sábado, junio 11, 2016

Entre el Sueño y la Pesadilla: Seres Feéricos (Parte 4)


Más allá de los montes Urales y de las tierras que colindan con el Mediterráneo se extiende una tierra llena de costumbres extrañas y maravillosas. Desde la jungla a los desiertos,  desde las praderas a las grandes montañas del Himalaya, o desde los canales de China a la tundra de Siberia, sus gentes han contado historias acerca de criaturas mágicas y terroríficas que comparten este mundo con el hombre.

Si empezamos el recorrido de oeste a este, nos encontramos con los persas, hoy conocidos como iraníes, quienes crearon una de las civilizaciones e imperio más grande de la antigüedad. En las planicies iraníes encontramos a los Peris, criaturas fabulosas del zoroastrismo. Estos seres cuentan con gran belleza, siendo alados y con un halo de pureza. Los Peris tienen cierta relación con los ángeles o los jinn árabes, aunque ellos tienen una forma corpórea real que les permite aparearse con humanos y tener descendencia con ellos, los cuales son conocidos por su gran belleza. Los Peris se alimentan exclusivamente de flores.


Geográficamente luego nos encontramos con la milenaria India, cuna de una cultura que ha llegado hasta nuestros días casi de manera inalterada. En este país podemos encontrar varios ejemplos de criaturas sobrenaturales, siendo algunos de ellos los Yaksha o Yakṣa, unos espíritus de la naturaleza que suelen ser benéficos y proteger los tesoros del mundo salvaje, aunque también hay versiones de monstruos que persiguen a viajeros perdidos en el bosque para devorarlos. No obstante, la visión imperante de los Yaksha es positiva tanto para las religiones hindú, budista y jainista. En el arte se representa a los machos Yaksha como poderosos guerreros o enanos corpulentos, mientras que a las hembras, llamadas Yakṣiṇīs, como jóvenes alegres con cuerpos voluptuosos.


Un caso totalmente contrario al anterior es el de los Rakshasas, monstruos similares a los Ogros europeos. Se dice que un día en que Bhahma dormía creó inconscientemente a estas criaturas a partir de su aliento, pero era tal el hambre por sangre humana de ellos que intentaron devorar al dios, por lo que este gritó “¡Rakshama!”, que del sanscrito se traduce como “¡Protégeme!” y vino Visnú y lo salvó, desterrando a esos monstruos a la tierra. Se les describe como humanoides feos, con garras en las manos y colmillos que salen fuera de sus bocas. Son adictos a la carne y la sangre y suelen sentir especial placer al sorber el tuétano de los huesos de sus víctimas.


Las Apsarás son la versión india de las ninfas griegas. Se las representa como unas hermosas mujeres que siempre están danzando, siendo deidades menores relacionadas con el agua y el séquito del dios Indra. Hay muchas leyendas acerca de amores entre Apsarás y humanos en las leyendas de la India, siendo estos romances en muchas ocasiones maquinaciones de Indra para mantener bajo control a ciertos humanos que pudieran ser una amenaza a su poder. Las Apsarás tienen unas contrapartes masculinas llamados los Gandharvas, quienes suelen ser consortes de estas ninfas. Estos últimos son seres que muestran ciertas características animales de caballo o aves, por lo que se les relaciona con los centauros, teniendo un don especial para la música.


Por último, dentro de todas las muchas otras razas fantásticas de la India, una que es importante de nombrar son los Nagas. Se trata de criaturas híbridas, mitad humanos y mitad serpientes, los cuales tienen un papel en la Épica Majabhárata. Se les suele dar en este texto una connotación negativa, siendo engañosos y malvados. Estos seres tienen un enemigo en el personaje del hombre pájaro Garudá, quien es el vehículo del dios Visnú.


Dejando el subcontinente indio nos adentramos en China, la cual ha albergado una civilización casi tan antigua como las de Egipto y Mesopotamia. Ahí lo más cercano a nuestros duendes que podemos encontrar a los Mogwais, los cuales son seres malignos que gustan dañar a los humanos, reproduciéndose de forma vertiginosa en la época lluviosa. Estas criaturas fueron inspiración para la creación del guión de la película “Gremlins” de 1984.


Otro ejemplo extraño de la imaginación de los chinos son los Xing Tian, una raza de seres salvajes que carecen de cabeza, teniendo una cara en el centro del pecho. Se trata de un pueblo de montañeses indómitos que se atrevieron a enfrentarse al Emperador Amarillo, un poderoso soberano legendario que consiguió transformarse en dios. No obstante, lo más llamativo de estos seres es que tienen una versión exactamente idéntica en los bestiarios medievales europeos y en la leyenda del Preste Juan, cuyo reino se decía se encontraba en el Lejano Oriente y tenía como súbditos a unos seres sin cabeza y con la cara en el pecho.


Y una criatura muy interesante de nombrar son los Yeren, unos hombres salvajes que viven en los bosques del distrito forestal de Shennongjia. El nombre puede ser traducido como hombre-mono u hombre-oso y se trata de un ser peludo que pulula por los bosques y que ha sido avistado desde la antigüedad china. Acá el tema se acerca a la criptozoología, pues se postula estas criaturas son una especie homínida no descubierta que ha sobrevivido en el aislamiento como el Pie Grande de Norteamérica.


En lo más extremo de Asia oriental se encuentra el archipiélago de Japón, cuyos habitantes crearon una cultura que creció casi aislada del mundo hasta bien entrado el siglo XIX. De toda la fauna de monstruos y espíritus que pueblan la imaginación y los bosques de la Isla del Sol Naciente, quizá el que nos suene más familiar es el Kitsune. Se trata de ciertos zorros que nacen o alcanzan una mayor inteligencia, transformándose en seres eruditos en magia, los cuales son muy populares en el los cuentos japoneses. Se dice que algunos Kitsune son servidores de la diosa Inari, quien es la patrona del sake, mientras que otros son seres maliciosos que les gusta gastarles bromas a los humanos o incluso poseer sus cuerpos como los demonios occidentales, sólo siendo expulsados por un ritual de exorcismo sintoísta. Los Kitsune pueden tomar forma humana para cometer sus travesuras, mientras  que en su forma natural eran zorros comunes que iban ganando colas a medida que envejecían, pudiendo llegar a contar con hasta nueve colas. Ahora bien, el zorro japonés tiene primos en el resto de Asia, pues en China los Nueve Colas son conocidos como Huli Jing y en Corea como Kumiho.


Otro ser mitológico nipón que ha ganado cierta notoriedad en occidente gracias a sus apariciones en el manga y el animé son los Onis, también conocidos como los Ogros japoneses. Se trata de gigantes humanoides de pieles que poseen colores que van desde el rojo, pasando por el azul, el rosa, el negro, el verde y el amarillo. El cabello siempre va alborotado y en sus cabezas a veces muestran uno o dos cuernos. Los Onis son mostrados a veces como monstruos con poca inteligencia que se divierten matando humanos o como personajes humorísticos. Este último arquetipo es el que aparece en el manga y animé “Dragon Ball”, donde vemos a los Onis encargados de cuidar de las almas que llegan al infierno.


Otra criatura interesante de conocer es el Tengu, un ser sobrenatural que mezcla características humanas con las de las aves. Las principales representaciones del Tengu es la de un ser humanoide con alas, ropa de sacerdote sintoísta, cara de color roja y enorme nariz que en algunos casos es reemplazada por un pico. Tomados en un principio como fueron considerados heraldos de la calamidad y la guerra, pero con el paso de los siglos su imagen se trucó en protectores en contra de estos males.



Y estas son sólo las criaturas más características que podemos encontrar en los mitos del Lejano Oriente, existiendo muchas otras que pululan por las selvas, ríos, montañas y mar. En el próximo capítulo visitaremos las tierras del continente negro y las islas que forman Oceanía.

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