martes, diciembre 29, 2015

Hoy la Música debe sonar más Fuerte (Por Lemmy)


“Nació en noche buena y se fue un día de los inocentes” quizá puede ser una forma de sintetizar la vida de Ian Fraser “Lemmy” Kilmister, uno de los últimos monstruos del rock que seguía privilegiándonos con su presencia en este mundo hasta ayer.

Obviando el hecho de que nuestro día de los inocentes no coincide con su símil en la cultura anglosajona, no deja de sonar paradójicos los días que marcan el principio y el fin de la vida de Kilmister, quien fue un representante desenfadado de la contracultura que se ha generado a partir de la mayor revolución musical del siglo XX: el Rock & Roll.


Con su banda Motörhead, Lemmy le puso revoluciones extras al heavy metal, inspirando a toda una generación de nuevos rockeros a dar un paso más allá de lo que se estaba haciendo. Cuando lo imperante era el decadente Glam de los 80’s, Motörhead tomó prestado el ritmo vertiginoso del punk, siendo el antepasado directo del Thrash Metal, reconocidos como la espiración que llevó a la formación de bandas como Metallica y Megadeth.


Quizá debido a ese mismo vértigo que le imprimía a su música, Lemmy vivió rápido, siempre con un vaso de alcohol en la mano y con una chica guapa en su cama. Él fue la quintaesencia de la estrella de rock que se entrega a los excesos, que es políticamente incorrecta (recuerden su gusto por la iconografía nazi) pero que cuyo talento no pasaba por ello. La vida al límite de Kilmister sólo era una anécdota al lado de su innegable talento como compositor, bajista y cantante.


Y la palabra “rápido” se ve asociada una y otra vez a su persona, pues así fue la enfermedad que lo llevó a la tumba, un cáncer no especificado del que sus compañeros de banda se enteraron el 26 diciembre recién pasado. Lemmy muere a los 70 años, reconocido como un símbolo del rock por su voz cavernosa y sus letras iconoclastas y destempladas. Sus compañeros han pedido por twitter que el mejor homenaje es poner su música a todo volumen, como a él le hubiera gustado.



“He llegado a esa edad donde mis ídolos comienzan a morir” fue lo que pensé cuando me enteré de la muerte de Lemmy, viniendo también a mi memoria todos los grandes que nos han dejado este año. 


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