jueves, marzo 17, 2016

Abracadabra: Magos y Brujas en la Historia (Parte 5)


Luego de que las revoluciones barrieran con el viejo orden, poniendo al hombre común como centro y depositario de la soberanía de las naciones, nuevos vientos soplaron por todo el mundo, los cuales buscan acabar con las tinieblas de la superstición que habían perpetuado el oscurantismo imperante desde el Medievo. En este contexto se dio una revolución científica y tecnológica que daría a luz al mundo moderno. No obstante, el misticismo siguió ahí y los magos y brujas mostraron nuevos rostros.

Una de las cosas más novedosas es que por primera vez los ilusionistas, de los cuales se tienen antecedentes que se remontan al mismo Egipto faraónico, dejan de pretender tener poderes mágicos y presentan su show como lo que es, un truco que busca engañar nuestras mentes y que nos maravilla debido a la destreza de los magos y a lo imaginativos que son en su concepción. El primer ilusionista moderno fue el francés Jean Eugène Robert-Houdin. Se trataba de un relojero nacido en 1805, quien aprendió varios trucos de magia, montando un espectáculo que se presentaba en los teatros,  lo cual era cosa poco usual, pues hasta ese momento ese tipo de cosas eran propias de las ferias. También fue encargado por el gobierno de Napoleón III para que ayudara a sofocar las revueltas de bereberes en el norte de África, ya que él con sus ilusiones demostraba ante los nativos que la “magia” de los franceses era más poderosa que la que mostraban sus propios hechiceros, cosa que consiguió con mucho éxito. Es gracias a Robert-Houdin que se popularizó la imagen del mago elegantemente vestido.


Ya desde el siglo XVII se comenzó a hacer revisión de las historias populares que se contaban a los niños con intenciones didácticas, las que hoy conocemos como cuentos de hadas. El primero en hacerlo fue el francés Charles Perrolt (1628 – 1703), pero fue en siglo XIX que estas historias tomaron la forma definitiva con que son contadas hoy, esto gracias al trabajo de los hermanos alemanes Jacob y Wilhelm Grimm y al danés Hans Christian Andersen. En sus historias podemos ver reminiscencias de prejuicios medievales en las malvadas brujas que suelen fungir de antagonistas en los cuentos. La malvada reina de Blancanieves, Maléfica de La Bella Durmiente y Úrsula de La Sirenita.


También en el siglo XIX es que da sus primeros pasos el espiritismo. Ahora, la idea de que nos podemos comunicar con los muertos es muy antigua, siendo conocidos los magos dedicados a la interacción con las almas de los muertos como nigromantes, pero éste era un arte oscuro relacionado con la adoración a Satán. Por su lado, el espiritismo del siglo XIX aborda esto de la invocación de espíritus desde un punto de vista positivo y pseudo científico. El creador del espiritismo es el pedagogo Allan Kardec, cuyo nombre real era Hyppolite Léon Denizard Rivail, quien fue el escritor de los principales libros dogmaticos del esta filosofía-religión. Con ellos apareció una nueva forma de mago, relacionado con los antiguos oráculos, pero en esta ocasión no es un dios el que habla por sus bocas, sino el espíritu de los muertos. Se trata de los médiums, quienes son personas con el don o el entrenamiento para dejar que los espíritus entren en sus cuerpos y puedan actuar a través de ellos. El  espiritismo fue tremendamente popular entre la alta sociedad de la época victoriana, estudiándose con asiduidad fenómenos como las apariciones fantasmagóricas y las casas embrujadas. De esta época tenemos los primeros testimonios gráficos de fantasmas en fotografía (todos trucos de cámara rudimentarios pero muy astutos) y nacen conceptos como el del ectoplasma, que es el nombre que recibe una sustancia oleaginosa o babosa que parece ser la esencia del cuerpo espectral de un fantasma.


La Inglaterra decimonónica fue muy receptiva a las tradiciones esotéricas venidas de oriente, en especial a las de la India, país del cual la Reina Victoria fue proclamada Emperatriz luego de los británicos subyugaran a todos los reyezuelos que gobernaban el subcontinente. De esta influencia es que nace un movimiento filosófico-religioso conocido como Teosofía. Lo que hacen los teosóficos es de suma importancia, pues es la tónica que tendrá el esoterismo hasta la actualidad. Primero toma elementos de distintas religiones y tradiciones esotéricas, como el cristianismo, el budismo, el hinduismo, la cábala, la filosofía hermética, el taoísmo y muchos otros, los mezcla, aunque no sus posturas sean contradictorias, y lo presentan como un todo que, si ignoras las incongruencias, es consistente a una primera ojeada. La principal promotora de este movimiento fue la rusa Helena Blavatsky, un personaje controvertido, quien decía de sí misma que tenía contacto con maestros espirituales del Tíbet, en especial de la maravillosa ciudad de Shambala, que es la capital de un reino maravilloso que ella llamó Agartha. Blavatsky también se adjudicaba poderes de médium y clarividente, aunque en varias ocasiones fue acusada de fraude. Ella también ha influenciado con sus ideas varios mitos modernos, como el de la tierra hueca, la existencia de un continente perdido en el océano Índico llamado Lemuria y el racismo ario, siendo uno de los referentes intelectuales de esotéricos nazis como Rudolf Hess  y el mismo Hitler.


Por otro lado, los caballeros victorianos, tanto la antigua aristocracia como la nueva burguesía capitalista, por alguna razón se siguieron sintiendo cercanos al misticismo de tipo masónico o rosacruz, aunque por ese entonces también se intenta dar nuevos bríos a la llamada “magia ritual” que estos practicaban, creando nuevas agrupaciones con puntos de vista más radicales. Uno de estos grupos fue la Hermetic Order of the Golden Dawn (Orden Hermética del Amanecer Dorado), fundada por a finales del siglo XIX por William Wynn Westcott, quien se dice que encontró unos escritos codificados que le permitieron conocer los ritos secretos de los rosacruces originales. Siendo una competencia seria a los francmasones, las Orden del Alba Dorada contó con miembros muy destacados, como el poeta William Butler Yeats y los escritores Bram Stoker y H. G. Wells.


En 1882 el nacimiento de una pseudo ciencia le da a la magia una categoría muy diferente a la que ha tenido hasta ese momento. En el año citado se crea en Londres la Society for Psychical Research, quienes declararon que su intención era investigar todos aquellos fenómenos sobrenaturales desde un punto de vista científico. Ahora, lo de científico era sólo por decir, pues como cualquier pseudo ciencia estaban desesperados por demostrar que aquello que estudiaban era cierto. No obstante, los parapsicólogos fueron los primeros en acuñar el nombre "psíquico" para quienes presentan habilidades más allá de las comunes. Se estudiaron a personas que presentaban facultades para la telepatía, la visión remota, la psicokinesis, lectura del aura, bilocación, psicografía, levitación, radiestesia, piroquinesis y un largo etcétera, llegándose a crear una imagen bastante definida del psíquico. A diferencia de los magos normales, que reciben su poder de la manipulación de una energía mítica a través de hechizos, estos sujetos lo hacen por mera voluntad o a veces inconscientemente, siendo sus habilidades una característica que venía con ellos desde el vientre materno. Ahora, al igual que la magia, nunca los poderes psi han conseguido pasar con éxito el escrutinio científico cuando se ha aplicado correctamente.


No obstante, si hemos de hablar de un personaje pintoresco en esto de la magia, es imposible no hacer referencia a Aleister Crowley. Nacido en 1875 con el nombre de Edward Alexander Crowley, era oriundo de Gales y pertenecía a una importante familia adinerada. De pequeño quedó huérfano, siendo el heredero de una gran fortuna, aunque vivió una vida austera ya que se educó con unas tías solteronas, muy cristianas y ultraconservadoras. Cuando estudia en Cambrige es que muestra su verdadera personalidad y se transforma en un destacado ocultista y prolífico escritor. Debido a esto es iniciado en la Orden del Alba Dorada, en la cual escala varios grados, aunque al final la abandona debido a que se había enemistado con varios miembros. Luego funda dos hermandades  esotéricas; la Astrum Argentum y el Ordo Templi Orientes, con las cuales sienta las bases de su filosofía de “Haz tu voluntad”, la cual se expresa en la religión que crea, a la cual llamó Thelema. Crowley (quien también se hizo llamar Baphomet, Frater Perdurabo o La Gran Bestia 666) fue uno de los personajes más coloridos de finales del siglo XIX y principios del XX, siendo además de un autoproclamado mago, un escritor y poeta prolífico, además de un viajero incansable, aficionado al montañismo, pornógrafo y abiertamente bisexual en una época donde esas cosas eran tabú. Incluso se ofreció durante la Segunda Guerra Mundial a ayudar a la causa aliada con sus poderes mágicos. Crowley vivió hasta 1947, pero siguió siendo muy influyente para la contracultura hasta la actualidad.


Como podemos ver, el siglo XIX, el cual se nos ha mostrado como la centuria de la exploración y el avance de la ciencia, en verdad estuvo muy influenciada por la creencia en lo sobrenatural y en la magia. No obstante, el siglo que le sigue, el de las Guerras Mundiales y de la llegada del hombre a la Luna, igual tendrá escarceos con las antiguas supersticiones, tanto en la realidad como en la ficción.

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