miércoles, agosto 03, 2016

Ghostbuster o la Guerra de los Sexos que nunca fue



 

¿Se han dado cuenta que hoy pareciera que todo es una especie de proclama política que llena de arena los genitales de la mayoría?… ¿Saben? A veces las cosas son menos complicadas de lo que la gente cree, no existiendo detrás de todo lo que nos presentan una intención oculta de hacer apología a una u otra idea. Esto es lo que ha ocurrido con el reboot del clásico de los ochenta “Ghostbuster”.

En verdad lo tenían muy difícil, pues la intención era rehacer una de las películas más icónicas de los 80’s, la cual contó en su momento con un grupo de comediantes de primer nivel para escenificar esta extraña historia de científicos que se dedican a cazar fantasmas como si se tratara de un servicio de exterminadores de cucarachas. En 1984 la gente que se sentó en las salas de cine no podía creer lo que veían en pantalla, ya que sus efectos fueron de lo mejor que pudo verse en su época, siendo uno de los referentes en este aspecto. Su éxito fue tal que tuvo una serie animada que aún es recordada por quienes la disfrutamos en nuestra infancia, además de una secuela en la cual la calidad de la historia bajó mucho. Durante los siguientes años la franquicia sólo se mantuvo en pie con algunos comics y videojuegos, pero nada que hiciera mucho ruido.

En el poster no aparece el tipo de color, pero nadie dice que la pelicula es racista.

Entonces, desde hace ya algunos años se dijo que se estaba preparando una nueva película de los Cazafantasmas (nombre más comúnmente usado en Latinoamérica), no teniéndose claro de qué se trataba. Se pensó que sería con el elenco original, exceptuando obviamente a Harold Ramis (Egon) quien falleció en 2014, pero la verdad es Sony mantenía todo en un completo secreto y sólo podíamos especular acerca de lo que estaban preparando. No obstante, nadie imaginó en su momento que al final esto terminaría siendo un reboot protagonizado por mujeres.


Y es acá donde todos se vuelven un poco locos y comienzan a hablar estupideces. Que la película fomentaba el odio a los hombres, que era un ataque feminazi y que se aprovechaba de un clásico para hacer propaganda, aunque nadie la había visto como para dar una opinión con conocimiento de causa. Por otro lado, Sony nos presenta unos tráilers que en verdad no ayudaban en nada a que las expectativas con respecto a la cinta mejoraran. Al final, cuando se estrenó, ya desde varias semanas antes internet era un campo de batallas entre los que defendían este hito del feminismo y los que pensaban que era el nuevo contraataque feminazi contra la sociedad como la conocemos.


Pedir a los obtusos que se relajen es una quimera, así que les diré sencillamente a los que han llegado hasta acá leyendo y se sienten molestos con mis palabras que todo el polvo levantado es por nada, porque la película es regular, del montón, y hubiera sido pasada como una estreno más del verano boreal, una de esas que prometen pero se quedan a medio camino, pero ustedes tenían que transformarla en la guerra por la emancipación/aniquilación del feminazismo.


Vamos a lo que verdaderamente importa a la hora de juzgar una película. Este film nuevamente nos trae a Nueva York, donde una profesora de física llamada Erin Gilbert (Kristen Wiig) está a punto de conseguir un puesto en una importante universidad. No obstante, salé a luz un libro que escribió en sus primeros años de carrera junto a una amiga de la infancia en que habla de la existencia de fantasmas y que serían entidades provenientes de otras dimensiones. Esto obviamente le hace perder su oportunidad de empleo, por lo que va a recriminar a su amiga, la también física Abby Yates (Melissa McCarthy), la cual se encuentra trabajando en una universidad de mala muerte en un proyecto para detectar y atrapar fantasmas junto a una ingeniera medio loca llamada Jillian Holtzmann (Kate McKinnon). Luego, como en la original, todas se quedan sin empleo y deben hacer algo para vivir y continuar con su investigación, por lo que deciden montar un negocio de cacería de fantasmas, en especial debido al aumento de actividad paranormal en la Gran Manzana. Al grupo se unen luego una empleada del metro muy habladora llamada Patty Tolan (Leslie Jones) y un secretario idiota (Chris Hemsworth), debiendo todas enfrentar a un enemigo que es sencillamente un sujeto que tiene una vida de mierda, por lo que ha decidido desatar el apocalipsis. Fin.
Así de simple y así de corto, aunque siempre se puede decir algo más… partamos por lo bueno. La verdad es que eligieron bien los protagonicos, con cuatro comediantes que se encuentran en un muy buen momento de sus carreras. Las he visto por separado en otras cintas o programas de TV y me parecen muy graciosas, haciendo cada una un trabajo aceptable dentro de las limitaciones de sus papeles. Partamos por la pareja de Wiig y McCarthy, que son las que supuestamente dan origen a la historia debido a una amistad que llevan desde la escuela y a su afición por lo paranormal. La verdad es que sus personajes no son tan divertidos como esperaba, sino más bien planos y en muchos aspectos indiferenciables el uno del otro. Quizá se intentó dar cierta personalidad a la Dr. Gilbert de Wiig al mostrar su interés por Kevin, el asistente idiota, pero la verdad es que quedan al debe. Sin embargo, las que sí brillan son McKinnon como la loca e imaginativa Holtzmann y Jones en su papel de deslenguada, aunque esta última perpetúa un cliché del que hablaré a continuación.


A diferencia de lo que se podía esperar, los personajes de las tres mujeres científicas no son versiones con vagina de los originales, sino totalmente independientes de los papeles del trío formado por Egon, Peter y Ray. Por el contrario, el caso es distinto en cuanto a Patty, pues si bien no es Winston, responde a la misma idea que se tuvo cuando se creó a este último: “Esta película debe tener a una persona de color de clase trabajadora para matice con los científicos”. Así pues, acá  tenemos un cliché del porte de una casa, porque todos sabemos que los afroamericanos tienen un lenguaje florido, son chistosos y son muy buenos bailando, pero nadie creería que uno de ellos llegaría a ser científico. 

Claro que no hay científicos de color
Pero los que en verdad no le hacen ningún favor a la película son Kevin, el personaje de Chris Hemsworth y el villano encarnado por Neil Casey. El primero es insufriblemente estúpido, no siendo chistoso en esto, sino que odioso. Por su lado, el villano tiene un motivo para su actuar tan artificial y ridículo que no pega ni junta. Ser un inadaptado social la verdad es que es una razón muy pobre para querer ver Nueva York sepultado por ectoplasma.


Todo lo restante que engloba en el film, ya sea la historia de los fantasmas o los personajes secundarios, la verdad es que importan un carajo, porque no inciden para nada en el devenir de la película. Por otro lado, se ha hablado mucho de la inclusión de los actores originales con cameos en el film y, más allá de un homenaje, no ayudan para nada y en muchos casos entorpecen el avance de la historia. Las apariciones de Bill Murray y Dan Aykroyd son muy artificiosas y forzadas, la de Sigourney Weaver al perecer fue sólo para cumplir, la de Harold Ramis fue un bonito detalle y sólo las de Ernie Hudson (Winston) y Annie Potts (Janine) me parecieron divertidas. 


En cuanto al apartado de efectos especiales, la verdad es que no hay nada que objetar, pues reproduce casi las mismas cosas que vemos en la versión original, pero con la ayuda de las técnicas actuales. Gracias a esto los fantasmas ahora se ven más espectaculares, con un tono azul que no tenían en la original, además de darnos versiones remozadas de Stay Puff y Slimer. También se llevan una mención especial las distintas armas de protones creadas por Holtzmann, todas muy ingeniosas.


Ahora, en cuanto a los comentarios destemplados que se han hecho acerca de que esta sería una película feminazi que busca denostar a los hombres y usa para ello un amado clásico de los 80’s, les diría que no hagan caso a esa mierda. Si hoy una película es considerada feminazi porque sus protagonistas son principalmente mujeres, entonces no sólo esta caería en esa categoría, sino también otras como “Mujercitas”, “Thelma y Louise”, “Jóvenes Brujas”, “La Sonrisa de Mona Lisa” y muchas otras, teniendo varias de ellas un mensaje feminista. No obstante, hoy, en que las discusiones de Facebook o Twitter se vuelven fácilmente guerrillas de memes donde todos se sienten sumamente ingeniosos, este film ha ganado una notoriedad que no merece y por algo que no tiene nada que ver con su trama.


En definitiva, este es un reboot que no alcanzó para llenar los zapatos de la original, pero sólo eso. No es un llamado a la emancipación femenina del yugo del patriarcado ni nada por el estilo, así que dejando claro esto, diría que es una cinta que deja muchas incertidumbres, con algunas bromas que te hacen reír, mientras que en otros momentos aburre mucho. Si pensamos en lo caro que cuesta la entrada al cine (por lo menos en mi país es prohibitivo) te recomiendo que mejor la bajes.

1 comentario:

  1. No llegué a ver la película, pero el trailer y el avance de Antena 3 no dejaba en muy buen lugar, ni siquiera como personajes de comedia, a ninguno de los protagonistas. El secretario se nos presenta como idiota, machista y superficial. Las protas como estúpidas y superficiales, que le contratan sólo por su físico y no tienen muchas luces. Al margen de que pudiera tener alguna lectura feminista mal enfocada, lo que muestra no termina de resultar divertido.

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