domingo, noviembre 22, 2015

¡Llegó la Tercera Guerra Mundial! ¡Arrepíentase!


Después de los atentados yihadistas de esta semana; que no sólo incluyen lo ocurrido en París, sino también los ocurridos en el Líbano y en Mali, los miedos de muchos acerca de lo que esto pueda desatar han creado una especie de psicosis. Como en todos los hechos dramáticos, ya han salido algunos payasos diciendo que todo aparece en las profecías de Nostradamus, o que son auto atentados para justificar un ataque a Siria (este país lleva más de un año siendo atacado sin la necesidad de un pretexto) o que es la primera señal del apocalipsis. No obstante, entre gente educada, también se ha divulgado la idea de que esto es el principio de la Tercera Guerra Mundial; cosa que, en mi humilde opinión, es una exageración.

Partamos, como siempre, definiendo las cosas ¿Qué carajo es una guerra mundial? Pues en sencillo se trata de un conflicto que sobrepasa el ámbito acotado de un frente de batalla y afecta a todo el globo. En las dos guerras mundiales que la humanidad ha sufrido ninguna nación se pudo mantener ajena, incluso aquellas que se declararon neutrales. Hubo batallas en cada uno de los mares y continentes, movilizando ejércitos de varios millones y, paradójicamente, produjo un salto tecnológico que seguramente no se hubiera dado en tiempos de paz.


Ahora, en los últimos días he leído varios artículos en los que se da por hecho que la ofensiva occidental en contra el Estado Islámico es la primera parte de la Tercera Guerra Mundial, lo cual se basa en muchas casos en una lectura apresurada de los acontecimientos o desconocimiento de las características que llevaron a los dos grandes conflictos del siglo XX a ser globale
En primer lugar, una de las principales causas para que en 1914 y 1939 se hayan desatado guerras que le damos el carácter de mundiales es el colonialismo.  A principios del siglo XX más de la mitad de los territorios continentales de la Tierra eran parte de alguno de los grandes imperios coloniales, en especial de Francia e Inglaterra. El antecedente que tenemos a esto en el siglo XIX son las Guerras Napoleónicas, pero en este caso las campañas fueron acotadas a Europa y Egipto, ya que en ese entonces los galos habían perdido sus colonias en América y sólo empezarían a subyugar el norte de África varias décadas después, por lo cual no se consideraron mundiales.

Imperios Coloniales principios del S. XX.
Incluso, entre los historiadores modernos hay una teoría que está tomando fuerza y es la de considerar a la Primera y Segunda Guerras Mundiales  como un sólo gran conflicto que tuvo una tregua de 20 años en el medio. Y esto no es postulado porque sí, pues si lo pensamos bien, son casi los mismos bandos los que se enfrentan, siendo las razones últimas siempre las mismas: nacionalismo, racismo, totalitarismo contra democracia, supremacía mundial,etc.


Ahora, después de que los cañones se acallaron en 1945, el fantasma de una tercera conflagración nos estuvo atormentando continuamente; en especial desde que Estados Unidos y la Unión Soviética pasaron de aliados a enemigos ideológicos. En este contexto sí estuvimos al borde del abismo en varias ocasiones, incluso muchas que ni siquiera llegaron a ser conocidas por la opinión pública. La Guerra de Corea, la de Vietnam, el conflicto del Muro de Berlín, los misiles en Cuba y la Guerra de Afganistán; cada uno de estos acontecimientos fueron vistos en su momento como el germen de la próxima guerra global que pondría fin a todas las guerras, porque estábamos claros que, de una forma o de otra, la humanidad no sobreviviría a este conflicto.


No obstante, la Guerra Fría terminó de la manera más inesperada. El imperio soviético se desmoronó debido a que una pequeña apertura al cambio produjo una avalancha que fue imposible contener. La Unión soviética se dividió en varias naciones que se han mantenido más o menos en la órbita de Rusia, mientras que Estados Unidos mantiene su alianza, la OTAN, aunque en muchas ocasiones actúa sin tomarla en cuenta.


Si bien en la actualidad Rusia y China siguen funcionando como contrapeso a los americanos en el concierto internacional, la verdad es que esta rivalidad no tiene nada que ver con lo que fue la Guerra Fría, por lo que cada vez a quedado más en el olvido la posibilidad de que se genere una nueva guerra mundial por las desavenencias entre estas potencias. Sin embargo, tenemos focos de tensión que siempre son preocupantes, como Corea del Norte, cuya dictadura siempre está amenazando con la guerra sólo para conseguir ayuda internacional y paliar el hambre que sufre el país debido a desidia de sus autoridades. Algo semejante a pedir limosna con un revolver en la mano.


No obstante, la que sí es una zona que puede ser definida como la bolsa de gatos del mundo es Medio Oriente. Ahí hay varios conflictos que se cruzan: intereses económicos de las potencias occidentales, estados nacionales débiles, fanáticos religiosos de una u otra corriente, grupos insurgentes, dictaduras, el problema judío-palestino, etc. Por ello no es de extrañar que sea nuestro principal foco de problemas como humanidad en la actualidad.


A pesar de que durante mucho tiempo los analistas internacionales pensaron que podía ser el punto donde la Guerra Fría se volvería caliente, en poco probable que en la actualidad un conflicto en Oriente Medio, con las características que estos poseen, llegue a escalar a una Guerra Mundial. Ni siquiera las dos guerras en contra de Irak (un estado nacional establecido que tenía cierta infraestructura y una red internacional diplomática a la cual recurrir) no fueron más que cortas operaciones militares que devinieron al final en el enfrentamiento con fuerzas irregulares.


Si bien ISIS reclama ser un estado que continúa la tradición del califato de los Omeyas, sólo es un grupo terrorista que se ha hecho del control de una zona de Siria e Irak, el cual no tiene la fuerza para enfrentarse de igual a igual a los ejércitos occidentales, por lo que su opción es llevar la guerra al terreno que a ellos les acomoda, que es la guerra de guerrilla y los atentados terroristas. Por su lado, las naciones que quieren acabar con esta organización realizan principalmente bombardeos porque esto da la impresión a la opinión pública de estos países de que se está haciendo algo; aunque la verdadera forma de desbaratar a ISIS y a través de operaciones de inteligencia.


 En medio de todo lo que está pasando, existen versiones alocadas y tergiversadas de la realidad; como una que leí por ahí y que decía que la ONU había declarado que estábamos inmersos en la Tercera Guerra Mundial, porque según sus estatutos la cantidad de países que participan en esta contienda lo amerita. Pues la verdad es que no existe tal estatuto y ningún personero diplomático de la ONU cometería la torpeza política de hacer tales declaraciones.


En el actual contexto internacional, la posibilidad que se dé una guerra mundial es mínima, porque sigue existiendo la amenaza de que sea la última guerra, que consumirá todo en luminosos hongos nucleares, lo cual frena incluso hasta al dictador más irracional. Por el contrario, los conflictos ahora son de carácter acotado territorialmente en cuanto a las acciones militares regulares, pero que se extienden a otros lugares a través de ataques terroristas. Olvídense de las grandes campañas como la invasión alemana a la unión soviética, el desembarco de Normandía o las batallas de Rommel en los desiertos africanos, porque responden a una lógica militar que ya no existe, dejada de lado por la nueva tecnología y nuevas concepciones estratégicas.


Ahora, que este conflicto (que ha escalado en violencia desde lo de París) no tenga las características de una guerra mundial, no lo hace menos grave. Las muertes se seguirán contando por millones, en especial de los inocentes que quedan atrapados entre las dos fuerzas en conflictos. Y lo peor es que no se logrará nada al final, pues el problema de fondo seguirá sin solución.



Siempre hay agoreros que están anunciando el apocalipsis y la Tercera Guerra Mundial acá y allá, ya sea porque el año es múltiplo de mil, porque la  guerra es en Medio Oriente, donde se supone que ocurrirá el Armagedón, o por cualquier otra razón. No obstante, en estos momentos difíciles debemos tener la mente fría y una visión que vaya más allá del alarmismo, pues a pesar de que lo que se avecina no es para nada bueno, calificarlo de una manera inapropiada y rimbombante sólo crea confusión y pánico. 

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