viernes, abril 22, 2016

De 1 a 10 ¿Que tan Estúpido es?: El Nazismo.


Anteayer fue 20 de abril, día en que se conmemoran algunas cosas. Unas son divertidas, como el 420 (si sabes a lo que me refiero espero hayas dado una buena calada), mientras que otras son eventos para nada buenos, como el natalicio de Hitler. Si bien este personaje no es el tirano más sangriento del siglo pasado, sí es uno de los más virulentos en su comportamiento y en cuanto a la ideología en la que basó sus posturas. Por ello hoy hablaremos de lo estúpido que es el nazismo.

Como pocas veces en mi vida no sé por dónde empezar, pues es tal el cúmulo de idioteces que engloba el nacionalsocialismo que creo que me será imposible abarcarlo todo. No obstante, creo que es apropiado comenzar  por el tema más recurrente: el racismo. Hay que ser justos y decir que los nazis no son los inventores del racismo ni del antisemitismo, pues el primero es un problema que afecta a varios pueblos alrededor del mundo, sólo que los germánicos han sido un poco más constantes en ello; y en cuanto al antisemitismo, los católicos tienen varios tomos que escribir acerca del tema. No obstante, los nazis llevaron el odio racial a un nivel criminal. No sólo buscaron segregar a los que consideraban inferiores por no cumplir con sus alocados cánones de pureza racial, sino que quisieron exterminarlos de la faz de la tierra. Existe una corriente negacionista que dice que el Holocausto sólo es propaganda judía que ayudó a la creación del Estado de Israel, pero no son capaces de explicar entonces dónde fueron a parar 6 millones de judíos que vivían en toda Europa,  a los que debemos sumarles 6 millones de civiles de etnia eslava, 4 millones de prisioneros de guerra soviéticos, 3 y medio millones de polacos, 800 mil gitanos, 300 mil discapacitados, 250 mil homosexuales y 1 millón de disidentes políticos. Muchos dicen que las matanzas de los campos de concentración son inventos de los judíos, pero el número de víctimas totales supera con creces a los miembros de esta religión (no raza) que sufrieron de los crímenes de los nazis ¿Acaso los no judíos también están coludidos?


¿Y de dónde viene todo esto de la raza superior o aria? Pues de la deformación de conceptos que no tienen que ver para nada con el racismo. Los antropólogos que han estudiado el movimiento de las poblaciones humanas han determinado que la procedencia de las tribus que poblaron Europa se encuentra en las planicies de Irán, cerca de la India, por lo que llamaron a estos pueblos indoeuropeos, o arios, que es una palabra sanscrita cuyo significado siempre ha estado en debate, pero que los supremacistas blancos dieron la connotación de puros. Para el siglo XIX, cuando nacieron varias sociedades esotéricas germanófilas, estas tomaron el concepto de los arios y lo transformaron en una raza superior, venida una tierra mítica; ya sea la Hiperbórea, Tule o la Atlántida; siendo los antepasado de los pueblos germánicos, los cuales incluyen a los anglosajones, los nórdicos escandinavos y a los alemanes, aunque algunas veces se extiende la raíz aria a españoles, franceses, holandeses, griegos e italianos. Ahora, las características de esta supuesta raza es que son rubios, de piel blanca, ojos claros, atléticos, grandes guerreros y con una inteligencia superior, lo que les separada de los untermenschen (infrahumanos), quienes vendríamos siendo el resto, con piel y pelo más oscuros.


Obviamente, pretender que eres mejor que el resto por que tienes el culo más blanco es una idea que de por sí le debería sonar estúpida a cualquiera que la escucha. Además, esta teoría tiene más hoyos que un queso gruyere, pues los polacos y rusos, considerados inferiores por los nazis, tienen una gran cantidad de población con el pelo rubio, piel blanca y ojos azules. De hecho los judíos (nuevamente, una religión, no una raza) tienen miembros que perfectamente pueden pasar como el prototipo del ario. Hoy, de manera científica, sabemos que todas las teorías raciales de los nazis son sólo pamplinas sin asidero en la realidad, que la diferencia genética entre las etnias existentes en el mundo es despreciable, que todos los humanos tenemos un origen común en África  y que las particularidades de cada pueblo dependen en verdad de aspectos culturales y no de la herencia.


También se atrevieron a tomar conceptos filosóficos que no tenían ninguna relación con sus ideas de raza y a tergiversarlos, como es el caso de Nietzsche y su übermensch. Traducido del alemán como superhombre, era un ideal de persona creado por este filósofo, consistiendo en un hombre cuyo código moral nace de su raciocinio y no de las tradiciones, por lo que es arreligioso, apasionado, pero siempre gobernado por su intelecto. Este concepto no tenía ninguna connotación racial, no hablaba de gente blanca ni rubia, pero los nazis lo trucaron para que correspondiera a sus intereses.

Friedrich Nietzsche

Ahora, basados en estas teorías raciales supremacistas, los nazis fueron capaces de montar una colección de ideas estúpidas bastante estrafalarias. Uno de los jerarcas más importantes en la dictadura hitleriana fue Heinrich Himmler, un técnico agrónomo que llegó a ser el hombre más importante de Alemania después del Führer. Este sujeto, un alfeñique cegatón que era la antítesis del prototipo ario de los nazis, fue uno de los principales responsables de la Solución Final al Problema Judío, ya que era el comandante de las SS, las fuerzas paramilitares del partido. También es Himmler uno de los más obsesionados con demostrar el origen mítico de los alemanes, organizando un cuadro especial de la SS llamado Ahnenerbe, quienes pretendían ser científicos, aunque su único fin era dar sustento a las teorías esotéricas a las que eran tan adeptos Himmler y otros jerarcas. La Ahnenerbe investigó yacimientos arqueológicos falseando los resultados; realizó expediciones al Tibet para demostrar el parentesco entre sus habitantes y los alemanes, pues las teorías esotéricas hablaban de una ciudad mítica en el Himalaya llamada Shamballa y Himmler quería que sus arios provinieran de esa ciudad; también buscaron reliquias míticas como el Arca de la Alianza (paradojalmente judía) y el Santo Grial, así como viajaron a la Antártida con la esperanza de que allí encontrarían vestigios de la Atlántida. No obstante, la Ahnenerbe también realizó experimentos con prisioneros de los campos de concentración, los cuales incluyeron torturas y muerte.

Heinrich Himmler

Y no contento con todo lo anterior, Himmler deseaba exterminar a las religiones abrahámicas,  especialmente al judaísmo y al cristianismo, reemplazándolas por una mezcla de mitos nórdicos, rituales masones, caballería medieval y esoterismo. Las ideas religiosas de Himmler no eran eclécticas, sino una majamama sin sentido en la cual no importaba que las fuentes estuvieran contrapuestas. Es obvio que la mitología nórdica era del gusto de los nazis, pues en su mayoría estos dioses son guerreros rubios a los que habían adorado los ancestros de los alemanes, pero los rituales que realizaba las SS e su cuartel en el Castillo de Wewelsburg eran una reedición de las iniciaciones masonas y las ceremonias que realizaban las órdenes de caballería medievales, en especial los caballeros teutónicos, quienes fueron acérrimos defensores del cristianismo que tanto despreciaba Himmler.

Salón del castillo de Wewelsburg d
onde las SS hacían sus ceremonias

Y si todo lo anterior no fuera suficiente, los nazis decidieron que las teorías científicas acerca del universo y su inicio eran falsas, en espacial la relatividad de Einstein, pues este era judío y el representante de una ciencia materialista que no tomaba en cuenta la espiritualidad aria. Así, buscando un poco, dieron con la teoría del hielo universal postulada por un excéntrico ingeniero austriaco llamado Hans Hörbiger. Según este pseudocientífico, en un principio dos enormes cuerpos celestes, uno de hielo y otro de fuego, chocaron y dieron principio a la Vía Láctea, por lo que las estrellas que vemos son en realidad témpanos de hielo que brillan en el vacío de espacio. Hörbiger también dijo que los embriones de los primeros arios llegaron del espacio, que tenían poderes psíquicos y que fueron los fundadores de la cultura atlante. Obviamente esta sarta de patrañas fue del completo gusto de los nazis, pues tenía un gran parecido con los mitos de la creación del mundo de los nórdicos, además que Hörbiger dijo que todo se le ocurrió por inspiración, lo cual a los ojos de los nacionalsocialistas era mucho más convincente que el estudio científico sesudo.

Hans Hörbiger

Así, con verdades a medias, supersticiones y mentiras los nazis fueron forjando una mitología que justificara sus desvaríos de superioridad. Sus líderes prestaron oído a cualquier idea loca que les sirviera a sus fines y con ellas intoxicaron a la gente, engatusándola con su retorica estulta acerca del destino manifiesto del pueblo alemán, del Reich que duraría mil años y de buscar la gloria en las armas, transformándoles en una nación de bestias guiadas por la peor escoria de la raza humana. Y es increíble cómo quienes vendieron esta ideología funesta fueran los especímenes menos apropiados para arrogarse ser una raza superior: Hitler era un pintor sin talento que se volvió un agitador con desvaríos mesiánicos; Göring fue un héroe de guerra que degeneró en un cerdo adicto y vanidoso, una versión nazi de Jabba el Hutt; como dije, Himmler fue un alfeñique que compensaba esto con sus delirios de superioridad racial; Goebbels era un vendedor de mentiras, promotor de la perfección física cuando él era cojo de nacimiento;  o Streicher, un alborotador que denunciaba la inmoralidad de los judíos, mientras que él era un pornógrafo que fantaseaba con mujeres violadas. Y así podríamos seguir diciendo cosas de otros jerarcas, que en resumen eran una colección de sujetos carentes de toda moral, serviles con su Führer, con la cabeza llena de mierda y totalmente carentes de la más mínima empatía.


Pero quizá lo peor del nacionalsocialismo y su estupidez suprema es que no desapareció con el fin del Tercer Reich, sino que se las arregló para mantenerse latente, como un cáncer en mediode  la sociedad occidental. Ahora ya no son los alemanes rubios con sus uniformes, marchando como gansos tras sus estandartes, sino que se trata de inadaptados con las cabezas rapadas y huecas, los cuales piensan que saludando con el brazo en alto reafirman su superioridad. Y de todos estos nazis de tercera, los peores deben ser los que tenemos en este rincón del mundo, en América Latina. Nuestros nazis de pelo y piel oscura son una paradoja que no tiene lógica alguna, aunque ellos busquen teorías raciales alocadas para justificar su pertenencia al club de los arios. Supuestamente de la mezcla de la sangre visigoda germánica traída por los conquistadores españoles y la del pueblo indígena predominante en el país (guaraníes en Paraguay, quechuas y aimaras en Perú y Bolivia, o mapuches en Chile, por poner algunos ejemplos) emergió la quinta esencia de la raza superior, lo cual de paso demuestra que la estupidez no es sólo un defecto de los arios europeos.


Al final, a lo que quiero llegar es que, a pesar de todo lo ilógico, estúpido y mentiroso que es el pensamiento nacionalsocialista, es muy atractivo cuando el ambiente es propicio, lo cual lo hace extremadamente peligroso. El ejemplo patente es Alemania, que era – y es – uno de los países más cultos de Europa, cuna de personajes como Beethoven, Goethe, Schiller, Kant, Mann, Marx, Nietzsche, Schopenhauer, Leibniz y una gran lista de gente que brilló en todo el campo del saber. La República de Weimar, que sucedió al Imperio Alemán, era una de las más modernas en cuanto a libertades de sus ciudadanos y sistema democrático, pero sólo bastó una gran crisis económica y el resentimiento por hacer perdido la Primera Guerra Mundial para los alemanes fueran seducidos por las ideas huecas de los nazis, desatando un mal arrasó con gran parte de la faz de la tierra.

Algo que jamás debemos perder de vista es que Hitler y sus secuaces no son incomprendidos ni gente difamada por la propaganda de una supuesta conspiración judía, sino sujetos inescrupulosos que conscientemente promovieron el odio, la mentira, la ignorancia y la muerta.

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