miércoles, abril 12, 2017

FUCK MEEEEE!!!!!! Posesiones Demoniacas y Exorcismos en el Cine (Parte 3)


Debido a mi sobrecarga de trabajo, he estado publicando con menos asiduidad, pero hay cosas de las que tenemos que seguir hablando, siendo una de ellas el recuento de posesiones y exorcismos en cine, así que acá les traigo lo que siguió después de la aparición de “El Exorcista II”.
Como era de esperarse, el boom del subgénero de los exorcismos y las posesiones no duraría para siempre, en especial debido a los malos resultados de las películas que intentaron reeditar el éxito de “El Exorcista” de Friedkin. Además, a mediados de los 70’s un nuevo tipo de terror había nacido y de a poco comenzó a desplazar al diablo de la primera fila. Se trataba de los slashers, los asesinos psicópatas que comenzaban a acaparar de a poco la atención del público hasta volverse los amos y señores del cine de horror de los 80s.


No obstante, las posesiones diabólicas siguieron dando leña para la imaginación de varios realizadores, aunque muchas veces el resultado quedaba al debe en cuanto a calidad fílmica. Un ejemplo de esto es “La Posesión de la Enfermera Sherri”, en la cual se mezcla el gore con algunas escenas pseudo eróticas. El asunto va acerca de una dulce enfermera que es poseída por el espíritu del líder de un culto satánico que culpa de su muerte a los doctores que lo trataron. Así, usando el cuerpo de Sherri, el fantasma empieza a matar doctores en una historia llena de sinsentidos y mala edición de las escenas. Al final, el film más que asustar da risa.


Ese mismo año, de México nos llega una cinta que al poco se ha transformado en una de cintas de culto del cine de terror azteca: “Alucarda, la Hija de las Tinieblas” del director Juan López Moctezuma. Ahora, aclaremos que no es recordada por ser una obra incomprendida y adelantada a su época, sino por su montaje psicótico, lleno de gritos, blasfemias, sexo lésbico y monjas. En sencillo, la película se trata de unas chicas huérfanas que viven en un orfanato a cargo de unas monjas. Dos de esas chicas, llevadas por un gitano (las películas hispanoamericanas son especialmente racistas) abren un arcón que deja libre un mal que pondrá de cabezas al convento. Al final, este film mezcla satanismo, terror gótico, erotismo softcore y un velado ataque a la Iglesia Católica mexicana.


Ahora, hay directores que han tratado varias veces de sacar el tema del ámbito judeocristiano, siendo uno de ellos William Girdler, quien ya nos había mostrado la posesión desde el punto de vista del vudú en “Abby”, pero ahora les tocaba a los pueblos originarios de América. En “The Manitou” de 1978, Girdler nos presenta a Karen, una mujer que va al médico porque le está creciendo un bulto en la nuca. Después de varias pruebas, los médicos se dan cuenta de que se trata de un feto. Este extraño suceso luego implica a un amigo de Karen, el falso psíquico Harry Erskine (Tony Curtis), quien descubre pruebas de que lo que le ocurre a la mujer tiene explicación sobrenatural y está conectado con chamanes de los indios americanos. Así comienza a buscar ayuda, contactándose con un médico brujo que le ayudará a llevar a cabo un exorcismo al estilo amerindio que pondrán de cabeza todo el hospital. Una cinta que busca ser original, pero que al final llega a los mismos lugares comunes de otros filmes y con malos efectos visuales.


Pero que una película tenga bajo presupuesto no es razón para que sea una mala cinta, lo cual es demostrado por “Evil Dead” de 1981. Un grupo de jóvenes realizadores, entre los que se encontraba el director Sam Raimi y el actor Bruce Campbell, tenían la intención de hacer algo nuevo, pero contaban con recursos sumamente escasos. No obstante, esto no los detuvo y, como muchas otras veces en el género del terror, suplieron sus falencias económicas con ingenio y nos entregaron una excelente película de terror. La trama va acerca de un grupo de chicos universitarios que deciden pasar unos días en una cabaña abandonada en el medio del bosque. Ahí vivía antes un arqueólogo que tenía una copia del Necronomicón, además de unas cintas en que están grabados pasajes del libro y que al ser reproducidos despiertan a espíritus demoniacos que comienzan a poseer uno a uno a los miembros del grupo. Acá tenemos un film que se mueve inteligentemente entre el terror y el humor, sin complejos a la hora de recurrir al gore y a lo ridículo, volviéndose en una de las películas de terror más originales de los ochentas, el principio de una trilogía y la inspiración para un remake de 2013 y una serie que ha sido un éxito el año recién pasado.


A mediados de los 70s en el pueblo de Amityville ocurrió un horrendo crimen en que el hijo mayor de la familia De Feo mató a todos sus parientes mientras dormían; todo esto supuestamente siguiendo las instrucciones que unas voces siniestras que sonaban en la cabeza del chico. Al tiempo, la casa en que ocurrieron los hechos es ocupada por la familia Lutz, quienes se vieron 28 días en la casa y salieron de ahí porque los demonios de la casa también intentaron hacerles la vida imposible. Con esta historia el periodista Jay Anson escribió una novela titulada “Acá Vive el Horror”, la cual inspiró la película de 1979 “Horror en Amityville” y un montón de secuelas. En la segunda entrega de 1982, se toca el tema de la familia De Feo, aunque se les cambia el apellido a Montelli, viendo cómo el hijo mayor es poseído por demonios que le hacen hacer cosas atroces a su familia y como el sacerdote local intenta hacerle un exorcismo. A pesar de que todo este caso en la realidad no tiene nada de sobrenatural y es más una leyenda urbana creada por Jay Anson y las cosas que contaban los Warren, se trata de una buena película que cumple con asustar.


Pero como dije antes, los 80s fueron la zona de caza de los slashers, quienes señorearon en las taquillas, siendo uno de los más populares Freddy Krueger, creado por el desaparecido director Wes Craven, quien era un asesino y violador de niños que muere quemado por una turba, pero vuelve para asolar los sueños de sus víctimas. En la segunda parte de esta saga, de 1985, Krueger comienza a apoderarse del cuerpo del chico nuevo del pueblo para poder realizar sus crímenes en el mundo real. Esta cinta fue recibida con mucho menos entusiasmo que la original, ya que cambiaban al director, siendo en esta ocasión Jack Sholder, y el enfoque de la saga. No obstante, con los años muchos han vuelto a revisarla y han rescatado su temática. Incluso existe una teoría que ve en la posesión de Freddy una alegoría al despertar homosexual de un adolescente.


Otro grande del cine de terror es John Carpenter, quien ya nos había impresionado con “Halloween” y “La Cosa”. No obstante, en 1987 toma el tema del mal judeocristiano y la posesión demoniaca desde otro punto de vista. En “El Príncipe de las Tinieblas” nos presentan un extraño contenedor de vidrio que contiene un líquido verde en ebullición y que se encontraba en el sótano de una iglesia abandonada. Un sacerdote y un grupo de jóvenes descubren que ese líquido es el mismo Diablo, el cual se introduce por los orificios corporales de las personas para poseerlos. Acá la finalidad del Satanás es traer a este mundo a su padre, una especie de Anti-Dios que espera en una dimensión que se encuentra más allá de nuestros espejos. Como siempre, Carpenter toma un cliché y lo deforma en algo totalmente aterrador.


En 1988 encontramos una película con un tema muy similar al que en su momento tocó “Evil Dead”. “The Night of The Demons” se trata acerca de un grupo de chicos que van a hacer una fiesta de Halloween en la mansión abandonada del pueblo, donde antes funcionaba una morgue. Debido a una sesión de espiritismo que los chicos realizan para divertirse, despiertan a los demonios que habitan la casa, los cuales toman posesión de algunos del grupo y comienza la matanza. Se trata de una cinta interesante, pero muy parecida a “Evil Dead”.


Y volvemos nuevamente a la saga donde el exorcismo se volvió algo popular en el terror. En 1990 se estrenó “El Exorcista III”, escrita y dirigida por William Peter Blatty, quien también escribió la novela en que se inspiró “El Exorcista”. En esta cinta han pasado 17 años desde el exorcismo de Regan y volvemos al distrito de Georgetown, donde uno de los personajes de la primera entrega, el detective Bill Kinderman, se ve enfrentado a investigar una extraña sucesión de asesinatos, todos los cuales parecen seguir el modus operandi de El Géminis, un asesino que lleva varios años muerto. Al final Kinderman se dará cuenta que todo tiene relación con un sanatorio mental y que estos crímenes tienen un algo sobrenatural detrás de ellos.


Ahora, un dato que hay que aclarar es que esta cinta en ningún momento iba a ser la tercera de la saga “El Exorcista”, pues si bien está basada en una novela en que el autor retoma personajes de “El Exorcista”, nunca fue pensada como una continuación de la historia, sino algo que pasaba en el mismo universo literario. La novela originalmente se llamaba “Legión” y versa acerca del origen del mal y cómo las enfermedades mentales pueden esconder algo más siniestro y aterrador. No obstante, los productores de la cinta obligaron a Blatty a cambiarle el nombre a la película y a gravar una escena completa de exorcismo que no estaba en el guion. Al final el montaje original de Blatty sigue perdido, aunque “El Exorcista III” tuvo un mejor recibimiento por parte del público y de la crítica que su antecesora.


Pero para cerrar el recuento de hoy, vayámonos con humor. Al mes de aparecer en cartelera “El Exorcista III”, se estrena una parodia llamada “Repossessed”, la cual contó con la participación de Leslie Neilsen y Linda Blair, quien había tenido una carrera menos que regular desde que hizo el papel de Regan. Acá se trata de que el padre Jebediah Mayii (Neilsen) exorciza al personaje de Blair (que acá se llama Nancy Aglet) cuando es niña. No obstante, cuando Nancy es adulta, vuelve a ser poseída por el demonio, lo que fuerza el regreso del padre Mayii de su retiro. Sin embargo, una pareja de tele evangelistas, llamados Ernest y Fanny, ven en este exorcismo una oportunidad de aumentar la teleaudiencia de su programa y recolectar más dinero, por lo que lo volverán todo en una especia de show religioso. Una película con un humor tonto y a veces escatológico, donde brilla como siempre el carisma de Leslie Neilsen.

Por ahora dejemos esta revisión acá, pues estamos a punto de ser testigos de una nueva plaga de posesiones demoniacas en el cine.

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