escritor, Dick trabajó durante dos años vendiendo discos, decidiéndose después a dejar esto y ocupar todo su tiempo en las letras. Esta decisión fue totalmente por un asunto de vocación, pues nunca le trajo demasiados réditos económicos.
Desde su temprana niñez, Philip K. Dick mostró síntomas de un desequilibrio psicológico, posiblemente esquizofrenia, lo que de alguna forma encausó en su obra, siendo ésta alucinante y lisérgica. Los miedos y desvaríos de la mente de Dick están fehacientemente plasmados en todas sus novelas y relatos, de la misma manera que Van Gogh traspasó su locura a los lienzos.


La mente de Dick siempre funcionó de manera diferente. Una muestra de ello es que tenía recuerdos de haber disfrutado de una infancia feliz al lado de su gemela, cosa que era imposible, pues ella había muerto a los pocos meses después de nacer. Esos recuerdos se mantuvieron durante toda su vida, lo que generó la creencia de Dick acerca de universos paralelos y de que los recuerdos no son un testimonio confiable de la ocurrencia de algún suceso.
También Dick tuvo una cercanía al uso de drogas, en especial metanfetaminas y LSD, lo que probablemente agravó sus delirios. Era profundamente paranoico, en especial con el gobierno de Estados Unidos, al que veía como un poder controlador que espiaba y estaba inmiscuido en oscuros complot en contra de los ciudadanos. También sufrió de varias alucinaciones de tipo religiosas, en las cuales creía que recibía revelaciones. Él las describía como un rayo de luz rosa que caía directamente sobre su rostro, lo cual lo sumía en estados de delirios místico que solían durar semanas.


Obviamente, mantener relaciones personales no era fácil para Dick. Se casó 5 veces, terminando todos estos matrimonios en divorcios, y para sus amigos a veces era muy complejo lidiar con su personalidad. No obstante, cultivó amistades bastante improbables, como la que sostuvo con su colega Robert Heinlein, con quien se encontraba en las antípodas ideológicas (Heinlein era un militarista de derecha y Dick militaba en la contracultura de izquierda), pero ambos reconocían en el otro un artista de probado talento y tuvieron una conexión a nivel humano férrea. Heinlein muchas veces ayudó económicamente a Dick en sus momentos más complejos y en respuesta éste le dedicó su libro recopilatorio de relatos cortos “El Hombre Dorado”.


Philip K. Dick murió el 2 de marzo de 1982 en Santa Ana, California, meses antes de que se estrenara la primera película basada en su obra, “Blade Runner”, la cual fue un éxito tanto artístico como de taquilla. Los libros de Dick han creado un negocio millonario gracias a sus adaptaciones, pero él no disfrutó de ningún dólar a raíz de ello.
El principal leitmotiv de la obra de Dick es la precariedad con que percibe la realidad. En el mundo de Dick la realidad no sólo es maleable, cambiante y dependiente del punto de vista de sus protagonistas, sino que también puede ser manipulada por poderes externos. Lo que perciben nuestros cerebros son sólo interpretaciones de señales que pueden ser tergiversadas o cambiadas, pues ni nuestros recuerdos son conciderados cien por ciento ciertos, ya que un sueño vivido también puede ser recordado como algo que de verdad ocurrió.


Además, Dick se aleja del optimismo reinante en la ciencia ficción de los cincuenta y sesentas, en especial en las obras de Clarke y Asimov; no tanto en la de Heinlein, quizá siendo esta la razón de la cercanía entre ambos. Para Dick el mundo es oscuro y amenazante, sucio y caótico; muy semejante a lo que luego sería el ciberpunk de Gibson. También es un maestro del final inesperado, el cual trastoca completamente la visión que los protagonistas de sus obras tienen de sus vidas.
Otro tópico en el que Dick se muestra genial es en la ucronía y la distopía, escribiendo un clásicos del subgénero como “El Hombre en el Castillo”, por el cual el escritor ganó el premio Hugo. Si bien no es el inventor de la ucronía, es quien creó una de las primeras historias plausibles al respecto y que sigue inspirando a los autores actuales.


Siempre les digo que si quieren conocer a un autor, deben leer toda su bibliografía, lo que en este caso se vuelve aún más perentorio. Si bien muchas de las novelas y cuentos de Philip K. Dick han sido adaptados al cine, estas adaptaciones no son precisamente fieles a lo que el autor quería expresar, incluso aquellas de mejor calidad. Además, existen muchas historias cortas y novelas que sólo se encuentran en el formato de papel, así que acá hay que ponerle empeño a leer.
De las obras que no tienen adaptación a otros medios, les recomiendo las siguiente:
“Los tres Estigmas de Palmer Eldritch” de 1965 es una novela en que Dick nos muestra un futuro en que la humanidad ha colonizado el espacio, pero esto no ha mejorado la calidad de vida de las personas. Por el contrario, la colonización implica un desgaste mental y físico que sólo puede ser sobrellevado gracia a los productos de una empresa llamada Equipos P. P., que incluyen una droga que permite a los consumidores tener acceso a una realidad alterna e idealizada de la vida en la Tierra. En esta obra también se tocan los temas de las mejoras genéticas, la precognición y la religión.


“Ubik” de 1969 nos cuenta acerca de un sujeto que viaja a la Luna con su jefe, ya que su empresa ha sido infiltrada por telépatas. Acá se aprecia perfectamente cómo Dick trastoca nuestra percepción de la realidad, haciéndonos dudar de todo lo que el personaje vive.


En “Tiempo de Marte” de 1964 vemos, a través de un colono que sufre de esquizofrenia, cómo existe la posibilidad de que esta enfermedad mental sea en realidad la consecuencia de que el cerebro de algunos perciba el tiempo de manera distinta, lo que significa que pueden ver cosas que están por suceder.


¿Qué pasaría si un día despierta y te encuentras que cualquier vestigio de tu existencia ha desaparecido? Eso le ocurre a Jason Taverner, protagonista de “Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía” (1974), quien es una aclamada estrella de televisión en una versión distópica del futuro; pero que después de una pelea con una ex-novia, despierta en un lugar extraño, sin sus documentos de identificación, con todos los registros oficiales acerca de él borrados y sin que su gente cercana lo recuerde.


Ahora, el cine se ha nutrido en los últimos años de Dick, ya sea directa o indirectamente, por lo que acá tenemos los filmes y series que puedes ver si deseas acercarte a la obra del autor.
La primera adaptación, y quizá la mejor, es “Blade Runner” de 1982. Siendo la versión cinematográfica de la novela “¿Sueñan los Androides con Ovejas Electrónicas?” a cargo del director Ridley Scott, nos muestra una mezcla entre el policial negro y la ciencia ficción. En el futuro el hombre ha creado androides que le ayuden en la tarea de colonizar el espacio, pero al mismo tiempo éstos son prohibidos en la tierra, por lo que el policía Rick Deckard debe tratar de descubrir y sacar de circulación a los que no respetan la prohibición, a pesar de que estos son casi humanos en todos los aspectos, excepto en que carecen de empatía.


El director Paul Verhouven y el actor Arnold Schwarzenegger nos entregaron en 1990 “Total Recall”, basado en el cuento “Podemos Recordarlo por Usted al por Mayor”. Ahora bien, la película se enfoca mucho más en ser un film de acción, teniendo varias diferencias con el original, aunque en todo momento está presente el asunto de no saber si lo que recordamos es real o ha sido implantado en nuestra mente. Lean el original y vean la película para comparar.


“Screamers” de 1995 es una adaptación bastante lejana del cuento “Segunda Variedad” de 1958. En un planeta que ha sido arrasado por una guerra nuclear entre dos grandes conglomerados mineros, los soldados que han quedado atrás sufren por los ataques un arma que las mismas fuerzas en contienda crearon, siendo estos unos robots asesinos con forma de criaturas rastreras que se mueven bajo tierra. El problema es que ahora los robots han construido una segunda variedad de robot que se ve igual a los humanos. En la historia original todo ocurre en la Tierra y la guerra que desencadena el invierno nuclear se peleó entre los soviéticos y las Naciones Unidas.


“El Impostor” de 2001 nos muestra la historia de Spence Olham, quien es acusado de ser un androide impostor cuya misión es destruir las defensas de la Tierra. Ahora Olham debe probar a toda costa que es el real y no el androide.


“Minority Report” (2002) de Steven Spielberg, basada en “El Informe de la Minoría” de 1956, vuelve al tema de la precognición, ya que en un futuro no muy lejano la policía usa a un trío de mutante con clarividencia y que pueden ver crímenes antes de que ocurren, por lo que se toma presos a los acusados antes de que hagan algo ¿Pueden ser considerados culpables personas que son detenidas por un crimen que aún no cometen?.


“Paycheck” o “La Paga” es un filme de 2003 basado en el relato del mismo nombre. La cinta nos muestra la historia de un importante especialista en tecnología que, cuando ya ha terminado su trabajo para una empresa, se somete a un borrado de memoria para no revelar información secreta de su último empleador. El problema es que por su último trabajo no recibe pago, sino un sobre con objetos que le ayudarán a resolver el misterio de su paga.


“Una Mirada en la Oscuridad” de 2006 es una película de animación que usa la técnica del rotoscopio en que se dibuja sobre imágenes reales grabadas. Con la actuación de Keanu Reeves, Robert Downey Jr. y Winona Ryder, la cinta nos cuenta como Estados Unidos ha visto invadidas sus calles por una nueva droga llamada simplemente D, la cual ha vuelto adictos a un 20% de la población. Por esto un agente encubierto se infiltra en el sórdido submundo de la droga.


De este recuento voy a dejar fuera el remake de “Total Recall” y la serie de “Minority Report” porque ambas recibieron una crítica horrible. Lo que sí incluiré es “El Hombre del Castillo”, la miniserie producida por Ridley Scott que adapta la gran ucronía de Dick, en la cual vemos cómo sería Estados Unidos si los nazis hubieran vencido en la Segunda Guerra Mundial.


Esta pregunta siempre suelo ponerla en estas reseñas y la respuesta es la misma: ¿Cómo medimos la grandeza de un escritor? Pues por lo basta que es su influencia. En el caso de Dick, creó un adjetivo nuevo: “dickiano”. Pues como ejemplo de lo anterior, “Akira”, “Ghost in the Shell”, “Abre los Ojos”, “Dark City”, “Matrix”, “Donnie Darko” e “Inceptión” son sólo los casos más famosos de filmes que son considerdos dickianos.


Philip K. Dick agregó psicodelia y trascendentalismo a la ciencia ficción, usando su propia locura como inspiración para ello. Dick nos hace partícipes de la forma confusa con que su mente entiende la realidad, sumergiéndonos en ambientes a medio camino entre la maravilla y la pesadilla, cosa en que quizá sólo tuvo como antecedente a Kafka. Siendo el inspirador del ciberpunk, Dick se alejó de la pulcra visión de la ciencia ficción de la Era Dorada, siendo el verdadero precursor de lo que se hace en la actualidad; por lo que sin él, simplemente la forma en que pensamos hoy el género sería totalmente distinta. Muy impresionante para ser sólo un escritor chiflado.

1 comentario:

  1. El mejor texto, con diferencia, entre los muchísimos que he leído sobre Dick en internet.
    Bravo

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