jueves, mayo 26, 2016

Entre el Sueño y la Pesadilla: Seres Feéricos (Parte 1)


Niños y niñas, hoy hablaremos acerca de criaturas maravillosas, terribles y hermosas. Seres de magia pura que pueblan nuestras fantasías desde los albores de los tiempos, presentando la contradicción de anhelar encontrar seres inteligentes diferentes a nosotros, lo cual al mismo tiempo nos aterra. Hoy hablaremos acerca de hadas, duendes y criaturas feérico en general.

Pero partamos definiendo ciertos aspectos de estos seres. Los feéricos son, la mayoría de los casos, seres humanoides con ciertas características especiales que los separan de los humanos. La mayoría tiene una conexión especial con la naturaleza y son poseedores de una magia inherente su ser. Si fuéramos estrictos en la definición de feérico, sólo podríamos dársela a las criaturas pertenecientes a la mitología céltica o germánica, pero la verdad es que la mayoría de las culturas existen criaturas que cumplen con varias o todas las características antes dadas, por lo que en estas reseñas daremos un paseo por los diferentes mitos del mundo y conoceremos a sus criaturas mágicas.


Para empezar partiremos por las civilizaciones que se desarrollaron alrededor del Mediterráneo y en el Medio Oriente en la antigüedad. Si empezamos según el orden de aparición histórico, el primer lugar se lo pelearían los mesopotámicos y los egipcios. No obstante, estos últimos no cuentan en su mitología con criaturas que se asemejen a las que tratamos en este artículo. Para encontrar los primeros seres mágicos de la mitología debemos ir a las tierras del Éufrates y el Tigris. Una figura icónica que al mismo tiempo se trata de un ser mitológico es el Lamassu, más conocido como hombre toro alado. Según la leyenda estos eran unos genios que estaban al servicio de los dioses y que en su imagen (toro alado con cabeza humana) unía los conceptos de fuerza e inteligencia. Los Lamassu son especialmente reconocibles debido a los relieves y estatuas que los representan en los antiguos templos y palacios mesopotámicos. Otro dato interesante es que en Asiria los hombres toro eran conocidos como Kirubi, lo que pasó a la mitología judía como Cherub, terminando transformado en los querubines del cristianismo.


Otra criatura de este tipo de venidas del oriente y que tiene aún mayor influencia en nuestra cultura popular es el genio. Conocidos en un principio como Shedi, se trata de criaturas con poderes mágicos y que estaban al servicio de los dioses. Luego los árabes toman a estos seres les dan el nombre de Jinn o Djinn y los integran dentro sus mitos, lo que lleva incluso a Mahoma a elegirlos como una de las cosas que rescata de las antiguas religiones una vez que impone su Islam. La versión final de los genios o Jinn es que son la tercera raza creada por Alá a partir del fuego, siendo las otras dos los Malaika (ángeles) creados de la luz y los hombres del barro, siendo los jinn unas criaturas maliciosas y bromistas, aunque cuentan con el mismo libre albedrío que el ser humano, por lo que no son malignos por naturaleza. Además, existe un tipo de poderoso de jinn conocido como Ifrit, que son más poderosos que el resto, siendo uno de ellos Iblis, también conocido como Shaitan, la versión islámica del Diablo cristiano.


Pero los que se destacaron en la creación de seres mágicos son los griegos, teniendo a su haber miríadas de criaturas maravillosas y aterradoras por igual. Los helenos estuvieron siempre en contacto con la naturaleza, por lo que se inspiraron en ella para crear razas que se movían en el delgado límite entre la naturaleza divina y la mortal. Quizá las más características de que evoca más imágenes en nuestra imaginación son las ninfas, esas bellas mujeres que vagaban por los lugares salvajes, acompañando a dioses relacionados con la naturaleza como Artemisa, Apolo y Pan. Hoy hablamos de las ninfas en general, pero se trata de varias clases diferentes de seres femeninos que tienen en común una gran belleza y cierta liberalidad sexual (aunque esto visto desde el mojigato punto de vista cristiano actual). Las ninfas pueden dividirse por la parte de la naturaleza con la que están relacionadas, como por ejemplos las del agua, entre las que podemos contar a las Oceánidas que viven en la gran masa de agua que circunda el mundo,  las Nereidas, oriundas del Mediterráneo, o las Náyades, que habitan todas las fuentes de agua dulce de tierra firme. Por otro lado, en las montañas vivían las Oréades; en las praderas estaban las Alseides, Auloníades y Napeas; así como en los bosques, asociadas a algún árbol o flor en especial, tenemos a las Dríades, Hamadríades y Mélides. Todas estas hermosas mujeres de la naturaleza son libres y suelen entablar romances con humanos de ambos sexos o con otras criaturas fantásticas, lo que llevó a patentar el moderno concepto de ninfomanía, o el deseo sexual exacerbado en las mujeres, cosa que hoy es definida más apropiadamente como hipersexualidad.


Relacionadas con las anteriores, pero con un toque de salvajismo que las hace siniestras, podemos contar a las Ménades. Estas ninfas se encargaron de cuidar al dios Dionisos en su infancia, siendo todas poseídas por éste cuando llegó a la adultez  y se transformó en el señor del vino, los excesos, la ebriedad y la locura. La Ménades se transformaron en su cortejo, siempre ebrias y entregadas a un salvaje éxtasis que las llevaba a excesos inimaginables. Se dice que montaban orgías en honor a su dios en que bailaban con rabia demencial, practicaban el sexo y realizaban sacrificios sangrientos en que destrozaban a sus víctimas con sus propias manos. Inspiradas por las Ménades, las adoradoras mortales de Dionisos se comportaron con el mismo desenfreno, siendo conocidas como Bacantes o Basárides. Las historias de las ceremonias en honor al dios del vino fueron las que luego inspiraron las leyendas medievales de brujas y aquelarres.


Como contraparte masculina  a las anteriores tenemos a los Sátiros. Hijos de Sileno, quien crió a Dionisos y le enseñó cómo destilar el vino del jugo de la uva, se trata de seres bestiales, con cuernos de carnero, peludos, rostros de facciones feas, cola de chivo y con priapismo. Eran criaturas salvajes, maliciosas y en ocasiones malvadas, que en muchas ocasiones eran los acompañantes de Dionisos o de Pan, persiguiendo a las ninfas que les acompañaban en estos séquitos o a cualquier otra fémina. Este mito griego fue identificado con el Fauno, quien poseía las famosas patas de cabra con que esta criatura ha quedado inmortalizada. Seres similares pueden ser encontrados hoy en la mitología popular, como es el caso del busgosus y el basajaun, ambos de España.


Otros nacidos de la mezcla de animales con humanos son los Centauros. Se trataba de un pueblo salvaje que vivía en la región de Tesalia, quienes eran humanos de la cintura para arriba y caballos hacia abajo. Para los griegos representaron la fuerza bruta en contraposición a la civilización, en especial debido al enfrentamiento entre los Centauros y los Lápidas, un pueblo humano que terminó venciendo debido a la ayuda del héroe Perseo. No obstante, también hay sabios entre este pueblo, como el caso de Quirón, el centauro que fue un educador de héroes, además de enseñar a Esculapio los principios de la medicina. Según teorías modernas, los centauros pudieron ser un pueblo de jinetes bárbaros reales que la imaginación de los griegos transformó en un ser quimérico.


Ahora, quizá más conocidas que todas las criaturas híbridas de animal y humano anteriores son las Sirenas, aunque seguro que te puede sorprender un poco lo que contaré a continuación. Con un origen algo incierto, las Sirenas son criaturas marinas de sexo femenino, las cuales se caracterizan por tener voces hermosas y seductoras, gracias a las cuales hacen que los marineros pierdan la cabeza y mueran ahogados en sus vanos intentos por llegar junto a ellas. Aparecen mucho en los mitos griegos, siendo especialmente conocidos dos episodios. El primero ocurrió cuando un grupo de héroes encabezados por Jasón viajaban en búsqueda del Vellocino de Oro, siendo el gran músico Orfeo el encargado de contrarrestar con su canto el embrujo de las sirenas, provocando que estas lloraran debido a la belleza de la canción de Orfeo. El otro episodio es cuando Ulises volvía por mar a Ítaca, quien para escuchar el canto de las Sirenas y sobrevivir tapó con cera los oídos de sus remeros e hizo que a él lo amarraran al mástil de su barco. Ahora, puede que nada de lo que conté te haya sorprendido, pero si te digo que la apariencia de las Sirenas era de hermosas mujeres del busto para arriba y que eran pájaros en la parte inferior de seguro que algo no te cuadra.


Sé que contradigo a Disney al decir que las Sirenas son mitad humanas mitad pájaro, pero así era la leyenda original. La cola de pez con la que todos estamos familiarizados en un agregado posterior, aunque no se tiene claro por qué ocurrió o de quién fue la idea. Algunos dicen que fueron los primeros cristianos que les dieron sus lustrosas escamas a las Sirenas para que representaran mayor voluptuosidad, pero no se está seguro de esto. Por su lado, la contraparte masculina de las sirenas siempre ha tenido su parte inferior de pez, siendo estos los tritones. Estos seres son hermosos muchachos con la parte inferior de pez, aunque en algunas iconografías eran representados con una cola doble. Solía verse a los tritones junto a las nereidas acompañando a Poseidón cuando el dios del mar recorría las olas montado en un carro tirado por hipocampos.


Por último debemos mencionar el gran aporte hecho por los romanos a la fauna de seres mágicos, siendo este una clase de criatura conocida como Genius Loci. Se trata de pequeñas deidades encargadas de proteger el hogar y ayudar a sus habitantes. Entre los romanos tomaban varias formas, como los Lares que protegían la casa, los Manes que eran los espíritus de los antepasados y los Penates encargados de cuidar de la despensa. Estas criaturas fueron los antepasados de los duendes del hogar, en especial de los duendes zapateros que protagonizan un conocido cuento infantil.



Hasta acá dejamos por ahora esta revisión. Para el próximo capítulo veremos a los celtas, germanos y eslavos, quienes tienen mucho que aportar al tema.

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