martes, marzo 01, 2016

Abracadabra: Magos y Brujas en la Historia (Parte 1)


Los humanos contamos con creencias supersticiosas a las que nunca nos hemos sacado del todo de nuestras cabeza. La principal de ellas es la religión en todas sus formas, mientras que otra de las más comunes es la creencia en la magia. Desde los chamanes que hablan con espíritus a gente que ve el futuro en el barro del té que queda en el fondo de la taza, la gente cree que existe un misterioso poder llamado magia al cual sólo unos pocos tienen acceso y con el que pueden violar las leyes del mundo físico. De eso hablaremos hoy, de magos y brujas a lo largo de nuestra historia.

La creencia de que hay personas que han nacido con un don especial que les permite ver e interactuar con el mundo de una forma muy diferente a la del resto de los mortales viene del tiempo en que vivíamos en tribus. En cada uno de estos núcleos (los primeros en los cuales nos agrupamos como sociedad) había un hombre sabio que sabía leer los signos de la naturaleza para guiar a sus compañeros. Según el vuelo de las aves podían predecir lluvias, en las entrañas de los animales podían escudriñar los secretos del futuro y eran capaces de curar enfermedades con infusiones hechas a base de hierbas del campo.


Con la llegada de las civilizaciones los chamanes se transformaron en sacerdotes, los representantes de los dioses ante los hombres, quienes develaban la voluntad de las deidades a los demás mortales. Por esto, las leyendas de estos pueblos nos narran cómo los primeros magos fueron los dioses mismos. Por ejemplo, en Egipto tenemos un número apreciable de dioses magos, siendo una de estos la hermosa Isis, quien para robar el secreto del poder de Ra, lo envenena a través de una cobra que hizo de la saliva del dios, luego vino en su auxilio y le exigió que le revelara su Verdadero Nombre para que lo pudiera salvar. Esto representa una creencia mágica que los egipcios legaron al esoterismo occidental, la cual planteaba que todo en el mundo tiene un nombre divino, distinto al que usamos comúnmente, en el cual se encuentra concentra la verdadera esencia de las cosas. Si uno conoce el Nombre Verdadero de algo o de alguien, tiene poder para cambiarlo drásticamente y destruirlo.


Otro dios asociado con la magia es Thoth, dios creador de la escritura y patrono de los escribas. Esto es debido a que los conjuros escritos eran muy preciados por los egipcios, encontrándose muestras de ello en sus tumbas. Thoth, el dios con cabeza de Ibis, como en el caso de Isis, era un experto en nomenclatura, teniendo una colección de Nombres Verdaderos.


Por su lado, las leyendas griegas están llenas de magos y hechiceras. Tenemos el caso del tebano Tiresias, quien de joven descubrió a Atenea bañándose desnuda, así que por haber ofendido a la diosa eternamente virgen fue cegado, recibiendo en “compensación” la capacidad de ver el futuro. Además de lo anterior, por alguna razón que nunca quedó clara, Tiresias podía cambiar de sexo por algún tiempo, por lo que le tocó vivir algunos años como mujer. Fue Tiresias el que le dijo a los tebanos que debían aceptar como rey a quien venciera a la terrible esfinge, así como le contó a Edipo (el héroe que dio cuenta de la bestia) que por los azares del destino se había casado con su propia madre. Incluso después de muerto, el espectro de Tiresias siguió teniendo grandes poderes proféticos, siendo buscado en el Hades por Odiseo para que le revelara la forma de volver a su hogar en Ítaca después de la Guerra de Troya.


En la contienda que hubo entre los aqueos (griegos) y troyanos por el rapto de Helena, los primeros contaban con la guía del vidente Calcas, quien era el consejero del líder del ejército aqueo, Agamenón. Fue él quien predijo que la victoria llegaría sólo si en la expedición participaba Aquiles, así como que el viento soplaría para los barcos griegos cuando se sacrificara a Ifigenia, hija de Agamenón, a la diosa Artemisa. Cuando llegaron a las costas de Asia Menor les dijo a los griegos que el primero que pisara la playa moriría (fue el príncipe Protesilao de Tesalia) y que la guerra duraría 10 años. También fue uno de los instigadores de la construcción del Caballo de Troya y, terminada la guerra, les anticipó a los héroes vencedores un amargo regreso a sus hogares.


Por otro lado, con los griegos también tenemos los primeros ejemplos de brujas, aunque estas hermosas semidiosas distan mucho de sus horribles contrapartidas medievales. Está el caso de Medea, hija del Rey de Cólquide y de la diosa Hécate, quien era la protectora del vellocino de oro, junto a un dragón de cien ojos que estaba bajo sus órdenes. No obstante, cuando llega Jasón y los Argonautas, se enamora de éste y le ayuda a pasar las pruebas para hacerse con la piel de carnero. Luego de esto, lo acompaña en el viaje de retorno, pero después de varias vicisitudes, Jasón la abandona, teniendo que vagar por varias localidades del Mediterráneo hasta que volvió a Cólquide a reclamar el trono que le correspondía. El dramaturgo Eurípides escribió una obra acerca de esta hechicera.


Tía de la anterior, Circe era una hermosa hechicera que vivía en la isla de Eea y mostraba un caris más perverso que su sobrina. Se cuenta que cuando Odiseo y sus hombres fueron arrojados a su isla por una tormenta, ella le dio de comer a algunos que dieron con su palacio, pero la comida tenía una poción que los transformó en animales. Al final, fue el mismo Odiseo quien va al rescate de sus soldados, y gracias a unas hierbas que le dio Hermes, fue inmune a la poción de Circe, por lo cual la hechicera decidió cambiar de estrategia y seducirlo. Odiseo y sus marinos se quedaron varios años viviendo en la paradisiaca isla de Circe, disfrutando de sus banquetes y de las ninfas que servían a la bruja.


Por su lado, la biblia no es un libro que trate muy bien a brujas y magos (la verdad es que muy pocos son tratados bien por la biblia). “No dejas con vida a ninguna hechicera” reza uno de los preceptos legales del Éxodo, mostrándonos que la magia es mala y que las mujeres son quienes la practican. No obstante, los magos y brujas hacen varias apariciones en la biblia, como por ejemplo en el Libro de Samuel, en que vemos al rey Saúl consultar a unas brujas en la localidad de Endor (ninguna relación con la luna de los ewok), las cuales conjuraban a las almas de los muertos, siendo la primera muestra de la existencia de médiums.


Uno de los más grandes magos según muchos estudiosos fue el rey Salomón, hijo y heredero de David, el que mató a Goliat. A este soberano Yahveh le ofrece concederle lo que pida, siendo su deseo poseer sabiduría. Por ello los conocimientos de Salomón abarcaron todos los ámbitos del saber, siendo la magia la más destacada. Se dice que era tan poderoso como para esclavizar a demonios y ángeles a su servicio, y que fue capaz de construir animales autómatas. No obstante, sus tratos con las fuerzas de la oscuridad le pasaron la cuenta y al final de su vida su reino quedó dividido por su idolatría.


Pero en el relato del nacimiento de Jesús tenemos a unos magos que vienen de oriente siguiendo una estrella y traen regalos al niño. La verdad es que esta historia es muy sencillo, hablándonos de unos sabios que vienen a conocer al nuevo rey de Israel y traerle como ofrenda oro, incienso y mirra. En ninguna parte dice que fueran reyes, que fueran tres, ni sus nombres (Melchor, Gaspar y Baltasar); estas cosas se agregaron en la Edad Media. Ahora, que se les llame magos es un dato importante y nos da pistas de su procedencia. En Persia, los sacerdotes de la religión mazdeísta se llamaban maguusha, el cual proviene del acadio magushu. Este nombre pasó a los griegos como magus, al latín como magi y de ahí al castellano y otras lenguas europeas.


El último mago mencionado en la biblia es Simón, un hechicero oriundo de la región de Samaria que se volvió cristiano. No obstante, cuando conoció a Juan y a Pedro, les ofreció dinero para que ellos le entregaran los poderes que les otorgó el espíritu santo a los apóstoles, cosa que estos no aceptaron. De este episodio viene el concepto de simonía, que se refiere a comprar las potestades del sacerdocio, lo cual fue muy común en el Medievo. Por otro lado, Simón el Mago ha pasado a ser un símbolo para los gnósticos cristianos.


Volviendo a la cultura clásica, ya fuera del mito, nos encontramos con casos de magia bastante conocidos. Uno de ellos era el Oráculo de Delfo, dedicado al dios Apolo, patrón de la profecía. Este era uno de los lugares más visitados de Grecia, ya que gente de todos los tipos iba para intentar conseguir la guía del oráculo en sus vidas. La depositaria del don de profecía conferido por el dios era una mujer conocida como la pitia, quien se sentaba en un trípode y aspiraba los gases sulfurosos de una grieta del suelo, profiriendo galimatías que eran traducidas por los sacerdotes de Apolo en vaticinios. El truco era que las profecías de Delfo eran tan generales y ambiguas que se prestaban para varias interpretaciones, por lo que al final siempre acertaban.


Por su lado, los romanos tenían a la Sibila, una mujer que al igual que la pitia recibía inspiración de Apolo para hacer predicciones. Según lo que sabemos, hubo varias Sibilas en distintas localidades del Mediterráneo, siendo la más venerada por los romanos la Sibila de Cumas, quien legó a Roma una colección de escritos conocidos como los Libros Sibilinos, los cuales eran consultados para conocer el futuro.


Ahora, en la antigüedad la separación entre ciencia y magia estaba bastante difusa. Tenemos el caso de Pitágoras, quien fue un gran matemático, conocido por el desarrollo de las tablas de multiplicar el famoso teorema de los triángulos rectángulos que todos estudiamos en la escuela. No obstante, también era un místico que creía que existía magia en la geometría y en las matemáticas que sólo podía ser conocida por unos pocos iniciados. Este pensamiento místico-científico fue compartido por varias de las mentes de la antigüedad clásica, como el caso de Arquímedes de Siracusa o Hipatia de Alejandría.


Uno que nació en la antigüedad pero cuya influencia se extiende hasta la actualidad es el mítico Hermes Trimegisto. Supuestamente producto del sincretismo entre el egipcio Thoth y el Hemes griego, la leyenda dice que es un personaje real que escribió varios tratados de magia, en especial de alquimia. Sus escritos fueron compilados en el Corpus Hermeticum y son la base de la doctrina hermética, seguida por varios estudiosos de lo esotérico a lo largo de la historia.


Sin embargo, desde el 313 de la era común el ambiente favorable a la magia y el esoterismo en el Mundo Antiguo cambia, ya que en ese año Constantino declara legal el cristianismo y le da preeminencia en el Imperio. En el siglo que sigue los cristianos se encargarán de erradicar los vestigios de las antiguas religiones y su magia: en el 380 Teodosio I declara al cristianismo la religión del Estado Romano, en el 390 este mismo emperador cierra el Oráculo de Delfo, en el 405 el general Estilicón manda a quemar los libros Sibilinos y en el 415 Hipatia es masacrada por una turba cristiana. La magia es declarada un arte del diablo y perseguida.

No obstante, por esas fechas nacería la leyenda del mago más grande de todos los tiempos y que marcaría la imaginación medieval, extendiendo su sombra hasta nuestros días.

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