jueves, agosto 18, 2016

La Cruzada contra los Monstruos de Bolsillo



 

No me había querido meter en esto porque me parecía un cacareo sin sentido, una disputa tonta que le permite a los belicosos de siempre mostrar los dientes en el internet y escupir sus supuestos buenos argumentos en forma de memes de mal gusto. Pero resulta que ahora veo a gente letrada, pensadores e intelectuales refiriéndose al tema, así que me parece que las cosas se están desbordando bastante. Hablemos un poco de Pokémon Go y por qué genera tantos anticuerpos.

Poniéndome en el caso improbable de que seas un ermitaño, hayas pasado los últimos 20 años estudiando iluminación espiritual en un monasterio en los Himalaya o cumpliste una sentencia en alguna cárcel de alta seguridad, Pokémon Go es un juego para celulares basado en una serie de anime, la que a su vez se basaba en un videojuego, lo que en cierta forma cierra un círculo. La idea de este juego gratuito es, gracias a internet y al sistema GPS, permitir al usuario buscar y atrapar a estos simpáticos bichos en la ciudad en que se vive. El juego cuenta con un sistema de realidad aumentada que permite, a través de la cámara del celular, ver a los pokémones en la realidad, lo cual cumple el sueño que muchos han tenido desde su niñez, cuando vieron las aventuras de Ash, Pikachu y el resto sus compañeros en la TV.


Este juego hace menos de un mes fue liberado para América Latina, teniendo un éxito arrollador, al igual que pasó antes en Japón, Estados Unidos y Europa. Ahora, cuando caminas por la calle, en especial por parques y similares, se pueden ver a una gran cantidad de personas de todas las edades con sus celulares en las manos siguiendo el rastro de algún pokémon. Y es que una de las finalidades de los desarrolladores de esta aplicación es que la gente deje de estar encerrada en su habitación y salga a la calle a caminar. De hecho, los jugadores pueden conseguir huevos, los cuales sólo eclosionan si se recorre una cantidad de kilómetros caminando.


Pero en la actualidad nada puede ser popular y ya, porque de inmediato aparecen detractores que le declaran su odio enconado a aquello que está en boga. Así, apenas se dio la posibilidad de bajar la aplicación para los celulares, comenzaron a aparecer los memes y comentarios de haters, esos que necesitan algo que odiar porque al parecer les da sentido a su vida. Pero lo que más me sorprende es cómo un simple juego ha pasado a ser un estandarte de lucha para una guerrilla de trincheras, volviéndose a repetir esa maldita manía de quienes participan de las redes sociales de transformar todo en una disputa ideológica.


Entre los detractores de los pokémones existe una fauna variada, los cuales se diferencian en el grado de sofisticación de las razones de su odio. Primero tenemos al hater básico, ese sujeto que sencillamente detesta las cosas que son populares y hacen feliz a otras personas porque eso le llena un vacío en lo más profundo de su corazón. También está el defensor de la madurez, el cual perdona que niños estén obnubilados con este jueguito, pero no soporta que gente mayor de edad le dedique tiempo a andar atrapando bichos. Luego está el tecnofóbico, que es el que encuentra que todo lo que tiene que ver con tecnología es irremediablemente malo y que deberíamos volver a las canicas y las rondas infantiles. Un paso más arriba que el anterior está sociológico, que se queja de que las redes sociales nos alienan y ya no nos comunicamos como antes, volviéndonos zombis que cargan con un celular y se pierden la belleza de la realidad. Por último, tenemos al teórico de la conspiración, que sabe que estos juegos sólo son una distracción para idiotizar a las masas y mantenerlos mansos dentro de la Matrix.


¿Qué se le puede decir a estos opositores? Pues al hater nada, porque su odio es una necesidad vital, así que sólo nos queda aguantar sus berrinches. A los que no entienden que gente adulta pueda prestarle tiempo a entretenciones lúdicas, deberán entender que a todos no nos gusta su gris y aburrido sentido de la madurez. A los miedosos de la tecnología habría que recordarles que no todo tiempo pasado fue mejor, que cada generación tiene su forma de entretenerse. Pero si lo tuyo es la preocupación por nuestra deshumanización, mira con más cuidad; en los parques no son zombis los que caminan mirando sus celulares, sino que puedes ver familias, parejas de novios y grupos de amigos que comparten y disfrutan de esto. En cuanto a los que luchan contra los illuminati, tienen que relajarse, porque hay cosas que sencillamente buscan entretener y no son parte de una conspiración reptiliana.


Por mi parte, yo no juego pokémon, principalmente porque no vi la serie y no poseo las expectativas de quienes sí tienen un vínculo emocional con estos bichitos. No obstante, mi esposa sí lo hace, por lo que me ha tocado acompañarla y ver cómo la gente de todas las edades sale a la calle a disfrutar de su afición sin molestar a nadie. Lo único que podría apuntar en contra de los jugadores es que algunos son descuidados, caminan por  la calle ignorando los automóviles, se van a meter a lugares peligrosos solos o se meten en propiedad privada, así que deberían recordar que hay una realidad más allá de las pokeparadas y los gimnasios. Por otro lado, también deben ser más tolerante con los profanos; si le digo paloma a un pidgey o ratón a un ratata, no lo tomen como una especie de insulto.


En resumen, toda esta perorata es para establecer que Pokémon Go es un juego, y nada más. Darle más vueltas es una estupidez improcedente. Así que seamos sensatos y dejemos que la gente se entretenga como les dé la gana sin hacer de esto un drama o una disputa sin sentido. Internalicemos eso de “vive y deja vivir” y apliquémoslo.

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