viernes, junio 24, 2016

Entre el Sueño y la Pesadilla: Seres feéricos (Parte 5)


África por muchos es mirada hoy como una colección de países subdesarrollados, con algunas dictaduras mesiánicas y repúblicas de poca estabilidad. Un lugar a donde nuestra modernidad ha demorado en llegar y donde la hambruna aún se cobra la vida de miles. No obstante, el Continente Negro es la cuna de toda la humanidad, el lugar en el cual los primeros homínidos aprendieron a caminar sobre sus cuartos traseros y dejar libres sus manos para crear herramientas.

Pero a la hora de buscar leyendas acerca de criaturas feéricas en África hay que escudriñar mucho más que en otros lugares. Si se desea encontrar bestias legendarias, las sabanas y junglas parecen un lugar ideal, pues lo que más se encuentra en las historias contadas por las tribus africanas son acerca de dinosaurios que han sobrevivido el paso de las eras. No obstante, rebuscando se puede dar con algunos ejemplos de duendes y hadas.


Partamos por los Aziza, los cuales habitan el oeste de África, específicamente en lo que hoy conocemos como Dahomey. Se trata de espíritus benévolos de los bosques que suelen ayudar con su magia a los cazadores, o enseñando a las tribus de esa zona el uso del fuego. En las leyendas originales se les representan como humanoides algo peludos, pero con la llegada de los europeos vino la asimilación de la estas criaturas con las hadas del viejo continente, por lo cual en la actualidad es común que se las represente como hermosas personas de color, bajos y con alas de mariposa. También las historias dice que los Aziza establecen sus hogares en ceibas y hormigueros.


Quizá con cierta relación con los anteriores, los Abatwas son pequeños hombrecillos que viven en los hormigueros o termiteros y tienen una relación simbiótica con estos insectos, siendo en algunas ocasiones representados como jinetes de ellos. Los Abatwas son criaturas extremadamente tímidas, dejándose ver en algunas ocasiones por los niños, los magos o las mujeres embarazas. Según los zulúes (quienes son los que cuentas las historias de estas criaturas) si se ha ofendido a uno de estos seres, ellos atacan al agresor con flechas envenenadas y no pararán hasta que la ofensa se haya pagado con la vida.


Otro habitante del bosque, pero de la zona centroafricana (Zaire) es el Eloko. Los Biloko (así es el plural de Eloko) son enanos que viven en la zona más profunda de la jungla, donde el sol a penas ilumina. Ahí protegen lugares sagrados en los que guardan importantes amuletos, frutas con facultades mágicas, armas y otros tesoros. Entre los nativos los Biloko son famosos por su fiereza, siendo muy comunes las historias de cazadores que se aventuran a la jungla en busca de los tesoros de estos seres y que nunca vuelven a sus aldeas.


El pueblo wolof que habita en la isla Goree, frente a Senegal, cuenta historias acerca de los Yumboes, las cuales nuevamente tienen muchos paralelismos con las hadas de Europa. Se trata de criaturas de pequeña estatura, cuyos rasgos son similares a los de los nativos, pero con la diferencia de que su piel es de un color blanco nacarado. Sus reinos son subterráneos, ubicados bajo los túmulos o montes, llevándose en ocasiones a humanos para que vivan con ellos. También es sabida la afición de los Yumboes por el maíz, el cual roban a los humanos, así como por los peces que ellos mismos pescan. Incluso la manera en que los aborígenes se refieren a ellos llama la atención, pues suelen nombrarlos como Bakhna Rakhna, lo que se traduce literalmente como la Buena Gente.


Mucho más al sur, entre las tribus de Sudáfrica, principalmente entre los zulúes, existe el mito de los Tikoloshe, los cuales tienen varias versiones para su leyenda y origen. En un principio eran espíritus malévolos, que en apariencia se asemejan a pequeños monos que se solazan en crear problemas a los humanos. Luego, con el tiempo, el Tikoloshe fue mutando en un engendro invocado por un mago en busca de venganza, siendo generado a partir de un cadáver, por lo que se lo asimila con los zombis. Se dice que cuando alguien se encuentra con un Tikoloshe no debe contárselo a nadie, pues de lo contrario la criatura volverá a castigar esta impertinencia.


Y los mares que rodean el continente también están habitados por seres asombrosos. Uno de ellos, proveniente de las costas que bañan Camerún, son los Miengu (sing. Jengu) que son el equivalente a las sirenas. Hermosos seres con la mitad superior de sus cuerpos de humanos con características africanas, mientras que su parte inferior es semejante a un pez, los Miengu son intermediarios entre el mundo espiritual y este, por lo que la gente de las tribus Sawa les rinden culto.


Crucemos ahora el mar y dirijámonos al continente/archipiélago que se extiende por el sur del Pacífico. Oceanía es una tierra exótica que durante muchos milenios se mantuvo ajena a toda influencia cultural foránea, pudiéndose encontrar ahí cosmovisiones fascinantes como la de los aborígenes australianos que hablan del Tiempo Onírico; una realidad espiritual en que se pueden conectar con sus espíritus totémicos; o la visión de los pueblos de las islas más pequeñas, desde los hawaianos y su relación con los volcanes a los pascuenses y el misterio de la construcción de los moais.


En Australia los equivalentes a las hadas son los Mimis, unos seres altos y muy delgados que deambulan por la región de Arnhem. Se dice que debido a sus cuerpos extremadamente esbeltos es posible que un viento fuerte llegue a quebrarlos, por lo que los Mimis viven en las grietas de las rocas. Estos seres son quienes enseñaron a los humanos a cazar, cocinar carne de canguro y el uso del fuego, por lo que son tenidos en gran estima por los aborígenes.


Por su lado, el agua también tiene sus propios habitantes, siendo estos las sirenas Yawk Yawk. Hijas y consortes del dios creador, la Serpiente Arcoiris, se trata de mujeres bellas con colas de pez. No obstante, a diferencia de sus contrapartes de otras latitudes, las Yawk Yawk son capaces de cambiar de forma, asumiendo la apariencia de cocodrilos, libélulas o peces espada. Por otro lado, también cuentan con el control del clima, trayendo la lluvia que ayuda al crecimiento de las plantas o las tormentas destructoras según su capricho.


La segunda isla más grande de este continente es Nueva Zelanda, donde la cultura imperante hasta la llegada del hombre blanco fue la maorí. Para este pueblo los bosques y las altas montañas están poblados por los Patupaiarehe, unos seres pálidos y de cabezas rojas que en ocasiones se muestran hostiles hacia los humanos. Estas criaturas suelen vivir en comunidades y se puede notar su presencia gracias a la música de flauta que suelen tocar.


Más hacia el este encontramos a los polinesios, entre los que podemos identificar con mayor facilidad a los hawaianos. En esta isla los bosques son habitados por los Menehune, quienes son unos seres de baja estatura que tratan de evitar el contacto con los humanos. Los Menehune son excelentes artesanos y constructores, existiendo en la isla aún varias obras atribuidas a estos seres. Esto ha llevado a algunos antropólogos a teorizar acerca que las leyendas se basan en la existencia real de un pueblo que habitaba Hawái antes de la inmigración polinésica, la cual los desplazó a los bosques.


Y el viaje en busca de seres mágicos al final nos lleva a América, donde las leyendas indígenas hablaban de duendes que luego de la conquista, se asimilaron a sus contrapartes europeas y crearon una mitología rica que pervive hasta la actualidad. Esto lo veremos en el próximo capítulo.


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