viernes, noviembre 11, 2016

Robert A. Heinlein: El Decano de la Ciencia Ficción



 



Hace tiempo que quería escribir acerca de este autor, pero tenía que dejarlo postergado por diferentes razones. No obstante, hoy, en que aún nos estamos haciendo a la idea Trump como presidente electo de Estados Unidos, creo que es pertinente hablar de uno de los escritores de ciencia ficción que más polémica ha causado debido a sus posturas políticas; hablemos de Robert A. Heinlein.

Robert Anson Heinlein nació el 7 de julio de 1907 en Butler, Missouri, siendo hijo de un contador de ascendencia alemana y de un ama de casa. Se crió en Kansas City, que es parte de la región conocida como la banda bíblica en Estados Unidos debido a la gran cantidad de fundamentalistas cristianos que vive en esa zona. Esto le marcó mucho en su forma de pensar, cosa que luego se vería en sus obras.
Buscando un mejor futuro y al mismo tiempo queriendo servir a su país, Heinlein entró a la academia naval de Annapolis, graduándose cómo oficial naval y siendo destinado a servir en el portaaviones más moderno de la Marina de Guerra de Estados Unidos, el Lexington, donde cumplió funciones como encargado de comunicaciones. No obstante a que sentía una verdadera vocación por la carrera militar, está se vio trunca en 1934 debido a que contrajo tuberculosis, la cual lo tuvo mucho tiempo hospitalizado y provocó su dada de baja de la naval por problemas de salud.


Luego de terminada su carrera militar, Heinlein estudió física y matemáticas en la Universidad de California, aunque no terminó su post grado, pues se vio interesado en otra opción de servicio a su país: la política. Trabajo en la campaña para gobernador de Upton Sinclair, un escritor socialista que intentaba mejorar las cosas en California durante la Gran Depresión, elecciones que perdió. Por su lado, Heinlein también se presentó a candidato a la Asamblea Estatal de California, pero falló.
Heinlein, contando únicamente con la pensión que recibía de la marina y cargando con un segundo matrimonio que cada vez parecía ir peor, en especial por el alcoholismo de su mujer, debía encontrar algo rápidamente que encausara su vida, le diera dinero y satisficiera su deseo de hacer algo de significancia. Para beneficio de la literatura dio con la ciencia ficción. Heinlein publicó su primera historia corta en la revista de pulp Astounding, la cual se llamó “La Línea de la Vida”, en que un científico crea una máquina capaz de calcular el tiempo de vida de las personas.


Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial Heinlein intentó volver al servicio naval, pero su salud no se permitió, por lo que se contentó con servir a su país en casa, trabajando para la marina como ingeniero civil en la “Naval Air Experimental Station”, un laboratorio de materiales cerca de Filadelfia. Ahí conoció a química de nombre Virginia Doris Gerstenfeld, con la cual entabla una amistad y que luego llegaría a ser su tercera y definitiva esposa, además del modelo que tomaría para los personajes femeninos de sus historias.


Terminada la guerra, Heinlein busca la forma de volver al mundo de la literatura, lo cual logra con cierta facilidad, ya que en su primera incursión se había hecho un nombre en el género de la ciencia ficción y en las revistas de pulp especializadas. No obstante, en esta ocasión Heinlein apuntó a más y logró colar sus cuentos en una de las revistas más prestigiosas de la época, la Saturday Evening Post, con lo que logró que sacar a la ciencia ficción de su nicho para ser reconocida como un género literario con méritos artísticos propios. Es por esto que Heinlein es reconocido hasta la actualidad como el decano de la ciencia ficción.


Mientras tanto, la bomba atómica y la Guerra Fría fueron temas que tuvieron muy preocupado a Heinlein a finales de los cuarenta y en los cincuentas. Su pensamiento político, en un momento más alineado con la izquierda, cambia y se asienta sobre tres pilares: el militarismo, el anticomunismo y el individualismo. Esto se hace patente es su novela más famosa, la que publica en 1959, “Tropas del Espacio”, la cual escribió como respuesta al movimiento pacifista en Estados Unidos. Este libro le valió a Heinlein ser considerado un apologista del fascismo.


No obstante, este ultraconservador anticomunista, sin proponérselo, se transformó en el gurú del movimiento hippie. En 1961 publica “Forastero en Tierra Extraña”, novela en la que habla de un chico humano que es criado por marcianos, por lo que es ajeno a nuestras convenciones culturales y morales. Este chico se ve inmerso en varios complots una vez que vuelve a la tierra, pero es ayudado por un escritor hedonista, tratando de enseñar lo que aprendió de los marcianos y fundando una religión de tipo comunal, incluso en lo que concierne al sexo, lo que provoca un escándalo de grandes proporciones. Este libro le trajo a Heinlein toda una generación de inesperados admiradores dentro del movimiento hippie, lo cual nunca acomodó a este conservador.


Heinlein siempre tuvo muy buenas relaciones con sus colegas, a quienes les reconocía sus méritos artísticos aunque no compartiera sus ideas. Mantuvo cierto grado de amistad con los otros dos grandes de la ciencia ficción; Isaac Asimov y Arthur C. Clark, además de contar con la admiración de escritores de generaciones posteriores. En este contexto, una de las amistades más improbables que sostuvo Henlein es la que le unió con Philip K. Dick, quien es el gran representante de la contracultura de izquierda en la ciencia ficción. No obstante, a pesar de encontrarse en las antípodas ideológicas, ambos se conectaron a un nivel artístico y humano que les ayudó obviar sus diferencias. Heinlein ayudó a Dick con sus problemas de dinero y éste le dedicó a Heinlein uno de sus libros.


Durante los 70’s y 80’s Robert Heinlein continuó trabajando en sus novelas y prestando asesorías, dentro de la cuales una de ellas fue el comité que ideó el proyecto de defensa antimisiles que impulsó el gobierno de Reagan y que fue llamado Guerra de las Galaxias. No obstante, ya desde mediados de los setenta su salud viene en declive, su producción literaria fue más espaciada en el tiempo durante estos años, aunque siguió publicando hasta poco antes de su muerte, la cual ocurrió el 8 de mayo de 1988 mientras dormía. Heinlein en sus últimos años había sufrido de las complicaciones de un enfisema debido a su tabaquismo.


Cuando hablamos de la obra de Heinlein como escritor, lo primero que debemos tener presente es que es uno de los primeros que se toma la ciencia ficción en serio y se desprende de los clichés que se habían establecido a principios del siglo XX. Cuando lo imperante esta la space opera y los científicos locos, Heinlein crea un concepto totalmente nuevo que fue definido como ciencia ficción social. Esto es pensar en el avance científico e imaginar cómo este afectaría nuestra forma de vida ¿Podemos mantener vigentes tozudamente paradigmas morales si la ciencia los deja obsoletos? ¿Es nuestra democracia moderna el sistema que nos permitirá vivir en paz con nuestros semejantes, o deberemos recurrir a otras variantes debido a los desafíos que nos depara el futuro? ¿Qué prevalece, el bien común o el deseo individual de superación? Esas son algunas de las preguntas de las que nos enfrenta Heinlein en sus libros.


Pero Heinlein tuvo muchos detractores, en especial debido a su novela “Tropas del Espacio”, donde nos muestra un futuro en que el gobierno de la tierra está dominado por los militares, donde la democracia sigue existiendo, pero para ser considerado ciudadano se debía servir por un tiempo en el ejército. Esto hace que se acuse a Heinlein de militarista y fascista, epítetos que fueron dados de forma demasiado rápida por la crítica. Si bien tenía una especial admiración por la milicia y creía que tener un ejército fuerte ayudaría a Estados Unidos a ganar la Guerra Fría, nunca pensó que los estados totalitarios, como el fascismo o el comunismo, permitieran el desarrollo integral de las personas.


Por otro lado, hubo temas que fueron tocados por Heinlein en su obra y que no cuadraban con su perfil de conservador, como lo es la libertad sexual, la cual fue adoptada por los hippies con el nombre de amor libre. Heinlein era un sujeto muy lúcido y entendía que el paradigma monógamo era sólo una convención social y no una norma natural, la cual cambiaría según la sociedad cambiara. También fue totalmente contrario al racismo, mostrando esto de la mejor forma que un escritor debe usar: poniendo personajes de color u orientales como protagonistas de sus historias. Tampoco tuvo empacho en mostrar a las mujeres como personajes fuertes, rehuyendo del típico cliché de la damisela en peligro.


En cuanto a qué leer de la obra de Heinlein, la verdad es que hay mucho de donde escoger, tanto novelas, cuentos, series de aventuras juveniles, poesía y libros de no-ficción. Aparte de las ya mencionadas “Tropas del Espacio” y “Forastero en Tierra Extraña” podemos recomendar “La Luna es una Cruel Amante”, en que nos relata cómo las colonias penitenciarias lunares luchan por su independencia; “Puerta al Verano”, donde trata de la criogenia y de viajes en el tiempo; “El Número de la Bestia”, en que toma el famoso 666 y lo asocia con universos paralelos; o “The Puppet Masters”, con parásitos del espacio dominando la mente de los humanos.


Por desgracia, si se desea buscar versiones cinematográficas de las historias de Heinlein, hay muy poco de donde elegir. Las películas basadas en Heinlein son:
- “Destino: La Luna” de 1950 nos narra cómo sería la primera misión tripulada a nuestro satélite. No está basada en ninguna historia, sino que Heinlein participó en la confección de su guión.

 
- “Proyecto Base Lunar” de 1953 trata acerca de los preparativos y dificultades que deben enfrentar los americanos para instalar una base en la Luna.


- “The Brain Eaters” de 1958 está basada en “The Puppet Masters”, siendo una de las primeras incursiones de Leonard Nimoy en el cine.


- “The Puppet Masters” de 1994 es, obviamente, una adaptación moderna de la novela homónima de Heinlein.


- “Tropas del Espacio” de 1997, que fue dirigida por Paul Verhoeven y trata de ser más una crítica que una adaptación fiel a la novela más famosa de Heinlein.


- “Predestination” de 2014, un film australiano basado en la historia corta “All You Zombies”, en la que se toca el tema de los viajes en el tiempo.


Como hemos visto, se pueden decir muchas cosas de Robert A. Heinlein, pero nunca que fue un mal escritor o que no estuvo comprometido con sus ideas. Y quizá uno de los mayores atractivos de su obra es su incorrección política, demostrando sus convicciones como artista. Por otro lado, gracias a él la ciencia ficción se puso los pantalones largos, entendiendo que esto no se trata de monstruos espaciales, científicos locos o robots asesinos, sino de imaginar futuros posibles, ya sean estos aterradores o hermosos. Es por ello que Heinlein fue reconocido por sus pares como el decano de la ciencia ficción y por lo que es menester que conozcas su obra.

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