jueves, noviembre 17, 2016

Doctor Extraño: Hechicero Supremo, o una alternativa al LSD



 

Ya con el año presente a punto de abandonarnos, está completa la batería de películas de superhéroes que teníamos anunciadas para este año, por lo menos en lo que tiene que ver con el live action de la industria estadounidense. Y la película que cierra este año es “Doctor Strange: Hechicero Supremo”, de la cual hablaremos hoy.
Como siempre que hago estas reseñas, les advierto a los posibles lectores de que contiene spoilers, así que si no han visto la película y no quieren saber detalles acerca de la trama, les recomiendo que dejen de leer. Hecha la advertencia de rigor, continuemos.

Esta es la 14° película del Universo Cinematográfico Marvel, mostrándonos la historia acerca del origen del mago más poderoso que aparece en los cómics de la Casa de las Ideas: el Dr. Stephen Strange. Todo parte mostrándonos a Strange (interpretado por Benedict Cumberbacht) como un reputado cirujano, arrogante y vanidoso, quien sufre un accidente de automóvil en el que pierde el control motriz de sus manos, cosa que le estropea su carrera. Ayudado en estos momentos por su colega, la doctora Christine Palmer (Rachel McAdams), quien en su momento tuvo un romance con Strange, intenta recuperar la movilidad de sus manos por métodos quirúrgicos, pero al fallar, cae en una profunda depresión y aleja a Christine de su lado debido a que la hace blanco de su amargura. Pero en ese instante se entera de que existe un caso extraordinario de un sujeto parapléjico que consiguió volver a estar totalmente sano, por lo que se acerca a este tipo y él le dice que debe buscar sus respuestas en el Tíbet.


Ya en oriente, Strange conoce a un sujeto llamado Mordo (Chiwetel Ejiofor), quien lo lleva ante La Ancestral (Tilda Swinton), la Hechicera Suprema y protectora de la Tierra ante cualquier amenaza sobrenatural. Ahí, a pesar de su inicial escepticismo, Strange comienza a estudiar las ciencias mágicas, tienen en ello tanto éxito como en la medicina. Es en esto que se ve metido en el conflicto que existe entre Ancestral y uno de sus discípulos llamado Kaecilius (Mads Mikkelsen), quien ha renegado de las enseñanzas de su maestra y busca que el mundo caiga bajo el dominio de una especie de demonio extradimensional  llamado Dormammu. Al final Strange deberá enfrentar a Kaecilius y Dormammu para evitar que la Tierra sea llevada a la Dimensión Oscura.


Esto es a grandes lo que nos muestra este film, que abre todo un territorio inexplorado para Marvel en el cine, ya que hasta ahora la magia y lo sobrenatural apenas había sido mencionado o tratado.
Para entender mejor esta película tenemos que hacer mención al cómic del cual proviene. Dr. Strange fue creado en 1963 por Steve Ditko y Stan Lee, aunque es Ditko quien le da al comic un aspecto lisérgico muy a tono con la psicodelia imperante en la época. En efecto, muchos pensaban que los dibujos de Ditko estaban inspirados en los viajes de ácido, cosa que nunca ha sido probada. No obstante, dentro del universo de Marvel, Strange nunca llegó a la primera línea de sus superhéroes, siendo considerado como uno de los personajes secundarios más importantes de la casa de las ideas, formando equipo con varios otros superhéroes y llegando a ser parte de los Vengadores. En otros medios, Strage tuvo una película para TV en 1978, de las muchas que salieron a la saga del éxito de “Superman”, y una película animada de 2007, siendo las dos totalmente prescindible.


Volviendo al film que se está proyectando en nuestros cines, empecemos por lo bueno. Principalmente se trata de una película medianamente redonda, que si bien tiene algunos vacíos en el argumento, no inciden para nada en el ritmo de la película, que va creciendo hasta que llega a las peleas finales. En cuanto a las actuaciones, Marvel Studios se ha preocupado de contratar actores de probado talento, por lo que, si se les da posibilidad, pueden hacer un muy buen trabajo. Ahora bien, eso de tener la posibilidad de desarrollar a sus personajes es algo de lo que hablaremos luego. No obstante, hay dos puntos destacables en las actuaciones; uno de ellos es el papel protagónico, donde Cumberbacht demuestra nuevamente que no importa el tipo de personaje que le pongan; ya sea un dragón, un detective sociópata funcional, un matemático gay con problema de personalidad o un mago demasiado enamorado de sí mismo; siempre lo hace bien. Por su lado, Tilda Swinton también se lleva sus laurales en su papel, aunque a algunos no les causo mucha gracia que un personaje que en un principio era masculino y parecía ser oriental (eso nunca quedó del todo claro en el comic) fuera reemplazado por una mujer caucásica. A mí personalmente no me molestan estos cambios en algunos personajes, ya que muestran cierta diversidad que es necesaria también el los cómics, a pesar de que esto no haya sido así en el material original. Recordemos que estos personajes fueron creados en épocas donde era impensable que una mujer fuera una sabia hechicera, donde gente de color y orientales sólo cumplían el papel de sirvientes y los hispanos éramos exclusivamente delincuentes.


Ahora, en cuanto a la cinematografía, creo que esto es un punto a parte dentro de lo bueno, pues se trata de la película con la visual más espectacular de todas las que nos ha mostrado Marvel. Si bien algunos efectos tienen un sospechoso parecido a los de “Inception”, acá van varios pasos más allá, mostrándonos escenas en que nos llega a dar vértigo mirar la pantalla (me imagino que verla en 3D debe ser todo un viaje). Y es acá donde se hizo el mayor acercamiento al cómic original, plasmando la psicodelia de Ditko en los viajes astrales de Strange.


Ahora, en cuanto a lo malo, hay problemas que se vienen repitiendo una y otra vez desde que Disney se hizo cargo de Marvel y que, debido a la ciega complacencia de algunos, no van a cambiar. En primer lugar, hay varios personajes que están muy débilmente desarrollados, a pesar de ser llevados por excelentes actores. Este es el caso de Rachel McAdams como la doctora Palmer, quien se supone que es el interés amoroso de Strange, pero cuya incidencia en la trama es nula, como si estuviera ahí para cumplir con que el héroe tiene que tener una chica porque así debe ser. El otro que se va diluyendo a lo largo de la película es Mordo, quien al principio parece un tipo muy seguro en sus ideales, pero se va transformando rápidamente en un quejumbroso que no puede encajar que las cosas no sean como él creía. Además, su escena post créditos, en que se revela como villano, es burda porque su transformación en malvado es pueril, como un adolescente que decidió ser rebelde porque descubrió que mami no era tan santa.

 
En los dos casos antes nombrados se desaprovechan grandes actores, pero en el siguiente la verdad es que es casi criminal lo que hacen. Mads Mikkelsen es uno de esos actores que hacen mucho con poco, pues no recuerdo ningún papel en que lo haya visto ser extremadamente histriónico; pero con leves gesto de su cara de piedra e impostaciones de su voz nos puede transmitir más que muchos otros de sus colegas. Ahora, si tienes un actor como Mikkelsen para interpretar a tu villano ¿Cómo mierda crean un papel tan intrascendente y genérico como Kaecilius? Está bien, no quisieron quemar todos los cartuchos y buscaron a un malo de segunda línea del cómic de Dr. Strange para usarlo en la película, pero el trasfondo que le dieron es malísimo, tanto que ni el buen Mikkelsen pudo hacer algo por darle un poco de credibilidad. Sencillamente se suma a la larga lista de villanos sin importancia que pone Marvel en sus películas, acompañado de Ultrón, Zemo, Chaqueta Amarilla y un largo etc.

¿Sabrá que existen gotitas para los ojos?

Y nuevamente tenemos el humor bastante sonso que se empecinan en poner en sus películas, como si Marvel estuviera obsesionado por demostrar que todos sus héroes son tan cool como para hacer bromas hasta en el momento más tenso. No es que me moleste un toque de humor para matizar el tono de una película, pero eso debe hacerse en el momento adecuado y de forma inteligente. Hagan un ejercicio e imaginen que William Friedkin hubiera decidido poner pequeños chistes blancos en algunas escenas de “El Exorcista” para liberar la tensión del público ¿Creen que hubiera funcionado? Bueno, acá la situación no es tan impensable como mi ejemplo, pero hay casos en que los chistes de esta película me sobrepasan. Me pareció innecesaria la broma del internet, la relación en Wang y Strange llegó a divertirme un poco, pero que en el primer enfrentamiento entre Kaecilius y el Doctor estos hagan juegos de palabras tontos me pareció demasiado. Ahora, la Capa de Levitación igual no me gustó, aunque fue mi esposa quien mejor exteriorizó lo que estaba pensando cuando dijo: “Se parece a la alfombra de Aladdin”.


Tirando la línea para la suma y resta, esta película es entretenida y visualmente impresionante, pero bajo ningún punto de vista es la mejor de Marvel. Ahora, el famoso 95% que le dio Rotten Tomatoes antes de que a película se estrenara me parece ya un chiste, un barómetro que para mí no tiene ninguna validez. No obstante, vale la pena sin lugar a dudas ir a ver esta película, aunque si la vez en 3D es mejor llevar una bolsa para el mareo por si acaso.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario