martes, febrero 02, 2016

Historias de Dioses. El Nacimiento de la Fantasía (Apendice 1: Los Ausentes)


Estoy seguro que muchos de los que han leído mis anteriores artículos acerca de mitología se habrán dicho que ha faltado tal o cual dios, o por qué incluí algunas mitologías y otras no. Obviamente no podía hablar de todas, pero hay muchas deidades importantes que quedaron afuera y, para hacer justicia, revisemos a estos ausentes.

Como siempre, empecemos en la cuna de la civilización en el Oriente Próximo. Vecinos de los mesopotámicos, siendo muy influenciados por estos, los medos y persas vivían en la extensa meseta de lo que hoy llamamos Irán. Estos pueblos contaban con su propia religión, fundada por un hombre sabio que vivió hacia el siglo VI A. C. que se llamaba Zaratustra o Zoroastro. Esta religión tenía como dios superior a Ahura Mazda, el gran dios, rey y sumo sacerdote del cielo, quien es ayudado por seis deidades conocidas como los Amesha Spenta, quienes son personificaciones conceptos sagrados. No obstante, también hay un gran enemigo de Ahura Mazda, siendo éste su hermano Angra Mainyu o Ahriman, quien es la fuente de todo mal y enfermedad.


Otro pueblo profundamente influidos por los mesopotámicos son los hititas, los cuales extendieron su dominio por las montañosa tierras de Asía Menor (Turquía), llegando incluso a entrar en conflicto con los egipcios. Aunque su religión tenía muchos elementos tomados de babilonios, asirios y sumerios, también tienen deidades originales, como Teshub o Tarhun, su dios principal, señor del rayo y gran guerrero que era representado por un hacha de doble filo. Una de las proezas más grandes de Teshub fue la de vencer al gran dragón Illuyanka, con quien se enfrentó una primera vez, siendo vencido por el monstruo, que le sacó el corazón y los ojos. No obstante, un hijo de Teshub se casó con una hija de Illuyanka, sin que el dragón lo supiera, por lo que entregó el corazón y los ojos del dios como dote. Así, Teshub pudo volver a enfrentar al dragón y le venció.


Entre los griegos hay un personaje muy importante y que fue un benefactor de la humanidad, aunque técnicamente no era dios, por lo que no lo contabilicé entre los civilizadores, siendo este Prometeo, el amigo de los hombres. Prometeo era hijo de Japeto, un titán, quienes eran los hijos de Gea y Uranos, siendo él también considerado parte de esta raza preolímpica. No obstante, a diferencia de sus parientes, que simbolizan la fuerza sin raciocinio, él era muy astuto. Luego de que Zeus ganara en la guerra y encerrara a sus padres, Prometeo roba el fuego del cielo y se lo entrega a los hombres, quienes comienzan a desarrollar su cultura gracias a él. Por esta falta, Zeus le castiga atándole a una roca en la cima de una montaña, mandando a un buitre a comerle diariamente el hígado, él cual volvía a crecerle por la noche. No obstante, como era astuto, guardó un importante secreto que afectaba a Zeus, por lo que este nunca se atrevió a matarle. Prometeo fue liberado por Hércules, a quien le confió que Zeus no debía engendrar un vástago con la ninfa marina Tetis, ya que este llegaría a ser mucho más poderoso que el padre. Fue así que Zeus entregó a Tetis como esposa al mortal Peleo, con quien engendró a Aquiles y fue el primer suceso que desencadenaría la Guerra de Troya.


Un dios típicamente latino, quien no tuvo ningún paralelo en la mitología griega fue Janus, señor de los comienzos y los finales. Los romanos lo representaban con dos caras, estando la otra en la parte de atrás de su cabeza, lo cual representaba que este dios era omnisciente, sabiendo todo acerca del pasado y el futuro. Jano fue el inventor del dinero, la navegación y la agricultura. También era patrono de las puerta y el primer mes del año aún sigue consagrado a él (ianuarius en latín se transformó en nuestro enero).


Los eslavos son el pueblo que dio origen a las naciones del este de Europa, como Rusia, Polonia, los Estados Bálticos, Croacia, serbia, Eslovaquia, república Checa, entre otros. Muy al estilo de los celtas, no existe una mitología en común para todas las tribus eslavas, habiendo dioses que estaban circunscritos a una zona muy específica, mientras que otros eran adorados por muchas naciones. Uno de estos dioses era Perún, señor del trueno, el rayo, la guerra y el fuego, quien gobernaba en cielo de los eslavos. Esta deidad se encontraba en conflicto con un dragón, quien a su vez era el dios de la tierra y el inframundo, conocido como Veles, quien había secuestrado a la esposa, hijo y ganado de Perún.


Otro caso es el de Byelabog y Chernobog, los dioses blanco y negro respectivamente, los cuales representan la idea de dualismo entre los eslavos. Byelabog es un dios solar y de la luz, siendo el regidor de la mitad luminosa del año (primavera-verano), mientras que Chernabog es oscuro y frio, siendo el señor del invierno y la noche. Luego, cuando el cristianismo ortodoxo llegó a Rusia, Chernobog fue considerado un demonio, siendo una historia de un aquelarre en su honor la inspiró al compositor Modest Mussorgsky en su pieza “Una Noche en el Calvero”, que luego fue tomada por Disney para uno de los cuadros musicales de su película “Fantasía”.


Los pueblos de Norteamérica antes de la llegada de los colonos europeos eran principalmente animistas, cosa que se demuestra teniendo en cuenta las leyendas de Coyote, Lobo y Liebre, que son al mismo tiempo el animal y personajes arquetípicos. No obstante, entre los algonquinos nació la creencia del Gitchi Manitu o Gran Espíritu, que es el creador del mundo, dador de vida y padre de todos. En este caso, el Gran Espíritu es un concepto más abstracto que el de un dios persona, no obstante, se lo ha usado en la actualidad en la ecología, así como Gaia y Pacha Mama.


Entre África, el Caribe y Brasil se creó un intercambio cultural debido a la llegada de esclavos negros que dio pie a un sincretismo religioso que dio origen a una interesante religión. Llamado vudú en Haití y New Orleans, Santería en Cuba y Santo domingo o Umbanda en Brasil, esta religión toma dioses de los esclavos africanos de la etnia yoruba y los asimila a santos católicos, lo cual se hacía para que sus dueños no les acusaran de idolatría. Así, los dioses de esta religión son conocidos como Orishas o Loas, estando a la cabeza de ellos Olodumare, el dios creador, acompañado por deidades como Ogún (la guerra), Shangó (el trueno y el rayo) y otros. No obstante, quizá la deidad más característica es el Barón Samedi, conocido en Haití y New Orleans, siendo un dios de la muerte y gran mago. El Barón es representado como un hombre de raza negra, con la cara pintada como una calavera, traje elegante y sombrero de copa.


En Sudamérica nos encontramos con el pueblo guaraní, habitantes originarios de la región que hoy comprende el Paraguay. Estos pueblos creían que el padre de todos y gran dios creador del mundo era Ñamandú, quien emergió del caos primigenio. El creo a los otros dioses y juntos crean al mundo, aunque se encuentra al maligno Aña, quien quiere destruirlo todo.


Así mismo, mucho más al sur, en Chile y Argentina, se encuentra el pueblo mapuche, quienes pensaban que el dios que les gobernaba era Ngenechén, quien trajo a los mapuches a vivir en la tierra y les protege con la ayuda de los pillanes (espíritus de los antepasados masculinos) y las wengulén (espíritus benignos femeninos).


En África Subsahariana hay tantos dioses como tribus, lo cual nos dan miríadas de deidades. Sólo por mencionar a algunas tenemos a Ukulunkulu, dios creador de mitología zulú, quien nació de un junco y creó a la humanidad a partir de hierba. Luego, cuando habían pasado algunos años y el pueblo zulú se hizo numeroso, les envió a un camaleón para que le informara que había decidido que fueran inmortales, pero el camaleón se atrasó y, como el dios vio que los humanos no le dieron las gracias, decidió que serían mortales, enviando a un lagarto a avisarles su cambio de opinión.


Contrario a lo que se piensa, el politeísmo no es el principio absoluto de todas las religiones primitivas. Por ejemplo algunos masai de Kenia creen solo en Ngai, el dios creador y protector que vive en el monte Kirinyaga. Para otros masai Ngai es el dios del sol y e amor, estando casado con Olapa, la diosa de la Luna.


Vamos a Australia, donde la cultura de sus aborígenes es profundamente animista. Según ellos hubo un tiempo llamado El Sueño o Altjeringa, en que los espíritus totémicos de la naturaleza dieron forma al mundo. Uno de estos seres es la Serpiente Arcoíris, quien es el principio del agua, la cual creo uno seres espirituales humanoides con cabeza redondeadas, sin boca ni pelos conocidos como wondjinas, quienes son los que formaron praderas, desiertos y montañas.


Esta es una somera revisión de deidades que no fueron mencionadas antes, quizá haciendo algo de justicia. Puede que aún me queden dioses y culturas afuera, pero son mucho menos que antes. De todas maneras, aún quedan un par de cosas que hablar de dioses, así que esto no se acaba acá.


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