viernes, enero 01, 2016

Rol: Demonio: El Descenso


Onyx Path nos presentó al Dios Mecánico que movía las piezas con suprema frialdad para que el mundo de las Crónicas Tenebrosas (me voy a quedar con esa traducción) se mantenga tal cual como es; un lugar opresivo y sin esperanza plagado de monstruos. Pero entre los servidores del Dios Máquina, hay quienes han renegado de su amo y buscan una nueva vida entre la humanidad; por lo que en el primer viernes de rol de 2016 tenemos “Demonio: El Descenso”.

Pero partamos definiendo qué es un ángel en las CT (Crónicas Tenebrosas). Olvidémonos de las imágenes de jóvenes con túnicas blancas y resplandecientes alas pues, aunque los ángeles de acá pueden adquirir ese aspecto, su esencia responde a un origen mucho más siniestro. Los ángeles son creaciones del Dios Máquina para que funcionen como sus agentes perfectos, pues están hechos a su imagen y semejanza. Estas criaturas espirituales, hechas de la materia etérea conocida como efimería, son máquinas como su amo, sin conciencia, sentimientos o pensamientos independientes; con sólo la autonomía necesaria para llevar a cabo su misión. No está claro cómo es exactamente el procedimiento por el cual nace un nuevo ángel, aunque por lo que se sabe, cuando el Dios Máquina necesita de un nuevo sirviente, lo crea y manda a que cumpla con su misión. Una vez que esto concluye, el ángel vuelve con su amo y entra en estasis hasta que sea necesitado nuevamente.


Las tareas que han cumplido los ángeles a lo largo de la historia son muy variadas, yendo desde la destrucción de civilizaciones, la búsqueda y resguardo de reliquias, el establecimiento de nuevas religiones, hasta cosas que parecen triviales, como evitar algún accidente, intervenir en algún traspaso de bienes raíces o hacer desaparecer a un blogero conspiranoico que se ha acercado demasiado a la verdad. Pero lo cierto es que no importa qué deban hacer, los ángeles siempre actúan con total desapasionamiento y frialdad.


Pero, en muy raras ocasiones, estas entidades sin individualidad, que sólo existen para obedecer los deseos de su amo, tienen un chispazo que les lleva a pensar de forma independiente y poner en tela de juicio el proceder de su amo. Cuando esto ocurre, irremediablemente los ángeles pierden toda conexión con el Dios Máquina, cayendo de su estado de “gracia”.  Ahora este hecho puede ocurrir de varias formas distintas, ya sea de golpe, o siendo un proceso lento en que el ángel va tomando consciencia de su individualidad. No obstante, siempre se trata de una decisión libre en la que la voluntad del ángel se pone en entredicho con la del Dios Máquina, deviniendo en la consecuente caída y la transformación en un demonio.


Entonces, para vivir en este mundo, ahora que se han transformado en parias perseguidos, los demonios necesitan pasar desapercibidos, usando fachadas humanas para esto. Muchos hemos escuchado acerca de historias en que una persona vuelve de la muerte, pero ¿qué pasaría si los que vuelven en realidad no son las personas que murieron hace un rato? Es así como los demonios se internan entre los humanos para no ser detectados por los ángeles del Dios Máquina y ser destruidos; tomando los cuerpos de humanos recientemente muertos y suplantándolos, haciendo uso de sus recuerdos y teniendo que lidiar con esos extraños sentimientos humanos, tan ajenos a la naturaleza fría de un ángel.


Pero hay características que los demonios mantienen de su pasado angelical en esta nueva existencia. Cada uno de ellos fue ideado para una función en específico, siendo sus poderes y habilidades las adecuadas para ella. Estas funciones son conocidas con el nombre de Encarnaciones y son cuatro:
- Destructores (Las Espadas): agentes del fin. Fueron los encargados de destruir civilizaciones, matar humanos y generar catástrofes según lo deseara el Dios Máquina.
- Guardianes (Los Escudos): agentes de la preservación. Encargados de proteger los mecanismo de su amo y piezas especiales de sus planes.
- Mensajeros (Las Trompetas): agentes del cambio. Los llamados a organizar los montajes necesarios para los planes del Dios Máquina.
- Psicopompo (Las Ruedas): agentes del comienzo. Se especializan en tomar restos espirituales (las almas de los muertos) y transformarlas en cosas o entes útiles para las maquinaciones de su Amo.


Ahora bien, los demonios que viven en la tierra se han dividido a su vez en distintas agrupaciones informales que representan cierto tipo de filosofía en cuanto a la misión que ellos deben cumplir acá. Estos grupos son conocidos como Agendas, contándose entre ellos a:
-Inquisidores (Vigilantes o Paranoicos): estudiosos y analistas de datos, siempre están en busca de información que dé claves acerca del Descenso y los planes del Dios Máquina. Se decantan por las habilidades lógicas, de deducción y pensamiento lateral.
-Integradores (Idealistas o Tránsfugas): son quienes buscan unirse nuevamente a las huestes del Dios Máquina, buscando una especie de redención ante los ojos de su frío señor. Los integradores suelen tener ciertas ventajas al enfrentarse a los ángeles.
-Saboteadores (Soldados o Matones): guerreros pasionales, son quienes más abiertamente se oponen a los designios de su antiguo señor. Los saboteadores tienen facilidad para reconocer los puntos débiles del orden universal y aprovecharse de ellos para generar caos.
-Tentadores (Constructores o Decadentes): hedonistas a los que sólo les interesa su bienestar y disfrutar de todo lo que la existencia humana les puede dar. Desean crear su propio infierno en la tierra en el cual puedan esconderse del Dios Máquina. Se destacan por sus habilidades sociales.


Existen también aquellos demonios que no se encuentran alineados con ninguna de estas agendas, o incluso algunos con doble militancia lo cual da muchas combinaciones bastante exóticas, e incluso contradictorias. No obstante, esto puede ocurrir porque las agendas no son grupos enquistados y recalcitrantes, sino formas de entender la vida demoniaca bastante laxas.
Como era de esperarse, los demonios (que muchas veces se llaman asimismo desencadenados) presentan poderes sobrenaturales que pueden ser usados incluso en su estado semi humano. Estos poderes se dividen en dos categorías; los Enclaves y las hazañas, cuyas diferencias son bastante sutiles y tiene más que ver con el sistema de juego que con algo de trama.


Por otro lado los demonios también pueden presentar una forma demoniaca, siendo cada una de ellas única. Cuando se está haciendo el personaje se debe crear esta forma eligiendo ciertas características de un listado que da el manual. Obviamente hay limitaciones a lo que se puede hacer, pero la idea es que la forma demoniaca sea única y presente ciertas habilidades especiales para el personaje cuando la suma. Ahora bien, contrario a lo que se piensa, no todas las formas demoniaca son horrendas, habiendo algunas una belleza sobrecogedora.


Este es el tercer juego dedicado a demonios que me ha tocado reseñar en este blog, siendo los anteriores su contraparte del AMdT "Demonio: La Caída" y la parodia francesa "In Nomini Satanis”. No obstante, en contraposición a estos, "Demonio: El Descenso" es el que más se aleja de los mitos judeocristianos, optando por una trama de ciencia ficción que podría ser la delicia de fanáticos de películas como “Matrix” o “Dark City”.
A diferencia de su predecesor, acá nos olvidamos del viejo Lucifer y su revuelta, llevando este conflicto al simple hecho de que un hardware ha decidido funcionar independiente del sistema. Esto, que buenas a primeras puede sonar pueril, en el contexto del Dios Máquina funciona perfectamente, dándole un trasfondo creíble al juego y manteniendo la tónica del CT de enfocar sus juegos en  conflictos más íntimos en vez de grandes tramas cósmicas.


Llegamos a la parte en que tengo que jugármelas por cuál de las dos versiones del juego es mejor. En este caso, aunque ambos tienen algunos puntos en común en su mecánica, la verdad es que sus historias son tan diametralmente diferentes que es casi imposible hacer un punto de comparación efectivo. “Demonio: La Caída” es un juego épico, donde se toma las historias de la biblia, del talmud, de los royos del Mar Muerto y mitos mesopotámicos, se las adereza con un poco de Milton y punk gótico y tenemos un juego redondo e interesante. Por su lado, “Demonio: El Descenso” en un juego de ciencia ficción, o “tecnogticismo” como se define en sus páginas, con una fuerte carga dickiana y lovecraftniana (si no entiendes esos conceptos lee aquí y aquí) que termina siendo también un juego redondo e interesante. En definitiva, recomiendo encarecidamente que te des el placer de probar ambos.
Si deseas saber de “Demonio: El Descenso”, pincha el link de abajo. Ahora, si quieres leer el artículo que escribí para “Demonio: La Caída”, pincha el link de más abajo.



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