lunes, agosto 29, 2016

La Rubia Sexy Siempre Muere Primero: Slasher (Parte 2)




Durante varios años nuestra imaginación se vio subyugada por las matanzas llevadas a cabo por asesinos en serie, ya sean reales o imaginarios, pero en 1974 el baño de sangre subió a un nivel superlativo gracias a la cinta Tobe Hooper “The Texas Chain Saw Massacre”, en la cual se da inicio a las escenas de jóvenes destajados por asesinos enmascarados.

Si bien la siguiente película no puede ser considerada de slasher como tal, sí es una influencia de un género que aún estaba en formación. “Las Colinas tienen Ojos” de 1977 del director Wes Craven es una de las películas que lo consagraron como uno de los directores de terror más innovadores. Partiendo de la misma premisa de “The Texas Chain Saw Massacre”: una familia viaja por el desierto de Nevada camino a sus vacaciones en California cuando se encuentra con una familia de caníbales deformes con nombres de planetas. La gente la recibió con sorpresa debido a lo fuerte de sus escenas, pero de inmediato se transformó en un film de culto y que aportó a la imaginería de las siguientes películas que se hicieron acerca de asesinos sangrientos.


Algunos no están de acuerdo con poner a “The  Texas Chain Saw Massacre” como la primera película de slasher, pues no hablamos de un solo asesino, sino de una familia de caníbales en la que Leatherface es sólo una parte del grupo y no el principal villano. Por ello, se toma la anterior cinta como un antecedente antes de la aparición de la obra con que John Carpenter que lo transformaría en un director de culto y que es la primera de slasher en toda regla. “Halloween” es una película independiente de 1978, la cual se rodó con un presupuesto más que ajustado y contó con la actuación de Jamie Lee Curtis, hija del afamado actor Tony Curtis y de la actriz Janet Leigh, la misma rubia que fue asesinada en la ducha de “Psicosis”. Su trama nos habla acerca de un chico de 6 años que en la noche de Halloween de 1963 mata a su hermana mayor a cuchilladas, asesinato por el cual es encerrado en una institución para enfermos mentales. 15 años después, en vísperas de un nuevo Halloween, hay una fuga masiva del manicomio en que se encuentra Michael Myers (nombre del asesino), quien escapa y vuelve al pueblito donde vivía a buscar nuevas víctimas entre los adolescentes del lugar. “Halloween” es una de las cintas de terror con mayor éxito de la década y una de las más baratas. De hecho, muchos salieron de la sala de cine pensando que habían visto un verdadero baño de sangre, cuando en realidad no hay ni una gota de líquido rojo en toda la cinta, pues no contaban con el dinero para hacer esa clase de efectos. Los exteriores se hicieron de madrugada y sin extras, porque no podían contratarlos, y la icónica máscara de Michael Myers se trataba de una de William Shatner con cabello que pintaron con aerosol blanco. Como ven, no se necesita de mucho dinero para hacer un clásico del terror.


“Halloween” termina de establecer totalmente los tópicos que se repetirán en el subgénero, entre los que contamos al asesino psicópata que persigue a un grupo de adolescentes sin que los adultos tengan una intervención significativa en los hechos. Por otro lado, también definió otras cosas, como hacer a John Carpenter uno de los mejores directores de terror de las últimas décadas y a Jamie Lee Curtis la eterna heroína de este tipo cintas, pues dos años después la veríamos escapando de otro asesino.


En 1980 Jamie Lee Curtis desempeña el papel de Kim en la cinta slasher “Prom Night”. Un grupo de niños se dedican a hacerle bulling a otra chica mientras juegan al escondite, lo que provoca un accidente en que la chica abusada pierde la vida. Los bullies deciden mantener en secreto su participación en los hechos, cosa que volverá a atormentarlos en el futuro. Seis años después, los chicos se preparan para el baile de graduación, cuando un psicópata se escapa del manicomio de la ciudad. Entonces, los miembros del grupo de bullies comienzan a ser asesinados uno a uno, como si se tratara de una venganza por lo que hicieron cuando niños. Esta película aporta un nuevo condimento a las matanzas de los slasher, siendo este el sexo adolescente.


Ese mismo año se estrenó otra cinta de slasher que quizá sea la más definitoria del arquetipo de este asesino. Todo ocurre en un campamento de verano para adolescentes a orillas del lago Crystal, el cual se ha encontrado cerrado por varios años debido a unos asesinatos ocurridos ahí. Ahora un grupo de chicos pretende reabrir en centro recreativo, pero empiezan a ser asesinados de forma cruenta por un personaje incognito del cual sólo sabemos su historia y motivos al final. Esta es la historia que nos plantea “Friday The 13th”, del director Sean S. Cunningham, la cual sería la primera de una saga de 12 películas, entre las que habrían varios altos y unos bajos abismales. No obstante, nadie puede desmerecer la creación de uno de los slasher más icónicos del cine, quien puede ser definido como la quintaescencia del asesino sanguinario; Jason Voorhees fue un chico con retraso mental e hidrocefalia que sufrió de los abusos de sus pares y la falta de cuidado por parte de los encargados de campamento, debido a lo cual muere ahogado. Es así que Jason vuelve luego como una especie de zombi con esteroides, imparable y sádico, el cual va adquiriendo su forma más conocida a medida que la franquicia va avanzando. En la primera cinta sólo hace una aparición fugaz, siendo el villano principal de la segunda (1981), donde aparece como un gigante con una máscara hecha con un saco y un machete como arma predilecta; sólo para la tercera película (1982) veremos a Jason con su famosa mascara de hockey. 


Menos conocida que las anteriores, pero aparecida en el mismo 1980 tenemos a “Maniac”, del director William Lusting y con la aparición de Tom Savini. Se trata de una trama más depurada que las anteriores, porque intenta darle un trasfondo a la locura del slasher, que es un veterano de Vietnam italoamericano, quien debido a los abusos de su madre sufre de un trauma que lo lleva a matar mujeres, sacarles la caballera y con ella decorar maniquíes que guarda en su casa. No obstante, conoce a una chica que trabaja como fotógrafa de modas y se siente atraído por su trabajo, entablando una relación con ella, aunque sus demonios harán que todo se vaya al carajo. 


El problema del cine de slasher es que suele caer rápidamente en el cliché, en especial por lo básico de su planteamiento. Esto se comienza ver con el film de 1981 “The Burning”, del director Tony Mayland, en que un grupo de chicos en el campamento le juegan una broma al conserje que se les sale de las manos, terminando con el conserje horriblemente desfigurado debido a quemaduras. Cinco años después, el conserje sale del hospital con la intención de vengarse de todo el mundo por lo que le ha tocado vivir, para lo cual hará uso de unas tijeras de podar. Cómo dije, el exceso de clichés (asesino desfigurado movido por la venganza que quiere matar chicos en un campamento de verano) le jugó en contra a esta cinta.


También de 1981 es “La Masacre de San Valentín”, el cual es un filme canadiense que goza de muy buena acogida entre los fanáticos, en especial en Quentin Tarantino, quien la cataloga como la mejor película de slasher jamás hecha. En pueblo minero hay un accidente que mata a casi todos los trabajadores de un yacimiento; por lo cual, debido a la coincidencia de las fechas, se suspende el baile de San Valentín durante 20 años. No obstante, el nuevo alcalde decide que ya ha pasado suficiente tiempo y quiere recuperar la tradición de la fiesta del Día de los Enamorados, por lo que comienza su organización. El terror se desata cuando las autoridades reciben cajas de chocolate que contienen corazones humanos y con mensajes que amenazan con una matanza desatada si siguen con la idea del baile de San Valentín.


Ahora, en esta verdadera vorágine de sangre de principios de los ochentas tenemos una pijamada. “The Slumber Party Massacre” de Amy Holden Jones nos cuenta acerca de una chica que se ha quedado sola en casa debido a que sus padres están fuera de la ciudad, por lo que decide hacer una pijamada con las chicas de la escuela. Al mismo tiempo, de la cárcel se escapa un asesino serial llamado Russ Thorn, quien tiene el fetiche de matar a sus víctimas con taladros. Es así como este asesino se cebará de unas hermosas adolescentes medio desnudas durante su fiesta.


Una película que, si bien vuelve al lugar común del campamento juvenil, muestra tintes bastantes originales es “Sleepaway Camp” de 1983. Un hombre, sus hijos y su mejor amigo tienen un accidente en un bote en medio de un lago, siendo alcanzados por las hélices del motor de otro bote, muriendo el padre y el chico, sobreviviendo la chica de nombre Angela. Luego, ya de adolescente, la tía que se ha hecho cargo de ella la envía junto a su primo a un campamento, donde la pobre Angela es víctima del acoso de compañeros y de algunos monitores. No obstante, comienzan a ocurrir terribles asesinatos en el campamento, sin haber absolutamente ninguna sospecha de quien sea el culpable. Una película con un final que te dejará la boca abierta.


Y este capítulo empezó con Wes Craven y termina con él. En 1984 Craven toma todo lo que se venía haciendo acerca de los slasher y va un paso más allá, creando uno de los psicópatas ficticios más aterradores del cine. “Pesadilla en la Calle Elm” nos muestra un pueblo apacible que esconde un terrible secreto; un asesino en serie llamado Fred “Freddy” Krueger ha matado casi a una veintena de niños y adolescentes, quedando libre de la cárcel gracias a un tecnicismo legal. Por esto, la gente del pueblo decide tomar la justicia por sus propias manos y queman vivo a Krueger en su casa, mientras este jura que se vengara. Años después, los hijos adolescentes de quienes mataron a Freddy comienzan a soñar con un hombre con un sombrero, un chaleco a rayas rojo y verde y un guante con cuchillas en los dedos que los persigue. Así, en los sueños, Krueger hace realidad su venganza de la forma más cruenta posible.


Acá Wes Craven hace algo que resalta de todo lo que se estaba realizando hasta ese momento, porque, si bien sigue siendo el asesino que ataca adolescentes en busca de venganza, agrega el elemento sobrenatural de que Krueger es una especie de demonio con poder absoluto en los sueños. Eso también da toda una nueva dimensión al miedo, porque dormir no sólo es un placer, sino una necesidad fisiológica básica. Por otro lado, el éxito de Freddy se debe principalmente al actor que lo encarnó, Robert Englund, quien supo darle a psicópata una extraña mezcla de maldad y humor siniestro, lo que lo hizo uno de los personajes más populares del terror de todos los tiempos.
Y nos quedamos hasta acá con los asesinos, dejando para la próxima más historias sangrientas y un muñeco que no tiene nada de tierno.

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