jueves, marzo 02, 2017

De 1 a 10 ¡Qué tan Estúpido es?: Hipótesis de los Antiguos Astronautas (Parte 2)


La semana pasada publiqué unartículo acerca de la hipótesis de los antiguos astronautas. Inocentemente nunca pensé que se transformaría en una enorme piedra que cayó al agua y creo una gran onda expansiva. Por muy lejos, este artículo es el más leído de este blog, siendo al mismo tiempo una de las que más produjo anticuerpos en los lectores. La verdad es que sabía que estas teorías han ganado mucha popularidad, especialmente debido a los programas que aparecen en History Channel (un canal que supuestamente se dedica a la divulgación científica), pero mucha de las reacciones llamaron mi atención por el grado de tergiversación que en algunas cabezas existe acerca de este tema. Es por ello que me veo impulsado a escribir una segunda parte para puntualizar ciertos datos y cerrar con esto.

Hubo un comentario en especial que llamó mi atención de todos los que recibí, siendo el siguiente:

 “Al escritor lo invito a que con rigor, demuestre que lo que escribe tiene algún rigor, no científico, pero si por los menos de ingeniería. Por ejemplo: demuestre que existe forma el día de hoy, de construir un Machupichu (Perú), de llevar piedras perfectamente cortadas, de 500 toneladas cada una, a la cima de una montaña, para construir una ciudad, que lleva mas de dos mil años, cuando las construcciones de muchos ingenieros (no todos), solo duran 20 años. Demuestre que hay forma de encajarlas perfectamente y que no quepa una cuchilla entre ellas: NO hay forma. Demuestre que las construcciones de Pumapunku en Bolivia, se pueden cortar al dia de hoy con lo mas moderno que tenemos: corte laser o corte de diamante. NO es posible. Demuestre que la precisión que tiene la construcción y la alineación de las piramides de egipto se puede lograr hoy. NO se puede. Entonces aparte lo famosos que se pudieron hacer las personas o no famosos, o del dinero que pudieron acumular o no, existen conocimientos, tecnicas, destrezas habilidades que aun no tenemos, y que son evidencia perfecta de inteligencias superiores, o no escucho de los planetas que se encuentran a 40 años luz de nuestro planeta y que segun la NASA, cumplen las condiciones para alojar vida. ¿Somos tan egoistas de prentender todo un universo para nosotros solos? para difamar y destruirlo?”

He transcrito textualmente el comentario de un lector que no se identificó, aunque su nombre es menos interesante que lo que nos plantea.
Debo reconocer que eso del rigor ingenieril me dolió, pues estudié ingeniería; no obstante, es algo más que el simple amor propio lo que me lleva a contestar, pues en lo que escribe se puede ver las típicas aseveraciones que hacen los promotores de este tipo de teorías y que la gente repite sin saber si son ciertos o no. Acá la persona del mensaje dice que no hay manera de explicar la construcción de Machu Picchu a no ser que fuera gracias a la intervención de extraterrestres, enumerando una serie de hechos que demuestran que los incas no eran capaces de construir esta maravilla del mundo moderna. El problema es que muchas de estas afirmaciones son falsas.


Primero, se afirma qué es imposible subir piedras de 500 toneladas a la cima de la montaña en que se construyó la ciudadela con los medios que contaban los incas, lo cual es verdad… más o menos. Los incas no perderían el tiempo trasladando piedras de ese tamaño de la parte baja, pues en verdad ellos extrajeron el material de construcción de una cantera que se encuentra en la misma cima, además de que la piedra más pesada que se usó no pasa de las 20 toneladas. El otro detalle en que falla nuestro amigo creyente es en decir que Machu Picchu tiene más de 2.000 años, pues su construcción empezó 100 años antes de la llegada de los españoles, por lo cual sólo tiene 600 años. Por otro lado, los científicos tienen bastante claro cómo se cortaron las rocas, ya que han encontrado piedras-martillo (piedras más duras que permitían desgastar la roca más blanda), cinceles de bronce o cobre  y arena usada como abrasivo para pulir las caras. Y ya sé que muchos dirán que es demasiado trabajosa la construcción usando esas herramientas tan rústicas, pero es por ello que el trabajo de los incas nos debería llenar de admiración, pues a pesar de todo, lograron poner esa maravillosa ciudad en los cielos.


Ahora, en cuanto a Puma Punku, es un complejo de templos que se encuentran en la cercanía de Tiahuanaco, Bolivia, y nuevamente muchas de las cosas que los expertos en astronautas ancestrales dicen son falsas. En el programa “Alienígenas Ancestrales” de History hablan de que las piedras de granito o diorita usadas en Puma Punku son imposibles de modelar con los métodos usados por los pueblos antiguos, lo cual no es cierto, pues en Machu Picchu lo hicieron y los egipcios en su momento esculpieron la diorita (una de las rocas más duras que se conocen). No obstante, el caso de Puma Punku es totalmente diferente, pues las piedras usadas son arenisca y andesita, las cuales son mucho más fáciles de esculpir, pudiéndose lograr superficies lizas sólo con el uso, nuevamente, de piedras-martillo, arena como abrasivo y cinceles de cobre, pues se han encontrado varios moldes de vaciado de cobre en la zona para la confección de estas herramientas. Las piedras no fueron levitadas, como asevera Däniken y compañía, porque tienen marcas del arrastre y los lugares en que se fijaron las cuerdas con que esto se hizo; además que los ángulos rectos no son ninguna maravilla, pues con una simple escuadra podían conseguirse.


El otro gran caballito de batalla de los fanáticos de los antiguos astronautas es la supuesta alineación estelar de estos monumentos “imposible de realizar en la actualidad” según el amigo sin nombre que escribió el comentario. Pues para su información, eso se puede hacer con instrumentos modernos hace varios siglos, siendo posible crear trazados alineados con cualquier estrella, planeta o constelación usando un teodolito (instrumento usado en la topografía) que esté diseñado para tal menester. Sin embargo, en cuanto a los conocimientos astronómicos de nuestros antepasados, eran especialmente avanzados, pues ellos dependían en su vida diaria de entender cómo funcionaban los movimientos de los astros. Los pueblos antiguos necesitaban tener esos conocimientos para saber cuándo comenzaban las estaciones, qué día correspondía a una de sus fiestas sagradas y para registrar de forma sistemática el paso del tiempo.

Teodolito del siglo XIX
Y como es costumbre, los teóricos de los astronautas eligen con pinzas las supuestas pruebas que demuestran lo que ellos desean creer, dejando de lado todo aquello que es realmente importante y subestimando de forma irrespetuosa las capacidades de los pueblos de la antigüedad, en especial si estos no son caucásicos; pues no es ningún misterio que esta teoría está matizada por un racismo pasivo, ese que no proclama la superioridad de los blancos, pero sí la inferioridad de los pueblos morenos. Obviamente, ninguno de ellos le dirá al público que la más grande maravilla de Machu Picchu es realmente su sistema de drenaje, el cual es extremadamente ingenioso y útil para evacuar las aguas que cada año caen torrencialmente sobre la cumbre de la montaña; hablar de esto, que es una técnica totalmente terrenal y no implica el uso de ninguna tecnología avanzada alienígena, es demasiado poco glamoroso.


Por ahí alguien también mencionó Mohenjo Daro, las ruinas de una ciudad en el valle del Indo que es una de las semillas de la civilización en la India. Según los seguidores de la teoría de los astronautas, esta ciudad fue destruida por la explosión de una bomba nuclear en la antigüedad, hecho que dejó residuos radiactivos en las osamentas encontradas en las ruinas; además que estaría en consonancia con un relato contenido en el Mahabharata, la gran obra épica de la literatura india, en el cual se habla acerca de una especie de arma del juicio final que fue usada en una guerra y que cumple exactamente con las características de una explosión nuclear.


Ahora, estas aseveraciones son muy espectaculares, pero totalmente falsas. Se dice que fueron unos investigadores rusos los que descubrieron las trazas radiactivas, pero no hay ninguna organización de estudios arqueológicos, ya sea privada o estatal, que apoye estas teorías. De hecho, las ruinas de Mohejo Daro son muy llamativas, porque en ella no encontramos ninguna característica que indique que existía algo así como una casta gobernante en la ciudad, siendo todos los recintos similares. En cuanto a una explosión, no hay verdaderos vestigios de una devastación como la que se podría esperar para un evento de esas características, siendo las ruinas de la ciudad similares a todas aquellas que datan de hace milenios y que han tenido que sufrir los rigores del paso del tiempo. Además, supuestamente ese ataque con armas nucleares debió matar instantáneamente a los habitantes de la ciudad, pero los hallazgos no muestran ninguna mortandad generalizada, ya que los cuerpos han sido encontrado en distintos estratos geológicos, por lo cual proceden de diferentes épocas.


En cuanto a los mitos, es muy fácil ver cosas donde nos las hay, o inventarlas de ser necesario. Este es el caso de Mohenjo Daro, en el que se cita una supuesta parte del Mahabharata, la cual usa un lenguaje extrañamente moderno. El fragmento es el siguiente:

Un solo proyectil cargado de todo el poder en el Universo... Una columna incandescente de humo y llama tan brillante como 10.000 soles, se elevó en todo su esplendor... era un arma desconocida, un rayo de hierro, un gigantesco mensajero de la muerte que se redujo a Ceniza toda una raza.Los cadáveres estaban tan quemados que eran irreconocibles. Se les cayó el pelo y las uñas, la cerámica se rompió sin causa aparente, y los pájaros se pusieron blancos.Después de unas horas, todos los alimentos estaban infectados. Para escapar de este fuego, los soldados se arrojaron al río.

¿Saben lo maravilloso de todo esto? Pues es que en ninguna de las traducciones reconocidas del Mahabharata aparece un texto ni similar al que he citado. Sencillamente alguien se lo inventó de manera que sonara con un lenguaje que pareciera antiguo, pero lo suficientemente sugerente como para que el presunto lector viera claramente que se estaba hablando de un arma nuclear arrasando una antigua ciudad de la India.

Vimana o Carro de los Dioses Hindúes imaginado como OVNI
Así, se podría escribir un libro completo con argumentos científicos que refuten las afirmaciones de los teóricos de los viejos astronautas, pero esa no es mi intención; sino más bien entender cuál es modus operandi de estos charlatanes (no me refiero a quienes comentaron mi publicación anterior, sino a los promotores de estas ideas) a la hora de vendernos sus mentiras. Primero, nos cuentan la historia, pero no completa y con varios cambios, así hacen creer al público que las construcciones de nuestros antepasados son imposibles de construir con las técnicas y tecnologías desarrolladas por ellos. Después, lanzan un hecho poco probable como una verdad absoluta que nadie puede refutar, como que en Machu Picchu no se puede introducir un cuchillo entre piedra y piedra (no sé qué investigador se dio a la tediosa tarea de ver si entraba o no una hoja en cada junta de la ciudad), que las piedras son demasiado grandes y pesadas para ser movidas por trabajadores humanos, que no contaban con las herramientas necesarias, o cualquier otra cosa que no tiene más peso que el de la supuesta expertise de quien lo dice. A reglón seguido continúan con citas acerca de leyendas, libros sagrados, estudios científicos o publicaciones que son inexistentes o están tergiversadas para que se adecúen a sus postulados. Al final, para asegurarse en el caso de que alguien ponga en duda estas aseveraciones, el teórico de los astronautas dejan en claro que la ciencia oficial niega lo que ellos dicen porque están cegados por su soberbia intelectual, o que existe una conspiración para ocultar esta verdad al público en general.



Así, hay gente que cree en esto porque no se imagina que en canales que supuestamente son serios se estén diciendo patrañas. Obviamente, estas personas de buena fe nunca imaginan que unos estafadores aparecen en televisión diciendo que extraterrestres vinieron hace muchos siglos e instruyeron a nuestros antepasados para crear grandes civilizaciones, mintiendo y ocultándoles la maravillosa historia de cómo hombres como cualquiera de nosotros salieron de las cavernas y fueron capaces de elevarse por sobre sus propios miedos y falencias para cumplir su sueños de tocar las estrellas.

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