jueves, agosto 18, 2016

De 1 a 10 ¿Qué tan Estúpido es?: El Mito del Falso Alunizaje del Apolo 11




Hace unos días hablamos acerca de la teoría de la Tierra Plana, donde esbozamos una teoría loca derivada que cuenta con una historia de conspiraciones, falsificación de pruebas y una potencia mundial tratando de adjudicarse una proeza espuria debido a una guerra ideológica. Hoy nos divertiremos con la supuesta falsa llegada del hombre a la Luna.

Contextualicemos. La Guerra Fría fue una disputa ideológica que enfrentó a los Estados Unidos con la Unión Soviética por la supremacía de uno de los dos sistemas sociopolíticos que representaban cada una de estas potencias. A diferencia una guerra normal, este enfrentamiento se extendió por campos de batalla muy variados, exceptuando sólo el bélico (por lo menos no directamente entre los contendientes), siendo uno de estos lo que se llamó la Carrera Espacial, una competencia en que cada uno de las potencia deseaba ser la pionera en la exploración del espacio exterior. En este juego de quien la tiene más grande, los americanos llevaban casi dos décadas de constantes palizas por parte de los rusos, ya que habían sido los primeros en poner un satélite artificial, un ser vivo (la perra Laika), a un humano en órbita y hacer un paseo espacial. Por ello, poner la bandera en la superficie selenita se volvió una obsesión para los americanos, pues nuestro satélite se transformó en el premio mayor que significaba quedarse con todo.


Fue el presidente Kennedy quien hizo patente la voluntad americana de llegar a la Luna para finales de la década de los 60’s y demostrar que ellos estaban más avanzados que los rusos, cosa que todos se tomaron como una cruzada, en especial después de la muerte del mandatario, pasando a ser su deseo de llegar a la Luna una especie de mandato póstumo. Así, durante toda la década, los recursos de la NASA fueron al programa Apolo, el cual en su misión 11 fue capaz de alunizar en el Mar de la Tranquilidad de la Luna a dos astronautas que fueron los primeros humanos en pisar suelo lunar. Esto ocurrió el 20 de julio de 1969.


Ahora, fue casi automática la aparición de voces que denunciaban a los americanos como fraudulentos, diciendo que todo esto del alunizaje que se transmitió por televisión a todo el mundo fue rodado en un estudio de cine. Incluso se dijo que fue el director Stanley Kubrick el encargado de hacer las escenas de astronautas caminando por una Luna de utilería e iluminada por focos de cine. También se dijo que Arthur C. Clark, el famoso escritor de ciencia ficción y divulgador científico, fue el encargado de redactar el guión del alunizaje falso. Además, los conspiranoicos comenzaron a revisar con lupa todas las fotografías y grabaciones entregadas por la NASA en busca de pruebas que justificaran lo que ellos habían concluido (algo muy científico) y encontraron un montón de detalles que a su juicio mostraba incongruencias. Que existían más fuentes de luz en las tomas que la solar, que la bandera flameaba, que a los videos se les redujo la velocidad para dar el efecto de ingravidez, que no se ven las estrellas en las fotos, que aquello y que esto. La verdad es que existen un montón de objeciones a las pruebas acerca de la veracidad de la misión Apolo 11, pero la totalidad de estas han sido desmentidas con argumentos científicos y demostrables. De hecho, hay un capítulo de la famosa serie “MythBusters” le dedica un programa entero en su sexta temporada a destruir los argumentos de los teóricos del falso alunizaje y en internet puedes encontrar explicación para muchas otras más.


Pero vamos al meollo del asunto y veamos de dónde salen estas acusaciones de falsedad. Como dije en mi otro artículo, los primeros en apuntar con dedo acusador en contra del alunizaje fueron los teóricos de la Tierra plana, quienes vieron en las fotografías tomadas por los astronautas una amenaza a sus creencias, pues mostraban a la tierra como una esfera que se ponía en el horizonte selenita. Obviamente eso que estaba ahí, así como muchas fotos sacadas por sondas anteriores, fue considerado una falsificación por la sencilla razón de contradecir lo que ellos postulaban, así que fueron especialmente tendenciosos para buscar desacreditar este hecho.


Por otro lado, en el contexto de la Guerra Fría y aún en la actualidad hay un marcado sentimiento antiamericano a lo largo y ancho del mundo, el cual llevó a muchos (y lo sigue haciendo) a negar la verdad del primer hombre en la Luna. Esto tiene que ver más con un prejuicio de tipo político, el cual también se cuelga de las supuestas pruebas de la falsedad del alunizaje.


Ahora, hay muchos libros y documentales que defienden la teoría conspirativa del montaje, pero ninguno se pone de acuerdo acerca del trasfondo del supuesto engaño. Muchos dicen que fue para marcar por fin un triunfo ante los soviéticos, quienes casi toda la década de los 60’s estuvieron a la cabeza de la carrera espacial, mientras Estados Unidos se contentaba con ser segundos una y otra vez. No obstante, si los americanos hubieran hecho todo este montaje ¿Alguien en su sano juicio no cree que los rusos lo hubieran sabido? De hecho, se trataba del arma perfecta para desprestigiar al oponente de una forma que quizá hubiera sido catastrófica, pues con su tecnología los soviéticos perfectamente pudieron mostrar pruebas fehacientes de que los americanos nunca estuvieron en la Luna, lo que no sólo hubiera sido una vergüenza nacional, sino un descalabro interno. A finales de los 60’s Estados Unidos se encontraba en una crisis interior grave debido a la Guerra de Vietnam y al descontento de mucha genta en contra de los gobiernos de Johnson y Nixon (de hecho Richard Milhous Nixon fue el primer presidente de Estados Unidos en renunciar a su cargo debido al escándalo de Watergate), así que un golpe como la denuncia de fraude en la carrera espacial hubiera incluso cambiado drásticamente la historia moderna de la humanidad.


Ahora, entre todas las objeciones que se hacen a las misiones lunares quizá a la única que vale la pena prestar cierta atención es aquella que de “¿Por qué todo esto de los viajes a la Luna se detuvo como si nada y nunca más se ha vuelto al satélite?”. La verdad es que las misiones Apolo llegaron hasta la 17 (el Apolo 18 es sólo de la película de terror) y desde la 11 hasta el final, sólo la 13 no llevó a astronautas a pisar la Luna. Pero un detalle importante que no suele tenerse a la vista es que misiones Apolo tenían como fin único el hecho simbólico de poner a una persona en la Luna a toda costa, independiente que esto a la larga tuviera alguna utilidad práctica o no. Así, cuando los americanos consiguen su objetivo, el viaje a la Luna pierde toda importancia, pues, a parte de hacer algunos estudios y la toma de muestras de la superficie, no existía ninguna otra razón para volver. De hecho, los rusos con sus misiones no tripuladas consiguieron casi los mismos resultados en cuanto a los estudios lunares. Cuando Neil Armstrong pisa el suelo de la Luna, se marca el punto más alto de la Carrera Espacial, pero también su rápida decadencia. Podíamos ir a la luna, andar por ahí un par de horas y volver, pero no contábamos con la tecnología para quedarnos o usar nuestro satélite cómo base para extender aún más nuestra exploración. En resumen, se podría decir que esta hazaña es más un capricho con una importante carga simbólica. 


Después de la llegada del hombre a la Luna, en los siguientes casi 50 años no hubo ningún otro hito tan significativo. Si bien se han hecho grandes avances, existiendo hoy la posibilidad de viajar afuera de la atmosfera en naves privadas, la verdad es que la exploración espacial ha perdido todo ese tono de épica que tuvo en su momento. Hemos tenido varias estaciones y laboratorios espaciales orbitando nuestro planeta, en los cuales se han estudiado aspectos del cosmos y de nuestro planeta, pero esos descubrimientos ya no impresionan al público como los hizo la transmisión que toda la humanidad pudo ver en directo, cuando esos dos sujetos enfundados en sus trajes espaciales caminaron sobre la Luna.

 
Y dentro de todo este estrambótico mundo de conspiraciones y encubrimientos hay una derivada del falso alunizaje que habla de que en verdad si fuimos a la Luna, pero lo que vimos fue una versión editada o falsa de lo que ocurrió, pues los astronautas tuvieron allá arriba contactos con seres extraterrestres, hicieron pruebas nucleares o se encontraron con las ruinas de una antigua civilización selenita. Y acá vemos claramente la calaña de quienes sostienen estas ideas, pues muchos no tienen empacho en decir que el alunizaje fue falso y que los astronautas vieron platillos voladores, porque que ambas teorías se contradigan importan un carajo. La verdad, no me voy a dar muchas vueltas en estas teorías, porque bien podrían haber dicho que se encontraron con el conejo de la Luna y sonaría menos tonto.


Hay gente que por alguna razón cree que todo es mentira, y adscriben sin ninguna duda a las teorías más raras porque en sus mentes suenan más plausibles. Es como una especie de navaja de Occam inversa en que la respuesta más loca debe ser real, así que si alguien dice que el alunizaje del Apolo 11 es un fraude, hay que creerlo. Quienes creen en estas teorías parece que sencillamente no consideran que la realidad es demasiado aburrida para aceptarla tal como es, por lo que estos cuentos seguirán siendo tomados como ciertos por los que desean con todo su fuerza creer, pero desdeñan el valor de saber.

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