martes, enero 05, 2016

De 1 a 10 ¿Qué tan Estúpido es?: History Channel.


Desde muy niño he sido aficionado a la historia. De hecho, creo que el primer libro que leí completo fue una historia universal. Este gusto lo he mantenido hasta la actualidad, devorando cualquier publicación, revista, libro o novela que me hable de tiempos que se fueron. No es que sea una especie de historiador aficionado o algo por el estilo, sólo soy un sujeto bien informado. Por todo lo anterior, cuando supe que existía un canal en el cable que se dedicaba exclusivamente a esta rama del saber que tanto amo, obviamente mi alegría fue desbordante.
No obstante, antes de continuar, quizá debamos hacer un poco de historia (algo redundante, si se tiene  en cuenta el tema de este artículo). Hasta antes de la década de los 90’s, la producción de documentales no hacía uso de las nuevas tecnologías ni de medios de narrativa modernos. Por lo general se trataba de imágenes reales a las que se les agregaba la voz de un narrador. No es que fuera una bicoca hacer un documental, pero la verdad es que estaba tan internalizado que la cultura debía ser seriamente aburrida, que las producciones culturales sencillamente se habían enquistado en esa manera de hacer las cosas. No obstante, con la llegada de la década del grunge se acuñó el concepto de “cultura entretenida”, el cual postulaba que los documentales debían ser dinámicos y visualmente llamativos para poder captar la atención de la gente. Así, pudimos ver dinosaurios generados por computación, nos conmovimos con la epopeya de pingüinos que marchan en la Antártida y viajamos por el tiempo y el espacio en la nave de la imaginación pilotada por Neil deGrasse Tyson.


En lo que respecta a los documentales de historia, hasta ese momento sólo se mostraban imágenes de archivo, pinturas y ruinas antiguas. Pero con el cambio de paradigma y de técnicas, se usó la dramatización y las animaciones de computador para que el público tuviera una visión mucho más cercana a cómo realmente fue el evento que se relataba. Si se quería explicar cómo ocurrió una batalla, se recurría a gráficos que mostraran el campo de batalla y los movimientos de los ejércitos. Ya no era suficiente con mostrar ruinas, sino que se las podía recrear en la pantalla con todo su esplendor del pasado. Se trataba de sentir a esos personajes que vivieron hace años, siglos o milenios, como gente real, con penas y alegrías, grandezas y pequeñeces.
History Channel, o El Canal de Historia si eres ibérico, nació en 1995 con la intención de ser un canal que nos mostrara la historia de forma entretenida en vez de una cita continua de fechas y hechos visto de manera anodina. Así, gracias a este canal, comenzamos conocer las diferencias que existen entre los hechos históricos y sus versiones cinematográficas, a entender la estrategia utilizada en batalla por los grandes generales, ver archivos fílmicos poco conocidos de nuestro siglo, en especial de las dos Guerras Mundiales y, principalmente, a darnos cuenta de que los protagonistas de la historia eran personas como nosotros.


Y luego, de forma notable, el canal se fijó en las cosas pequeñas y cotidianas cuya historia también es importante de contar. Nuestros electrodomésticos, herramientas, comida, juguetes y otras cosas de la vida diaria tenían una historia completamente fascinante. Programas como “Maravillas Modernas”, “American Eats” o “Classics Albums” fueron excelentes ventanas a un aspecto de nuestra cultura que se suele ignorar.


Y al final esta tendencia se impuso por sobre otras, ya que la mayoría de los programas de emisión regular en el canal están orientados a la historia de cosas cotidianas. Hoy tenemos “El Precio de la Historia” (“Casa de Empeño” en España), “Los Restauradores” o “Cazadores de Tesoros” en que vemos cómo la gente posee a veces cosas que han tomado por baratijas, pero que son invaluables pedazos de historia. Ahora, si hay que hacer una crítica a esto, es que se concentra casi exclusivamente en historia estadounidense, lo cual es obvio por el contexto en que se graban.


Luego tenemos los programas de automovilismo, de los cuales en la actualidad el canal tiene 4 en emisión. Esto a mi parecer es un poco exagerado, pues si bien no desconozco que la historia de los automóviles es interesante, siendo uno de los medios de transporte que ha cambiado nuestra forma de movernos; pero darle tanto tiempo en pantalla a este tema, muchas veces sin ningún interés por la historia que  hay detrás de ello, está de más. No reniego de estos documentales; de hecho los disfruto, pero pienso que en muchos casos desvirtúa el fin del canal. Esto lo entendió Discovery Channel cuando creó su subsidiario Discovery Turbo.


Ahora, están unos programas que me cuesta encasillar, pues no sé muy bien qué es lo que tienen de históricos. Puede ser interesante para algunos ver cómo es la vida de camioneros en el helado polo norte o en otras latitudes, así como el día a día de sujetos que viven aislados en las montañas o en pantanos, pero me sigue pareciendo algo sin valor para la temática del canal. Obviamente algunos tratan de sociedades y de formas de vivir que ya están en retirada, pero nuevamente el tenor de estos programas es muy alejado de la historia, siendo más bien realities extremos.


No obstante, lo que me lleva a escribir este artículo es la inclusión de programas que nos hablan acerca de pseudociencia. Esto comenzó hacía el año 2011, cuando se empezaron a escuchar con fuerza las teorías acerca de las profecías mayas del fin del mundo. Entonces, viendo un nicho que podía aumentar la sintonía, comenzaron a hacer programas especiales en tono agorero, donde hablaban del calendario maya, su relación con otras profecías y los posibles escenarios con que nos encontraríamos ese 21 de diciembre de 2012. Este ánimo agorero sólo sirvió para crear psicosis en la gente, que como ocurrió con el supuesto error de las computadoras en el 2000, se prepararon para un gran desastre juntando agua, alimentos enlatados y construyendo bunkers para guarecerse. ¿Y qué ocurrió al final? Pues obviamente nada. No cambió el eje de la tierra, no hirvieron los mares, el sol no nos bombardeó con neutrones ni bajaron los extraterrestres en la isla Juan Fernández (lo vi en uno de esos documentales). La vida siguió tal cual y todos los alarmistas cambiaron la versión por una mierda de la Nueva Era acerca de la transmutación de la mentalidad humana hacía un eje espiritual.
A pesar de que el 2012 había pasado sin novedad, la gente quiso seguir consumiendo esta basura mentirosa, por lo que el canal la siguió difundiendo. Hicieron un programa llamado “El Efecto Nostradamus”, en el que no sólo hablaban de este charlatán francés del siglo XVI, sino de muchos otros de la misma calaña, o de leyendas acerca del fin del mundo de pueblos primitivos que son buenas si se estudian como mitología, no como una verdad.


Y cuando menos lo esperábamos, llegó Giorgo Tsoukalos y sus aliens. Este ufólogo, presentador y promotor del fisicoculturismo de nacionalidad suiza es uno de los defensores de la teoría de los “Astronautas Ancestrales”, la cual postula que todos los adelantos obtenidos por las antiguas culturas se deben a la intervención de los extraterrestres, pues los humanos somos demasiado imbéciles como para construir algo más complejo que una choza. Si bien no es el inventor de esta teoría (lo hizo otro suizo llamado Erik Von Däneken), es quien la ha hecho popular a las nuevas generaciones, teniendo tanto éxito en esto como para transformarse en un meme.
Con una mezcla de datos reales, tergiversaciones y mucha falsedad, estos documentales intentan demostrar que en verdad los viejos dioses de nuestros mitos eran extraterrestres, que el Jardín del Edén era una granja de cría, que la existencia de pirámides en todo el mundo responde a la visita de alienígenas en varias latitudes y que el desarrollo del homo sapiens no se debe a la evolución, sino a la manipulación genética de estos visitantes. Obviamente, aparecen muy pocos testimonios de científicos realmente expertos en estos temas, pues en todo momento se dice que la comunidad científica es obtusa y se mantiene ciega a la verdad revelada que estos profetas modernos sostienen.


Por último, tenemos los documentales de corte religioso, que si bien en algunos casos son bastante serios, la mayoría han devenido en masturbaciones místicas que hasta a un bizantino le parecerían estúpidas. Que si Jesús tuvo o no algo con María Magdalena, que si el Arca de la Alianza se encuentra en tal o cuál lugar, o que si el Vaticano esconde tal o cuál verdad. Al final es sólo mierda redundante acerca cosas que son imposibles de probar; pero nunca hablan de voces dentro del mundo científico que ponen en duda completamente la historicidad de los textos bíblicos, porque son demasiado conservadores y temerosos para eso.
Ahora, para ser justos, el deterioro de la calidad de los canales de ciencia y cultura es generalizado. Discovery de pronto se llenó de cuentos de casas embrujadas y fantasmas; Animal Planet parece más un canal dedicado al cuidado de mascotas que a la exponer la vida salvaje. Quizá uno de los pocos que mantienen cierto nivel es National Geographic, que tiene sobre sus hombres la tradición de una de las organizaciones más importantes del mundo dedicada a la divulgación científica.
Al final, hoy, si deseas ver algo de acerca de historia, puede que tengas mucha suerte si lo logras cuando sintonices History. Existen las opciones de los canales subsidiarios H2 y Militar History, que por desgracia no se encuentran en los planes básicos de televisión por cable.
La transformación de History Channel nos muestra cómo la cultura, en busca de ser entretenida, quedó atrapada en la vacuidad de aquello que está boga, lo que vende y que la gente quiere consumir, independiente de que no tenga ningún valor intelectual.

Por lo menos, aún nos quedan los libros.

1 comentario:

  1. No se por que me viene ala mente huxley y su mundo feliz.
    Comparto tu opinion, todo se ha ido amoldando a ganar dinero y llegar a las masas que lo consumen dejando de lado cualquien objetivo cultural que pudiesen haber tenido en un principio. Aun los canales no culturales caen en este proble ejemMTVejem.

    ... aunque por cierto, igual disfruto de las historias de fantasmas...

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