viernes, marzo 10, 2017

La Última Batalla de un Héroe: Logan


Recuerdo que una de las frases que más me gustó de la película “Rocky Balboa” de hace algunos años es esa que un comentarista de la pelea final hace: “A todo gran guerrero siempre le queda una última pelea en su interior”. Este fin de semana, mientras veía “Logan” esas líneas sonaron en mi cabeza durante toda la película.
Desde ya les advierto que esta reseña de “Logan” va a contar con varios spoilers, así que si no la han visto, puede que no quieran seguir leyendo. Por ello, si han decidido no continuar, sólo les diré que la película es totalmente recomendable y deben ir a verla al cine cuanto antes.

Desde el momento en que supe que esta sería la última película en que Hugh Jackman interpretaría a Wolverine, lo único que deseaba era que por una vez hicieran lo correcto con la franquicia de los mutantes de Marvel y le dieran a Jackman la despedida que se merece después de estar 17 años encarnando a uno de los personajes más populares de los X Men y del universo de la Casa de las Ideas en general. El sábado en la noche, después de estar abstraído durante más de dos horas en la sala de cine, pude decir al salir del cine que esta era la mejor y más digna manera de cerrar el ciclo de Jackman.


¿Y qué es lo que nos plantea esta cinta? Pues nos da una mirada al ocaso de dos héroes, quienes son humanizados de la forma más cruda que se nos puede mostrar: envejecen. En 2029 (uno especialmente carente de excesivos detalles futuristas) Logan ahora es un conductor de limosinas en la ciudad de El Paso, viejo, hastiado y mostrando signos de que sus poderes de regeneración están fallando. No obstante, Logan guarda un secreto en medio del desierto mejicano, siendo éste el paradero de Charles Xavier, quien ahora con más de 90 años y mostrando un avanzado cuadro de senilidad, se ha transformado en un peligro para todos quienes le rodean, ya que ha perdido la capacidad de controlar sus poderes psíquicos, por lo que sufre ataques en los que es capaz de matar a todas las personas que estén a varios kilómetros a la redonda… cosa que ya ha ocurrido con terribles consecuencias.


En medio de este escenario cargado de tristeza, aparece el tercer miembro del trío que terminará protagonizando esta historia. Se trata de una pequeña chica, como de unos 11 años, que aparece misteriosamente en compañía de una mujer mexicana, las cuales están siendo perseguidas por unos mercenarios ciborgs. Al final, la chica resulta tener los mismos poderes regenerativos que Logan y sus garras de adamantium, aunque repartidas de diferente forma, pues dos salen de sus nudillos y una en cada uno de sus pies. Así, Logan, Charles y Laura (o X-23) emprenden un viaje hacia el norte, escapando de los ciborgs para alcanzar un supuesto lugar de acogida para mutantes.


Así, el clásico planteamiento de las películas de superhéroes de los últimos años, donde se juega el futuro del planeta y en que los protagonistas deben enfrentarse a un villano muy malvado, el cual no tiene más justificación para sus acciones que su propia maldad; acá se cambia por una mezcla de road movie y western, donde lo grandilocuente es reemplazado por un relato intimista, en que podemos ver las fortalezas y debilidades de estos personajes que conocemos muy bien, pero que ahora enfrentan los problemas de la edad avanzada.


Y el trato de la vejez es lo que más elogio en esta película, siendo este descarnado y sin guardarse nada. Muchas veces me ha pasado que he ido al supermercado y cuando paso por el pasillo en que venden pañales, siempre me ha llamado mucho la atención ver que en los envoltorios de pañales para adultos suelen mostrar la imagen de ancianos de muy buen traer, felices y sonrientes. Seamos honestos, si necesitas usar algo para no mearte en los pantalones, es muy probable que tu realidad sea totalmente opuesta a lo que muestra el envase de esos pañales. Y esto lo saco a colación porque “Logan” se encarga de desechar cualquier concepción idealizada de la senectud, mostrado lo molesto, triste y desolador que puede ser hacerse viejo. Por un lado está Logan, quien sufre de diferentes achaques ya que su factor regenerativo está fallando; pero quien nos demuestra realmente la peor cara de la vejez es Charles Xavier, un hombre que siempre ha sido mostrado como una de las mentes más brillante del universo Marvel, pero que ahora lo vemos reducido a un anciano que apenas puede reconocer a sus cercanos.


Así, esta película está dispuesta desde el principio a romperte el corazón y a destrozar tus ilusiones. Envejecer es una mierda, no importa quien hayas sido de joven, ya seas un telépata poderoso o un rebelde con garras de adamantium. Y la muerte tampoco tiene que ser como la imaginamos para nuestros héroes: épicas, llenas de significancias y en las que pueden decir su última frase para el bronce. No, acá la, la muerte es tal cual, cruda, sin florituras ni romanticismo, sólo la de un anciano que apenas puede recordar que perdió el control y mató a los seres que amaba, o la de un hombre que sólo al final del camino siente por un momento la alegría de ser padre, esa sensación de haber dejado algo tras de sí.


Pero no todo es pena e introspección, pues el film esta regado de sangre como ningún otro antes. Por fin vemos lo que puede hacer Logan con sus garras, lo que realmente es Wolverine en su modo berserker. Si sientes dolor empático, puede que esta película no sea recomendable, pues desde la primera escena vemos violencia y sangre a destajo. No obstante, esta violencia no es para nada gratuita, sino que va en consonancia con lo que la película nos plantea, dando un realismo desgarrador a una premisa que por naturaleza se aleja del realismo: sujetos con súper poderes.


Y una buena historia, apropiadamente ambientada, debe de contar con buenas actuaciones, y en esto se destaca de sobremanera la cinta. Hugh Jackman ya está más que compenetrado con su papel de James Howlett, pero en esta ocasión lo lleva a una dimensión nueva, pues podemos notar perfectamente como el hombre está roto, cansado de una vida que ha durado más de lo que debería y en la que ha visto morir demasiada gente, ya sea por su propia mano o por tener cercanía con él. Por su lado, Patrick Stewart nos rompe el corazón con su representación de un Xavier extremadamente frágil, tanto de mente como de cuerpo, haciendo una total contraposición con lo que hasta ahora habíamos visto del personaje. Y la tercera pata de este trípode es Dafne Keen, de apenas 11 años, quien interpreta a la perfección a Laura, esa chica salvaje que recién está conociendo el mundo, después de estar toda su vida encerrada en un laboratorio; que conoce a este par de viejos, uno bonachón y que desea cuidarla, mientras que el otro es un cascarrabias quien resulta ser lo más cercano a un padre que ella podrá tener.


Y en el otro bando encontramos a los villanos. Tenemos en primer lugar a Donald Pierce, un ciborg con la mano robótica que es la primera cara que vemos de los malos, quien es encarnado por el actor Boyd Holbrook, que es lo suficientemente desagradable como para que el espectador sienta la animadversión que debe haber por un villano. Luego conocemos al doctor Zander Rice, el típico científico sin escrúpulos y frío que es interpretado por el actor Richard E. Grant, a quien he visto en muchos otros papeles y debo decir que en esta película no se le saca suficiente provecho, pues es un excelente actor. A estos hemos de sumar a X-24, un clon adulto de Logan que muestra toda la ferocidad que pudo haber desarrollado Wolverine si todo rastro de humanidad se le hubiera extirpado; no obstante, este personaje me pareció innecesario, pudiendo incluso ser reemplazado por Sabretooth, cosa que hubiera sido un interesante cierre de un círculo.


Ahora, hay ciertas cosas que he leído o visto en Youtube acerca de la película con las cuales tengo ciertas diferencias. He escuchado en varias críticas que la película es lenta, que le cuesta despegar y que en algunos momentos se vuelva demasiado lenta, en especial en la parte en que el trío hace un alto en su viaje para cenar con una familia de campesinos. La verdad es que en ningún momento sentí que la película era lenta, sino que se tomaba su tiempo para establecer la situación y psicología de los personajes. Por desgracia, el cine moderno ha malacostumbrado al público con montajes vertiginosos que muchas veces no se dan el tiempo de profundizar en el argumento y darle un trasfondo apropiado.


Por otro lado, el día en que estaba en el cine, unos chicos sentados en la fila de atrás discutían acerca de los parecidos que tenía la película con el cómic “Old Man Logan” del escritor Mark Millar, lo cual se repite constantemente. La verdad es que la cinta sólo se inspira en la obra de Millar de manera muy lejana, siendo las dos historias diferentes con algunos puntos en común, como lo son la edad avanzada de Logan y el ambiente de western. Siendo honesto, creo que la película supera por mucho en complejidad y calidad artística a “Old Man Logan”.


Otra queja que he escuchado es lo poco que se nos cuenta de los hechos acaecidos antes del film, como los pormenores del incidente en que Xavier mata a los X-Men y a un montón de gente en las cercanías de su escuela. No obstante, dejar eso sólo en insinuaciones más o menos claras es algo muy inteligente, ya que la nula continuidad de la saga de los mutantes de Fox ha producido un enorme caos en cuanto a cómo ordenar las películas. Si “Logan” tiene menos relación con los hechos que la preceden es porque así puede calzar sin problemas, no importando mucho lo que otros productores pongan antes de la historia que relata.


Así, trazando la raya de la suma, tenemos una película redonda, muy bien planteada por el director James Mangold, transformándose en la mejor de la saga de los X-Men, y encumbrándose a la lista de las mejores películas que se han hecho acerca de superhéroes. En un género donde las fórmulas probadas se imponen, donde se castiga la originalidad y el deseo de hacer algo diferente, “Logan” llega y demuestra que existen muchas formas de contar una historia, que no es necesario recurrir a un humor infantil para agradar al público; que es mejor hacer una película comprometida e interesante con clasificación “sólo para adultos”, a una pusilánime y descafeinada “todo espectador”. Además, se da el trabajo de despedir al actor que durante más tiempo ha encarnado a un superhéroe de la mejor manera posible. Tanto Hugh Jackman como James Howlett tuvieron un final digno y nos sacó más de una lágrima, cosa que muy pocas películas logran: traspasar la emoción al público.

“Logan” no es una buena película de superhéroes, ni un buen western o road movie; es simple y llanamente una excelente película, sin apellidos; pues como obra fílmica a cruzado los límites de los géneros en cuanto a calidad.

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